Los libros de 2020

Como ya es costumbre al llegar estas fechas, y como cierre del año que termina, os dejo con el listado de los libros que he leído durante 2020. En este año tan complicado muchas personas han encontrado cobijo y consuelo en la lectura, bien sea de libros en papel, o en formato digital, y mi caso particular no ha sido una excepción.

Los libros han seguido siendo una parte fundamental de mi día a día y tengo que reconocer que he encontrado verdaderas joyas, entre las que destacaría sin ninguna duda los libros de Irene Vallejo, especialmente «El infinito en un junco». Si alguien siente curiosidad o quiere más detalles acerca de alguno de estos libros, por favor, preguntadme porque estaré en encantando de atenderos.


ENERO

Hall, H. R. y Findlay, J. J. (1913), Days before History … With a preface by J. J. Findlay. London: George G. Harrap & Co., 144 p.

Sapkowski, A. (2009), El último deseo. La saga de Geralt de Rivia. Libro 1. Madrid: Alamut, 254 p.

García Cremades, S. (2017), Un número perfecto. 28 ideas asombrosas de la historia de las matemáticas. Madrid: Anaya Multimedia, 287 p.

FEBRERO

Devlin, B. (1971), El precio de mi alma. Barcelona: Plaza & Janés, 187 p.

Sapkowski, A. (2008), La espada del destino. La saga de Geralt de Rivia. Libro 2. Madrid: Alamut, 287 p.

Gómez Díaz, M. J., et al. (2018), Alfabetización científica en la escuela. Una investigación sobre arqueología en el aula. 144 p.

Moura, B. d. y Cruz Ruiz, J. (2014), Por el gusto de leer. Beatriz de Moura, editora por vocación. Barcelona: Tusquets, 288 p.

Cassini, M. (2010), Erratas. Diario de un editor incorregible. Madrid: Trama, 94 p.

Matsuoka, T. (2004), El honor del samurái. Barcelona: Ediciones B, 568 p.

MARZO

Sapkowski, A. (2008), La sangre de los elfos. La saga de Geralt de Rivia. Libro 3. Madrid: Alamut, 253 p.

Morell, V. (1995), Ancestral passions. The Leakey family and the quest for humankind’s beginnings. New York: Simon & Schuster, 638 p.

Sapkowski, A. (2008), Tiempo de odio. La saga de Geralt de Rivia. Libro 4. Madrid: Alamut, 272 p.

Vallejo Moreu, I. (2020), El infinito en un junco. La invención de los libros en el mundo antiguo. Madrid: Siruela, 449 p.

Dazieri, S. (2019), No está solo. Barcelona: Debolsillo, 574 p.

ABRIL

Sapkowski, A. (2008), Bautismo de fuego. La saga de Geralt de Rivia. Libro 5. Madrid: Alamut, 256 p.

Fernández Aguilar, E. M. (2020), Los renglones torcidos de la ciencia. De la antimateria a la medicina moderna. Barcelona: Antoni Bosch editor, 157 p.

Atalay, B. y Wamsley, K. (2020), Leonardo da Vinci. Vida, obra y legado del genio universal. National Geographic, 128 p.

Matsuoka, T. (2005), El puente de otoño. Barcelona: Zeta Bolsillo, 543 p.

Lovecraft, H. P.; Klinger, L. S. y Moore, A. (2017), H. P. Lovecraft anotado. Madrid: Akal, 981 p.

Funke, C. (2008), Corazón de tinta. Madrid: Fondo de Cultura Económica, Siruela, 606 p.

MAYO

Sapkowski, A. (2008), La torre de la golondrina. La saga de Geralt de Rivia. Libro 6. Madrid: Alamut, 256 p.

Benedict, R. (2003), El crisantemo y la espada. Patrones de la cultura japonesa. Madrid: Alianza Editorial, 311 p.

Bennett, A. (2015), Kendo. Culture of the sword. Oakland, California: University of California Press, xxxv, 286 p.

Harris, E. C. (1991), Principios de estratigrafía arqueológica. Barcelona: Crítica, XV, 227 p.

Leakey, M. D. (1984), Disclosing the past. An autobiography. London: Weidenfeld & Nicolson, 224 p.

JUNIO

Sapkowski, A. (2011), La dama del lago. La saga de Geralt de Rivia. Libro 7. Madrid: Alamut, 464 p.

Basanta Reyes, A. (2017), Leer contra la nada. Madrid: Siruela, 196 p.

Miéville, C. (2013), Embassytown. La ciudad embajada. Barcelona: Fantascy, 445 p.

Embid Tello, A. E. (2017), La libertad de investigación científica. Una interpretación integrada de sus dimensiones subjetiva y objetiva. Valencia: Tirant lo Blanch, 303 p.

Bueno Amoros, A. (2020), Culturas olvidadas. Historias de rincones remotos. Barcelona: Editorial UOC, 125 p.

Chueca, R. (2012), La investigación científica como derecho fundamental. Granada: Comares, 221 p.

JULIO

White, T. H. (1989), Camelot. Madrid: Debate, 728 p.

Kapuscinski, R. (2019), Viajes con Heródoto. Barcelona: Anagrama, 308 p.

Lem, S. (2019), Solaris. Madrid: Impedimenta, 292 p.

AGOSTO

Quammen, D. (2020), Contagio. La evolución de las pandemias. Barcelona: Debate, 621 p.

Gould, S. J. (2012), Ciencia versus religión. Un falso conflicto. Barcelona: Crítica, 229 p.

SEPTIEMBRE

Alonso Peña, J. R. (2015), ¿Quién robó el cerebro de JFK? Tiempos bélicos y neurociencia. Palencia: Cálamo, 286 p.

Natt Och Dag, N. (2020), 1793. Barcelona: Salamandra, 426 p.

Sáez Martín, R. (2019), Evolución humana. Prehistoria y origen de la compasión. Córdoba: Almuzara, 172 p.

OCTUBRE

Schrödinger, E. (2008), ¿Qué es la vida? Barcelona: Tusquets, 139 p.

Rosas González, A. (2019), Los fósiles de nuestra evolución. Un viaje por los yacimientos paleontológicos que explican nuestro pasado como especie. Barcelona: Ariel, 303 p.

London, J. (1971), La llamada de la selva. Barcelona: Bruguera, 177 p.

Vallejo Moreu, I. (2020), El silbido del arquero. Zaragoza: Editorial Contraseña, 210 p.

DICIEMBRE

Barnes, J. (2005), El loro de Flaubert. 232 p.

Chiang, T. (2019), La historia de tu vida. Madrid: Alalmut, 241 p.

Sampayo, P.; Zuaznávar, M. y Gil, I. (1999), Descripción con planos de la cueva llamada de Atapuerca. Madrid: Guillermo Blázquez, 8, 19, 6 h. de lám., 3 p. de plan.

Herbert, F. (2020), Dune. Barcelona: Penguin Random House, 780 p.

Mis lecturas este año han supuesto un total de 47 libros y más de 15 000 páginas. Como podéis ver, la variedad de temática de los libros de ensayo y las novelas sigue siendo constante; aunque también releo algunos de mis libros favoritos.

Si el año pasado el «protagonismo» lo tuvo la serie de la «Torre oscura» de Stephen King y puedo, este año ha sido para la saga de Geralt de Rivia… una auténtica maravilla!

¡Os deseo lo mejor para este año 2021 que está a punto de comenzar!

Reseña: Genes, reyes e impostores. Una historia detectivesca tras los análisis genéticos de reyes europeos

Ficha Técnica

Título: Genes, reyes e impostores. Una historia detectivesca tras los análisis genéticos de reyes europeos.
Autor: Carles Lalueza-Fox
Edita: Cálamo, 2016
Encuadernación: Tapa blanda con solapas.
Número de páginas: 156 p.
ISBN: 9788416742028

Reseña del editor

El origen de las casas reales europeas se suelen remontar a siglos y, en muchos casos, más de un milenio. Todos los seres humanos poseemos vínculos, pero los linajes monárquicos casi son un compartimento estanco desde ese punto de vista genético. Eso se traduce en una diferencia notable con las poblaciones de sus respectivos reinos, tanto en el pasado como en el presente.

El dramático fin de la familia real francesa y la destrucción sistemática de los restos de los monarcas durante la Revolución propició la aparición de impostores que pretendían ser el Delfín, Luis XVII, así como un insólito tráfico de presuntas reliquias reales.

Los avances genéticos permiten un nuevo enfoque sobre algunos misterios históricos, dudosas paternidades y falsas identidades. Carles Lalueza-Fox cuenta de forma amena en este libro una sucesión estrambótica de aventuras científicas: el análisis de la presunta sangre de Luis XVI conservada dentro de una calabaza, de la cabeza momificada de Enrique IV, de los corazones de Luis XVII y de San Luis, de unos pelos de Napoleón o de una pierna anónima perteneciente a una reina de Francia.

Pero estos estudios, a veces disparatados, son una excusa que le sirve al autor para proponer una nueva visión de la historia basada en la interpretación de los datos genómicos de sus protagonistas principales: la ‘genohistoria’.

Reseña

Estamos ante un libro tremendamente interesante. ¿Quién no ha sentido curiosidad por conocer los afanes y avatares de los miembros de la nobleza y las casas reales europeas? Desde hace siglos conforman un grupo de personas «privilegiadas» –aunque esta afirmación exigiría más de un matiz– que con sus decisiones han cambiado, literalmente, la historia. Gracias al libro que el experto en paleogenética Carles Lalueza-Fox ha puesto en nuestras manos, no volverás a verlos de la misma forma.

Párate a pensar en esto un momento: la nobleza y la realeza conforman líneas hereditarias (y por lo tanto, combinaciones particulares de genes) que han tratado de mantenerse separadas, aisladas del resto de la población. Por eso, el estudio de esos genomas nos permitiría obtener un tipo de información inalcanzable a través de los medios «clásicos» de investigación histórica.

Sin embargo, el marco temporal en el que nos movemos es demasiado corto para que la población general haya experimentado grandes cambios genéticos, para que haya habido un verdadero «aislamiento reproductivo» dentro de la nobleza y la aristocracia (y ello sin contar con la existencia de relaciones fuera de los matrimonios). Y todo es porque existe una gran interconexión entre todos nuestros antepasados: dado que este número se dobla en cada generación, un cálculo superficial indica que en tiempos de Roberto el Fuerte (que vivió entre los años 815/20 y 866), cada uno de nosotros tendría unos 255 antepasados (tomando unos 20 años como intervalo entre generaciones). Este valor absurdamente elevado equivale a multiplicar por unos 5 millones de veces la población mundial actual.

Esta imposibilidad numérica se debe a que en realidad nuestros antepasados se comparten entre sí y con otras personas: al retroceder en el tiempo, las genealogías comienzan a superponerse en una red realmente compleja (algo similar a la teoría de los «seis grados de separación» que sostiene que cualquiera de nosotros puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios).

«Estudios llevados a cabo con datos genómicos europeos actuales han demostrado que, en promedio, dos europeos tomados al azar, procedentes de dos poblaciones vecinas, comparten entre dos y doce antepasados en los últimos 1 500 años». Si retrocedemos 1 000 años más, el número de antepasados compartidos aumenta a 100. Por lo tanto, independientemente de su lugar de origen, cualquier europeo actual tiene antepasados en cualquier europeo pasado de los últimos 1 000 años; o como explica Adam Rutherford en su «Breve historia de todos los que han vivido», todos los que tenemos ascendencia europea procedemos, por una vía u otra, de Carlomagno. Todos pertenecemos, por lo tanto, a un linaje real.

Lo que el doctor Lalueza nos ayuda a comprender, en definitiva, es que «no somos individuos genéticamente aislados», sino que pertenecemos a genealogías fuertemente compartidas que hace que estemos, en un sentido más o menos lejano, emparentados. Si contáramos con nuestra información genética completa, podríamos descubrir conexiones con cualquier personaje relevante del pasado, ya lo odiemos o lo admiremos.

Vivimos un momento en el que «el estudio del ADN antiguo (paleogenómica) está haciendo que cambie completamente la forma en que vemos nuestro pasado». Con el importante desarrollo de las técnicas genéticas al que hemos asistido en los últimos años, se ha producido una explosión en el conocimiento científico de personajes del pasado, logrando obtener una información «íntima» que antes no estaba disponible. No solo podemos deducir el ADN de personas famosas analizando marcadores genéticos de algunos de sus descendientes vivos, sino que también es posible recuperarlo directamente de los restos esqueléticos o momificados de dichos personajes. Y en esta labor el doctor Lalueza ha tenido un considerable éxito, como muestran las numerosas publicaciones científicas que recogen los resultados de sus investigaciones (destacaría los estudios de la sangre de Jean-Paul Marat y de Luis XVI, rey de Francia).

No voy a darte muchos detalles de qué es lo que vas a encontrarte en este libro –arruinaría la sorpresa–, aunque me gustaría dar algunas pinceladas más del trabajo donde se analizó restos de sangre que podían pertenecer al rey de Francia Luis XVI, porque es realmente llamativo y da pistas acerca de cómo se llevan a cabo este tipo de estudios.

En primer término, debes saber que todo comenzó cuando un profesor de antropología biológica de la Universidad de Bolonia, Davide Pettener, se puso en contacto con el doctor Lalueza para pedirle que hiciera un análisis genético del contenido de una calabaza. Sí, una calabaza. Concretamente ésta:

Dentro podía estar la sangre del rey de Francia Luis XVI, guillotinado en 1793 en plena revolución. La calabaza había sido desecada y decorada con una técnica conocida como pirografía. El objeto es realmente hermoso, y se muestran los rostros y nombres de personajes relevantes de la Revolución francesa. La cosa es que en las inscripciones se puede leer que un tal Bourdaloue había subido al cadalso después de la ejecución del rey, mojado su pañuelo en la sangre para guardo acto seguido en su interior.

El doctor Lalueza nos cuenta que era técnicamente posible recuperar no solo parte de los genes de la muestra de sangre de la calabaza, sino el genoma completo. Así, su análisis permitiría obtener el primer genoma de un personaje histórico jamás obtenido, y se convertiría en una referencia futura en el campo de la genómica personalizada. En el artículo científico (Genomic analysis of the blood attributed to Louis XVI (1754–1793), king of France –acceso abierto) donde se hicieron públicos los resultados se demostró que la sangre de la calabaza no había pertenecido a Luis XVI, pero abrió el camino a recuperar genomas completos de nuestras forenses y a obtener genomas de periodos históricos que pueden proporcionar información sobre la génesis de las poblaciones modernas.

Termino estas líneas recomendándote su lectura, e indicándote los títulos de los capítulos en que se divide el libro, no tienen desperdicio:

Naundorff el impostor
El pelo de María Antonieta
El corazón del Delfín
La cabeza momificada de Enrique IV
El pelo de Napoleón
La pierna de alguien
El corazón de San Luis
El genoma de la calabaza
¿Vuelve Naundorff?
Ricardo III, el rey villano
La genohistoria


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Reseña: Disclosing the past. An autobiography

Ficha Técnica

Título: Disclosing the past. An autobiography
Autor: Mary Leakey
Edita: Weidenfeld & Nicolson, 1984
Encuadernación: Tapa dura.
Número de páginas: 224 p.
ISBN: 0297785451

Reseña del editor

La reconocida arqueóloga ofrece una mirada incisiva y detallada de su notable familia y analiza su trabajo con su marido en África Oriental, así como sus descubrimientos, que alteraron para siempre el curso de la antropología moderna.

Reseña

Lo primero que debemos señalar en honor a la verdad es que no estamos ante una verdadera «autobiografía». Mary Leakey, siempre reacia a hablar de su vida privada, necesitó de la ayuda de un escritor profesional para dar forma al texto que ahora tenemos entre manos. En cualquier caso, este dato no desmerece el contenido ni la importancia de contar con un libro gracias al que podemos conocer de primera mano las inquietudes y vivencias de quien ha sido una de las arqueólogas más importantes del siglo XX.

Lo segundo, pese a que a estas alturas no debiera ser necesario, es apuntar que Mary Leakey no fue solo «la mujer de Louis Leakey». Aún hay textos en los que se deja entrever que ese dato es todo lo que tenemos que saber. En realidad, la valía profesional e intelectual, así como los logros científicos de Mary Leakey superaron en muchos aspectos a los de su marido.

Mary divide su biografía en tres fases: desde la niñez hasta que conoce a Louis Leakey; sus años con él que terminan con al morir en 1972 y, por último, el periodo «post-Louis», donde destacan sus hallazgos en Laetoli.

Sin embargo, ella reconoce que todo comenzó en el verano de 1935 cuando, con apenas 22 años, visitó por primera vez África Oriental. Tras conducir por la ladera rocosa del cráter del Ngorongoro en Tanzania, se encontró frente a una vista que dejó una huella indeleble en su espíritu y marcó su futuro. Esa vista era la de la vasta llanura del Serengeti, «que se extendía hasta el horizonte como el mar… siempre igual, pero siempre diferente».

Según sus palabras, ese fue el momento en que África se apoderó de ella. A pesar de que vivió y viajó por diferentes lugares del mundo, los barrancos, los cauces de los arroyos, los acantilados y las laderas de ese paisaje africano iban a constituir su hogar durante casi medio siglo. Fue allí donde se vio involucrada en algunos de los hallazgos más importantes y dramáticos que han rodeado al mundo de la arqueología prehistórica y el estudio de la evolución humana.

Mary Nicol nació en Londres en 1913, hija única de Cecilia Frere y Erskine Nicol, un pintor de éxito de quien heredó no solo el amor al aire libre y la curiosidad por la vida de nuestros antepasados, sino un destacado talento para el dibujo. Era descendiente de John Frere, un anticuario (como se los conocía entonces) que encontró diversas herramientas de piedra y que en 1797 argumentó que fueron hechas por quienes aún no conocían el metal -una idea considerada por aquel entonces casi una herejía-.

Mary nos cuenta que tuvo una infancia alegre, dividida entre Londres y Europa, a donde su padre viajaba cada año para pintar. También nos explica que hacía sufrir terriblemente a las jóvenes institutrices que sus padres contrataban para darle una educación formal. En el suroeste de Francia comenzó su interés por la arqueología, participando en excavaciones arqueológicas y recogiendo herramientas de piedra con su padre. Por supuesto, también visitó las famosas pinturas rupestres de esa región. Tras la muerte de su padre, su madre y ella se vieron obligadas a regresar a Inglaterra, en ese momento sus intereses cambiaron hacia la historia y arqueologías británicas. Al final de su adolescencia ya conocía a muchos de los principales arqueólogos de la época y tenía perfectamente claro a qué quería dedicarse el resto de su vida. Sus visitas a Stonehenge y Avebury no hicieron sino reforzar ese interés.

Su sobresaliente capacidad para dibujar herramientas de piedra le llevó a reunirse con Louis Leakey, que buscaba un ilustrador para uno de sus libros, dando así comienzo la segunda fase de su vida.

En 1935 visitó Kenia y Tanzania con él, y en 1936 se casaron y se mudaron al este de África. Aquí profundizamos en los primeros años de sus trabajos en la garganta de Olduvai; los sempiternos problemas de financiación que obligan a Louis a centrarse en el objetivo de conseguir patrocinadores; el nacimiento de cuatro hijos (la pequeña Deborah murió a los tres meses de disentería) y el descubrimiento de Zinjanthropus boisei.

La muerte de Louis obligó a Mary a ocupar el centro del «escenario». Además de dirigir sus proyectos de investigación, tuvo que asumir los papeles de recaudadora de fondos, organizadora, publicista y conferenciante (roles que Louis había desempeñado siempre con enorme energía y entusiasmo). Para ella supuso un enorme desafío ya que se desenvolvía con más soltura en un yacimiento que en un salón repleto de público. Sin embargo, superado el rechazo inicial, lo aceptó con determinación y pronto destacó en la escena internacional, siendo reclamada como conferenciante en todo el mundo.

No vamos a encontrar en este libro referencias a la bochornosa conducta de Louis Leakey, tanto en lo personal como en lo profesional. Mary se limita a decir que llegó un momento en sus vidas en que ella había perdido el respeto por su marido, aunque refiriéndose más a su capacidad intelectual que a sus relaciones extramatrimoniales (la insistencia de Louis en defender el yacimiento californiano de Calico tuvo un papel determinante). Estuvieron bastante tiempo haciendo vidas separadas antes de su fallecimiento en 1972.

Estamos, en definitiva, ante un texto imprescindible para todo amante de la arqueología y la historia de la ciencia.

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Los libros de 2019

Como ya es costumbre al llegar estas fechas, y como cierre del año que termina, os dejo con el listado de los libros que he leído durante el 2019. Esta es la típica anotación que casi nadie leerá, pero espero que si alguien siente curiosidad o quiere más detalles acerca de alguno de estos libros, que se sienta libre de preguntar y muy gustoso trataré de responder.


ENERO

Alonso Peña, J. R. y  De Carlos, J. A. (2018), Cajal: Un grito por la ciencia. Pamplona: Next Door Publishers, 247 p.
King, S. (2018), Lobos del Calla. La torre oscura V. Barcelona: Debolsillo, 791 p.
Kurzweil, A. (2001), La gran complicación. Barcelona: Editorial Diagonal/Grup 62, 355 p.
Maslin, M. (2016), The cradle of humanity: how the changing landscape of Africa made us so smart. Oxford: Oxford University Press, xxiv, 228 p.

FEBRERO

Follett, K. (2018), Triple. Barcelona: Debolsillo, 470 p.
Torregrosa López, D. (2018), Del mito al laboratorio. Palencia: Cálamo, 206 p.
Macaulay, D. (1979), Motel of the mysteries. Boston: Houghton Mifflin, 95 p.
Alonso Peña, J. R. (2014), Neurozapping: aprende sobre el cerebro viendo series de televisión. Navarra: Laetoli, 161 p.
King, S. (2017), Canción de Susannah. La torre oscura VI. Barcelona: Debolsillo, 492 p., 12 p. de lám.

MARZO

Verne, J. (2019), Viaje al centro de la tierra. Un drama en México. Diez horas de caza. Barcelona: RBA Coleccionables, 330 p.
Montoliu, L. (2019), Editando genes: recorta, pega y colorea. Las maravillosas herramientas CRISPR. Pamplona: Next Door Publishers, 434 p.

ABRIL

Marcos del Cano, A. M. (2011), Bioética y derechos humanos. Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia, 387 p.
Harrold, F. B. y Eve, R. A. (1995), Cult archaeology & creationism: understanding pseudoscientific beliefs about the past. Iowa City: University of Iowa Press, xii, 187 p.

MAYO

King, S. (2016), La torre oscura. La torre oscura VII. Barcelona: Debolsillo, 992 p., 12 p. de lám.
Wagensberg, J. (2014), El gozo intelectual. Teoría y práctica sobre la inteligibilidad y la belleza. Barcelona: Tusquets, 267 p.
Campbell, J. y Moyers, B. (2015), El poder del mito. Madrid: Capitán Swing, 297 p.

JUNIO

Mukherjee, S. (2017), El gen. Una historia personal. Barcelona: Debate, 698 p.
Bermúdez de Castro, J. M. (2019), Atapuerca. Persiguiendo un sueño. Museo de la Evolución Humana. Fundación Siglo para el Turismo y las Artes de Castilla y León. Consejería de Cultura y Turismo. Junta de Castilla y León, 248 p.

Le Guin, U. K. (1988), Un mago de Terramar. Barcelona: Minotauro, 213 p.

Le Guin, U. K. (1988), Un mago de Terramar. Barcelona: Minotauro, 213 p.
Le Guin, U. K. (1988), Las tumbas de Atuan. Barcelona: Minotauro, 169 p. 1h.

JULIO

Stoker, B. (2018), Drácula. Barcelona: Penguin Random House, 496 p.
Le Guin, U. K. (1988), La costa más lejana. Barcelona: Minotauro, 237 p.
Le Guin, U. K. (1991), Tehanu. Barcelona: Minotauro, 248 p.
Pimentel Siles, M. y Navarro Espinosa, M. A. (2019), Arqueomanía. Historias de la Arqueología. Córdoba: Almuzara, 302 p.
Ruiz Zafón, C. (2016), El juego del ángel. Barcelona: Planeta, 667 p.

AGOSTO

Norwich, J. J. (2009), Historia de Venecia. Granada: AlMed, 829 p.
Taubman, W. (2018), Gorbachov. Vida y época. Barcelona: Debate, 1265 p.
Salmon, G. (2013), Kendo. Inherited wisdom and personal reflections. Rethink Press, 108 p.
Díaz López, D. (2018), La revolución de las células madre. Realidad, potencial y límites de las «estrellas» de la biología actual. Palencia: Cálamo, 164 p.
Wouk, H. (1952), El motín del «Caine». La novela de la segunda guerra mundial. México D. F.: Atlante, xiv, 689 p.
Ruiz Zafón, C. (2018), El prisionero del cielo. Barcelona: Planeta, 379 p.
Poundstone, W. (2015), El dilema del prisionero. John von Neumann, la teoría de juegos y la bomba. Madrid: Alianza, 503 p.

SEPTIEMBRE

Ruiz Zafón, C. (2018), El laberinto de los espíritus. Barcelona: Planeta, 925 p.
Kundera, M. (1984), The farewell party. London: Penguin Books, 184 p.
Verne, J. (2019), De la Tierra a la luna. Viaje directo en 97 horas y 20 minutos; El doctor Ox. Barcelona: RBA Coleccionables, 284 p.
Cervera, J., et al. (1999), Atapuerca. Un millón de años de historia. Madrid: Plot Ediciones; Editorial Complutense, 238, 2 p.
Peláez Pérez, J. (2019), 500 años de frío. La gran aventura del Ártico. Madrid: Crítica, 372 p.

OCTUBRE

Ríos San Martín, M. (2019), La huella del mal. Madrid: Planeta, 576 p.
Snowden, E. (2019), Vigilancia permanente. Madrid: Planeta, 448 p.
Salmon, G. (2013), Kendo. A comprehensive guide to japanese swordsmanship. Vermont: Tuttle, 192 p.
Hancock, G. (2019), America before. The key to Earth’s lost civilization. London: Coronet, 592 p.
Impey, C. (2019), Los monstruos de Einstein. La vida y la época de los agujeros negros. Biblioteca Buridán, 346 p.
Lalueza-Fox, C. (2016), Genes, reyes e impostores: una historia detectivesca tras los análisis genéticos de reyes europeos. Palencia: Cálamo, 156 p.

NOVIEMBRE

Yasumari, K. (1968), País de nieve. Barcelona: Zeus, 247 p.
Parcak, S. H. (2019), Archaeology from space. How the future shapes our past. New York: Henry Holt and Company, 277 p.

DICIEMBRE

Miyamoto, M. (1996), El libro de los cinco anillos. Madrid: Edaf, 125 p.
McEwan, I. (2019), Máquinas como yo. Barcelona: Anagrama, 355 p.
Tolkien, J. R. R. (2002), El Señor de los Anillos. Barcelona: Minotauro, 1258 p. [50] lám.

Como primer dato, este año he superado el número de páginas leídas llegando a las 20000. Como podéis ver, la variedad de temática de los libros de ensayo y las novelas sigue siendo constante; aunque también releo algunos de mis libros favoritos.

Este año he terminado la serie de la «Torre oscura» de Stephen King y puedo decir que no me ha decepcionado. No creo que nadie dude que King es uno de los escritores más importantes del momento, pero he de reconocer que estos son los primeros libros que leo suyos.

Y como colofón, os dejo con algunos de los libros que ya me esperan desde la mesa para 2020:

¡Os deseo lo mejor para este año 2020 que está a punto de comenzar!

Reseña: Atapuerca. Persiguiendo un sueño

Ficha Técnica

Título: Atapuerca. Persiguiendo un sueño
Autor: José María Bermúdez de Castro
Edita: Alianza, 2019
Encuadernación: Tapa dura.
Número de páginas: 184 p.
ISBN: 978-8420647838

Reseña del editor

Persiguiendo un sueño es el niño que juega en los jardines del Museo Nacional de Ciencias Naturales y queda cautivado por el extraordinario realismo del grupo de primates disecados por los hermanos Benedito; el muchacho que lee fascinado «El primer antepasado del hombre», de Donald Johanson, en el que el descubridor de Lucy relata sus peripecias en Tanzania; el joven que realiza su tesis en Canarias y el investigador que llega a Atapuerca de la mano de Emiliano Aguirre.

Es José María Bermúdez de Castro, codirector del equipo de investigación de los yacimientos de Atapuerca, y ha conseguido que en las vitrinas del mejor de los Museos de Evolución Humana están expuestos los fósiles que hacen soñar a otros niños; que sus libros inspiren a otros muchos jóvenes y que los hallazgos realizados en Atapuerca hayan revolucionado los estudios de Evolución Humana.

La búsqueda del sueño incluye una nueva especie, Homo antecesor; la evidencia de que la llegada de los homininos a Europa se produjo casi un millón de años antes de lo que los científicos proclamaban y la excavación de un lugar en el que se puede leer, mirar y sentir nuestra evolución desde hace un millón y medio de años de manera consecutiva: Atapuerca.

Persiguiendo un sueño son las fotografías y los apuntes personales de José María Bermúdez de Castro, es la crónica desde dentro, el relato de una meta cumplida pero no terminada, porque todavía quedan muchos hallazgos por descubrir y muchos sueños por realizar.

Reseña

La ciencia será siempre una búsqueda, jamás un descubrimiento real. Es un viaje, nunca una llegada.

Karl Popper

Los libros son objetos poderosos. Un buen libro, si está escrito con pasión, puede dejar una huella profunda en quien lo lee. No debemos menospreciar el efecto que puede causar en un lector; un libro puede ser determinante, por ejemplo, para que decidamos dedicar nuestra vida a una profesión concreta.

Y justo eso fue lo que le pasó al profesor Bermúdez de Castro. «El primer antepasado del hombre», el libro donde el paleoantropólogo americano Donald Johanson nos cuenta la historia del descubrimiento y posterior estudio de Lucy –la archiconocida Australopithecus afarensis– ha sido fuente de inspiración de toda una generación de estudiosos de la evolución humana 1.

Gran parte de la «culpa» de que esto sea así la tiene la primera idea que nos viene a la cabeza cuando pensamos en qué es lo que hace un paleoantropólogo. Nos imaginamos rápidamente a un aventurero, alguien que viaja a lugares remotos (ya sean tórridos desiertos o profundas cuevas), donde excava en busca de los vestigios de nuestros antepasados. En el imaginario colectivo, un paleoantropólogo es alguien que obtiene fama mundial cuando descubre una nueva pieza del puzle de nuestra historia evolutiva.

Pues bien, siendo cierta (en gran medida) esta idea, la verdad es que el trabajo de estos profesionales va mucho más allá de la recuperación de fósiles. Hoy en día, estas excavaciones aúnan el trabajo de un enorme número de científicos de distintas especialidades que emplean la tecnología más avanzada (y el uso de otras técnicas no tan avanzadas pero igual de eficientes), con el objetivo común de obtener la mayor cantidad posible de información de cada yacimiento. Además, debemos saber que muchos de ellos solo llegan a ver un fósil cuando acuden a un museo. Donald Johanson escribió:

Como paleoantropólogo –persona que estudia los fósiles de los antepasados del hombre– soy supersticioso. Lo somos muchos de nosotros, porque el trabajo que hacemos depende mucho de la suerte. Los fósiles que estudiamos son muy raros y más de un paleoantropólogo eminente ha pasado toda su vida sin descubrir ninguno. Yo soy uno de los más afortunados. Era solo mi tercer año sobre el terreno en Hadar y ya había encontrado varios. Sé que tengo suerte, y no trato de ocultarlo.

«El primer antepasado del hombre». Donald Johanson.

Lo mismo explicaban Stephen Jay Gould y David Pilbeam en un artículo publicado en Sicence en 1974 2 al sostener que la paleoantropología comparte con otras disciplinas, la teología y la exobiología, un rasgo muy singular: hay más estudiosos que objetos de estudio. Así es, son muchos los estudiosos y escasos los fósiles, lo que añade una dimensión muy personalista a esta disciplina –con los problemas de egos que ha generado a lo largo de su historia.

Pero la suerte favorece solo a las mentes preparadas, como dijera el eminente químico Louis Pasteur; y en España debemos mucho al esfuerzo y empeño de unas cuantas de esas «mentes preparadas», como la del profesor Bermúdez de Castro. Nuestro país tiene el privilegio de contar con un enorme número de yacimientos paleoantropológicos que se han convertido en el centro de atención de especialistas de todo el mundo. Aunque no debemos olvidar que, para llegar a esta situación, los investigadores han tenido que hacer frente (y lo siguen haciendo) a no pocas penalidades y dificultades.

 

En «Atapuerca. Persiguiendo un sueño» tenemos la oportunidad de conocer de primera mano las impresiones, vivencias y recuerdos de quien ha estado, desde el principio, explorando y estudiando la enorme riqueza de los yacimientos de la Sierra de Atapuerca. Y además tenemos la fortuna de hacerlo contemplando las fantásticas fotografías que el propio autor ha tomado in situ desde hace 40 años. En estas imágenes, bastante alejadas de las que suelen ilustrar los artículos científicos o los libros de divulgación, vemos a las personas que han trabajado en los yacimientos y quienes los han apoyado; y apreciamos la relación de camaradería que se forja entre quienes pasan largas horas compartiendo ese objetivo en común que mencionaba más arriba.

Porque si algo hemos de tener claro es que Atapuerca es lo que es gracias a la labor de cientos de personas: empezando por los propios investigadores, pasando por quienes han ayudado y prestado servicios de abastecimiento, de logística y de otro tipo, hasta los vecinos de los pueblos circundantes y toda la sociedad en su conjunto.

Era un equipo con ilusión, en el que te sentías como en familia. […] una convivencia que no siempre es sencilla y el trabajo puede ser exigente. Todo lo tenemos que hacer nosotros. En ocasiones hay que cargar con mucho peso, montar andamios, retirar piedras, limpiar los yacimientos y otras tareas nada sencillas. Todo forma parte de las labores de campo y se asume con naturalidad.

«Atapuerca. Persiguiendo un sueño». José María Bermúdez de Castro.

En las páginas de este libro conocerás anécdotas como los disparos al amanecer en plena Trinchera del Ferrocarril; los viajes del equipo en el «Halcón milenario» de Eudald Carbonell; el sorprendente hallazgo de Excalibur; y otras muchas que no revelo para no truncar la experiencia de disfrute del lector.

Para terminar quería destacar un aspecto esencial de la misión que se impusieron los tres codirectores de los yacimientos de Atapuerca. Junto a los esfuerzos por hacer que la ciencia hecha en España se hiciera un hueco en la paleoantropología mundial, asumieron la «obligación» de contar esos descubrimientos al público en general.

La enorme tarea de divulgación científica de todo el equipo se comprueba con las docenas de libros, guías, exposiciones, documentales y demás material que se ha ido acumulando a lo largo de los años. Es una tarea necesaria, imprescindible diría yo, que todos ellos aceptaron de forma natural desde el comienzo. Este libro se suma al trabajo realizado, y tengo la certeza de que, al igual que sucedió con el texto de Donald Johanson, será la fructífera semilla de la que brotarán nuevas vocaciones científicas que se dedicarán a la noble tarea de desentrañar los misterios que aún rodean nuestro pasado como especie.

No me resta más que dar las gracias al profesor Bermúdez de Castro por su generosidad y bonhomía.

Notas

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