Reseña: Disecciones: diez relatos sobre la enfermedad (y uno más)

Diez apasionantes historias que diseccionan diferentes aspectos de la enfermedad. Unos personajes que afrontan dificultades que ponen a prueba su verdadera naturaleza. Situaciones impactantes, inciertas y dolorosas que sacuden al lector y le muestran lo mejor y lo peor de la condición humana. Diez de los mejores divulgadores científicos del panorama actual ponen su talento al servicio de la ficción para tratar la enfermedad a través de sus personales y variados estilos narrativos. Se han inspirado en la ciencia para alcanzar un objetivo común: no dejar a nadie indiferente y obligarnos a mantener la mirada frente al espejo.

Esta es la descripción de la obra que aparece en el volumen que hoy reseño. Como puedes ver, se trata de un libro de relatos cortos que nos ofrece diferentes puntos de vista de la enfermedad que, de esta forma, se convierte en un personaje más que actúa como aglutinante de las historias que contiene. Hoy no voy a hacer una reseña al uso, sino que dejaré que una cita extraída de cada relato sea quien guíe las reflexiones —subjetivas y ficticias— que me suscitó su lectura, una lectura que comencé y terminé la misma noche…

lacarta

—¿Cómo has pasado la noche?

—Leyendo —la respuesta, corta, directa, cortante si quieres, pero sin otra intención que ofrecer un dato concreto, salió de su boca mientras seguía echándose agua en la cara. —Una noche buena o mala según se mire.

Ella le reprochaba continuamente sus respuestas quirúrgicas, esas que se dan queriendo zanjar una conversación, aunque en este caso la conversación ni siquiera había empezado. Sus cambios de humor eran constantes e impredecibles. La falta de sueño era una parte de la ecuación que explicaba su situación pero, quizás, la más importante tenía que ver con esa vieja enfermedad que, si bien molesta pero tolerable al principio, se estaba adueñando cada vez más de su día a día.

La otra Enfermedad, esa que hay que escribir en mayúsculas, el verdadero problema que le había hecho la vida imposible –literalmente– estaba controlada. Estaba claro que el nuevo medicamento estaba funcionando. Bueno, decir que funcionaba era quedarse corto, había eliminado casi por completo las crisis que venía sufriendo desde hacía tantos años que ya ni recordaba cuándo empezaron.

Él sabía perfectamente que ella no tenía culpa de nada, pero era difícil conciliarse con el mundo, la familia, el trabajo y demás rutinas cotidianas cuando de repente te caías redondo al suelo y no podías hacer nada para evitarlo; o cuando sin previo aviso el mundo comenzaba a darte vueltas y llegaban los sudores fríos… ¿Las cosas no estaban empezando a mejorar?

lapaciencia

—No te preocupes, quédate en la cama y descansa. Yo me llevaré a los niños a la calle para que estés tranquilo.

—¿Qué pasa conmigo? —se preguntaba mientras veía que su mujer se hacía cargo de todo –una vez más– para que él estuviera bien. Ella lo quería, lo comprendía y se preocupaba por él. Seguramente era la única persona en el mundo que lo entendía de verdad, y, al mismo tiempo, era la única persona del mundo que sufría sus malos modos, sus malas caras, sus silencios. Hay que estar hecho de una pasta especial para soportar a un enfermo crónico.

Mientras ella salía de casa recordó que su interés por la medicina surgió en parte cuando nadie fue capaz de diagnosticar su Enfermedad. Fueron años de un continuo deambular por clínicas, hospitales, consultas y médicos. Ahora comprendía algunos de los procesos defectuosos que se dan en nuestro organismo y que llamamos «enfermedad». Por eso mismo le molestaba que precisamente ahora, cuando la Enfermedad estaba controlada –con lo que nos gusta tener las cosas bajo control– viniese a ocupar su lugar esa otra dolencia a la que tan poca atención le prestó con anterioridad. En su descargo, ten en cuenta que la Enfermedad era realmente complicada y esa otra sólo suponían unas molestias que empequeñecían al lado de los trastornos que provocaba su hermana mayor.

alotrolado

—Bueno, ya tengo otra cosa más en mi lista de asuntos pendientes —comentó en voz alta mientras cogía su libreta negra y comenzaba a escribir.

¿Sería posible que la manifestación de los síntomas de una patología quedaran «enmascarados» por otra más grave, y que cuando ésta desapareciese, la otra aflorara con mayor virulencia? No encontraba otra explicación a lo que le pasaba. Se lo preguntaría a su médico en la próxima revisión, aunque antes indagaría un poco sobre el tema para no hacer preguntas estúpidas; y también para poder explicarse con mejores argumentos en caso de que la cuestión tuviera algún fundamento.

Le había costado mucho encontrar un médico que realmente se preocupara por su caso, un caso que había estado huérfano durante demasiado tiempo. No en balde, en los dos últimos años su situación había cambiado más que en los veinte años anteriores; y no porque la ciencia médica estuviera en pañales entonces, sino más bien porque los médicos, los que tenían que aplicar esos conocimientos, rara vez tenían el tiempo, el interés o las ganas de esforzarse en buscar una solución a un problema que no se presentaba habitualmente. El suyo era un caso raro, lo que demuestra lo poco que sabemos acerca de muchas cosas.

Y casualmente –o no por casualidad– era un médico del servicio público de salud. Ese tan vilipendiado por las personas sanas y, a veces, también por los enfermos, pero que cuenta con algunos de los profesionales más dedicados y preocupados por sus pacientes que haya podido conocer. Por eso todos deberían pasar un tiempo ingresados en un hospital, para ver el verdadero trabajo que hacen, y para recibir no sólo una cura física, sino también de humildad. Verían la vida con otros ojos.

autores

aneycarlos

Él era fuerte psicológicamente. Opinaba que pensar demasiado en lo que le pasaba era una total pérdida de tiempo, por más que tratarse de mirar en su «interior» no llegaría a ningún lado, no iba con su carácter. Asumía sus problemas de salud como quien asume que es alto, o que es buen nadador: sencillamente era la vida que le había tocado en la lotería genética. Además, reconozcámoslo, hay quienes lo pasan mucho peor.

Así que, aunque esa cabeza le había ayudado a superar los peores momentos, al mismo tiempo se había convertido en un lastre en su relación con los demás. Al menos con quienes compartían su día a día. De hecho, su mujer no dejaba de reprocharle que a ella la trataba con desprecio, mientras que con el resto de la gente era normal. Pero él no lo veía así. Lo que sucedía es que si estaba con otras personas es porque se encontraba bien; mientras que su carácter se agriaba en cuanto asomaban los síntomas y tenía que quedarse en casa, dónde sólo su familia cercana tenía que aguantarle.

elsuelo

Por eso siempre decía que no le encontraba sentido a quejarse. ¿Aliviaría los dolores? No, desde luego que no. ¿Cambiaría algo su situación? ¿Realmente necesitaba exteriorizar su malestar? No.

—Ya estamos en casa —susurró su mujer mientras abría la puerta y le hacía un gesto a los pequeños para que no hablaran alto. Quizás habría conseguido dormirse y no quería despertarlo.

—Y aquí sigo yo —otra respuesta impertinente.

Pudo ver de nuevo la decepción marcada en el rostro de su mujer, que apartó la mirada sin decir nada y terminó de cerrar la puerta. Los niños ya iban de camino al cuarto de baño para lavarse las manos. El ni siquiera los llamó. Eran daños colaterales de su guerra fría.

—Estoy algo mejor, he dormido un rato y acabo de darme una ducha fría —al menos intentaría salvar un poco la situación siendo más comunicativo. —Perdona mi forma de ser —añadió— a veces me dan ganas de darme cabezazos contra la pared. No me aguanto ni yo mismo. No consigo centrarme.

147decibelios

Había pensado en acudir a un psicólogo, pero lo rechazó tan pronto como ella se lo planteó. Para él, quienes sufrían depresión u otros trastornos mentales eran poco menos que unos débiles, personas incapaces de superar las pruebas que nos planta la vida. Él no era de esos, su mente analítica mantendría a raya cualquier pensamiento que le impidiera bloquear todo lo referente a su salud. Insistía en que no tenía ningún problema mental aunque, por supuesto, él no era el más indicado para decirlo.

mati

Porque siendo sincero, hubo momentos en que su cabeza le jugó malas pasadas. En su día lo achacó a la fiebre alta, o a la fuerte medicación que tomaba. Los mareos y el fuerte pitido que inundaba su cabeza todo el tiempo —sí, todo el tiempo— tampoco ayudaban demasiado en su esfuerzo por mantener la cordura. En cualquier caso, todo era pasajero, y cuando la realidad se imponía de nuevo, y los síntomas daban paso a una relativa «normalidad», las malas experiencias quedaban bajo llave en un compartimento. Aunque el era consciente de que volvería a abrirse en la siguiente oleada.

xurxo

elala

Y todo esto lo sabía su mujer. Porque a pesar de que él evitaba darle demasiados detalles, las mujeres leen en tu interior por más que intentes evitarlo. Una mujer es capaz de conocerte mejor que tú mismo. De hecho, ella sabía cuándo la cosa empeoraba, cuándo era mejor no hablarle o dejarlo tranquilo. Ella nunca se quejaba de la situación. Él tampoco expresaba nada. Dos silencios que lo decían todo.

elimpostor

Pero cada vez más, él se daba cuenta que era necesario cambiar. Tenía que afrontar la situación de otra forma, buscar apoyo en quien la persona que mejor lo comprendía. No era una debilidad, sino una necesidad. En el fondo sabía que cambiar de actitud podía convertirse en un bálsamo que curase mejor que cualquier fármaco que pudiera tomar.

iteracion51

Porque en el fondo, toda aquella presunta fortaleza, toda esa capacidad de ocultar sus sentimientos, de no dejar traslucir lo que realmente pasaba por su cabeza eran reflejos de una misma cosa: miedo. Miedo a estar solo, a no encontrar la salida, a que la situación llegase a superarle y no fuera capaz de encontrar el camino a casa, a no poder lograr la paz y el descanso.

 

P.S. Si quieres una copia de este libro solo tienes que pedirlo. Deja un comentario en esta anotación y haré un sorteo entre aquellos que estén interesados en llevarse un ejemplar (la participación en el sorteo se cerrará el próximo día 14 julio a las 23.59 horas y al día siguiente anunciaré el ganador).

P.S. Si quieres profundizar un poco más en el último de los relatos (escrito por César Tomé) visita su blog y atrévete con el juego que plantea

FICHA COMPLETA

Reseña: The Art of Transforming Science

Ficha Técnica

Título: The Art of Transforming Science
Autor: José María Gil-Vernet Sedó
Edita: Next Door Publishers, Pamplona, 2015
Encuadernación: Tapa dura
Número de páginas: 168
ISBN: 978-8494443503
Precio: 54,50 €

Obra que incluye más de 100 dibujos de anatomía urológica, realizados entre los años 1940 y 1970 por dibujantes profesionales y estudiantes bajo la supervisión del Dr. Salvador Gil Vernet, uno de los científicos más relevantes en investigación urológica. El contenido de la obra nos conduce, en primer lugar, a través de la vida y labor científica de Salvador Gil Vernet para terminar mostrando la «Colección Salvador Gil Vernet de Dibujos Urológicos». Su autor, José María Gil-Vernet Sedó, ha conseguido darle a la Colección un asombroso sentido narrativo permitiéndole elaborar el contexto adecuado en el que situar al maestro Salvador Gil Vernet.

RESEÑA

Cuando me preguntaron en la editorial qué me parecía el libro que acababan de publicar les contesté que era una auténtica joya que hay que ver y tocar, así de sencillo. Para el que no lo haya hecho aún, creo que no hay mejor forma de apreciar el inmenso esfuerzo de sacar adelante esta edición que ponerse delante y cogerlo entre las manos. Una vez que abres la portada quedas cautivo.

Es cierto que estamos ante una obra diferente, un libro que, en palabras de su editor Oihan Iturbide, nos permite entender el tipo de pasión que lleva a un científico a consagrar su vida a la investigación. Porque el trabajo de Salvador Gil Vernet no se limitó al de un médico preocupado por curar a sus pacientes —algo que podríamos dar por sentado en alguien que ejerce esta profesión— sino que llegó a ser un cirujano de prestigio internacional y un anatomista de no menor talla. La combinación de estas tres vertientes lo convirtió en una persona única, a quien el Dr. Ian Thompson (que prologa el texto) compara con Leonardo da Vinci.

Y es una comparación completamente acertada. Gracias a su doble interés por la urología y la anatomía, el Dr. Gil Vernet se dio cuenta de que su experiencia cuando cogía un bisturí, lo que podía ver cada vez que entraba en un quirófano, contradecía los tratados médicos de la época. Y una de sus metas fue solucionar este problema, lográndolo a través de sus magníficos dibujos.

cita

No me voy a extender más en comentar el contenido del libro porque es algo que cada cual debe saborear, pero me gustaría que leyeran una anotación en el blog de la editorial que explica —mejor que yo sin duda— lo que ha supuesto la obra de tan insigne maestro: Arte en la Urología. Un viaje a la obra de Salvador Gil Vernet.

Lo que sí voy a hacer es contarles un viaje personal que estoy a punto de comenzar.

nextdoor1

Desde que era pequeño he sentido una especial fascinación por el cielo nocturno. Solía coger prestado el pequeño telescopio de mi padre para ver las estrellas y, una noche, lejos de la contaminación lumínica de la ciudad y gracias a una noche sin nubes, conseguí ver los anillos de Saturno. Para mí fue una experiencia casi mágica.

De igual forma, no menor ha sido mi curiosidad por estudiar el mundo microscópico. He leído muchos artículos y libros que relataban los logros de Anton van Leeuwenhoek, y sus esfuerzos por mejorar la calidad de los primeros microscopios. Pues bien, hace más de un año que me ronda la idea de hacerme con un microscopio y ver por mí mismo lo que tantas veces he visto en imágenes. Y la lectura de este libro ha sido el espaldarazo definitivo que necesitaba.

Gracias a la inestimable ayuda y consejos de dos magníficas personas (Óscar Huertas e Ignacio López-Goñi) me he hecho con un buen microscopio y espero contarles por aquí mis experiencias en una nueva sección de este blog.

cartel mikro

En definitiva —que me estoy yendo un poco por las ramas— no puedo dejar de recomendarles que adquieran este estupendo volumen, que a buen seguro lo disfrutarán tanto o más que yo, y quien sabe, quizás esta perfecta unión entre ciencia y arte les despierte la curiosidad y decidan adentrarse más en las maravillas que la ciencia nos ofrece.

nextdoor2

Reseña: Las vacunas funcionan

Ficha Técnica

Título: Las vacunas funcionan
Autores: Ignacio López-Goñi y Oihan Iturbide
Edita: Psylicom, Valencia, 2015
Colección: Pequeñas Guías de Salud
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 107
ISBN: 978-84-943440-0-8
Precio: 12 €

En este libro encontrarás información reciente y rigurosa sobre qué son las vacunas, y por qué sabemos que son seguras, sus efectos secundarios y cuántas vidas han salvado, con un lenguaje fácil, asequible y cómodo de leer.

Hablaremos de los «talibanes» y de los movimientos «antivacunas» (su origen, sus hipótesis) y rebatiremos sus planteamientos.

Y contestaremos preguntas concretas sobre el autismo y su relación con las vacunas: qué pasa con la vacuna del papilomavirus; con la «fiesta de la varicela», o por qué es tan difícil una vacuna contra el SIDA. Al final tú mismo decidirás si las vacunas funcionan o no.

RESEÑA

Nos encontramos ante un libro que debería estar, como mínimo, en la casa de todos los padres con hijos pequeños. Yo soy uno de ellos y tengo que reconocer que, en muchas ocasiones, tras salir de la consulta del pediatra me he quedado con algunas dudas que el facultativo no ha sabido —o querido— contestarme acerca de las vacunas, su calendario, la utilidad/necesidad de alguna de ellas etc. Y aunque un libro nunca debe suplir el criterio de un pediatra, saber más acerca de las vacunas ayuda, y mucho.

Decir que estamos ante un texto bien escrito, de fácil comprensión y con la brevedad necesaria para no abrumar con datos e informaciones demasiado técnicos es quedarse bastante corto. Los autores (Ignacio López-Goñi (@microbioblog) y Oihan Iturbide (@_oihan) comprimen en 32 breves capítulos todas las cuestiones que uno quiere y tiene que saber acerca de las vacunas: qué es un calendario de vacunación, cuáles son los ingredientes de una vacuna, cómo funciona, cómo sabemos que son seguras y un largo etcétera. También aprenderemos más sobre las principales enfermedades que se tratan de erradicar (recordemos que las vacunas protegen de las enfermedades, no las curan) y también porqué hay algunas que son muy difíciles de combatir.

Un aspecto que considero esencial es el relativo al efecto «rebaño». Una vacuna es una sustancia que «enseña» a nuestro sistema inmunitario a reconocer los patógenos haciéndole creer que ha sido infectado, lo que pone en marcha nuestras defensas para eliminar al agresor. La próxima vez que nuestro sistema inmune se enfrente al mismo patógeno lo reconocerá y luchará contra él de forma más rápida y eficaz. Pues bien, muchas enfermedades infecciosas se transmiten de persona a persona de forma que cada enfermo constituye el eslabón de una cadena. En este sentido, cada vacunación rompe uno de esos eslabones y ayuda a proteger a los que no se han vacunado. Si no nos vacunamos o no vacunamos a nuestros hijos pondremos en riesgo a los que están a nuestro alrededor, especialmente a los más débiles.

El libro no deja sin tratar temas de trascendencia y relevancia mediática como la pretendida relación entre las vacunas y los trastornos del espectro autista —que se ha confirmado reiteradamente como inexistente—, los conservantes como el timerosal y el aluminio; y las llamadas vacunas homeopáticas (una sandez de gran magnitud).

En definitiva, como ha manifestado el director de la colección «pequeñas guías de salud» donde se encuadra este título José Ramón Alonso, ojalá algún periódico de tirada nacional decida incluir como regalo en su edición dominical un ejemplar de este tipo en vez de las consabidas toallas, estuches, y cosas por el estilo. Todos lo acabaríamos agradeciendo.

PS. Si además de su bajo precio tenemos en cuenta que los autores han decidido donar sus derechos de autor a la organización no gubernamental SONAGE (Solidaridad Navarra con Guinea Ecuatorial) no tienes excusa para no hacerte con un ejemplar.

Reseña: ¿Qué significa todo eso? Reflexiones de un científico ciudadano

Ficha Técnica

Título: ¿Qué significa todo eso? Reflexiones de un científico ciudadano
Autor: Richard Feynman
Edita: Crítica, 2004
Encuadernación: Tapa blanda.
Número de páginas: 147 p.
ISBN: 978-8474239222

 

Richard Feynman, que obtuvo el premio Nobel por sus trabajos sobre electrodinámica cuántica, no debe su fama tan sólo a sus importantes aportaciones científicas, sino a su calidad humana y a sus actitudes iconoclastas ante la sociedad y ante la vida, que le convirtieron en una figura legendaria que sigue inspirando hoy a investigadores y a estudiantes.

Los dos aspectos de su personalidad, como científico y como ciudadano, confluyen en estas reflexiones sobre la relación de la ciencia con la política o la religión, que sorprendieron a quienes no sabían que estuviese interesado por el significado de «todo eso». En este libro extraordinario se publican por primera vez las famosas conferencias que dio en la Universidad de Washington, en las que habló de certeza e incertidumbre en la ciencia, del conflicto entre ciencia y religión, de las causas de la desconfianza general hacia los políticos, o de las creencias irracionales que han invadido esta era «acientífica», desde la fascinación por los ovnis hasta la fe en las curaciones milagrosas, pasando por la astrología y la telepatía, sin olvidar los constantes insultos a la inteligencia humana que se hacen cotidianamente a través de la publicidad. Este libro es, como dice su editor norteamericano, «oro puro, pura poesía, puro Feynman».

RESEÑA

¿Qué se puede decir de Richard Feynman? Ha sido uno de los mejores físicos del siglo XX. Pese a fallecer prematuramente a la edad de 70 años tras no lograr superar un cáncer, poseyó una larga trayectoria que le llevó a participar en el Proyecto Manhattan para el desarrollo de la bomba atómica, a conocer a Albert Einstein ―rechazando trabajar en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton donde aquél se encontraba― hasta recalar como profesor en el Instituto de Tecnología de California. Su trabajo en electrodinámica cuántica le valió el Premio Nobel de Física en 1965, galardón que compartió con Julian Schwinger y Sin-Ichiro Tomonaga. Les recomiendo, si tienen la ocasión, que vean el documental presentado por la cadena británica BBC Two acerca de su vida el pasado 14 de mayo.

Incansable divulgador y conferenciante, escribió numerosos libros que se han traducido a varios idiomas y convertido en rotundos éxitos de ventas. Un ejemplo de ello es el libro que les traigo a continuación, a pesar de que la traducción sea farragosa en ocasiones ―nada que ver con la pericia de Joandomènec Ros, entre otros―. Se trata la recopilación de las tres conferencias que pronunció en la Universidad de Washington como parte de las John Danz Lecture Series. En ellas trató temas que, si bien planteados hace exactamente 50 años, siguen de actualidad.

El primero de ellos es la incertidumbre de la ciencia. Expone que la característica más obvia de la ciencia es su aplicación práctica, el poder para hacer cosas. Sin embargo, el poder que se obtiene no incluye las instrucciones sobre cómo utilizarlo: en cierto modo es una llave para las puertas del cielo, y la misma llave abre las puertas del infierno, y no tenemos ninguna instrucción que nos diga qué puerta es la buena.

Todo conocimiento científico es incierto. En este aspecto, podríamos decir que sus planteamientos se acercan bastante a los de Thomas S. Kuhn y sus revoluciones científicas. Para resolver cualquier problema que no haya sido resuelto antes tenemos que dejar la puerta entreabierta a lo desconocido. Si no fuéramos capaces o no deseáramos mirar en una nueva dirección, si no tuviéramos una duda o no reconociéramos la ignorancia, no tendríamos ideas nuevas. Así que lo que llamamos hoy conocimiento científico es un corpus de enunciados con grados de certeza variables. Algunos de ellos son muy inseguros; algunos de ellos son casi seguros; pero ninguno es absolutamente cierto.

Acto seguido se enfrenta al “eterno” conflicto entre ciencia y religión. Propone que analicemos la siguiente experiencia: la gran aventura que significa contemplar el universo, más allá del hombre, contemplar cómo sería sin el hombre. Cuando se ha alcanzado finalmente esta visión objetiva, cuando se ha apreciado por completo el misterio y la majestad de la materia y entonces se dirige de nuevo la mirada objetiva hacia el hombre visto como materia y se percibe la vida como parte de este misterio universal de la mayor profundidad, se experimenta una sensación muy rara y excitante. Normalmente termina en una sonrisa irónica ante la futilidad de tratar de comprender qué es este átomo en el universo, esta cosa ―átomos curiosos― que se mira a sí misma y se pregunta por qué pregunta. Bien, estas ideas científicas terminan en sobrecogimiento y misterio, perdidas en el límite de la incertidumbre, pero parecen ser tan profundas y tan impresionantes que la teoría de que todo está dispuesto como un escenario para que Dios observe la lucha del hombre por el bien y el mal parece insuficiente.

Para él, la civilización occidental ―planteará acto seguido una dura crítica a los sistemas políticos y la situación en la Unión Soviética― se mantiene gracias a dos herencias: el espíritu científico de aventura hacia lo desconocido, la humildad del intelecto y, por otro lado, la ética cristiana, la acción basada en el amor, la fraternidad de todos los hombres, el valor del individuo, la humildad del espíritu. De esta manera, la ciencia debe dedicarse a responder las preguntas acerca de cómo es el mundo que nos rodea, y la religión a proveer un código moral. Estos dos pilares pueden permanecer juntos con pleno vigor sin enfrentarse.

En último término, hace un repaso de las pseudociencias que tanta fama habían alcanzado en su época ―y aún hoy en día― como la telepatía, los ovnis, las curaciones milagrosas y los curanderos etc. Las personas que dan crédito a estas actividades no realizan las preguntas adecuadas y se dejan embaucar. He echado de menos una búsqueda de alguna causa psicológica subyacente a este fenómeno, aunque no se puede reprochar a Feynman que trate estos asuntos de puntillas.

Concluye con una valoración de la encíclica Pacem in Terris de Juan XXIII:

No puedo encontrar mejor expresión de mis creencias sobre moralidad, de los deberes y las responsabilidades de la humanidad, de unas personas hacia otras personas, que la que hay en esta encíclica. No estoy de acuerdo con parte de la maquinaria que apoya alguna de las ideas, que éstas broten de Dios, quizá, personalmente no lo creo, o que algunas de estas ideas sean consecuencia natural de las ideas de Papas anteriores, de una manera natural y perfectamente razonable. No estoy de acuerdo, pero no voy a ridiculizar ni a discutir esto. Estoy de acuerdo con las responsabilidades y los deberes que el Papa representa como las responsabilidades y deberes de la gente. Y reconozco esta encíclica como el comienzo, posiblemente, de un nuevo futuro donde quizá nos olvidemos de las teorías de por qué creemos las cosas cuando, en definitiva, y por lo que respecta a la acción, creemos lo mismo.

Reseña: Imagen del mito

El libro como soporte

Lo primero que nos llama la atención al sostener en las manos esta obra es su tamaño (20,8 x 27 centímetros) y su peso.  Este primer contacto físico ya nos habla a las claras del reto editorial que ha supuesto su publicación (se trata de la primera traducción al idioma castellano) y, al mismo tiempo, justifica su nada desdeñable precio (55 € en España).  La editorial Atalanta nos regala un magnífico volumen en cartoné de 624 páginas, con un papel de gran calidad que sirve de inmejorable soporte a las 423 ilustraciones que se constituyen en el verdadero leitmotiv de la obra como veremos a continuación.

El autor

Joseph Campbell nació en Nueva York en 1904 y falleció en Honolulú a la edad de 83 años.  Comenzó sus investigaciones en la Universidad de Columbia, fue profesor de literatura y más tarde catedrático de mitología comparada en el Sarah Lawrence College de Nueva York.

Con veinte años, Campbell viajó a Europa con su familia y se produjo un encuentro que cambiaría su visión del mundo.  Durante el viaje de regreso en barco, trabó amistad con Jiddu Krishnamurti, conocido escritor y orador indio en materia filosófica y espiritual.  A raíz de sus conversaciones surgió en nuestro autor un gran interés por la filosofía hindú y el pensamiento de la India.  Tras este viaje, Campbell dejó de ser un católico practicante.

Tres años más tarde recibió una beca para estudiar en Europa francés antiguo, provenzal y sánscrito en las Universidades de París y de Múnich.  A su regreso a la Universidad de Columbia, Campbell expresó su deseo de continuar el estudio del sánscrito y del arte moderno además de la literatura medieval.  Como no obtuvo la aprobación por parte de la facultad, decidió abandonar los estudios de posgrado.

En 1956 se produce otro hito relevante en su biografía: sus viajes a la India y al Japón, donde dedicó seis meses a recorrer cada destino.  Este año tuvo una profunda influencia en su pensamiento acerca de la religión y el mito de Asia, y también le convenció de la necesidad de enseñar mitología comparada a una audiencia más amplia, no académica.  En 1972 Campbell se retiró del Sarah Lawrence College, después de haber enseñado allí durante 38 años.

Es imprescindible que mencionemos las influencias que modelaron su pensamiento, comenzando por las de orientalistas como Zimmer, Frazer (y su obra inmortal “La rama dorada”), Rank, Frobenius o Spengler.  Del mismo modo, resultaron cruciales la lectura de los Upanishad (que pudo leer directamente sin necesidad de traducciones), su enorme interés en la historia y cultura de los nativos americanos, el budismo o la lectura del “Bardo Thodol”, el Libro tibetano de los Muertos.

Entre los numerosos libros que escribió merecen destacarse: El héroe de las mil caras: psicoanálisis del mito (1949; Fondo de Cultura Económica, 1959), Las máscaras de Dios (4 volúmenes, 1959-1969; Alianza, 1991), The inner reaches of outer space: metaphor as myth and as religion (1986), The mythic dimension: selected essays (1959-1987), The mythic image (1974), Transformations of myth through time (1990), A Joseph Campbell Companion: reflections on the art of living (1991), Mythic worlds, modern words: on the art of James Joyce (1993), Thou art That: transforming religious metaphor (2001) y Myths of light: eastern metaphors of the eternal (2003).

Imagen del mito

Como el propio autor refiere en el prefacio, su objetivo es hacernos comprender que los sueños son una puerta abierta a los mitos, pues éstos son de la misma naturaleza de aquéllos, y que los mitos surgen, como los sueños, y al igual que la vida, de un mundo interior desconocido para la conciencia despierta.

pagina-30-31

A través de sus páginas realizamos un recorrido por la mitología de las culturas de todo el mundo, contemplando al mismo tiempo y de forma inseparable, la representación gráfica del arte de Mesopotamia, Egipto, India, China, Europa, Oceanía o las culturas mesoamericanas.  De esta forma, tomamos conciencia de la relación inseparable entre la mitología y su vehículo expresivo, el arte, que como parte de la cultura, evoluciona en el tiempo y el espacio aunque haya semejanzas que son objeto de un estudio detallado.  Así, las ilustraciones, y no sólo las explicaciones escritas, son las que nos llevan a comprender ese afán de conocimiento absoluto de Campbell, de sincretismo, pues las obras de arte seleccionadas nos van conduciendo de la pintura a la escultura, de las religiones a las costumbres, de las primitivas civilizaciones al siglo XX, en un recorrido ameno y fácil de asimilar por cualquiera de nosotros (aunque he de reconocer que los detalles de la cultura hindú y la religión budista me han supuesto un reto importante al tener que desprenderme de mi mentalidad “occidentalizada”).

pagina-32-33

La obra se divide en seis partes o capítulos: el mundo como sueño, la noción de un orden cósmico, el loto y la rosa, transformaciones de la luz interior, el sacrificio y el despertar.  El capítulo I nos hace descender a los sueños como puerta de entrada a la comprensión de los mitos.  En el capítulo II Campbell expone las dos maneras de elaborar los mitos: la de las tradiciones populares de las culturas iletradas, relativamente simples y de transmisión oral; y en segundo término, la de las culturas más complejas que han desarrollado la escritura, y que desembocan en las tres grandes «religiones mundiales»: budismo, cristianismo e islam.  En el capítulo III se ilustran y discuten algunas diferencias importantes entre sus interpretaciones y aplicaciones en Oriente y Occidente.  El capítulo IV nos introduce en la lectura psicológica de la simbología del mito, a través del yoga, que se convierte en el punto culminante de la obra.

Los dos últimos capítulos se destinan al examen comparativo en la literatura y tradiciones populares de la figura ancestral del dios sacrificado (capítulo IV) y a una nueva consideración del mito como sueño y como vida, junto con el paradójico misterio del despertar (capítulo VI). De esta manera, el libro se cierra, fundiendo mito, sueño y realidad, con el estudio de un concepto clave: el de despertar.

pagina-36-37

Conclusión

Una obra de relevancia innegable que permite acercarnos a la comprensión del significado profundo que tienen los mitos del pasado, tan ajeno y desconocido para el hombre moderno, que no es capaz de detenerse siquiera a reflexionar pues, si cualquier mitología se muestra en su forma exterior y literal como una serie de cuentos o historias fabulosas, si logramos interiorizarlas y comprender su significado simbólico, se revela como una sucesión de realidades psicológicas llenas de sabiduría espiritual que nos serán útiles para hacer nuestra vida más feliz.

Concluyamos con la idea de Schopenhauer que cierra la obra:

Todo este universo de galaxias y la vía láctea con nosotros en su interior no es sino un vasto sueño, soñado por un solo ser solitario, de tal manera que todos los personajes de su sueño sueñan a su vez.

FICHA COMPLETA

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.