José Luis Moreno

Jurista amante de la ciencia y bibliofrénico. Curioso por naturaleza. Desde muy pronto comencé a leer los libros que tenía a mano, obras de Salgari, Verne y Dumas entre otros muchos autores, que hicieron volar mi imaginación. Sin embargo, hubo otros libros que me permitieron descubrir las grandes civilizaciones, la arqueología, la astronomía, el origen del hombre y la evolución de la vida en la Tierra. Estos temas me apasionaron, y desde entonces no ha dejado de crecer mi curiosidad. Ahora realizo un doctorado en Ciencias Jurídicas y Sociales por la Universidad de Málaga donde estudio el derecho a la ciencia recogido en los artículos 20.1.b) y 44.2 CE, profundizando en la limitación que supone la gestión pública de la ciencia por parte del Estado, todo ello con miras a ofrecer propuestas de mejora del sistema de ciencia y tecnología. Socio de número de la Asociación Española para el Avance de la Ciencia, miembro de la Asociación HdC; AEC2, y StopFMF.
Jurista amante de la ciencia y bibliofrénico. Curioso por naturaleza. Desde muy pronto comencé a leer los libros que tenía a mano, obras de Salgari, Verne y Dumas entre otros muchos autores, que hicieron volar mi imaginación. Sin embargo, hubo otros libros que me permitieron descubrir las grandes civilizaciones, la arqueología, la astronomía, el origen del hombre y la evolución de la vida en la Tierra. Estos temas me apasionaron, y desde entonces no ha dejado de crecer mi curiosidad. Ahora realizo un doctorado en Ciencias Jurídicas y Sociales por la Universidad de Málaga donde estudio el derecho a la ciencia recogido en los artículos 20.1.b) y 44.2 CE, profundizando en la limitación que supone la gestión pública de la ciencia por parte del Estado, todo ello con miras a ofrecer propuestas de mejora del sistema de ciencia y tecnología. Socio de número de la Asociación Española para el Avance de la Ciencia, miembro de la Asociación HdC; AEC2, y StopFMF.
El muro de Berlín (I)

El muro de Berlín (I)

     Última actualizacón: 8 agosto 2017 a las 11:46

Hace pocos meses se celebró el vigésimo aniversario de la caída del “Muro de Berlín”, esa barrera que dividió durante casi treinta años, tanto la ciudad alemana como la vida de sus ciudadanos y la del mundo, en dos bloques enfrentados.

Quien haya estado interesado, ha podido ver numerosos documentales, especiales informativos y leer numerosas noticias exponiendo los hechos que llevaron al final de la era soviética.  Sin embargo, me parece importante precisamente en estos tiempos que vivimos, recordar cómo se levantó el muro y bajo que condicionantes.

Domingo, 13 de agosto de 1961 en Berlín occidental.  Hora, la 1:11 de la madrugada de una noche de verano.  Una noche aparentemente normal, o eso pensaban los ya acostumbrados ciudadanos berlineses. En ese momento se da publicidad a un comunicado del Pacto de Varsovia:

Los gobiernos de las naciones del Pacto de Varsovia se han dirigido a la Asamblea Popular y al gobierno de la RDA, así como a todos los trabajadores de la República Democrática Alemana proponiéndoles que establezcan un nuevo orden en la frontera occidental de Berlín, con objeto de atajar eficazmente las maquinaciones urdidas contra los países del campo socialista, e implantar una vigilancia segura y un control efectivo en torno a toda la zona del Berlín occidental, incluyendo sus fronteras con el Berlín democrático.

A las tres de la madrugada, las instituciones del sector occidental comienzan a recibir los informes que detallan lo que está sucediendo: a lo largo de los sectores fronterizos se está levantando el adoquinado de las calles y tendiendo alambradas, barreras que están siendo vigiladas por miembros de la policía y militares de la RDA.

El Consejo de Ministros confirma que los ciudadanos de la República democrática alemana no podrán atravesar las fronteras de Alemania a no ser que dispongan de una autorización especial.  En Berlín, únicamente trece de las ochenta y ocho calles y vías que han mantenido unidas hasta ese momento las dos partes de la ciudad continúan todavía abiertas al tránsito fronterizo.

La situación que se vivía en Berlín y en el resto de la Alemania dividida en ese año de 1961, tuvo su origen antes incluso de que finalizase la 2ª Guerra Mundial.  Los planes políticos para el final de la guerra se estaban trazando entre los aliados (americanos, ingleses y soviéticos) desde 1942 cuando se decidió la invasión del continente europeo en el futuro desembarco de Normandía.  A estos efectos se creó una Comisión de Asuntos Europeos que estudió las diferentes posibilidades de actuación en Alemania y Austria cuando el conflicto finalizase.  De esta firma se tomó la decisión de dividir el territorio alemán entre los tres aliados (Francia no había sido incluida aún en el acuerdo), permaneciendo Berlín como una ciudad libre centro de las instituciones, y administrada de forma conjunta por las tres potencias vencedoras.

Tras el desembarco aliado en Francia, el ejército de Stalin tuvo su tan ansiado respiro con la creación del frente occidental, que supuso la retirada de parte de las tropas alemanas que se le enfrentaban en el este, enviadas a reforzar el oeste.  Mientras la invasión prosperaba, el ejército rojo tomó ventaja y se internó en Alemania antes que los aliados occidentales.  Finalmente, en una decisión que puede ser catalogada como de tragedia, se permitió que el ejército soviético por sí solo se encargara de la conquista de Berlín, logrando de esta forma lo que Eisenhower quería evitar a toda costa: la muerte de alrededor de 100.000 solados americanos (coste de la batalla por Berlín según los cálculos realizados por el Estado Mayor).  De hecho, Eisenhower consideraba la toma de la ciudad un objetivo secundario en el esfuerzo bélico aliado.

El mariscal británico Sir Bernard Law Montgomery hizo más tarde este comentario acerca de la cuestión: “los americanos no pudieron comprender que el triunfo estratégico de una guerra reporta pocos beneficios si uno pierde políticamente… La guerra es un instrumento político; tan pronto como se haga perceptible que la estamos ganando, las consideraciones políticas deben determinar su curso posterior.” (siguiendo la doctrina expuesta por Carl von Klausevitz en su magna obra “De la guerra”).

Como hemos apuntado, la llamada Comisión asesora europea había presentado un proyecto de ocupación de Alemania el 12 de septiembre de 1944 en Londres, donde se determinaba que Berlín sería el centro administrativo de las tres zonas de ocupación.  Las tres potencias podrían estacionar allí tropas y personal diplomático, y con tal fin, se dividiría la ciudad en tres sectores.  A nadie pareció importunarle que Berlín estuviera dentro de la zona soviética, a 160 kilómetros de los límites fronterizos de las zonas occidentales, y que no se había previsto ninguna vía de acceso especial para las potencias angloamericanas.  No se había seguido el consejo de dividir el territorio como una “tarta” de forma que todos los sectores tuvieran acceso directo desde sus zonas de ocupación a Berlín.

Tras la caída del régimen nazi, el general Eisenhower, primer gobernador militar americano en Alemania, encargó al general Lucius D. Clay para que recabara de Georgi Zhúkov (comandante supremo soviético en Alemania) el derecho de tránsito sin limitaciones desde, hacia y dentro de Berlín.  Clay, apoyado por el general británico Sir Ronald Weeks, exigió a Zhúkov que garantizara las vías de comunicación, pero el mariscal soviético no quiso comprometerse afirmando que el ejército necesitaba los enlaces para sus propios transportes de tropa.  En definitiva, las potencias occidentales deberían considerar el acceso a Berlín como un privilegio concedido por la Unión Soviética, pero no como un derecho adquirido.  Por el momento, los aliados podrían utilizar la autopista de Hannover a Berlín, pasando por Helmstedt, una línea férrea y dos corredores aéreos.  En Berlín, estarían a su disposición el aeropuerto de Tempelhof (en el sector americano) y el de Gatow (en el sector británico).  El 14 de junio de 1945, el presidente Truman envió un mensaje a Stalin rogándole que confirmara el derecho de libre acceso a Berlín.  Winston Churchill hizo lo propio, pero Stalin se limitó a mantener silencio.  Ante esta actitud, Washington y Londres sobreentendieron que se les concedía el libre acceso a Berlín.

Churchill, el político y estadista más importante del siglo XX, ofreció un discurso en mayo de 1945 tras la rendición incondicional alemana donde afirmó:

Todavía hemos de asegurarnos en el continente europeo de que los fines sencillos y honrados por los que entramos en la guerra no sean echados a un lado o descartados en los meses que sigan a nuestros éxitos, y que las palabras “libertad”, “democracia” y “liberación” no pierdan su verdadero significado, tal y como nosotros lo hemos comprendido.  Sería inútil castigar a los hitlerianos por sus crímenes si no reina la ley, la justicia, y si un Gobierno totalitario o policíaco ha de ocupar el puesto de los invasores alemanes […].

Qué palabras más proféticas de un hombre que se acercaba al final de su mandato político.

Como se venía fraguando, tras diversos desencuentros, el 20 de marzo de 1948 se materializó la ruptura entre los antiguos aliados.  El mariscal Sokolovski se levantó de la mesa del Consejo aliado junto con toda la delegación rusa.  Salvo una breve visita en agosto de ese año, los soviéticos sólo acudieron una vez más a este organismo: en 1954 junto con el ministro de asuntos exteriores Molótov para asistir a la conferencia cuatripartita sobre Alemania.

A partir de este momento se fueron precipitando los acontecimientos.  El 30 de marzo de 1948 los soviéticos anunciaron que harían retroceder todos los transportes militares si las potencias occidentales seguían negándoles la inspección de los pasajeros y sus equipajes.  Los trenes de mercancías necesitarían una autorización rusa para abandonar Berlín.  El general Clay recomendó una reacción firme a Washington: “No podemos tolerar que los representantes de otras potencias inspeccionen nuestros convoyes militares, ello atentaría contra el derecho de acceso libre y sin impedimentos a Berlín, que fue la condición previa para evacuar nuestras fuerzas de Turingia y Sajonia”.

Los rusos siguieron acentuando un bloqueo preliminar contra las potencias occidentales.  Detuvieron todos los trenes de viajeros que abandonaban Berlín.  El 12 de junio de 1948 por parte soviética se cortó el tránsito de la autopista hacia Berlín, alegando reparaciones urgentes en un puente.

Complicando aún más si cabe las ya tensas relaciones, el 23 de junio Sokolovski designó oficialmente el marco alemán como único instrumento de cambio en Berlín, y un día después los gobernadores militares occidentales introdujeron el marco occidental en sus sectores como instrumento legal de cambio.  Entretanto, la Unión Soviética había encontrado un subterfugio para expulsar a los americanos de la ciudad.  El 24 de junio, a las 6 de la madrugada, los rusos paralizaron todo el tránsito ferroviario entre Berlín y las regiones occidentales por “dificultades técnicas”.  Se impidió la circulación en las autopistas así como la navegación fluvial hacia Berlín.  Las centrales eléctricas bajo supervisión soviética cortaron la electricidad al Berlín occidental.   Del mismo modo, se amenazó a los berlineses occidentales con el corte definitivo del agua.  Se produjo el bloque efectivo de la ciudad.

Ante esta situación, el Estado Mayor americano no pudo sugerir una recomendación unánime, los británicos se mostraron escépticos, mientras que los franceses optaron por la necesidad de retirarse de Berlín.  La decisión final recayó por entero en el general Clay.  Este no se achantó ante el bloqueo y el estado de las fuerzas militares americanas y, siendo consciente de lo dramático de la situación para la población, ordenó telefónicamente al jefe de las fuerzas aéreas estadounidenses en Alemania, teniente general Curtis LeMay (con base en Wiesbaden) que dispusiera todos los aparatos de transporte para el despegue y, al día siguiente, enviara provisiones hacia Berlín a través de los tres corredores aéreos autorizados sobre la zona soviética.  El 25 de junio de 1948 el primer C-47 cargado de víveres tomó tierra en el aeropuerto de Tempelhof, lo que supuso el comienzo del puente aéreo para sostener a una población de más de 2 millones y medio de personas.

En lugar de actuar militarmente enviando tropas por vía terrestre hacia Berlín, se había tomado una decisión: las potencias occidentales desistieron de su derecho de acceso a Berlín por vía terrestre y fluvial, hacia los tres pasillos aéreos para transportar de forma continua víveres y materias primas a las zonas occidentales de la ciudad.

Hacia el mes de agosto de 1948, los soviéticos comprendieron que los aliados occidentales se proponían conservar Berlín por encima de todo.  Entonces, Moscú resolvió desmontar la administración conjunta de la ciudad y desmembrar definitivamente la antigua capital del Reich incomunicando el Berlín oriental.  El 30 de noviembre de 1948 se constituyó en el sector soviético una administración municipal manipulada por el SED (partido socialista unificado alemán) con Friedrich Ebert como alcalde.  Cinco días después, los berlineses occidentales eligieron su propio cuerpo parlamentario, convirtiéndose Ernst Reuter en el alcalde gobernador.  Berlín quedó por tanto dividida, si bien aún no de forma física, en un protectorado ruso y un enclave occidental.

La imagen muestra el monumento levantado en el aeropuerto de Tempelhof, donde figuran inscritos los nombres de los 39 pilotos británicos, y 31 americanos, que murieron durante la operación, y que simboliza los tres corredores aéreos.

Tras once meses de puente aéreo, el 12 de mayo de 1949 se levantó oficialmente el bloqueo de Berlín mediante un acuerdo firmado en la sede de Naciones Unidas entre el representante de EE.UU., Philip Jessup, y el delgeado soviético Jacob Malik.  Robert Murphy, embajador y consejero político del presidente norteamericano analizó lo sucedido:

Cuando se levantó el bloqueo al cabo de un año, o poco menos, la prensa y la opinión pública americanas lo celebraron como una resonante victoria de las potencias occidentales… Muy pocos observadores parecieron comprender que nuestro designio de sustentarnos exclusivamente con el puente aéreo equivalía al repudio de los derechos adquiridos en Berlín, una renuncia cuyas consecuencias nos han causado considerables trastornos desde entonces.  El punto débil y crítico en el nuevo acuerdo sobre Berlín (tras el levantamiento del bloqueo) fue que el gobierno americano olvidó hacer confirmar allí sus legítimas prerrogativas para llegar hasta Berlín por carretera y vía fluvial.

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Phreaking van eck: espionaje informático por canales indirectos

Phreaking van eck: espionaje informático por canales indirectos

     Última actualizacón: 8 agosto 2017 a las 14:38

He estado releyendo el magnífico libro de Neal Stephenson titulado Criptonomicón (debo señalar que en España se ha publicado en tres volúmenes, mientras que la edición original en inglés realizada por Avon Books es uno sólo). Además de una sorprendente historia perfectamente construida, con diálogos que pueden ser leídos en diversos niveles, y una bien conformada mezcla de personajes reales y ficticios, constituye lo que muchos han venido a denominar la “biblia” de los hackers. Esto se debe a que ofrece una buena y amena introducción a la historia de la computación y a los diversos desarrollos habidos en tecnología de la información; así como una explicación de lo que supone hoy en día la seguridad informática y, por ende, de los diferentes medios de vulnerarla.

Como sugiere el título de este post, voy a centrarme en explicar lo que Stephenson llama «phreaking Van Eck» y, en general, en el espionaje informático por canales indirectos.

En el segundo libro de la edición en castellano del Criptonomicón titulado «El Código Pontifex», Stephenson nos explica este concepto a través de una apuesta que hacen dos de los personajes. La escena se desarrolla en una habitación de hotel donde Cantrell y Pekka (no entro en más detalles para no desvelar la trama de la historia) intentan acceder al ordenador de Tom Howard que está en la habitación contigua. Para ello no utilizan ningún tipo de programa invasivo.  El autor lo explica así:

Si pones una hoja en blanco sobre una lápida y le pasas la punta de un lápiz por encima, obtienes una línea horizontal, oscura en algunos lugares y tenue en otros, y sin demasiado sentido. Si vas bajando por la página a intervalos cortos, la anchura de una línea de lápiz, y repites el proceso, comienza a aparecer una imagen. El proceso de ir recorriendo la página en una serie de trazos horizontales es lo que un cerebrín llamaría escaneo de barrido, o simplemente barrido. Con un monitor de vídeo convencional -un tubo de rayos catódicos- el rayo de electrones rastrea moviéndose físicamente hacia abajo por el vidrio como sesenta u ochenta veces por segundo. En el caso de una pantalla de portátil, no hay escaneo físico; los píxeles individuales se apagan y encienden directamente. Pero aún así se produce el rastreo; lo que se escanea y se pone de manifiesto en la pantalla es una región de la memoria del ordenador llamado buffer de pantalla. El contenido del buffer de pantalla debe pegarse en la pantalla sesenta u ochenta veces por segundo o (1) la pantalla parpadea y (2) la imagen se mueve bruscamente. La forma en que el ordenador te habla no es controlando la pantalla directamente sino más bien manipulando los bits contenidos en ese buffer, con la seguridad de saber que otros subsistemas en el interior de la máquina se encargan del trabajo rutinario de mandar la información a la pantalla física. Sesenta u ochenta veces por segundo, el sistema de vídeo dice ¡mierda!, es hora de refrescar la pantalla, y va al comienzo del buffer de pantalla -que, recuerda, no es más que una zona en particular de la memoria- y lee los primeros bytes, que indican el color que se supone debe tener el píxel en la esquina superior izquierda de la pantalla. Esa información se envía a lo que sea que actualiza la pantalla, ya sea un rayo de electrones o un sistema de portátil para controlar directamente los píxeles. Se leen los siguientes bytes, normalmente los del píxel a la derecha del primero, y así hasta llegar al extremo derecho de la pantalla. Eso dibuja la primera línea de la lápida. Como ya se ha llegado al extremo derecho de la pantalla, ya no quedan más píxeles en esa dirección. Está implícito que los siguientes bytes a leer de la memoria corresponderán al píxel más a la izquierda en la segunda línea de barrido contando desde arriba. Si se trata de una pantalla de rayos catódicos, se nos produce ahora un pequeño problema de tiempos ya que el rayo de electrones se encuentra ahora en el extremo derecho de la pantalla y se le pide que dibuje un píxel en el extremo izquierdo. Debe retroceder. Eso lleva un poco de tiempo; no demasiado, pero sí mucho más que el intervalo de tiempo entre dibujar dos píxeles que se encuentran mejilla con mejilla. Esa pausa se conoce como intervalo de barrido horizontal. Se produce uno al final de cada línea hasta que el barrido ha llegado al último píxel en la esquina inferior derecha de la pantalla y ha completado un dibujo de la lápida. Pero ya es hora de empezar de nuevo, y por lo tanto el rayo de electrones (si lo hay) debe saltar en diagonal hasta el píxel de la esquina superior izquierda. Eso también lleva un poco de tiempo y se llama intervalo de barrido vertical. Esos problemas surgen de limitaciones físicas inherentes al barrido de rayos de electrones por el espacio en un tubo de rayos catódicos, y básicamente desaparecen en el caso de una pantalla de portátil como la que Tom Howard ha situado a unas pulgadas frente a Pekka, al otro lado de la pared. Pero la temporización de vídeo de la pantalla del portátil sigue el modelo de la de una pantalla de tubo de rayos catódicos. (Esto se debe simplemente a que la vieja tecnología es conocida universalmente por aquellos que necesitan comprenderla, y funciona bien, y se han creado y probado todo tipo de tecnologías y programas para funcionar dentro de ese esquema, y por qué jugar con el éxito, especialmente cuando tus márgenes de beneficios son tan pequeños que sólo se pueden detectar empleando técnicas de la mecánica cuántica, y cualquier fallo de compatibilidad con la tecnología anterior enviará a tu compañía directamente al sumidero). En el portátil de Tom, cada segundo está dividido en setenta y cinco partes perfectamente regulares durante las que se realiza un dibujo completo de la lápida seguido de un intervalo de barrido vertical. Randy puede seguir la conversación entre Pekka y Cantrell lo suficiente para comprender que ya han conseguido deducir, analizando la señal que atraviesa la pared, que Tom Howard tiene configurada la pantalla para ofrecer 768 líneas y 1.024 píxeles por cada línea. Por cada píxel, se leen cuatro bytes del buffer de vídeo y se envían a la pantalla. (Tom está empleando la definición de color más alta posible para la pantalla, lo que significa que se requiere un byte para representar cada una de las intensidades de azul, verde y rojo y otro que básicamente sobra, pero se deja por ahí porque a los ordenadores les gustan las potencias de dos, y ahora los ordenadores son tan ridículamente rápidos y potentes que, aunque todo está sucediendo siguiendo un horario que para un ser humano sería agresivo, los bytes extras no afectan en nada.) Cada byte son ocho dígitos binarios o bits, y por tanto, 1.024 veces por línea, se leen 4 x 8 = 32 bits del buffer de pantalla. Sin saberlo Tom, su ordenador está colocado justo al lado de una antena. Los cables que Pekka pegó a la pared pueden leer las ondas electromagnéticas que radian continuamente los circuitos del ordenador. El portátil de Tom se vende como ordenador no como estación de radio, por lo que podría parecer raro que estuviese emitiendo cosas. En realidad, es un efecto secundario de que los ordenadores sean bichos binarios, lo que significa que todas las comunicaciones chip-a-chip, subsistema-a-sub sistema, que se producen en el interior de la máquina -todo lo que se mueve por esas tiras planas de cables o en las pequeñas trazas metálicas en las placas de circuito consisten en transiciones de cero a uno y de uno a cero.

Siento la cita tan extensa, pero es útil a los efectos de explicar lo que quiero (además de servir para que aquellos que no han leído este libro decidan lanzarse de lleno). En definitiva, cada cable y procesador de un ordenador en funcionamiento son como diminutos emisores de radio, por lo que únicamente es preciso poseer el receptor y decodificador necesario para traducir ese ruido en imágenes y texto. Hasta aquí la teoría explicada en el libro. Pasemos a lo que se puede hacer hoy en día:

Los ataques por medio de canales indirectos se dirigen a los puntos de contacto entre el ordenador y el mundo real, a menudo escasamente protegidos: los aledaños del teclado, de la pantalla o de la impresora, sea durante las fases previas a la encriptación de la información, o una vez traducida a formas inteligibles por nosotros.

Gibbs, W. Wayt. Espionaje informático por canales indirectos, en Investigación y Ciencia, número 394, página 69.

La idea de obtener información por canales indirectos (eavesdropping en inglés) es muy antigua. Ya durante la Primera Guerra Mundial los espías clavaban varillas metálicas en el suelo cerca de las líneas de teléfono para, con la ayuda de un amplificador, captar las conversaciones. Del mismo modo, se descubrió que las ondas de radiofrecuencia que emiten los monitores de los ordenadores pueden ser reconstruidas desde una sala cercana o, incluso, desde un edificio contiguo. Con la finalidad de proteger los equipos, científicos militares estadounidenses crearon el programa “Tempest”: se trataba de establecer un apantallamiento electromagnético que impidiera la “escucha” de las emisiones.

Con la llegada de las pantallas planas se pensó que el problema estaba solucionado. Sin embargo, el doctor Markus Kuhn demostró lo contrario en su tesis doctoral. Corroboró que también este tipo de pantallas emiten señales digitales desde sus cables de vídeo que pueden ser descodificadas a distancia.

Además de esta forma de acceder a la información que se muestra en una pantalla de ordenador, también es posible detectar lo que se escribe, registrando las pulsaciones efectuadas en el propio teclado. De esta forma se pueden conocer las claves secretas, códigos PIN y cualquier otra información clasificada sin necesidad de ejecutar un programa invasivo (tipo troyano) en el equipo objetivo. Martin Vuagnoux y Sylvain Pasini, alumnos de posgrado en el Instituto Federal Suizo de Tecnología (Lausana), no sólo han publicado artículos sobre el tema, sino que han colgado dos vídeos explicativos en internet (grabados en 2008):

 

Creo que las imágenes hablan por sí solas. La captación de las pulsaciones del teclado se puede hacer desde una distancia de 20 metros incluso con paredes interpuestas.

Como hemos apuntado, además de estos medios de obtener información de cualquier usuario, también se pueden captar las imágenes de lo que está haciendo en la pantalla mientras trabaja. Por ejemplo, es posible ver los reflejos de las imágenes de la pantalla que se proyectan sobre determinados objetos (tazas, cristales de las ventanas, las propias gafas de la persona que está trabajando) e incluso, aunque pueda parecer sorprendente, es posible leer la pantalla de un ordenador apuntando un telescopio con una cámara a los ojos del usuario (para ello sería preciso someter la imagen a un proceso de deconvolución).

En definitiva, resulta mucho más difícil protegernos de este tipo de intromisiones que del correo basura, el phishing y los virus. No existen programas para bloquear los canales indirectos.

La escena que se desarrollaba en la novela de Stephenson termina con los protagonistas leyendo lo que Tom Howard estaba escribiendo en su procesador un texto bastante comprometedor:

-¿Significa esto que has ganado la apuesta? –pregunta Randy.

-Sólo si puedo descubrir la forma de cobrarla –dice Cantrell.

Más información

ClearShot – Eavesdropping on Keyboard Input from Video. David Balzarotti, Marco Cova y Giovanni Vigna en Proceedings of the IEEE Symposium on Security and Privacy, págs. 170-183; 12-22 de mayo de 2008.

Compromising Reflections, or, how to read lcd monitors around  the corner.  Michael Backes, Markus Dürmuth y Dominique Unruth en Proceedings of the IEEE Symposium on Security and Privacy, págs. 158-169; 12-22 de mayo de 2008.

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El mensajero de las estrellas

El mensajero de las estrellas

     Última actualizacón: 14 mayo 2018 a las 10:37

El 12 de marzo de 1610 (en unos días se cumplirá el cuadringentésimo aniversario) se publicó la que, a mi entender, es una de las obras más importantes de Galileo Galilei. Se trata del Sidereus Nuncius (“Mensajero o mensaje de las estrellas”), la plasmación escrita de las observaciones telescópicas realizadas por el científico pisano. Sin ánimo de ser exhaustivo, podemos extraer al menos dos conclusiones remarcables:

  • En primer lugar, la importancia que supone para el avance de la ciencia y, por ende, de nuestro conocimiento acerca del mundo, del desarrollo de la técnica. En este sentido, la invención del telescopio, y su “reinvención” por parte de Galileo en 1609, es un hito de enormes consecuencias, cuya relevancia alcanza nuestros días —recordemos que el año 2009 fue declarado Año Internacional de la Astronomía por Naciones Unidas—.
  • De otro lado, y algo sobre lo quiero hacer especial hincapié, es que los descubrimientos deben ser hechos públicos. La publicación del Sidereus Nuncius no sólo supuso que Galileo obtuviera un reconocimiento a nivel global, sino que, más importante aún, puso al alcance del resto de científicos sus conclusiones para su posterior comprobación y, en su caso, refutación o confirmación.

Antes de centrarme en este segundo aspecto, voy a exponer los aspectos más destacados o relevantes de la vida de Galileo Galilei, lo que nos permitirá no sólo satisfacer nuestra natural curiosidad, sino comprender la forma en que comenzaba a desarrollarse la incipiente “revolución científica”:

Galileo - Sustermans

Galileo Galilei (por Sustermans)

Galileo Galilei nació el 15 de febrero de 1564 en la ciudad de Pisa. Era hijo de Guilia Venturi, de los Ammannati de Pescia, y de Vincenzo Galilei. Vicenzo nació en Florencia en 1520 y dedicó su vida a la música como compositor, teórico, cantante y profesor, además de ser un maestro en el arte de tocar el laúd. Guilia y Vincenzo contrajeron matrimonio en 1563, trasladándose en esta fecha de Florencia a Pisa. Galileo fue el mayor de un total de seis o siete hermanos (en la actualidad se discute el número exacto de descendientes del matrimonio). Recibió sus primeros años de educación en casa, donde pasaba el tiempo libre practicando la música, la pintura y el dibujo, llegando además a ser un buen intérprete de laúd como su padre. En 1572 (a los 8 años de edad) su familia vuelve de nuevo a Florencia, quedando Galileo a cargo de Muzio Tebaldi durante dos años, hasta que en 1574 se reúne con ellos. Allí recibe clases del religioso Jacopo Borghini, y más tarde es enviado al monasterio de Santa María de Vallombrosa. En la sede monacal su estancia combinó la vida solitaria del ermitaño con la estricta vida del monje y así Galileo se convierte en novicio, con la intención de unirse a la orden.

Sin embargo, su padre dispuso que volviera a Florencia y abandonara la idea de unirse a la orden. En 1581 Vincenzo envió a Galileo de nuevo a Pisa para que se matriculara en la Universidad para estudiar medicina, ingresando el 5 de noviembre (tenía 17 años). En la Universidad estudió física siguiendo las obras de Aristóteles y asistió a las clases del famoso botánico Andreas Caesalpinus que ocupó la cátedra de medicina entre 1567 y 1592. Al parecer, Galileo no se tomaba los estudios médicos muy en serio ya que, con el interés de profundizar en sus estudios de música y dibujo, asistía principalmente a clases sobre geometría y filosofía natural.

En 1582 Ostilio Ricci da Fermo, matemático de la Corte de La Toscana y discípulo de Niccolò Tartaglia, ofreció un curso sobre los “Elementos” de Euclides en la Universidad de Pisa al que Galileo asistió. Durante el verano de 1583 Galileo regresó a Florencia con su familia donde su padre le animó a leer a Galeno para ampliar sus estudios médicos pero, aún reacio a estudiar medicina, Galileo invitó a Ricci a su casa para que hablara con su padre. De esta forma, Ricci intentó persuadir a Vincenzo de que permitiera a su hijo estudiar matemáticas ya que era lo que más le interesaba. Tras lograr convencer a su padre, alrededor de 1585 Galileo abandonó sus estudios de medicina sin obtener el grado.

Galileo comenzó a enseñar matemáticas, primero de forma privada —dando clases particulares en Florencia— y después durante 1585 y 1586 en Siena donde consiguió un cargo público (tenía 21 años). Durante el verano de 1586 enseñó en Vallombrosa, y escribió «La Billancetta» donde describía la construcción del instrumento, así como el método que había empleado Arquímedes para hallar el peso específico de los cuerpos: una balanza. El año siguiente viajó a Roma para visitar a Christophorus Clavius, profesor de matemáticas en el Collegio Romano (fundado por el jesuita Ignacio de Loyola). A pesar de causar una impresión muy favorable en Clavius, Galileo no consiguió obtener un nombramiento para enseñar matemáticas en la Universidad de Bolonia.

Después de abandonar Roma, Galileo permaneció en contacto con Clavius por correspondencia, y también con Guidobaldo del Monte. Es probable también que Galileo recibiera apuntes de los cursos que se impartían en el Collegio Romano, ya que hizo copias de ese material que aún sobreviven hoy día. En 1588 Galileo recibió una prestigiosa invitación para dar una conferencia en la Academia de Florencia sobre las dimensiones y localización del infierno descrito en la obra de Dante «La divina comedia».

Fantoni abandonó la cátedra de matemáticas en la Universidad de Pisa en 1589 y Galileo fue nombrado por Fernando I de Medicis, Gran Duque de la Toscana, para cubrir su puesto aunque no estuviera bien remunerado (dado que recibía sesenta coronas, debió complementar su salario con clases privadas). No sólo recibió recomendaciones de Clavius y del Cardenal del Monte (cuñado de Guidobaldo), sino que también adquirió una excelente reputación por sus conferencias ofrecidas en la Academia de Florencia el año anterior. Galileo mantuvo este puesto durante tres años en la Universidad de Pisa y durante este tiempo escribió «De Motu», una serie de ensayos manuscritos sobre la teoría del movimiento que nunca publicó y donde criticaba la física aristotélica. Los aristotélicos sostenían que los cuerpos más pesados caían más rápido que los cuerpos ligeros, y que la velocidad a la que lo hacían era proporcional a su masa. Sin embargo, Galileo era de la opinión —tesis inspirada en la obra de Arquímedes— de que todos los cuerpos debían caer a la misma velocidad, siempre que no fueran frenados por la resistencia del aire, sin importar su masa (demostró esta afirmación dejando caer varios objetos del campanario de la torre de la catedral de Pisa). Sin embargo, quizás la idea más importante que contiene «De Motu» es su afirmación de que se pueden probar las teorías llevando a cabo experimentos, es decir, como aprendió de su padre, la teoría está unida a la práctica.

En 1591 Vincenzo Galilei, el padre de Galileo, murió. De esta forma Galileo, al convertirse en el cabeza de familia, tuvo que proporcionar el apoyo económico al resto de los suyos, y en particular, tuvo que hacerse cargo del pago de la dote de sus dos hermanas más jóvenes. Como hemos dicho, ser profesor de matemáticas en Pisa no estaba bien pagado, por lo que buscó un puesto más lucrativo. Con las recomendaciones de Guidobaldo del Monte, Galileo fue nombrado en 1592 profesor de matemáticas en la Universidad de Padua (la universidad de la República de Venecia) con un salario tres veces mayor del que recibía en Pisa (a pesar de que recibía 180 florines, aún pasaba apuros económicos por lo que continuó ofreciendo clases privadas). La duración del nombramiento era de 6 años.

El 7 de diciembre de 1592 expuso su conferencia inaugural y comenzó un periodo de dieciocho años en esta universidad, años que posteriormente describió como los más felices de su vida. En Padua sus obligaciones eran principalmente enseñar la geometría de Euclides y la astronomía convencional (geocéntrica) a los estudiantes de medicina, que necesitaban saber algo de astronomía a fin de usar la astrología en su práctica médica. Del mismo modo, se ocupó de cuestiones técnicas como la arquitectura militar, la construcción de fortificaciones, la topografía y materias afines de las que trató en sus clases. Visitaba asiduamente el Arsenal, la zona donde se construían y reparaban los barcos de la flota veneciana. La gratitud que Galileo sintió hacia los maestros técnicos del Arsenal la expresó en sus Discorsi puesto que sus explicaciones acerca de los problemas que presentaba la construcción de naves cada vez mayores, le sirvieron para recapacitar y adelantar su teoría de la consistencia de la materia (en 1593 se le planteó el problema del determinar cual era el mejor lugar para la colocación de los remos en las galeras, problema que resolvió definiendo los remos como palancas, y el agua como el fulcro, es decir, el punto de apoyo de la palanca). Al año siguiente, patentó un modelo de bomba, que elevaba el agua con la ayuda de un caballo.

En 1597 escribe el texto para sus clases «Tratado de la esfera o Cosmografía» (Se duda de la autenticidad de este trabajo. Fue impreso en Roma en 1656 a partir de un manuscrito encontrado en la biblioteca de Somaschi, en Venecia). Convencido desde tiempo atrás sobre la validez de la teoría heliocéntrica de Copérnico (parece ser que esta “conversión” tuvo lugar entre 1593 y 1597), lo manifestó en una carta personal dirigida a Johannes Kepler en 1597, quien le había enviado una copia de su «Prodomus dissertationum cosmographicarum». Galileo había manifestado que era un copernicano, aunque no había decidido publicar aún sus argumentos a favor de esta teoría, ni la refutación de los argumentos en contra.

La reputación de Galileo se extendió por toda Europa. A sus conferencias acudían miembros de la nobleza como el príncipe Gustavo Adolfo de Suecia, quien recibió clases de matemáticas de Galileo durante su estancia en Italia. De esta forma, cuando terminó su primer periodo de estancia en Padua, fue reelegido para otro periodo de 6 años, con un salario de 320 florines.

Galileo discutió la visión de Aristóteles sobre la astronomía y la filosofía natural en tres conferencias públicas que ofreció en conexión con la aparición de una “nueva estrella” (ahora conocida como la “supernova de Kepler”) en 1604. La creencia por esa época se apoyaba en las afirmaciones de Aristóteles, es decir, que todos los cambios en los cielos tenían que ocurrir en la región lunar cercana a la Tierra, siendo permanentes e inmutables las estrellas, que eran así llamadas “fijas”. Galileo usó argumentos de paralaje para probar que la “nueva estrella” no podía estar cerca de la Tierra y que tampoco se trataba de un cometa.

En Padua, Galileo comenzó una larga relación (que duraría desde 1599 a 1610) con Marina di Andrea Gamba —natural de Venecia—, pero no se casaron, posiblemente debido a que Galileo sentía que su situación financiera no era lo suficientemente buena. En 1600 nació su primera hija Virginia, seguida por la segunda, Livia, en el año siguiente. En 1606 nació su hijo Vincenzo. Ese mismo año Galileo volvió a ser elegido para ocupar la plaza de profesor en la Universidad de Padua con un salario de 520 florines. Su popularidad era tan grande que los oyentes no cabían en su sala cuando daba sus conferencias, lo que motivó que en más de una ocasión tuviera que ofrecerlas al aire libre.

A principios de 1609 Galileo recibió la propuesta de Cosimo II de Medicis (hijo de Fernando I, y sucesor suyo) de volver a la Universidad de Pisa —hemos de señalar que Cosimo había sido pupilo de Galileo durante su menor edad—. A partir de esta fecha comienza una negociación con el Gran Duque en lo tocante a diversos aspectos como salarios, obligaciones académicas etc.

Durante esta negociación, en abril o mayo de 1609 realizó una visita a un amigo en Venecia donde recibió una carta de Paolo Sarpi que le hablaba de un catalejo que un holandés (Hans Lipperhey) había presentado al príncipe Mauricio de Nassau (jefe del ejército holandés). Tras esta presentación, se le encomendó la fabricación de otro instrumento de mejor calidad, así como unos binoculares. La importancia militar de este aparato era evidente aunque, finalmente, Lipperhey no recibió la patente de su instrumento dado que otras dos personas reclamaban para sí su invención, Sacharias Jansen y Jacob Metius.

Sin embargo, a partir de las informaciones que recibió Galileo, y usando sus propias habilidades técnicas como matemático y como artesano, comenzó a fabricar una serie de telescopios (que él llamó perspicillum, puesto que el nombre de “telescopio” no se empleó hasta más tarde por parte de la Accademia dei Lincei) cuyo rendimiento óptico era mucho mejor que el del instrumento holandés. Fabricó su primer instrumento a partir de las lentes disponibles y ofreció un aumento de unas tres veces. Para mejorar éste, y siendo consciente de la importancia de este trabajo, Galileo aprendió a esmerilar y pulir sus propias lentes, logrando en agosto de 1609 un instrumento con un aumento de alrededor de ocho o nueve. Inmediatamente comprendió las aplicaciones comerciales y militares de su telescopio por lo que realizó una demostración para el Senado de Venecia. Quedaron muy impresionados y, a cambio de un gran aumento en su salario (1000 florines) y de otorgarle de por vida su puesto de profesor en Padua, Galileo cedió los derechos exclusivos para la fabricación de telescopios al Senado Veneciano (hecho notable ya que el Senado debía ser conscientes de la dificultad de mantener esa patente dada la amplia difusión que estaba teniendo el instrumento por el resto de Europa).

Portada Sidereus Nuncius

Portada Sidereus Nuncius

De esta forma, a finales de 1609 Galileo había dirigido su telescopio al cielo nocturno y comenzó a hacer importantes descubrimientos. Estos descubrimientos fueron descritos en un breve libro llamado «Sidereus Nuncius» publicado en Venecia el 12 de marzo de 1610. Esta obra causó sensación. Galileo proclamaba haber visto montañas en la Luna, haber probado que la Vía Láctea estaba compuesta de diminutas estrellas, y haber visto cuatro pequeños cuerpos orbitando Júpiter. A estos últimos los llamó “las estrellas de los Médicis” (Medicea Sidera) en honor de Cosimo II de Medicis, el Gran Duque de la Toscana, a quien envió un excelente telescopio.

Galileo dedicó los satélites de Júpiter a los Medici como si fueran una obra de arte que hubiese hecho […] le parecía que le daba derecho a una interpretación de esa creación desde su propia perspectiva. Para Galileo, tal derecho consistía no sólo en que la lectura del libro de la naturaleza escrito en lenguaje matemático se hiciera al margen de la Biblia, sino también en escrutar la imagen del mundo de la filosofía natural aristotélica, que la Iglesia hacía suya, y donde fuere necesario, corregirla, en especial en la cuestión del geocentrismo.

Renn, Jurgen. La revolución de Galileo y la transformación de la ciencia, en Investigación y Ciencia nº 394, pg. 55.

En junio de 1610, sólo un mes después de se publicara esta obra, Cosimo II aceptó las condiciones de Galileo y éste renunció a su puesto en Padua y fue nombrado catedrático en la Universidad de Pisa y “Matemático y Filósofo” del Gran Duque de la Toscana (sin ninguna obligación docente, excepto la de ofrecer ocasionalmente conferencias a los príncipes). Esta circunstancia es muy importante porque sus obligaciones docentes estaban empezando a ser una carga, dado que le impedían dedicarse en profundidad al estudio y elaboración de sus teorías. En un momento en que las instituciones destinadas a la formación e investigación se estaban desarrollando, sólo una vía permitía liberarse de esta forma, el mecenazgo. Así, en 1611 fue elegido miembro de la Accademia dei Lincei (el sexto miembro) por Federico Cesi. Esta academia había sido fundada por el propio Federico Cesi en 1603, y era la primera sociedad científica creada en todo el mundo.

Otras observaciones hechas por Galileo incluyeron las manchas solares. Informó de éstas en el «Discorso intorno alle cose che stanno in su Pacqua, o che in quella si muovono» (Discurso en torno a las cosas que están sobre el agua) que publicó en 1612, y más a fondo en la obra «Istoria e dimostrazione interno alle macchie solari e loro accidenti» que se publicó bajo los auspicios de la Accademia en 1613.

A pesar de su apoyo privado al copernicanismo, Galileo intentó evitar la controversia no haciendo afirmaciones sobre el tema. Sin embargo se vio arrastrado a la discusión por Benedetto Castelli, que había sido nombrado para la cátedra de matemáticas en Pisa en 1613. Castelli había sido alumno de Galileo y era también un defensor de Copérnico. En una reunión en diciembre de 1613 en el palacio de los Medicis en Florencia, con el Gran Duque Cosimo II y su madre la Gran Duquesa Cristina de Lorena, le pidieron a Castelli que explicara las aparentes contradicciones entre la teoría copernicana y las sagradas escrituras. Castelli defendió la posición copernicana vigorosamente y escribió a Galileo más tarde contándole el éxito que había tenido exponiendo sus argumentos. Galileo, menos convencido de que Castelli hubiera ganado la discusión, le escribió una carta argumentando que la Biblia tenía que ser interpretada a la luz de lo que la ciencia había demostrado como verdadero. Galileo tenía varios adversarios en Florencia que se aseguraron de que una copia de la carta a Castelli fuese enviada a la Santa Inquisición en Roma. Sin embargo, tras examinar su contenido encontraron poco a lo que podrían objetar.

En 1616 Galileo escribió la «Carta a la señora Cristina de Lorena, Gran Duquesa de Toscana» (no publicada hasta 1636) donde atacaba vigorosamente a los seguidores de Aristóteles. En esta misiva defendía con fuerza una interpretación no literal de las Sagradas Escrituras cuando la interpretación literal contradijese los hechos sobre el mundo físico probados por la ciencia matemática. Galileo afirmaba con bastante claridad que para él la teoría copernicana no era solo una herramienta de cálculo matemático, sino una realidad física:

Mantengo que el Sol está situado en el centro de las revoluciones de los orbes celestes y no cambia de lugar, y que la tierra gira sobre sí misma y se mueve alrededor de él. Además… confirmo esta creencia no sólo refutando los argumentos de Tolomeo y Aristóteles, sino también produciendo muchos por el lado opuesto, especialmente algunos pertenecientes a los efectos físicos cuyas causas quizá no puedan ser determinadas de ninguna otra forma, y otros descubrimientos astronómicos; estos descubrimientos cuestionan claramente el sistema Tolemaico y coinciden admirablemente con esta otra postura y la confirman.

El papa Pablo V ordenó al cardenal Roberto Bellarmino que la Sagrada Congregación del Índice decidiera sobre la teoría copernicana. Los cardenales de la Inquisición se reunieron el 24 de febrero de 1616 y recabaron pruebas de los expertos en Teología. Ellos condenaron las enseñanzas de Copérnico, y Bellarmino comunicó su decisión a Galileo (quien no había estado implicado personalmente en el juicio), prohibiéndose a Galileo y a cualquiera enseñar, defender o publicar los puntos de vista copernicanos. El día 26 de febrero, Galileo se presentó ante Bellarmino y acató la orden.

Maffeo Barberini, amigo personal y admirador de Galileo, fue elegido papa bajo el nombre de Urbano VIII. Esto ocurrió justo cuando el libro de Galileo «Il Saggiatore» estaba a punto de ser publicado por la Accademia dei Lincei en 1623, por lo que Galileo se apresuró a dedicar su obra al nuevo papa.

La elección del papa Urbano VIII alegró tanto a Galileo como a sus amigos puesto que lo veían como un suceso favorable para la ciencia. Éste invitó a Galileo a audiencias papales en seis ocasiones (a pesar de que su estado de salud le impedía viajar más que en litera) y le llevó a creer que la Iglesia Católica no daría demasiada importancia a la teoría copernicana. Galileo, por tanto, teniendo en cuenta la nueva situación, decidió publicar sus opiniones creyendo que podría hacerlo sin serias consecuencias por parte de la Iglesia. Debemos señalar que cuando Urbano VIII era cardenal, fue uno de los pocos que se opuso al decreto de 1616 que declaraba herética la teoría copernicana. En esta etapa de su vida, la salud de Galileo era precaria llegando a sufrir frecuentes ataques y por tanto, aunque comenzó a escribir su famoso Diálogo en 1624, le llevó seis años completar la obra.

Galileo intentó obtener permiso de Roma para publicar el Diálogo en 1630. Con este fin, se reunió con Nicolo Riccardi que era el censor papal y, casualmente, antiguo alumno y amigo de Galileo. Éste le pidió que modificara algunos pasajes de la obra y, debido a que llegaba a Roma la temporada de mal tiempo, Galileo decidió regresar a Florencia para terminar el índice y la dedicatoria, y enviar de nuevo el manuscrito a Roma para su impresión por parte de Roberto Cesi. Sin embargo, éste murió en el mes de agosto de 1630, por lo que Galileo decidió imprimirlo en Florencia recibiendo la autorización de Riccardi. De esta forma, en febrero de 1632 vio la luz «Dialogo sopra i due massimi sistemi del mondo, tolemaico e copernicano» (Diálogo acerca de los dos sistemas principales del mundo, tolemaico y copernicano), que toma la forma de un diálogo entre Salviati, quien argumenta a favor del sistema copernicano, y Simplicio que era un filósofo aristotélico y defendía los puntos de vista tolemaicos. Sagredo actuaba como moderador.

Poco después de la publicación del Diálogo (en agosto de 1632) la Inquisición prohibió su venta y ordenó a Galileo comparecer en Roma ante ellos. La enfermedad, la dificultad del viaje y una cuarentena decretada en la Toscana le impidieron viajar a Roma durante un tiempo, llegando finalmente el 14 de febrero de 1633. La acusación contra Galileo en el juicio que siguió fue la de que había incumplido las condiciones fijadas por la Inquisición en el decreto de 1616. Encontrado culpable, Galileo fue condenado a prisión perpetua, aunque la se le permitió vivir un tiempo con el arzobispo de Siena, y más tarde regresar a su casa en Arcetri, cerca de Florencia. El 2 de abril de 1634 sufrió un duro golpe cuando su hija Virginia murió. Ella había sido un gran apoyo para su padre durante el proceso de su enfermedad y Galileo quedó destrozado, no pudiendo trabajar durante muchos meses (escribió que sentía como ella le llamaba, se le paraba el pulso, tenía palpitaciones, perdió completamente el apetito y sintió que su muerte estaba cercana). Cuando consiguió volver al trabajo, a su indisposición y melancolía se unieron los problemas de artritis y la ceguera, aunque consiguió completar la que sería la última y más importante de sus obras: «Discorsi e dimostrazioni matematiche intorno a due nuove scienze attenenti alla meccanica i movimenti locali» (Discursos y demostraciones matemáticas relativos a las dos nuevas ciencias).

Esta obra fue sacada de contrabando de Italia y llevada a Leyden (Holanda) donde fue publicada en 1638 por Louis Elzevir. Fue su más rigurosa obra matemática, que trataba las leyes de los movimientos uniformes y acelerados, así como los momentos y los centros de gravedad de los sólidos. Partiendo de la discusión sobre la estructura y resistencia de los materiales, sentó las bases físicas y matemáticas para un análisis del movimiento, que le permitió demostrar las leyes de caída de los graves en el vacío, y elaborar una teoría completa del disparo de proyectiles. Gran parte de esta obra continuaba las ideas no publicadas en De Motu desde alrededor de 1590 y las mejoras que había realizado entre 1602 y 1604.

Galileo murió en la madrugada del 8 al 9 de enero de 1642 (a los 78 años de edad) en su villa de Arcetri confortado por dos de sus discípulos, Vincenzo Viviani y Evangelista Torricelli, a quienes se había permitido convivir con él los últimos años.

La Luna - Sidereus Nuncius

La Luna – Sidereus Nuncius

De todos los aspectos relativos a la vida de Galileo, quizás los más conocidos tengan que ver con el juicio inquisitorial a que fue sometido. Tanto es así, que ha sido considerado un mártir de la ciencia, un científico que luchó contra las ideas preconcebidas que él entendía erróneas según sus investigaciones, y de las que finalmente debió abjurar ya que iban en contra de la doctrina impuesta por la Iglesia Católica (es famosa la anécdota —falsa según los últimos estudios— que sostiene que, mientras Galileo firmaba su retractación de las ideas copernicanas, negando de esta forma que la tierra girara alrededor del Sol, masculló “eppur si muove” —y sin embargo, se mueve— en referencia a que la Tierra giraba alrededor del Sol y por tanto no era el centro del Universo). Sobre este tema se han publicado numerosos ensayos especializados. Como señalé al principio, quiero destacar la importancia que suponía para la revolución científica que se estaba viviendo, no sólo la publicación de los descubrimientos científicos en libros accesibles que podían ser copiados y distribuidos fácilmente, sino que además, esos descubrimientos fueran compartidos con otros científicos logrando de este modo el avance de la ciencia.

En relación con el Sidereus Nuncius, Kepler recibió la noticia a mediados de marzo de 1610 de la publicación de la obra a través de un amigo. Kepler estaba preocupado por el anunciado descubrimiento de cuatro nuevos planetas, hecho que podría afectar a su propia teoría cosmológica que fundamentaba la existencia de seis planetas en los cincos cuerpos platónicos (por lo que cada planeta de más suponía cuestionar el modelo expuesto en su Mysterium comsmographicum). Fue el 8 de abril de 1610 cuando Kepler recibió una copia de la obra de Galileo con la petición de que le ofreciera su opinión. Once días más tarde, el correo llevó a Italia la respuesta de Kepler que más tarde sería publicada con el título Dissertatio cum Nuncio Sidereo (Conversación con el mensajero de las estrellas). Sin entrar ahora en los detalles del contenido de esta obra, podemos darnos cuenta de la importancia que supone la transmisión (rápida para la época) de los descubrimientos realizados por un científico. Lo que hoy en día es un hecho cotidiano, la publicación de los descubrimientos en revistas especializadas que permiten la revisión de los datos y hallazgos por otros colegas, en el siglo XVII era una relativa novedad. Este afán por buscar las opiniones de otros acerca de los hallazgos realizados, ya sea para apoyar o para cuestionar esos descubrimientos, demuestra un interés real por llegar a comprender el mundo más allá de las ataduras doctrinales impuestas por las instituciones de la época.

Igual importancia ha tenido en este contexto la investigación del Sol. Hemos visto que Galileo era un buen dibujante, habilidad que utilizó asiduamente en sus escritos para mostrar gráficamente sus afirmaciones teóricas, entre otras cuestiones, acerca de las manchas solares. El estudio de este fenómeno lo llevó a sostener discusiones con otros investigadores por lo que la unión de sus conocimientos teóricos y sus habilidades pictóricas le sirvió para llevar a la práctica uno de sus deseos, la implantación de mecanismos impersonales para la comprobación de los fenómenos; en definitiva, objetividad a toda costa.

De esta forma se originó una correspondencia internacional entre investigadores del Sol que, desde distintos lugares, se comunicaban entre sí procedimientos y dibujos para facilitar el seguimiento desde puntos muy distantes. El método ya lo había empleado Kepler: utilizar dispositivos y repetir las observaciones bajo diferentes condiciones y por personas distintas. Y lo amplió Galileo con una red que englobaba a toda Europa. Esta manera de investigar las manchas solares supuso la primera campaña internacional de investigación en tiempo real conocida en la historia de la ciencia.

Bredekamp, Horst. La investigación del Sol en la época de Galileo, en Investigación y Ciencia, nº 399, pg. 73.

Notas:

Imagen Galileo: Cuadro de Justus Sustermans (Amberes 1597-1681), Galileo, 1636, Óleo sobre lienzo, 66 x 56, Florencia, Uffizi (wikimedia commons)

Resto imágenes: Sidereus Nuncius.

Publicado por José Luis Moreno en CIENCIA, Historia de la ciencia, 3 comentarios
¿Habrá un conflicto fronterizo en el Océano Ártico?

¿Habrá un conflicto fronterizo en el Océano Ártico?

     Última actualizacón: 8 agosto 2017 a las 14:07

El ser humano es un animal territorial.  En este sentido, su comportamiento es igual al de muchos animales dado que siente la necesidad de controlar un determinado espacio físico y defenderlo (llegando incluso al empleo de la fuerza) frente a las intrusiones no consentidas de otros.  A lo largo de la historia, una de las principales causas de los conflictos bélicos ha tenido que ver con disputas fronterizas, y es fácil volver la mirada atrás desde la Prehistoria hasta la Edad Contemporánea para encontrar este sustrato común en muchas de las guerras que han tenido lugar.

Sin embargo, destaca por su novedad y su importancia una situación que no se ha puesto de manifiesto hasta hace relativamente poco tiempo: me refiero a los conflictos marítimos y las disputas por la fijación de las fronteras en el mar.  Debemos tener presente que en la actualidad el 90% del comercio mundial se desarrolla a través de los mares y océanos, y que los 10 puertos más grandes del mundo por cantidad de mercancías transportadas (Singapur, Rotterdam, Shanghái, Hong Kong, Luisiana del Sur, Houston, Chiba, Nagoya, Cantón y Kwangyang) acogen más del 50% de este tráfico.  Por lo tanto, salta a la vista la importancia de que ese movimiento sea lo más seguro y fiable posible.

De lo dicho hasta ahora podemos desligar dos aspectos diferentes: el primero tiene que ver con la seguridad en el tráfico marítimo, y el segundo con la fijación de las fronteras marítimas entre dos o más Estados vecinos.  No quiero centrarme ahora en el primero de los aspectos apuntados y que guarda relación con los frecuentes actos de piratería que se producen en el mar (que en la actualidad están gozando de una gran publicidad).  En su lugar, voy a llamar la atención acerca del “conflicto” que se está produciendo entre varios países en su “lucha” por definir una frontera en el Océano Ártico.

El 10 de diciembre de 1982 se firmó en Montego Bay (Jamaica) la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar en la que, entre otras cosas, los Estados firmantes

Reconociendo la conveniencia de establecer por medio de esta Convención, con el debido respeto de la soberanía de todos los Estados, un orden jurídico para los mares y océanos que facilite la comunicación internacional y promueva los usos con fines pacíficos de los mares y océanos, la utilización equitativa y eficiente de sus recursos, el estudio, la protección y la preservación del medio marino y la conservación de sus recursos vivos

establecen un conjunto de reglas en virtud de las cuales se definen y fijas los derechos de cada parte, además de establecer mecanismos para solucionar los diferentes y numerosos conflictos que a menudo surgen en este ámbito.

Según este instrumento internacional, la porción de mar frente a las costas de cualquier Estado está dividida en varias zonas en función de su longitud.  De esta forma, todo Estado tiene derecho a fijar la anchura de su “mar territorial” hasta un límite que no exceda de 12 millas marinas contadas desde la costa (en realidad, medidas a partir de líneas de base tal y como son definidas en el artículo 3 de la Convención).

zonas-maritimas

A continuación de este mar territorial, el documento reconoce una “zona económica exclusiva”, definida como un área situada más allá del mar territorial adyacente a éste, extensible hasta las 200 millas contadas desde la costa (o las líneas de base a partir de las cuales se mide la anchura del mar territorial (artículo 57).  Lo que resulta trascendente a los efectos de esta exposición son los derechos que se confieren a cada Estado dentro de su zona económica exclusiva (artículo 56):

Derechos de soberanía para los fines de exploración y explotación, conservación y administración de los recursos naturales, tanto vivos como no vivos, de las aguas suprayacentes al lecho y del lecho y el subsuelo del mar, y con respecto a otras actividades con miras a la exploración y explotación económicas de la zona, tal como la producción de energía derivada del agua, de las corrientes y de los vientos

He aquí la clave del enfrentamiento que desde hace tiempo se está viviendo en la zona del ártico.

Partiendo de esta realidad, lo cierto es que hasta no hace mucho tiempo el interés de los Estados ribereños del Ártico por los recursos que alberga era escaso ya que las condiciones climáticas son tan duras (el Ártico es en su mayor parte un extenso océano cubierto de una banquisa o capa de hielo flotante), que el acceso a esos recursos era una tarea casi imposible, al tiempo que económicamente inviable.  Sin embargo, se ha comprobado cómo el calentamiento de esta parte del planeta ha hecho que la zona comience a deshelarse en determinadas épocas del año, permitiendo incluso la navegación por el famoso Paso del Noroeste (recorrido realizado por primera vez en 1906 por el explorador noruego Roald Amundsen), que supone un importante ahorro en tiempo y combustible en el trayecto entre el Océano Atlántico (Europa) y el Océano Pacífico (Asia y costa oeste de Estados Unidos).

Por lo tanto, dado que es posible que en un futuro se pueda emplear comercialmente esta ruta, así como el hecho de que el acceso a los recursos naturales podría ser más fácil, los cinco Estados ribereños del Ártico —Canadá, Dinamarca, Noruega, Rusia y Estados Unidos— se han embarcado en una carrera para reclamar cada vez más territorio allende las 200 millas marinas que contempla la Convención.

mapa-oceano-artico

En el mapa adjunto podemos observar dónde acaban las 200 millas que marcan el límite de la zona económica exclusiva (líneas rojas intermitentes) de cada uno de los Estados, lo que deja gran parte del Ártico fuera del control directo de cada uno.  Esta situación ha significado la entrada en juego de equipos de científicos de cada país.  El motivo es el siguiente:

La Convención también ofrece derechos exclusivos (más concretamente […] derechos de soberanía sobre la plataforma continental a los efectos de su exploración y de la explotación de sus recursos naturales) a cada Estado sobre la “plataforma continental” que se define (artículo 76) como el lecho y el subsuelo de las áreas submarinas que se extienden más allá de su mar territorial y a todo lo largo de la prolongación natural de su territorio hasta el borde exterior del margen continental, o bien hasta una distancia de 200 millas marinas contadas desde las líneas de base a partir de las cuales se mide la anchura del mar territorial, en los casos en que el borde exterior del margen continental no llegue a esa distancia.  Es decir, la plataforma continental es la prolongación natural de un continente y por ende, del territorio de un país, y se entiende incluida en la zona económica exclusiva (con el límite de 200 millas), salvo que el Estado demuestre que el margen continental se extiende más allá de esa distancia, y que por tanto, las cordilleras y formaciones de rocas submarinas están unidas a la plataforma continental.  Y es aquí como digo, donde entran en juego los científicos puesto que el artículo 77 impone:

El Estado ribereño presentará información sobre los límites de la plataforma continental más allá de las 200 millas marinas contadas desde las líneas de base a partir de las cuales se mide la anchura del mar territorial a la Comisión de Límites de la Plataforma Continental, establecida de conformidad con el Anexo II sobre la base de una representación geográfica equitativa. La Comisión hará recomendaciones a los Estados ribereños sobre las cuestiones relacionadas con la determinación de los límites exteriores de su plataforma continental. Los límites de la plataforma que determine un Estado ribereño tomando como base tales recomendaciones serán definitivos y obligatorios

He apuntado que esta cuestión se ha convertido en una “carrera” entre los Estados ribereños dado que el Anexo II de la tan citada Convención obliga a cada Estado que se proponga reclamar una plataforma continental más amplia de las 200 millas originales, a presentar la información técnica y científica que avale dicha pretensión en un plazo no superior de 10 años desde la entrada en vigor del convenio respecto a dicho Estado. Las fechas de ratificación de la Convención para los Estados ribereños del Ártico son las siguientes:

  • Canadá                       7 de noviembre de 2003.
  • Dinamarca                16 de noviembre de 2004.
  • Estados Unidos        No ratificado.
  • Noruega                     24 de junio de 1996.
  • Rusia                          12 de marzo de 1997.

Con este fin se ha constituido la Comisión de Límites de la Plataforma Continental entre cuyas funciones está la de examinar los datos y otros elementos de información que presentan los Estados.  Aunque el plazo de 10 años ya ha transcurrido para dos Estados (Noruega y Rusia), debemos señalar que hubo una reunión en el año 2001 en la que se llegó a un acuerdo en virtud del cual, aquellos Estados que hubieran ratificado la Convención antes del 13 de mayo de 1999, el cómputo del límite de tiempo de 10 años comenzaría a contar desde esa fecha (señalemos igualmente que Estados Unidos ni siquiera ha ratificado el Convenio debido a las reticencias de varios senadores, lo que ha llevado a numerosos políticos a criticar esta postura debido a que de no hacerse, Estados Unidos quedará fuera de las delimitaciones futuras).

Los científicos se centran fundamentalmente en la Dorsal Lomonósov, una cadena montañosa submarina de casi 1.800 kilómetros de longitud que se extiende desde las Islas de Nueva Siberia a las costas de Groenlandia y la Isla de Ellesmere (Canadá).  Esta dorsal se separó de la plataforma continental que bordea la cuenca de Nansen por la expansión del suelo oceánico a lo largo de la dorsal de Gakkel, y en caso de demostrarse que se encuentra físicamente unida a la plataforma continental de Rusia, de Groenlandia o bien de Canadá, podría significar la atribución del Polo Norte a cualquiera de esos países.

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La cartografía de los fondos oceánicos supone una aventura apasionante, una empresa científica de primer nivel, al tiempo que un reto de enormes consecuencias tanto económicas como políticas para los países implicados.  Se oyen voces que anuncian una progresiva militarización del Ártico, junto con visiones poco esperanzadoras de contaminación y daños irreparables a la biosfera marina por la explotación de los recursos naturales (desde gas y petróleo, a oro, diamantes y níquel).  Como ha manifestado un científico implicado en las investigaciones, es posible que esta vez las fronteras las marquen la ciencia y la diplomacia, y no las espadas.

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Publicado por José Luis Moreno en POLÍTICA INTERNACIONAL, 0 comentarios
¿Irregularidades en la OMS? Visión retrospectiva de la gripe A

¿Irregularidades en la OMS? Visión retrospectiva de la gripe A

     Última actualizacón: 6 abril 2019 a las 15:51

Cada vez se hace más evidente que la amenaza real de una pandemia provocada por el virus de la gripe A H1N1 ha sido exagerada en diversas instancias internacionales y por personas interesadas en que así suceda. La situación actual de la enfermedad, con la visión retrospectiva que permite el paso del tiempo, parece indicar que las medidas adoptadas por los diferentes países relativas fundamentalmente a la adquisición masiva de medicamentos (antivirales y vacunas) han sido innecesarias. Es lícito argumentar que en cuestiones relativas a la salud mundial, actuar de forma contundente (provocando situaciones de pánico en algunos casos) es un mal menor que debe ser asumido, frente a la posibilidad de que se pueda producir un número elevado de muertes si no se actúa a tiempo.

Sin embargo, no podemos dejar de lado el hecho de que la gestión llevada a cabo por los organismos internacionales (fundamentalmente la Organización Mundial de la Salud) ha sido cuando menos poco acertada. De forma esquemática, podemos explicar la evolución de la enfermedad y los pasos dados de la siguiente forma:

  • Se detectan los primeros casos de gripe en México.
  • En el mes de mayo, la OMS modifica la definición de «pandemia».
  • Se comienza la fabricación de vacunas de forma masiva por los laboratorios farmacéuticos.
  • En el mes de junio se declara el nivel 6 de alerta pandémica.
  • A partir del mes de octubre comienzan los programas de vacunación.

Antes de analizar en detalle algunos aspectos importantes, es conveniente recordar, sin ánimo de exhaustividad, la cronología de los hechos:

  • 24/04/2009: se comunican los primeros casos en México de lo que se denomina “gripe porcina”. Se informa que se han producido 20 fallecimientos y hay más de 1.000 personas infectadas.
  • 25/04/2009: la Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúa el nivel de alerta pandémica en 3 (de un máximo de 6).
  • 28/04/2009: la OMS eleva el nivel de alerta pandémica a 4.
  • 29/04/2009: la OMS eleva el nivel de alerta apandémica a 5, lo que implica que ya ha habido contagio entre humanos en al menos dos países. La Comisión Europea cambia el nombre de la “gripe porcina” por el de “nueva gripe” (a pesar de que no nos encontramos ante un virus nuevo) y recomienda que se utilice esta denominación «porque el virus no ha sido detectado en animales». De esta forma se pretende evitar que la población deje de comer cerdo por temor a una infección, provocando enormes pérdidas a la industria cárnica.
  • 30/04/2009: la OMS se decanta por la denominación “gripe A (H1N1)” para referirse a la gripe porcina y descarta aumentar de 5 a 6 el nivel de alerta pandémica. El Centro de Prevención y Control de las Enfermedades de la UE (ECDC) advierte que el 50% la población continental puede padecer la gripe aunque «sólo unas personas la sufrirán de forma severa».
  • 1/05/2009: Marie-Paule Kieny, directora de investigación de vacunas de la OMS aseguró que, aunque las pruebas comiencen en pocos días, la vacuna definitiva no estaría preparada hasta 4 a 6 meses más tarde. Reiteró en otro momento de comparecencia ante la prensa que «hay muy pocas posibilidades de que la vacuna que se utiliza en la mayoría de países (para la gripe estacional) sea efectiva contra este virus», en función del resultado de recientes pruebas realizadas en Estados Unidos. «La opinión (de los científicos) y el consenso es actualmente que esa vacuna no ofrece protección (para la gripe A)».
  • 7/05/2009: el director general adjunto interino de la OMS, Keiji Fukuda, advirtió que «esta es una enfermedad que potencialmente puede infectar a un tercio o más de la población mundial en los próximos meses, en el próximo año”. Pero «incluso si la enfermedad parece relativamente suave a nivel global, el nivel de la población mundial (infectada) puede ser enorme». Añadió que es «bastante probable», que la OMS declare que la nueva gripe ha llegado al nivel de pandemia (pasar del nivel de alerta 5 al 6), aunque dijo que aún no se ha tomado una decisión al respecto y que también podría ocurrir lo contrario, que se baje al nivel 4.  En España, la ministra de sanidad Trinidad Jiménez califica de «irresponsables» las declaraciones relacionadas con potenciales riesgos de contagio de gripe A por comer carne de cerdo infectado, porque «hoy por hoy es completamente seguro comer carne de cerdo». Hablaba de esta forma en declaraciones ofrecidas a una cadena de televisión, tras las advertencias de un experto de la OMS que alerta de un posible riesgo potencial de comer carne de cerdo infectado.  La ministra reacciona de esta manera ante unas declaraciones que podrían poner en riesgo la industria alimenticia española.
  • 13/05/2009: la doctora Nikki Shindo de la OMS, afirma que la nueva cepa de la gripe A H1N1 parece ser un poco más contagiosa y grave que la gripe estacional, pero sólo los pacientes que más lo necesiten deberán recibir vacunas, en parte para que los medicamentos sigan funcionando bien en caso de que el virus se vuelva más peligroso. Resulta notable constatar que la gripe estacional causa la muerte de hasta 500.000 personas en un año medio, pero Shindo estimó que, al menos en México, el virus H1N1 está causando una enfermedad más grave. Acto seguido y de forma contradictoria, señaló que la mayoría de los pacientes pueden recuperarse con tratamientos simples como la hidratación, sin necesidad de medicamentos.
  • 14/05/2009: Keiji Fukuda dijo que la OMS «sigue igual de preocupada que el primer día», pero pidió no «preocuparse de más». Esta aparente contradicción se sustenta en el hecho de que los casos no cesan de crecer, pero aún no se ha comprobado que haya infección comunitaria en otra región que la de las Américas. Sólo en el caso de que esto ocurriera, las normas permitirían subir de la fase actual de alerta 5 a un máximo de 6.
  • 18/05/2009: Se celebra la Asamblea Mundial de la Salud. Los responsables de Sanidad de 193 países se reúnen en Ginebra para debatir la forma de actuar frente a la pandemia. La OMS subió el nivel de alerta a la fase 4 y poco después a la 5 casi al principio de revelarse la crisis, a finales de abril, pero se insiste en que la condición para pasar a la fase más alta es que se compruebe que hay «una transmisión sostenida del virus entre personas en una región de la OMS distinta a Norteamérica». En lo tocante a las vacunas, los países ricos, donde se concentra el 90% de la capacidad para fabricar vacunas contra la gripe, argumentan que no habrá investigación ni producción si las farmacéuticas temen perder los beneficios generados por la venta de dichas vacunas. La reunión termina sin acuerdo.
  • 22/05/2009: Tras la clausura de la 62ª Asamblea Mundial de la Salud, la directora general de la OMS, Margaret Chan, previene que los países deberían prepararse para más contagios graves del virus H1N1 y más muertes por la nueva gripe, que hasta la fecha ha provocado la muerte de 86 personas en todo el mundo, principalmente en México. Declara que «en los casos en los que el virus H1N1 está extendido y circulando entre la población en general, los países deben esperar que haya más casos graves y contagios mortales», para continuar diciendo que «en estos momentos, no prevemos que un salto dramático y repentino en el número de enfermos graves y muertes». Confirma que el virus ha provocado síntomas leves en la mayoría de los pacientes hasta ahora, pero que podría tener efectos más graves mientras se propaga.
  • 3/06/2009: En España se reúne el Consejo Interterritorial de Sanidad en Mérida. En declaraciones realizadas por el consejero de la comunidad valenciana, Manuel Cervera, informó que «hemos llegado a un acuerdo para tener un precontrato para la obtención de vacunas cuando estas estén fabricadas, para ser un país europeo que tenga desde el primer momento una vacuna preparada». No está cerrado el número de dosis de la vacuna que adquirirá el Sistema Nacional de Salud, aunque los consejeros calcularon que serán necesarios unos 12 millones de dosis, para vacunar a entre el 25% y el 30% de la población, el mismo que se vacuna cada año contra la gripe estacional.
  • 11/06/2009: la OMS eleva a 6 (máximo en la escala) el nivel de alerta por la gripe A, aunque precisa que se trata de «una pandemia moderada» a nivel global. «Pandemia significa extensión [del virus]. Margaret Chan insiste en que un mayor nivel de alerta pandémico no significa necesariamente que se vaya a ver un virus más peligroso o que mucha gente vaya a caer gravemente enferma, asegurando que el mundo está preparado para afrontar la primera pandemia del siglo XXI. Reconoce que el hecho de que la mayoría de los casos de gripe A en el mundo sean leves puede llevar a mucha gente a preguntarse «por qué se declara una pandemia», pero advirtió que no hay que dejarse llevar por la complacencia y bajar la guardia.  Sostiene: «el número de muertes registradas en todo el mundo es pequeño, aunque cada una de ellas es un hecho trágico, y tenemos que prepararnos a que haya más. No obstante, no se prevé un aumento súbito y espectacular del número de casos graves o letales».
  • A partir de esta fecha España encarga 18 millones de dosis, y en agosto se dejan de enviar muestras a los laboratorios para confirmar la presencia del virus, por lo que los recuentos se hacen de forma estadística o mediante consultas telefónicas con los propios enfermos.
  • 11/09/2009: la OMS informa de que el número de casos de gripe A en el mundo superan los 277.607 y las muertes producidas por el virus H1N1, causante de esta enfermedad, son al menos 3.205. Son datos correspondientes a los contagios contabilizados hasta el 6 de septiembre.
  • 29/09/2009: la Comisión Europea autoriza las dos primeras vacunas contra la gripe. Los fármacos en cuestión son el Pandemrix, de la compañía farmacéutica GlaxoSmithKline (GSK), y el Focetria, de los laboratorios Novartis.
  • En octubre comienzan las vacunaciones en varios países europeos. En España, el primer día de vacunación es el 16/11/2009.
Estos son los hechos más relevantes acerca de la situación actual de la enfermedad en el mundo.  Por añadir las cifras actualizadas, decir que hasta el 8 de enero de 2010 se han contabilizado un total de 12.799 fallecimientos según indica la página web de la OMS en su actualización nº 82.
El primer punto que quería destacar, guarda relación con un aspecto que en principio podría considerarse como poco relevante: la definición de “pandemia”. En el documento “alerta epidémica y respuesta” elaborado en junio de 2004 por la OMS, se define la pandemia de gripe como:
Una pandemia de influenza [gripe] ocurre cuando aparece un virus nuevo de influenza, al que ninguna persona de la población tiene inmunidad. Esto da lugar a varias epidemias simultáneas en todo el mundo y un número considerable de casos y defunciones [el énfasis es mío].
Continúa el documento afirmando que «los virus de influenza A y B son dos de los tres tipos asociados a brotes y epidemias anuales de influenza. Estas epidemias son el resultado de cambios menores en los virus de influenza, que les permiten eludir a personas que han desarrollado inmunidad, después de sufrir infecciones por esos virus o en respuesta a las vacunaciones.  El virus de influenza A es el único que puede causar una pandemia. Cuando se produce espontáneamente un cambio importante en una o ambas proteínas de superficie de este virus, ninguna persona posee inmunidad contra ese virus completamente nuevo.  Puede surgir una pandemia cuando el virus también tiene la capacidad de transmitirse de persona a persona.  En el pasado, se han producido pandemias mundiales en 1918 (“influenza española”, causada por la cepa H1N1), 1957 (“influenza asiática”, causada por la cepa H2N2) y 1968 (“influenza de Hong Kong”, causada por la cepa H3N2).  La influenza producida por la cepa H1N1 reapareció en 1977 (“influenza rusa”).  Por lo tanto, comprobamos como para que se declare la existencia de una pandemia es preciso un número considerable de contagios y defunciones.
En la presente situación se ha dado la circunstancia notable de que, tras la comunicación en abril de la existencia de contagios y fallecimientos por el virus de la gripe A, la OMS decidió cambiar esta definición, eliminando la parte final de la misma relativa a la exigencia de un número considerable de defunciones:
Una pandemia de influenza ocurre cuando un virus de la influenza animal, contra el cual la mayoría de los seres humanos no tienen ninguna inmunidad, adquiere la capacidad de producir cadenas sostenidas de transmisión de persona a persona, generando brotes epidémicos comunitarios. Tal virus tiene el potencial de propagarse a todo el mundo y causar una pandemia.
Los motivos de este cambio los analizaremos más adelante, pero resulta llamativa esta actuación a la vista de que el número actual de fallecimientos es ínfimo en comparación con los datos europeos sobre muertes por casos de gripe estacional (la gripe común frente a la que nos vacunamos todos los años) que suponen 40.000 muertes los años favorables, y 220.000 los años severos (insisto, fallecimientos únicamente en Europa).  Por lo tanto, parece que la OMS ha decidido cambiar de estrategia actuando de forma más contuntendente ante situaciones que pueden ser más benignas, puesto que si se elimina de la ecuación el número de fallecimientos provocados por la enfermedad, perdemos un criterio cuantitativo imprescindible para valorar la situación médica mundial.
Ante estos datos, cabe preguntarse el porqué de esta actuación.  Para ello podemos barajar múltiples hipótesis, pero la que más fuerza está cobrando en la actualidad guarda relación con la persona del Dr. Albert Osterhaus.  Como se puede comprobar en su perfil de la Comisión Europea, se trata de un virólogo de fama internacional que ha tenido una participación destacada en la declaración del nivel de alerta pandémica, por cuyo motivo está siendo objeto de investigación así como otros científicos vinculados a la OMS y la Unión Europea.
El Dr. Osterhaus está siendo objeto de una investigación en el parlamento de Holanda por conflicto de intereses y malversación.  En esta investigación no se cuestionan ni sus conocimientos ni las referencias profesionales, sino la independencia de su juicio personal en lo tocante a la pandemia de gripe A.  La revista Science publicaba la siguiente noticia:
En Holanda, durante los 6 últimos meses era difícil encender la televisión sin ver aparecer al célebre cazador de virus Albert Osterhaus hablando de la pandemia de gripe porcina. Por lo menos, eso es lo que se creía. Osterhaus, el director de un laboratorio internacionalmente conocido en el Centro Médico de la Universidad Erasmo de Róterdam, ha sido el Señor Gripe. Pero su reputación decayó rápidamente la semana pasada después de que se haya mencionado que ha estado avivando el temor sobre una pandemia para favorecer sus propios intereses comerciales en la elaboración de nuevas vacunas. En el momento en que Science entraba en prensa, la Segunda Cámara del Parlamento de los Países Bajos anunciaba el tema sería objeto de un debate urgente.
Según otras informaciones, el Dr. Osterhaus no sólo ocupaba una posición estratégica para recomendar a la OMS que declarara la «urgencia pandémica», sino que es además el presidente de una organización que se encuentra en la primera línea en lo tocante a ese tema. Se trata del Grupo Europeo de Trabajo Científico sobre la Gripe (ESWI, siglas correspondientes a European Scientific Working group on Influenza), que se define como un «grupo multidisciplinario de líderes de opinión sobre la gripe, cuyo objetivo es luchar contra las repercusiones de una epidemia o de una pandemia gripales».
Lo más significativo en cuanto al ESWI es que su trabajo está enteramente financiado por los mismos laboratorios farmacéuticos que obtienen ganancias millonarias gracias a la urgencia pandémica, puesto que los anuncios de la OMS obligan a los gobiernos del mundo entero a comprar y almacenar vacunas. El ESWI recibe financiación proveniente de los fabricantes y distribuidores de vacunas contra el H1N1, como Baxter Vaccins, MedImmune, GlaxoSmithKline, Sanofi Pasteur, Novartis y otros.  Debemos señalar para concluir, que este organismo colaboró de forma directa en la elaboración del «Plan de Preparación para la Pandemia de Influenza» que establece el papel de la OMS ante la declaración de una pandemia de gripe y que entre otras actuaciones incluye la de la adquisición de vacunas.
El segundo punto a destacar tiene que ver con la seguridad clínica de las vacunas que están siendo empleadas en los diferentes países. Debemos ser cautos a la hora de tratar este asunto, aunque tampoco podemos dejar de señalar que dado el gran número de vacunas que han sido requeridas a los laboratorios farmacéuticos (alrededor de 4.600 millones, las suficientes para la vacunación de toda la población del planeta), y la escasez de antígeno para la sintetización, ha sido preciso el empleo de coadyuvantes muy potentes para que la reacción del sistema inmunitario del ser humano reaccione adecuadamente. Estos coadyuvantes, y en general los posibles efectos secundarios de la vacuna , no han sido objeto de un estudio pormenorizado, lo que ha llevado a las empresas farmacéuticas a solicitar inmunidad total para el caso de que aparezcan reacciones adversas severas en las personas inoculadas.
Curiosamente, en relación con esta petición de inmunidad, podemos leer el documento elaborado por el Dr. Osterhaus (entre otros) titulado «Preparación para la Pandemia de Influenza» en cuyas páginas 117 y 118 se afirma:
En las circunstancias actuales no está totalmente claro qué formulación de vacuna inactivada debe utilizarse, con qué adyuvante, ni qué concentración de antígenos o qué cantidad de inyecciones hacen falta para brindar una protección segura y eficaz contra un virus de pandemia de influenza emergente. Como ya se ha dicho, para resolver estos problemas deben llevarse a cabo, tan pronto como sea posible, estudios clínicos de vacunas en humanos que demuestren la seguridad y la eficacia de vacunas prototipo para la pandemia. Las vacunas contra la influenza interpandemias son únicas desde el punto de vista de la licencia, dado que el proceso de otorgamiento de la licencia incluye un procedimiento para la rápida actualización anual de las cepas para las vacunas. En el caso de una pandemia de influenza, las autoridades reguladoras también deben anticipar un rápido proceso de otorgamiento de licencias para nuevas vacunas. Más aún, los organismos nacionales deben hacer los arreglos para indemnizar a los productores de vacunas en caso de que se hicieran demandas por responsabilidad contra ellos. La capacidad de producción de vacunas que se apoya en la tecnología de la que se dispone actualmente y que utiliza huevos embrionados de gallina definitivamente no será suficiente para satisfacer la necesidad mundial de vacunas durante la pandemia (35). Si bien la utilización de vacunas contra la influenza entre pandemias va en aumento, especialmente en los países menos desarrollados, 60%–70% de las vacunas contra la influenza que se utilizan en el mundo se fabrican actualmente en Europa. La mejor preparación para la pandemia en términos de capacidad de producción y distribución de vacunas es utilizar más la vacuna entre pandemias. Por esta razón, Canadá ha incrementado considerablemente la producción y el uso nacional de vacunas en la etapa entre pandemias y el Grupo Europeo de Trabajo Científico sobre Influenza (ESWI, por sus siglas en inglés) ha promulgado un aumento de la cobertura anual de vacunas en epidemias para un tercio de la población europea (www.eswi.org).
Como se puede ver, el Dr. Osterhaus ya se preocupaba de la industria farmacéutica al sostener que había que indemnizar a los fabricantes de las vacunas en el caso de que provoquen perjuicios a las personas que las utilicen.
Tras lo expuesto, no nos deben sorprender las voces que afirman que la OMS ha sido manipulada, con su consentimiento o no, para favorecer un clima de miedo ante una enfermedad que realmente debe ser considerada más benigna que la gripe estacional a la que nos enfrentamos todos los años, y ello con el único fin de enriquecer a las empresas farmacéuticas con la venta masiva de medicamentos que, en el mejor de los casos, no han sido probados convenientemente y cuya seguridad por tanto, es incierta.
Diferentes gobiernos están comenzando a reaccionar ante este panorama:
REUTERS – ELMUNDO.es 17/12/2009
España y Alemania quieren reducir sus pedidos de vacunas contra la gripe A e incluso, si fuera posible, devolver a los fabricantes el exceso de suministros debido a la baja respuesta a la campaña de inmunización. Una medida que podría afectar a las ganancias de las farmacéuticas.
La ministra española de Sanidad, Trinidad Jiménez, ha declarado que «se está negociando con los fabricantes de la vacuna de la gripe H1N1 la devolución de los excedentes». Desde el Ministerio confirman a ELMUNDO.es que se «están valorando diversas opciones para ver qué se hace con las vacunas que sobran». «Los contratos firmados con las farmacéuticas a las que se adquirieron las vacunas (GSK, Novartis y Sanofi-Pasteur) incluían cláusulas que permitían devolver las vacunas que no se utilizaran para que las distribuyan a otros países», ha reconocido Jiménez. Desde el Ministerio indican que las previsiones de vacunas se hicieron sobre la base de que serían necesarias dos dosis por persona. Al confirmar la Organización Mundial de la Salud (OMS) que bastaba con una única dosis, es lógico que sobren vacunas.
En la línea de Alemania.
Por su parte, el Ministerio de Salud alemán ha explicado que algunos estados alemanes han estado hablando con la británica GlaxoSmithKline sobre la reducción de los pedidos de vacunas de H1N1, pero que las conversaciones no habían dado resultados hasta ahora.
El Gobierno federal alemán también iniciará negociaciones en enero con otros países que podrían estar interesados en parte de los excedentes. Las autoridades han confirmado su intención de vender más de dos millones de dosis por la débil demanda. Alemania realizó un pedido de 50 millones de dosis a Glaxo, mientras que España compró 22 millones de dosis a Novartis , 14,7 millones a Glaxo y 400.000 a Sanofi-Aventis. Analistas de Morgan Stanley han declarado que se preveía que los ingresos generados por la gripe pandémica H1N1 alcanzaran los 600 millones de dólares para Novartis, 3.600 millones de dólares para Glaxo y 1.100 de dólares para Sanofi para el último trimestre del 2009 y los tres primeros meses del 2010.
La devolución de las cantidades excedentes de Alemania y España podría reducir los ingresos totales por la pandemia hasta un 15% para estas compañías, añadieron.
Francia comienza a vender sus excedentes de vacunas contra la gripe H1N1
En la perspectiva de una pandemia mundial temida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el ministerio de Sanidad había pedido el pasado verano 94 millones de dosis de la vacuna, por un total de 869 millones de euros, según el ministerio, en caso de que fuese necesaria una doble inyección por persona. Pero el 20 de noviembre, se supo que una única dosis era suficiente.
«Estábamos en un esquema de vacuna de dos dosis, pero puesto que una dosis es suficiente, podemos permitirnos revender una parte del stock», explicó el domingo a la AFP un portavoz del ministerio, confirmando una información publicada el mismo día por el diario Le Parisien.
Qatar ya compró 300.000 dosis y Egipto está negociando la adquisición de 2 millones de ellas, detalló el ministerio. Según el ministerio, también se están llevando a cabo negociaciones con México y con Ucrania, donde Francia compite con Alemania, que trata también de vender a Kiev 2,2 millones de un total de 50 millones de dosis compradas.
Sanofi Pasteur, la división de vacunas del grupo Sanofi-Aventis, declaró el domingo a la AFP estar «dispuesta a examinar» una eventual demanda de renegociación del contrato de compra de dosis de vacunas con el gobierno francés.
Desde el principio de la campaña de vacunación, lanzada el 21 de octubre, se han vacunado unas 5 millones de personas en Francia.Holanda, que encargó 34 millones de dosis, ha anunciado también su intención de vender 19 millones de dosis «a países que carecen fuertemente de vacunas». Francia ya ofreció en septiembre 9 millones de dosis a la OMS, en el marco de un esfuerzo conjunto con Estados Unidos, Australia, Brasil, Italia, Nueva Zelanda, Noruega, Suiza y Reino Unido para poner el 10% de sus reservas al servicio de las poblaciones de los países más pobres.
El pedido francés fue hecho a cuatro laboratorios diferentes: GlaxoSmithKline (GSK), Novartis, Sanofi-Pasteur y Baxter, con el aval de la agencia europea de medicamentos (EMEA).
Para el profesor Marc Gentilini, especialista de enfermedades infecciosas y ex presidente de la Cruz Roja francesa, el desperdicio era previsible, pues «apostar a lo peor no es necesariamente apostar a los justo y se actuó en detrimento de otros problemas de salud pública, nacionales o internacionales», subrayó. Y esto sin tener en cuenta que tras las mutaciones ya comprobadas del virus, las vacunas pueden «a la larga no responder ya al tipo de virus en circulación».
Presente por primera vez a finales de marzo en México, el virus H1N1 se ha declarado hasta ahora menos mortífero de lo previsto. A finales de diciembre, había causado cerca de 200 muertes en Francia y 12.200 en el mundo, entre ellas 10.000 en Estados Unidos, el país más afectado.
Francia, que tiene una población de 65 millones de personas, compró 94 millones de dosis de vacunas contra la gripe porcina H1N1, cifra que representa el 10% del stock mundial, y ahora busca desesperadamente vender el sobrante.  Esa «falta de prudencia» en el manejo de la política de prevención contra la pandemia, que «sólo beneficia a los laboratorios farmacéuticos», ha desencadenado un escándalo político-sanitario y la oposición de centro y de izquierda exige la formación de una comisión investigadora del Parlamento.
Publicado por José Luis Moreno en MEDICINA, 1 comentario