José Luis Moreno

Doctor en Derecho. Jurista amante de la ciencia y bibliofrénico. Curioso por naturaleza.
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Siete días … 9 a 15 de enero (neandertales y retrovirus)

Siete días … 9 a 15 de enero (neandertales y retrovirus)

     Última actualizacón: 18 junio 2020 a las 17:56

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¿Los Neandertales sabían navegar?.

Reseña: Autobiografía (Charles Darwin).

NOTICIAS CIENTÍFICAS

Retrovirus endógenos

Durante millones de años se han ido incorporando retrovirus en nuestro ADN humano, tanto que hoy representan casi el 10% del total de nuestro genoma. Un grupo de investigación de la Universidad de Lund ha descubierto ahora un mecanismo a través del cual estos retrovirus pueden tener un impacto en la expresión génica. Esto significa que pueden haber desempeñado un papel importante en el desarrollo del cerebro humano, así como en diversas enfermedades neurológicas.

Referencia: Brattås, P. L., et al. «TRIM28 controls a gene regulatory network based on endogenous retroviruses in human neural progenitor cells«. Cell Reports, vol. 18, núm. 1, p. 1-11.

 

LIBRO DE LA SEMANA

FICHA COMPLETA

Publicado por José Luis Moreno en SIETE DÍAS, 0 comentarios
Reseña: Autobiografía (Charles Darwin)

Reseña: Autobiografía (Charles Darwin)

     Última actualizacón: 15 marzo 2018 a las 19:11

Ficha Técnica

Título: Autobiografía
Autor: Charles Darwin
Edita: Editorial Laetoli, 2009
Encuadernación: Tapa blanda con solapas.
Número de páginas: 136 p.
ISBN: 978-8492422074

Reseña del editor

«Un editor alemán me escribió pidiéndome un informe sobre la evolución de mi mente y mi carácter —escribe Darwin—, junto con un esbozo autobiográfico, y pensé que el intento podría entretenerme y resultar, quizá, interesante para mis hijos o para mis nietos. […] He intentado escribir el siguiente relato sobre mi propia persona como si yo fuera un difunto que, situado en otro mundo, contempla su existencia retrospectivamente, lo cual tampoco me ha resultado difícil, pues mi vida ha llegado casi a su final».

No obstante, a los ojos de la familia, y especialmente de su mujer Emma Wedgwood, Darwin escribió estas memorias con demasiada libertad. El autor de El origen de las especies exponía abiertamente sus opiniones sobre amigos y conocidos, y de manera muy particular sobre la religión (el cristianismo le parecía, por ejemplo, «una doctrina detestable»). El texto apareció censurado en su primera edición, y sólo en la década de 1950 se recuperó la versión íntegra, sin recortes, que publicamos ahora en la Biblioteca Darwin.

Charles Darwin (1809-1882) publicó en 1859 el libro científico más leído de su siglo y seguramente de todos los tiempos, El origen de las especies. Es su obra cumbre y uno de los libros que más influencia ha tenido en la humanidad.

Reseña

Debemos saber que el texto que tenemos entre manos constituye la Autobiografía completa de este científico universal. Editado el texto original cinco años después de la muerte de Charles Darwin, su hijo Francis decidió realizar una serie de correcciones y supresiones bajo la supervisión de su madre, Emma Wedgwood. De esta manera, se pactó un texto de consenso que pareciese bien a toda la familia. Por eso resulta muy interesante disponer del texto íntegro, no sólo por conocer de primera mano las reales opiniones de su autor, sino también para saber qué partes se eliminaron y, de este modo, hacernos una idea de qué se consideraba en aquella época que podía manchar la memoria de Darwin –sobretodo cuestiones relacionadas con la religión–.

Comienza esta autobiografía con una declaración de intenciones por parte de Darwin, al tiempo que nos ofrece una explicación del motivo que lo ha llevado a escribir sus memorias: un editor alemán le había pedido que escribiese un informe sobre la evolución de su mente y su carácter, junto con un esbozo autobiográfico,

«He intentado escribir el siguiente relato sobre mi propia persona como si yo fuera un difunto que, situado en otro mundo, contempla su existencia retrospectivamente, lo cual tampoco me ha resultado difícil, pues mi vida ha llegado casi a su final.»

La obra se presenta dividida en diferentes capítulos organizados cronológicamente, datos que podemos dar por veraces gracias a la costumbre que tenía Darwin, desde muy joven, de llevar varios diarios acerca de sus ideas, trabajos etc.

31 de mayo de 1876. Recuerdos de la evolución de mi mente y mi carácter

Antes de asistir al colegio fue educado por su hermana Caroline, aunque quizás aquel plan no funcionara bien ya que, según le contaron, era mucho más lento para aprender que su hermana menor, Catherine, además de que fue, en muchos sentidos, un chico travieso.

En la primavera de 1817 le enviaron a un colegio de Shrewsbury sin internado, donde estuvo un año. Desde aquella época su gusto por la historia natural, y en especial por el coleccionismo, se hallaba muy desarrollado: procuraba conocer los nombres de las plantas y coleccionaba todo tipo de cosas, conchas, sellos, sobres timbrados, monedas y minerales.

El verano de 1818 fue al colegio de enseñanza media del Dr. Butler, en Shrewsbury, donde permaneció siete años, hasta el verano de 1825, cuando cumplió los 16. Bajo su punto de vista, nada pudo haber sido peor para su desarrollo intelectual que este lugar, pues era estrictamente clásico y sólo se enseñaba un poco de geografía e historia antiguas.

Como medio educativo, el colegio fue para mí un mero espacio vacío. Durante toda mi vida he sido singularmente incapaz de dominar cualquier idioma. El único placer que obtuve de aquellos estudios fue el que me produjeron algunas odas de Horacio, que me causaban gran admiración. Cuando dejé el colegio no era ni avanzado ni retrasado para mi edad; creo que todos mis maestros y mi padre me consideraban un muchacho corriente, más bien por debajo del nivel intelectual normal.

Reconoce que las únicas cualidades que resultaron muy prometedoras entonces para su futuro como científico fueron sus gustos, fuertes y variados, un gran empeño en todo lo que le interesaba y un placer intenso en comprender cualquier asunto o cosa complicada.

Su padre, médico de profesión, quiso que su hijo siguiera sus pasos, aunque como es de ver, no obtuvieron los frutos deseados,

«Me convencí, por diversas circunstancias menores, de que mi padre iba a dejarme en herencia suficientes bienes como para subsistir con cierta comodidad, aunque nunca imaginé que llegaría a ser tan rico como soy; de todos modos, aquella convicción fue lo bastante sólida como para contrarrestar cualquier esfuerzo importante por aprender medicina.»

«Uno de los mayores males de mi vida ha sido que no se me instara a practicar disecciones, pues no habría tardado en superar mi repugnancia, y esa práctica habría tenido un valor inestimable para mi futuro trabajo. Esto, y mi incapacidad para el dibujo, ha acabado siendo un mal irremediable.»

Cambridge, 1828-1831

Tras haber realizado dos cursos en Edimburgo, y comprender su padre que aquello de la medicina no era plato de gusto del joven Darwin, le propuso el estado clerical. Lo que tenía claro es que no quería que su hijo se convirtiera en un señorito ocioso.

«Pedí algún tiempo para reflexionar y como entonces no abrigaba la menor duda sobre la verdad estricta y literal de cada palabra de la Biblia, no tardé en convencerme de que nuestro credo debía ser aceptado plenamente. Nunca se me ocurrió pensar lo ilógico que era decir que creía en algo que no podía entender y que, de hecho, es ininteligible. Podría haber dicho con total verdad que no tenía deseos de discutir ningún dogma; pero nunca fui tan necio como para sentir y decir: credo, quia incredibile [creo porque es increíble].»

Por suerte para la historia del pensamiento universal, esa intención y el deseo de mi padre «fallecieron de muerte natural» cuando dejó Cambridge para embarcarse en uno de los viajes más famosos que haya realizado nadie: la misión en el Beagle.

Sus ocupaciones en Cambridge incluían la caza con armas y perros y, cuando le faltaba ésta, se dedicaba a recorrer el campo a caballo, llegando a formar parte de un grupo de deportistas. Sin embargo, ninguna de aficiones fue objeto de tanto entusiasmo ni le procuró tanto placer como la de coleccionar escarabajos,

«Se trataba de la mera pasión por el coleccionismo, pues no los diseccionaba y raras veces comparaba sus caracteres externos con descripciones publicadas, pero conseguía de alguna manera darles nombre.»

Pero no todo fue tiempo perdido, de aquella época data la amistad de Darwin con el profesor Henslow, quien recibía una vez a la semana en su casa todos los estudiantes y varios miembros mayores de la Universidad vinculados a la ciencia.

«Durante la última mitad de mi estancia en Cambridge di con él largos pasos la mayoría de los días, hasta el punto de que algunos profesores me llamaban “el hombre que pasea con Henslow”.»

Durante su último año en Cambridge leyó con atención el Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente de Humboldt. Esta obra, junto con la Introduction on the study of Natural Philosophy [Introducción al estudio de la Filosofía Natural], de sir J. Herschel, le hicieron soñar con hacer alguna aportación, aunque fuese la más modesta, a la noble estructura de la ciencia de la naturaleza.

«Ningún libro, ni siquiera una docena de ellos, me influyó ni de lejos tanto como esos dos.»

De hecho fue Henslow quien le convención para que empezara a estudiar geología. Éste le pidió a Sedgwick que le dejara acompañarle en su visita al norte de Gales para proseguir su famosa investigación geológica de las rocas más antiguas. Aquel viaje sirvió para enseñarle a comprender un poco la geología de un territorio y, algo que sería de trascendental importancia, darse cuenta de lo fácil que es pasar por alto algunos fenómenos, por más visibles que sean, si antes no han sido observados por nadie.

Viaje del Beagle, del 27 de diciembre de 1831 al 2 de octubre de 1836

Cuando Darwin volvió a casa después de su breve excursión geológica por el norte de Gales con Sedgwick, encontró una carta de Henslow en la que se le informaba que el capitán Fitz-Roy estaba dispuesto a ceder parte de su camarote a cualquier joven que se prestara voluntario para marchar con él, sin paga, como naturalista en el viaje del Beagle.

«Me sentí ansioso de inmediato a aceptar su oferta, pero mi padre se opuso enérgicamente y añadió unas palabras que fueron una suerte para mí: “Si puedes encontrar a un hombre con sentido común que te aconseje ir, te daré mi consentimiento”.»

Así fue como su tío, al recomendarle hacer ese viaje, consiguió el permiso de su padre.

Darwin reconoce que Fitz-Roy poseía un carácter singular dotado de muchas facetas muy nobles, pero que tuvieron varias peleas. La cosa no mejoró cuando Darwin comenzó a ganar fama y reconocimiento, mostrándose muy indignado con él por haber publicado un libro tan heterodoxo como El origen de las especies (el viejo capitán se había vuelto muy religioso).

«El viaje del Beagle ha sido, con mucho, el acontecimiento más importante de mi vida y determinó toda mi carrera; sin embargo, dependió de una circunstancia tan nimia como que mi tío se brindara a llevarme en coche los 48 kilómetros que me separaban de Shrewsbury ―cosa que pocos tíos habrían hecho― y de una trivialidad como la forma de mi nariz.»

«Los diversos estudios […] carecieron de importancia comparados con el hábito adquirido entonces de una enérgica laboriosidad y una atención intensa en todo cuanto emprendía. Procuraba que cualquier cosa sobre la que pensaba o leía influyera directamente en lo que había visto o era probable que viese; y mantuve ese hábito intelectual durante los cinco años del viaje. Estoy seguro de que fue ese entrenamiento lo que me ha permitido hacer todo cuanto he llevado a cabo en ciencia.»

«En la medida en que me es posible juzgar sobre mí mismo, trabajé hasta el límite a lo largo del viaje por el mero placer de investigar y por mi intenso deseo de añadir unos pocos hechos a la gran masa de datos de las ciencias naturales. Pero también tenía la ambición de ocupar un buen lugar entre los hombres de ciencia, aunque no puedo hacerme una idea de si esa ambición era en mí mayor o menor que en la mayoría de mis colegas.»

Desde mi regreso a Inglaterra, el 2 de octubre de 1836, hasta mi matrimonio, el 29 de enero de 1839

Darwin reconoce que estos dos años y tres meses fueron los más activos de su vida, aunque su precario estado de salud hizo que su trabajo se resintiese (una circunstancia recurrente a lo largo de su vida).

Durante este periodo concluyó su diario de viajes, leyó varios artículos ante la Sociedad Geológica, comenzó a preparar el manuscrito de sus Observaciones geológicas y dio los pasos necesarios para la publicación de Zoología del viaje del Beagle.

En julio abrió su primer cuaderno de notas en busca de datos relacionados con El origen de las especies asunto sobre el que llevaba mucho tiempo reflexionando y en el que no dejó de trabajar durante los siguientes 20 años.

Creencias religiosas (como hemos comentado al principio, la mayor parte de esta sección fue eliminada por sus “editores”. Para saber cuáles son estas partes, en las citas textuales aparece en negrita el texto eliminado en la primera edición de esta obra).

«Por aquel entonces fui dándome cuenta poco a poco de que el Antiguo Testamento, debido a su versión manifiestamente falsa de la historia del mundo, con su Torre de Babel, el arco iris como signo, etc. y al hecho de atribuir a dios los sentimientos de un tirano vengativo, no era más de fiar que los libros sagrados de los hindúes o las creencias de cualquier bárbaro.»

No obstante era muy reacio a abandonar sus creencias, a pesar de lo cual, la incredulidad fue abriéndose camino poco a poco, a un ritmo muy lento, aunque, al final, acabó siendo total. De hecho, afirma que le resulta difícil comprender que «alguien deba desear que el cristianismo sea verdad, pues, de ser así, el lenguaje liso y llano de la Biblia parece mostrar que las personas que no creen –y entre ellas se incluiría mi padre, mi hermano y casi todos mis mejores amigos– recibirían un castigo eterno.»

«El antiguo argumento del diseño en la naturaleza, tal como lo expone Paley y que anteriormente me parecía tan concluyente, falla tras el descubrimiento de la ley de la selección natural. En la variabilidad de los seres orgánicos y en los efectos de la selección natural no parece haber más designio que en la dirección en que sopla el viento. Todo cuanto existe en la naturaleza es resultado de leyes fijas.»

«En el momento actual, el argumento más común en favor de la existencia de un Dios inteligente deriva de la honda convicción interior y de los profundos sentimientos experimentados por la mayoría de la gente. Pero no se puede dudar de que los hindúes, los mahometanos y otros más podrían razonar de la misma manera y con igual fuerza en favor de la existencia de un Dios, de muchos dioses, o de ninguno, como hacen los budistas. También hay muchas tribus bárbaras de las que no se puede decir con verdad que crean en lo que nosotros llamamos Dios: creen, desde luego, en espíritus o espectros, y es posible explicar, como lo han demostrado Tylor y Herbert Spencer, de qué modo pudo haber surgido esa creencia.»

«No debemos pasar por alto la probabilidad de que la introducción constante de la creencia en Dios en las mentes de los niños produzca ese efecto tan fuerte y, tal vez, heredado en su cerebro cuando todavía no está plenamente desarrollado, de modo que deshacerse de su creencia en Dios les resultaría tan difícil como para un mono desprenderse de su temor y odio instintivos a las serpientes (me siento impulsado a buscar una Primera Causa que posea una mente inteligente análoga en algún grado a la de las personas cuando veo imposible concebir este universo como resultado de la casualidad o la necesidad ciegas. Merezco por tanto que se me califique de teísta).»

«Nada hay más importante que la difusión del escepticismo o el racionalismo durante la segunda mitad de mi vida.»

Desde mi matrimonio, el 29 de enero de 1839, fecha en que fijamos nuestra residencia en la calle Upper Gown, hasta que dejamos Londres y nos instalamos en Down, el 14 de septiembre de 1842.

Darwin se siente enormemente afortunado porque su mujer se hubiera casado con él, la considera una bellísima persona no sólo por su carácter, sino por saber atenderle y cuidarle durante los largos periodos de enfermedad. También tiene buenas palabras para sus hijos,

«He sido sin duda, muy feliz en mi familia, y debo deciros, hijos míos, que ninguno de vosotros me ha causado ni un minuto de ansiedad, excepto en el terreno de la salud. Sospecho que hay pocos padres de cincos hijos que puedan decir esto con total verdad. Habla con enorme tristeza de la muerte de su hija Annie el 24 de abril de 1851 cuando tenía 10 años.»

Durante los tres años y ocho meses que vivió en Londres realizó menos tareas científicas aunque trabajó muy duro: avanzó en su obra Los arrecifes de coral (cuyas últimas pruebas fueron corregidas el 6 de mayo de 1842) y leyó ante la Sociedad Geológica varias ponencias dedicadas a los bloques erráticos de Sudamérica, a los terremotos, y a la formación de mantillo por la acción de las lombrices de tierra.

A continuación siguen unas páginas donde nos habla de su relación con los científicos del momento.

En esta época visitó a Lyell más que a cualquier otro, tanto antes como después de su matrimonio. Destaca que su mente se caracterizaba por la claridad, la prudencia, un juicio sólido y mucha originalidad. Además, reconoce que Lyell manifestaba una cordial simpatía por el trabajo de otros hombres de ciencia.

«La ciencia le procuraba un apasionado deleite y sentía el interés más vivo por el progreso futuro de la humanidad. Era muy amable y completamente liberal en sus creencias, o más bien incredulidades, religiosas; pero era fuertemente teísta. Le encantaba la compañía, sobre todo de hombres eminentes y personas de alto rango; este aprecio exagerado por la posición de la gente en el mundo me parecía su principal debilidad.»

«Conocí a todos los geólogos destacados. Me agradaba la mayoría de ellos, excepto Buckland, que, a pesar de ser una persona de buen humor y poseer un carácter excelente, me pareció un hombre vulgar y casi tosco. Le impulsaba más el ansia de notoriedad, que a veces le llevaba a actuar como un bufón, que el amor por la ciencia.»

«Murchison estaba lejos de poseer una mente filosófica. Era muy amable y solía esforzarse al máximo en favorecer a todo el mundo. Valoraba el rango hasta la ridiculez y exhibía este sentimiento y su propia vanidad con la simplicidad de un niño.»

«Robert Brown tendía a burlarse de cualquiera que escribiese sobre algo que no entendía totalmente; recuerdo que le elogié la History of the Inductive Science de Whewell, y me respondió: “Sí, supongo que ha leído los prólogos de muchos libros”.»

«Mientras viví en Londres, vi a menudo a Owen, por quien sentía una gran admiración, pero nunca fui capaz de comprender su carácter y nunca intimé con él. Tras la publicación de El origen de las especies se convirtió en un enemigo acérrimo; ello no se debió a ninguna disputa entre nosotros sino, hasta donde me es posible juzgar, a los celos provocados por el éxito de la obra. Su capacidad de odio no tenía, desde luego, rival. Cuando yo, en el pasado, defendía a Owen, Falconer me solía decir: “Ya los descubrirás algún día”, y así fue.»

«Un poco más tarde me hice amigo íntimo de Huxley. Su mente es rápida como el destello de un rayo y tan afilada como una navaja. Es el mejor conversador que he conocido. Nunca escribe ni dice nada anodino. En Inglaterra ha sido el principal sostén del principio de la evolución gradual de los seres vivos. Aunque ha realizado un gran número de espléndidos trabajos en zoología, habría hecho mucho más si no hubiera consumido tanto tiempo en tareas oficiales y literarias y en sus campañas por mejorar la educación en las zonas rurales.»

En estas líneas podemos ver un Darwin completamente honesto, que nos brinda una información valiosísima para cualquier historiador de la ciencia como es la de poder conocer de primera mano la opinión que tan gran científico tenía de sus contemporáneos. Sin embargo, vemos que gran parte de estos comentarios fueron eliminados antes de su publicación sin duda por las molestias que podían causar en los aludidos, sus familias y la sociedad en general.

Mis publicaciones

En este capítulo encontramos detalles interesantísimos acerca de cómo se gestaron sus libros, mereciendo especial interés lo relativo a cómo se fue abriendo camino la idea de la selección natural a lo largo de sus viajes.

Además, nos cuenta cómo pudo realizar una labor tan abrumadora como la que llevó a cabo (publicó 17 libros) y, además, con tanto éxito:

«Durante muchos años me atuve a una regla de oro consistente en redactar en seguida y sin falta una nota siempre que me encontraba con un dato publicado o ante una observación o pensamiento nuevos opuestos a mis resultados generales, pues he descubierto por experiencia que esa clase de datos y pensamientos tendían a desaparecer de la memoria mucho más que los favorables. Debido a ese hábito, han sido pocas las objeciones contrarias a mis opiniones de las que, al menos, no me haya percatado y a las que no haya intentado responder.»

Valoración de mis capacidades mentales

Por último, cerramos el libro con una serie de reflexiones que nos acercan el lado más humano de gran científico, sus temores, sus pensamientos acerca de su propia capacidad intelectual y otros aspectos que él destaca de su forma de trabajar y pensar:

«Mi padre vivió hasta los 83 con una inteligencia tan despierta como siempre y con todas sus facultades intactas, así que espero poder morir antes de sufrir algún fallo mental apreciable.»

«Mi inteligencia parece adolecer de una especie de fatalidad que me conduce a formular mis afirmaciones y propuestas de forma equivocada o torpe en un primer momento. En el pasado solía pensar las frases antes de ponerlas por escrito; pero desde hace varios años he descubierto que ahorra tiempo garabatear páginas enteras con mala caligrafía y con la mayor rapidez posible, comprimiendo la mitad de las palabras para luego corregirlas pausadamente. Las frases garabateadas de ese modo suelen ser mejores que las que podría haber escrito sin prisas.»

Fue un hombre tremendamente metódico. Por ejemplo, al final de cada libro que lee incluye un índice con todos los datos relacionados con su trabajo. De esta forma, antes de iniciar cualquier tema, consulta todos los índices breves y, tomando las carpetas adecuadas, tiene a su disposición toda la información recogida a lo largo de su vida.

Además de leer sobre temas muy variados, le gustaban especialmente las novelas. Nos cuenta que le han leído en voz alta muchas novelas y, siempre que tienen un final feliz, le gustan todas,

«Según mi gusto, una novela no es de primera categoría a menos que contenga algún persona a quien se pueda amar plenamente; y si es una mujer hermosa, tanto mejor.»

Respecto a su inteligencia, nos dice que no posee una gran rapidez de entendimiento o de ingenio y que su capacidad para el pensamiento prolongado y puramente abstracto es muy limitada,

«Tengo bastante imaginación y sentido común o sensatez, como deben de tenerlas todos los abogados o médicos de éxito, pero no más, según creo.»

«Como saldo a favor, pienso que soy superior al común de los mortales para percatarme de cosas que no atraen fácilmente la atención y observarlas con cuidado. Mi diligencia en observar y recabar datos ha sido casi todo lo grande que podía ser.»

«Mi éxito como hombre de ciencia ha estado determinado, hasta donde me es posible juzgar, por un conjunto complejo y variado de cualidades y condiciones mentales. Las más importantes han sido el amor a la ciencia, una paciencia sin límites al reflexionar largamente sobre cualquier asunto, la diligencia en la observación y recogida de datos, y una buena dosis de imaginación y sentido común.»

En definitiva, creo que ha sido todo un acierto por parte de Laetoli permitirnos conocer sin censuras los pensamientos más íntimos de uno de los científicos más importantes de la historia. Acercarnos a quienes hacen ciencia, comprender cómo surgió en ellos el interés por saber cómo funciona la naturaleza, saber en definitiva que son seres humanos con virtudes, defectos y manías, es un medio perfecto para que nazcan más vocaciones científicas.

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¿Los Neandertales sabían navegar?

¿Los Neandertales sabían navegar?

     Última actualizacón: 29 marzo 2019 a las 11:51

Hoy en día tenemos bastante claro que nuestros parientes neandertales no eran los tipos rudos sin cerebro que aparecían en las ilustraciones de los antiguos libros que hablaban sobre la evolución humana. Mucho ha avanzado la paleoantropología desde entonces, pero aún hoy se plantean interesantes hipótesis acerca de su comportamiento y desarrollo cultural.

En este sentido, hace unos días conocimos la noticia (aún no se ha publicado el necesario artículo científico) de que se habían encontrado varias puntas de lanza de la cultura Musteriense en el yacimiento arqueológico de Stélida, en la isla griega de Naxos.

La importancia de este hallazgo radica en que este tipo de herramientas líticas se han asociado en la Grecia continental con los neandertales y Homo heidelbergensis, lo que vendría a cuestionar lo que sabíamos acerca de la colonización de esta región del Egeo: que un grupo de agricultores llegó a las islas hace aproximadamente 9.000 años, es decir, en plena transición al Neolítico. Este descubrimiento, de confirmarse, daría un vuelco a esta cuestión ya que significaría que los primeros en llegar a Naxos fueron bien neandertales o sus antepasados ​​probables Homo heidelbergensis, o tal vez incluso Homo erectus. Además de la cuestión de la antigüedad del asentamiento, se abren otros interrogantes como por ejemplo saber cómo llegaron los colonizadores a la isla, ¿pudieron estos homininos haber viajado en barco?

Yacimiento de Stélida visto desde el norte (cortesía de D. Depnering).

Los arqueólogos han considerado tradicionalmente que sólo los seres humanos que habían dado el salto del modo de vida de subsistencia –que caracteriza a los cazadores recolectores– a la agricultura y ganadería organizadas podrían haber logrado dominar la variedad de recursos y técnicas necesarios para realizar viajes por mar (recorrer una distancia importante por mar requiere la fabricación de herramientas y la cooperación necesarias para construir una embarcación, el conocimiento de las técnicas de navegación para pilotarla y, bajo mi punto de vista, lo más importante, el plantearse siquiera la necesidad el viaje).

Este reciente hallazgo, unido al descubrimiento de puntas de lanza similares en las islas de Zakynthos, Lefkada y Kefalonia – publicado en 2012 en el Journal of Archaeological Science1– son para algunos una prueba clara de que los orígenes de la navegación en el Mediterráneo preceden con mucho a la llegada de Homo sapiens a las islas. En apoyo a esta hipótesis se citan además los datos recientemente publicados acerca de la antigüedad del yacimiento de Liang Bua, que sitúan a Homo floresiensis en Indonesia hace entre 190.000 y 50.000 años 2 (y, por tanto, asocian a este ancestro con el conocimiento forzoso de las técnicas de navegación).

Pero otros, en cambio, sostienen que la isla de Flores pudo ofrecer un acceso más fácil desde el continente debido al descenso del nivel del mar en aquella época. Los detractores de aquélla hipótesis argumentan que el hecho de que hayamos analizado algunas “excursiones” al azar en Indonesia y el Egeo no demuestra la existencia de viajes deliberados por mar (a diferencia de lo que hemos podido constatar acerca de la colonización del continente americano). Además, es necesario explicar por qué los artefactos paleolíticos en el Egeo son tan escasos: milenios de habitación humana deberían haber dejado un registro más indeleble (aunque la causa de esta situación puede deberse a que la mayoría de los investigadores de la región son especialistas en las culturas que produjeron las exquisitas figuras de marfil y alfarería del Neolítico, y carecen de los conocimientos y el entrenamiento necesario para reconocer un yacimientos de lascas y piedras rotas –industria lítica en definitiva– que pueden confundirse fácilmente con material de desecho).

Modelos en 3D de los niveles de la costa en las islas jónicas. P: Peloponeso, AA: Aetolo-Akarnania, IZ: Zakynthos, IK: Kefallinia, IL: Lefkada. Tomado de Ferentinos, G., et al. (2012), «Early seafaring activity in the southern Ionian Islands, Mediterranean Sea». Journal of Archaeological Science, vol.39, núm. 7, p. 2167-2176.

Como decimos, será necesario contar con todos los datos para poder ofrecer una respuesta a la cuestión de si los neandertales eran capaces de navegar. Por lo pronto, sabemos que el equipo de arqueólogos está empleando la técnica de luminiscencia estimulada ópticamentepara determinar la cantidad de tiempo transcurrido desde que los granos del mineral sedimentario fueron expuestos a la luz por última vez. A diferencia de la más conocida datación por radiocarbono, la luminiscencia estimulada ópticamente trabaja en depósitos de suelo extremadamente antiguos aunque tarda meses en procesarse. Los primeros resultados de laboratorio han fechado algunos de los artefactos de Stelida hace al menos 50.000 años, pero el equipo todavía está esperando los resultados de las capas inferiores del yacimiento que permitirá la datación de las herramientas Musterienses que tanta importancia han despertado.

Estaremos atentos a los resultados de estos trabajos.

Notas

  1.  Ferentinos, G., et al. (2012), «Early seafaring activity in the southern Ionian Islands, Mediterranean Sea». Journal of Archaeological Science, vol.39, núm. 7, p. 2167-2176.
  2. Sutikna, T., et al. (2016), «Revised stratigraphy and chronology for Homo floresiensis at Liang Bua in Indonesia«. Nature, vol. 532, núm. 7599, p. 366-369.
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Reseña: Virus y pandemias

Reseña: Virus y pandemias

     Última actualizacón: 22 septiembre 2017 a las 09:44

Ficha Técnica

Título: Virus y pandemias
Autor: Ignacio López-Goñi
Edita: Glyphos Publicaciones, 2015
Encuadernación: Tapa blanda con solapas.
Número de páginas: 224 p.
ISBN: 978-8494305672

 

Hoy en día, en pleno siglo XXI, ¿puede un virus cambiar el mundo?, ¿puede haber una nueva pandemia mundial? En este libro explicaremos qué es un virus y cómo es la vida de un virus dentro de una célula, veremos qué es una pandemia y hablaremos sobre cómo se originan los nuevos virus de la gripe. Contestaremos a preguntas como: ¿por qué es tan difícil curar el SIDA?, ¿el ébola acabará siendo una pandemia? Hablaremos también de mosquitos, murciélagos, camellos y de los virus que transmiten. Repasaremos la historia para ver cómo los virus han influido en la construcción del canal de Panamá o en la conquista de América. Después de leer este libro, serás consciente de que sin virus la vida en la Tierra sería muy diferente e incluso puede que no existiera. Los virus son la causa de muchas enfermedades infecciosas, varias de ellas mortales, pero podemos manipular algunos virus y emplearlos como terapia contra el cáncer. Otros, como los retrovirus endógenos, son parte de nuestro genoma y probablemente hayan influido en nuestra propia evolución como humanos. Contestaremos a estas y muchas otras preguntas con rigor científico pero con un lenguaje divertido y muy divulgativo.

RESEÑA

Vivimos en un momento donde es habitual encontrarnos con noticias en los medios de comunicación que hablan sobre virus: el nuevo brote del virus del Ebola que afectó a cooperantes occidentales (motivo por el que se dedicaron horas y horas de información como nunca antes había sucedido, a pesar de que estos brotes son recurrentes en África), del virus de Zika en los recientes Juegos Olímpicos, la fiebre chikungunya, la búsqueda de una vacuna frente a la malaria y un largo etcétera. Pero también, y ya en términos domésticos, podemos oír hablar de temas que generan preocupación: la cada vez mayor expansión del mosquito tigre en España, vector y reservorio de muchas enfermedades, el temor a la introducción de nuevas patologías de la mano de los refugiados que llegan a las costas de toda Europa etc.

En este sentido, bajo mi punto de vista, no hay medio mejor para poner las cosas en sus justos términos que disponer de un texto accesible y actualizado sobre la cuestión, que ofrezca información clara y veraz. Y aquí es donde entra el libro que hoy reseñamos.

Los lectores de esta bitácora ya conocen a su autor: Ignacio López-Goñi. Según leemos en la página de la editorial encargada de la comercialización del libro, el Dr. López-Goñi es Doctor en biología y catedrático de Microbiología, fue posdoctoral en las universidades de Berkeley-California y Columbia-Missouri, en Estados Unidos. Su investigación se ha centrado en estudios sobre la virulencia bacteriana y el desarrollo de nuevas vacunas. Compagina sus tareas docentes como profesor de Microbiología y Virología en la Universidad de Navarra con una intensa actividad de divulgación científica a través de los blogs “microBIO” y “El rincón de Pasteur” en la revista Investigación y Ciencia. Es miembro del grupo de Docencia y Difusión de la Microbiología de la Sociedad Española de Microbiología (SEM). Recientemente ha publicado Las vacunas funcionan (2015) que ya hemos reseñado en este blog (leer aquí).

«Virus y pandemias» está escrito con el ánimo intencionado de que podamos comprender su contenido sin necesidad de poseer especiales conocimientos en la materia. Los capítulos cortos (59 en total — puedes consultar el índice completo aquí) facilitan enormemente la lectura además de que, dispuestos a modo de las anotaciones de un blog, permiten realizar una consulta rápida de cualquier tema cuando sintamos curiosidad o necesitemos recordar un dato.

En lo tocante al contenido, aprenderemos no sólo los conceptos básicos de microbiología y virología, sino que haremos un recorrido por las principales enfermedades infecciosas, sabremos qué es un laboratorio de bioseguridad, cómo evolucionan los virus a través del tiempo y descubriremos numerosas anécdotas históricas que nos abrirán los ojos para ver los hechos del pasado desde otra perspectiva.

En definitiva, es un libro perfecto para regalar (o regalarte) en estas fechas.

 

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Los libros de 2016

Los libros de 2016

     Última actualizacón: 22 septiembre 2017 a las 09:35

Como ya es tradición en esta bitácora, en la última anotación de 2016 os dejo los libros que he leído este año y unos breves apuntes con mis impresiones o bien, un enlace a las reseñas que he ido publicando.

Os deseo un feliz Año Nuevo y espero que sigamos leyéndonos en 2017.

ENERO

López-Goñi, I. y Iturbide Aranzadi, O. (2015), Las vacunas funcionan. Valencia: Psylicom, 100 p.

En este libro encontrarás información reciente y rigurosa sobre qué son las vacunas, y por qué sabemos que son seguras, sus efectos secundarios y cuántas vidas han salvado, con un lenguaje fácil, asequible y cómodo de leer.

Hablaremos de los «talibanes» y de los movimientos «antivacunas» (su origen, sus hipótesis) y rebatiremos sus planteamientos.

Y contestaremos preguntas concretas sobre el autismo y su relación con las vacunas: qué pasa con la vacuna del papilomavirus; con la «fiesta de la varicela», o por qué es tan difícil una vacuna contra el SIDA. Al final tú mismo decidirás si las vacunas funcionan o no.

Kostova, E. (2005), La historiadora. Barcelona: Urano, 698 p.

Su nombre despierta terror en el corazón de los hombres. A lo largo de siglos, se le ha considerado un mito. Ahora, alguien se atreve a buscarlo a través de los rincones más oscuros de Europa y Asia y buceando en lo más remotos pasajes de la historia. Durante años, Paul fue incapaz de contarle a su hija la verdad sobre la obsesión que ha guiado su vida. Ahora, entre sus papeles, ella descubre una historia que comenzó con la extraña desaparición del mentor de Paul, el profesor Rossi. Tras las huellas de su querido maestro, Paul recorrió antiguas bibliotecas de Estambul, monasterios en ruinas en Rumanía, remotas aldeas en Bulgaria… Cuanto más se acercaba a Rossi, más se aproximaba también a un misterio que había aterrorizado incluso a los poderosos sultanes otomanos, y que aún hace temblar a los campesinos de Europa del Este. Un misterio que ha dejado un rastro sangriento en manuscritos, viejos libros y canciones susurradas al oído. Para Paul y su hija llegar al final dela búsqueda puede significar un destino mucho peor que la muerte. Porque a cada paso que dan, se convencen más de que él les está esperando. Y en sus corazones, retumba una pregunta angustiosa… ¿Es posible que la tumba de Vlad el Emperador esconda algo más que el cuerpo de un asesino legendario?

Estamos ante una novela entretenida, bien documentada y con unos personajes y un trasfondo bastante interesantes. Sin embargo, conforme se acerca el final —quizás la parte más importante de toda novela— a la autora le cuesta mantener el ritmo y nos deja unos capítulos finales algo pobres y un desenlace apresurado.

Hopkirk, P. (1997), Demonios extranjeros en la ruta de la seda. Barcelona: Laertes, 303 p.

La Ruta de la Seda, que unió la Roma imperial con la lejana China, fue durante siglos la mayor vía de comunicación de la Tierra. A través de ella viajaban preciosas cargas de seda, oro y marfil, así como nuevas ideas revolucionarias. Las ciudades-oasis florecían en torno a prósperos centros budistas de arte y cultura. Con el tiempo empezó la decadencia. El tránsito disminuyó, los mercaderes se fueron y finalmente las ciudades se desvanecieron entre los desiertos de arena. Pero las leyendas sobre ciudades perdidas llenas de tesoros y guardadas por demonios no dejaron de crecer. Durante los primeros años de este siglo, exploradores extranjeros empezaron a interesarse por estas leyendas, e iniciaron una ambiciosa carrera en busca de los valiosos tesoros artísticos de la Ruta de la Seda. Grandes frescos, esculturas y preciados manuscritos fueron extraídos literalmente a toneladas, y aún hoy se encuentran esparcidos por museos de docenas de países. Peter Hopkirk nos cuenta en Demonios extranjeros en la Ruta de la Seda, con agilidad y amenidad, las historias de aquellos hombres intrépidos, que con un gran riesgo personal dirigieron esas largas incursiones arqueológicas, provocando la eterna ira de los chinos.

Un magnífico libro repleto de datos curiosos. La ruta de la seda constituyó una verdadera arteria que comunicó regiones muy alejadas entre sí (tanto geográfica como culturalmente) y que supuso la creación de numerosos asentamientos a lo largo de su recorrido. Hoy en día la mayoría de ellas son yacimientos arqueológicos, y a lo largo de las páginas de este libro hacemos un recorrido de la mano de los primeros arqueólogos (o más bien aventureros) que se lanzaron a descubrir sus secretos (y a expoliar impunemente sus tesoros). He disfrutado mucho con su lectura y aprendido más aún.

Gil-Vernet Sedó, J. M. (2015), The art of transforming science: Salvador Gil Vernet´s modern understanding of urologic anatomy. Pamplona: Next Door Publishers, 168 p.

Obra que incluye más de 100 dibujos de anatomía urológica, realizados entre los años 1940 y 1970 por dibujantes profesionales y estudiantes bajo la supervisión del Dr. Salvador Gil Vernet, uno de los científicos más relevantes en investigación urológica. El contenido de la obra nos conduce, en primer lugar, a través de la vida y labor científica de Salvador Gil Vernet para terminar mostrando la «Colección Salvador Gil Vernet de Dibujos Urológicos». Su autor, José María Gil-Vernet Sedó, ha conseguido darle a la Colección un asombroso sentido narrativo permitiéndole elaborar el contexto adecuado en el que situar al maestro Salvador Gil Vernet.

MARZO

Poundstone, W. (2015), Carl Sagan: una vida en el cosmos. Madrid: Editorial Akal, 542 p.

«Carl Sagan. Una vida en el cosmos» constituye una biografía personal y científica del que es, sin duda, el astrónomo contemporáneo más conocido, que ha ejercido una enorme influencia sobre multitud de personas a través de sus obras de divulgación científica. El texto de Poundstone ofrece una síntesis, cualificada y documentada con rigor, de la producción científica y divulgativa de este personaje, y además recopila toda una serie de datos personales y vitales de un personaje público conocido y un científico respetable, siempre dispuesto a defender posturas progresistas en el contexto sociopolítico conservador que le tocó vivir.

Poco que decir de la más completa biografía del genial Carl Sagan que podemos encontrar en lengua castellana. Ahora bien, que nadie espere una vida novelada del famoso divulgador científico. Más bien estamos ante una pormenorizada recopilación de datos y hechos donde en muchas ocasiones se pierde el hilo conductor.

Vidal, A. (2013), El mar de los hombres libres. Barcelona: Planeta, 598 p.

En esta obra de narrativa española se nos cuenta como en la Francia de Napoleón, un joven se convertirá en la voz del pueblo y se levantará para defender el honor de toda una nación. Luchando por olvidar su pasado de mentiras, y huyendo de sí mismo, Christophe Marchand cruza los mares como soldado a las órdenes de Napoleón Bonaparte. Terminadas las aventuras de expansión francesa, Christophe se convierte en corsario, en náufrago, en occidental adoptado por los nativos y esposado con una joven de la tribu. Después regresa a su aldea y retoma el negocio de galletas que iniciara de niño. Pero el odio eterno de Alexandre Basset no da tregua y Christophe deberá enfrentarse con su pasado, con la mujer que nunca ha olvidado y con una revolución que clama justicia para un pueblo hambriento.

«Mi nombre es Christophe Marchand, fui soldado a las órdenes de Napoleón y corsario. En el océano Índico he participado en mil y una aventuras a bordo de La Confiance: sé de los lugares más exóticos, las afrentas más salvajes y las más temibles tormentas. Y todo por amor, por un amor que no he conseguido olvidar. Regreso ahora a Loupian, como si el destino me regalara una segunda oportunidad. Sólo sé que me debo a mi gente y que no voy a resignarme ante la injusticia. Muchos dicen que la Revolución no ha acabado…»

Una novela entretenida sin muchas pretensiones.

Clarke, A. C. (1989), Cita con Rama. Barcelona: Ultramar, 248 p.

Después del impacto de un enorme asteroide que destruye Padua y Verona, se crea en la Tierra un sofisticado sistema de detectar la trayectoria de cualquier objeto que se detecte desde la Tierra. De esta forma se detecta Rama, un extraño asteroide que, gira a un velocidad increíble y que, según todos los cálculos no volverá a pasar jamás por el sistema solar.

Pero lo más inquietante se produce cuando aparecen indicios de que Rama pueda ser artificial, con las implicaciones que ello conlleva. Clarke es el novelista de ciencia ficción más sólido en activo y uno de los más conocidos y galardonados tanto en el campo literario como en el científico. Su obra Cita con Rama, es una de las obras más premiadas de todos los tiempos (premios Nebula, Locus, Hugo, Júpiter y John Campbell Memorias, entre otros) y sin duda una de las mejores novelas escritas por el autor. Todo un clásico para los aficionados a la ciencia-ficción.

Esta novela supuso la primera de una serie (cuatro en total) sobre la aparición de un objeto artificial en la órbita terrestre. Dentro de la más clásica ciencia ficción, es sin duda la mejor de la saga.

Collins, S. (2015), Los juegos del hambre. Barcelona: Molino, 396 p.

Es la hora. Ya no hay vuelta atrás. Los juegos van a comenzar. Los tributos deben salir a la Arena y luchar por sobrevivir. Ganar significa Fama y riqueza, perder significa la muerte segura… {Que empiecen los Septuagésimo Cuartos Juegos del Hambre! Un pasado de guerras ha dejado los 12 distritos que dividen Panem bajo el poder tiránico del Capitolio. Sin libertad y en la pobreza, nadie puede salir de los límites de su distrito. Sólo una chica de 16 años, Katniss Everdeen, osa desafiar las normas para conseguir comida. Sus prinicipios se pondrán a prueba con. Los juegos del hambre, espectáculo televisado que el Capitolio organiza para humillar a la población. Cada año, 2 representantes de cada distrito serán obligados a subsistir en un medio hostil y luchar a muerte entre ellos hasta que quede un solo superviviente. Cuando su hermana pequeña es elegida para participar, Katniss no duda en ocupar su lugar, decidida a demostrar con su actitud firme y decidida, que aún en las situaciones más desesperadas hay lugar para el amor y el respeto.

Collins, S. (2012), En llamas. Barcelona: Molino, 407 p.

Contra todo prónostico, Katniss ha ganado Los Juegos del Hambre. Es un milagro que ella y su compañero del Distrito 12, Peeta Mellark, sigan vivos. Katniss debería sentirse aliviada, incluso contenta, ya que, al fin y al cabo, ha regresado con su familia y su amigo de toda la vida, Gale. Sin embargo, nada es como a ella le gustaría. Gale guarda las distancias y Peeta le ha dado la espalda por completo. Además se rumorea que existe una rebelión contra el Capitolio…

Collins, S. (2012), Sinsajo. Barcelona: Molino, 422 p.

Katniss Everdeen, ha sobrevivido de nuevo a LOS JUEGOS, aunque no queda nada de su hogar. Gale ha escapado. Su familia está a salvo. El Capitolio ha capturado a Peeta. El Distrito 13 existe de verdad. Hay rebeldes. Hay nuevos líderes. Están en plena revolución. El plan de rescate para sacar a Katniss de la arena del cruel e inquietante Vasallaje de los Veinticinco no fue casual, como tampoco lo fue que llevara tiempo formando parte de la revolución sin saberlo. El Distrito 13 ha surgido de entre las sombras y quiere acabar con el Capitolio. Al parecer, todos han tenido algo que ver en el meticuloso plan…, todos menos Katniss.

Seguro que muchos me regañarán por haberme acercado siquiera a estos libros. Debo decir que me engancharon desde el primer capítulo y los leí con la rapidez que merecen. Si has visto las películas verás que son realmente fieles a los libros. Libros para entretenerse un rato y pasar a otra cosa.

MAYO

Weir, A. (2015), El marciano. Barcelona: Ediciones B, 407 p.

Seis días atrás el astronauta Mark Watney se convirtió en uno de los primeros hombres  en caminar por la superficie de Marte. Ahora está seguro de que será el primer hombre en morir allí. La tripulación de la nave en que viajaba se ve obligada a evacuar el planeta a causa de una tormenta de polvo, dejando atrás a Mark tras darlo por muerto. Pero él está  vivo, y atrapado a millones de kilómetros de cualquier ser humano, sin posibilidad  de enviar señales a la Tierra. De todos modos, si lograra establecer conexión, moriría mucho antes de que el rescate llegara. Sin embargo, Mark no se da por vencido; armado con su ingenio, sus habilidades y sus conocimientos sobre botánica, se enfrentará a obstáculos aparentemente insuperables. Por suerte, el sentido del humor resultará ser su mayor fuente de fuerza. Obstinado en seguir con vida, incubará un plan absolutamente demencial para ponerse en contacto con la NASA.

Con un final sorprendente, El marciano es una novela brillantemente construida, un delirio ingenioso, con una mecánica del suspense que sorprenderá al lector una y otra vez y le hará perderse en el cosmos de la naturaleza humana y la lucha por la supervivencia.

Con esta novela me ha pasado como con los libros de Collins: la leí después de ver la película y si bien es interesante, puedes pasar sin él perfectamente.

Lewin, R. (1989), La interpretación de los fósiles: una polémica búsqueda del origen del hombre. Barcelona: Planeta, 328 p., 4 p. il.

Muy probablemente éste es el libro más penetrante y polémico jamás escrito sobre la ciencia de la paleoantropología. En él se nos ofrece una visión desde dentro del trabajo de los antropólogos en la búsqueda e interpretación de los fósiles. En esta obra de apasionante lectura, Roger Lewin pasa revista a algunos de los más famosos y controvertidos descubrimientos de toda la historia de la paleoantropología. Lewin cita a menudo a los propios autores de los descubrimientos, cediéndoles la palabra para que ellos mismos expliquen la importancia de sus hallazgos, incluidos también sus posibles errores. Así, los propios antropólogos revelan que su ciencia depende en gran medida de las interpretaciones y por tanto está sometida a la subjetividad y los prejuicios, dos influencias que han tenido un peso significativo en la historia de la disciplina.

Gracias a este libro hacemos un recorrido por la historia de la paleoantropología y las frecuentes discusiones relacionadas con la interpretación de los restos fósiles. En esta disciplina es habitual asistir a debates enconados donde la ciencia se deja al margen, dejando entrever la parte más «humana» de los científicos y sus intereses personales en una lucha por acaparar titulares y reconocimiento público.

Marchamalo, J. (2016), Tocar los libros. Madrid: Fórcola, 121 p.

Tocar los libros hará las delicias de todos los amantes de la lectura y del libro, editores, bibliotecarios, libreros o lectores en general, bien sean bibliófilos bien bibliópatas. Un homenaje desenfadado y muy personal a la literatura y al mundo de los libros, que con cierto tono autobiográfico, explora el territorio de las bibliotecas personales y nos redescubre el particular arte de la dedicatoria, tras el que late, más que el puro coleccionismo, una intensa pasión por la belleza y lo irrepetible de los libros en papel.

Magistral. Poco más que añadir de esta joya salvo recomendaros (si amáis los libros) que os hagáis con todo lo que publica Marchamalo porque es un maestro en el arte de hablar y escribir sobre libros, bibliotecas y escritores.

JUNIO

Bonnardot, A. (1926), Espejo de Bibliófilos: novela satírica. Madrid: Librería de los Bibliófilos Españoles, LII, 167 p., 1 h. de lám. col.

Un libro raro difícil de encontrar. Como su título indica de forma explícita, estamos ante una novela que satiriza la obsesión de los bibliófilos por los libros, una pasión irrefrenable que afecta a todos los aspectos de la vida cotidiana. Una deliciosa lectura donde vernos reflejados (los bibliofrénicos, claro…).

Romá Mateo, C. (2016), La epigenética. Madrid: Los libros de la catarata, 126 p.

Investigar los principios básicos por los que se rige la vida es el primer paso hacia la comprensión, y posible cura, de las enfermedades que amenazan nuestra especie. Existe un código por encima de la secuencia del ADN, un conjunto de modificaciones químicas que deciden qué genes funcionan en cada momento y en cada lugar. Esta modificación del destino de las células se conoce como epigenética y ha cambiado nuestra manera de entender el desarrollo de la vida y de avanzar en la comprensión del genoma. Los mecanismos epigenéticos consiguen añadir una pieza al intrincado puzle de las relaciones entre genes y condicionantes externos (lo que conocemos como ambiente) y logran explicar algunas características finales del individuo (el fenotipo) de resultas de su conjunto de genes particular (el genotipo). En este libro descenderemos hasta las entrañas del ADN para poder comprobar la importancia de todo lo que hay por encima y alrededor de la más famosa e importante molécula para los seres vivos.

JULIO

Alonso Peña, J. R., et al. (2016), Disecciones: diez relatos sobre la enfermedad. Navarra: Next Door Publishers, 125 p.

Diez apasionantes historias que diseccionan diferentes aspectos de la enfermedad. Unos personajes que afrontan dificultades que ponen a prueba su verdadera naturaleza. Situaciones impactantes, inciertas y dolorosas que sacuden al lector y le muestran lo mejor y lo peor de la condición humana. Diez de los mejores divulgadores científicos del panorama actual ponen su talento al servicio de la ficción para tratar la enfermedad a través de sus personales y variados estilos narrativos. Se han inspirado en la ciencia para alcanzar un objetivo común: no dejar a nadie indiferente y obligarnos a mantener la mirada frente al espejo.

Johanson, D. C. y  Edey, M. A. (1987), El primer antepasado del hombre. Barcelona: Planeta, 347 p., 8 p. de lám. col.

La investigación sobre los orígenes del hombre está jalonada de hechos tan espectaculares como el que protagonizó Donald C. Johanson. En 1974, en el campamento etíope de Hadar, este joven paleoantropólogo norteamericano halló al más antiguo de los esqueletos hasta hoy conocidos de un antepasado del hombre: se trataba de Lucy, un homínido con una edad cercana a los tres millones y medio de años.

Todo lo que hay que saber sobre el descubrimiento de Lucy, el Australopithecus afarensis más famoso, y también sobre el trasfondo en el que se producen los avances en el conocimiento de la evolución humana.

Stephenson, N. (2016), Seveneves (Siete evas). Barcelona: Ediciones B, 810 p.

¿Qué sucedería si llegase el fin del mundo?

Cuando un hecho catastrófico convierte la Tierra en una bomba de relojería, se inicia una carrera desenfrenada contra lo inevitable. Las principales naciones del mundo elaboran un ambicioso plan para garantizar la supervivencia de la humanidad más allá de nuestra atmósfera. Pero los intrépidos pioneros sufren todo tipo de peligros imprevistos, hasta que solo queda un puñado de supervivientes…

Cinco mil años después, sus descendientes —siete razas diferenciadas que conforman una población de tres mil millones de personas— se embarcan en otro audaz viaje a lo desconocido, hacia un mundo alienígena totalmente transformado por el tiempo y los cataclismos: la Tierra.

Ya he dicho en más de una ocasión que Neal Stephenson me parece un escritor de enorme talento. En su último trabajo combina (como suele hacer) de forma magnífica ciencia, filosofía, tecnología, psicología y literatura para regalarnos una obra de ciencia ficción que nos lleva a reflexionar sobre nosotros y nuestro futuro como especie.

Murakami, H. (2012), 1Q84. Libros 1 y 2. Barcelona: Tusquets, 936 p.

En japonés, la letra q y el número 9 son homófonos, los dos se pronuncian kyu, de manera que 1Q84 es, sin serlo, 1984, una fecha de ecos orwellianos. Esa variación en la grafía refleja la sutil alteración del mundo en que habitan los personajes de esta novela, que es, también sin serlo, el Japón de 1984. En ese mundo en apariencia normal y reconocible se mueven Aomame, una mujer independiente, instructora en un gimnasio, y Tengo, un profesor de matemáticas. Ambos rondan los treinta años, ambos llevan vidas solitarias y ambos perciben a su modo leves desajustes en su entorno, que los conducirán de manera inexorable a un destino común. Y ambos son más de lo que parecen: la bella Aomame es una asesina; el anodino Tengo, un aspirante a novelista al que su editor ha encargado un trabajo relacionado con La crisálida del aire, una enigmática obra dictada por una esquiva adolescente. Y, como telón de fondo de la historia, el universo de las sectas religiosas, el maltrato y la corrupción, un universo enrarecido que el narrador escarba con precisión orwelliana.

AGOSTO

Gaiman, N. (2016), Stardust. Barcelona: Roca, 216 p.

El joven Tristran Thorn está dispuesto a hacer cualquier cosa para conquistar el frío corazón de su amada Victoria, incluso a prometerle que le conseguirá la estrella que ambos ven caer una noche. Para cumplir su palabra, Tristran deberá cruzar el muro que separa su pueblo del País de las Hadas, un vasto territorio donde nada se parece a lo que él ha conocido, donde ni siquiera las estrellas tienen forma de estrella y donde los duendes y los espectros campan a sus anchas. En ese mágico lugar, el joven no sólo hará cambiar su futuro, sino que también descubrirá cosas de su pasado que no podía imaginar. Con la ayuda de un unicornio, un barco pirata que surca el cielo, un árbol muy sabio y una florecita de cristal… ¿conseguirá Tristran el amor de su dama?

Novela en la que se basa la película homónima. Magnífica, como también me pareció la película.

Martos Sánchez, M. Á. (2015), Un corazón roto no cabe en una maleta. Málaga: Editorial Independiente, 379 p.

Godó Buenaventura es un periodista español que lleva tres años viviendo en la Guajira colombiana. Ha escapado de una relación sentimental frustrada y ahora lleva una existencia pacífica en la que evita adquirir responsabilidades.

Primera novela publicada de un magnífico escritor. Fiel retrato de la vida en la Colombia alejada de las grandes ciudades con unos personajes de enorme profundidad y una historia que te engancha y te sorprende con cada vuelta del argumento.

Zweig, S. (1945), El jugador de ajedrez. Barcelona: Victoria, 124 p.

Sin capacidad para cualquier otra actividad intelectual, Mirko Czentovicz se reveló, ya desde niño, como un genio del ajedrez, del que ha llegado a ser campeón del mundo. Pero, en un viaje en barco de Nueva York a Buenos Aires, se le presenta un enigmático contrincante: el señor B., noble vienés que huye de los nazis. Uno de los pasajeros del vapor se acerca a los dos personajes acompañando al lector a la confrontación entre los dos jugadores. Si “Novela de ajedrez” nos presenta el choque de dos naturalezas antagónicas, nos muestra también, y en buena medida, la capacidad de resistencia del ser humano sometido a una presión extraordinaria. Y todo ello con unas grandes dosis de intriga y maestría.

En Zweig he descubierto a un escritor con una profunda visión de la naturaleza humana y, en «El jugador de ajedrez», una novela de fácil lectura pero que nos invita a reflexionar. Esencial.

Murakami, H. (2015), 1Q84 (libro 3). Barcelona: Tusquets, 523 p.

 A las voces de Aomame —la enigmática instructora de gimnasia y asesina— y de Tengo —el profesor de matemáticas y escritor— se suma, en este tercer volumen de la novela 1Q84, la de un nuevo personaje, un hombre llamado Ushikawa que trabaja como detective. Su última misión se la había encargado Vanguardia, el misterioso culto religioso: consistió en comprobar si Aomame era digna de confianza para trabajar para el líder. Ushikawa dio el visto bueno a la joven, pero ésta los traicionó a todos, cometió un nuevo asesinato y luego desapareció. Si el detective no logra encontrarla, la venganza del culto se abatirá sobre él. Entre tanto, Aomame y Tengo, cada uno a su modo, siguen deseándose en la ausencia, buscándose -en el más puro estilo de Murakami- casi sin moverse de su sitio, aislados, quizá a punto de experimentar un giro radical en sus vidas y esperando un reencuentro que los redima… en el mundo de 1984, o en el de 1Q84, ese fantasmagórico universo con dos lunas.

Los tres libros que componen esta novela ya forman parte de los «clásicos» del escritor japonés, eterno candidato al premio Nobel de literatura. Me ha gustado mucho y, a diferencia de las críticas que suelo leer acerca de los trabajos de Murakami, no creo que sea un libro difícil de seguir ni presente un argumento excesivamente barroco. Toca temas recurrentes en otras obras del autor como son las sectas, los sentimientos, la introspección y la cultura (en general y la japonesa en particular). Muy recomendable.

OCTUBRE

Le Carré, J. (2016), Volar en círculos. Barcelona: Planeta, 457 p.

«Un buen escritor no es experto en nada salvo en sí mismo. Y sobre ese tema, si es listo, cierra la boca.» John le Carré.

En este apasionante relato, el autor comparte con el lector la historia de su vida, la historia de la segunda mitad del siglo XX. Le Carré por fin desvela los episodios de espionaje sobre los que siempre ha callado; la increíble historia de su padre, sus largos viajes por el mundo… Presidentes, primeros ministros, grandes escritores, un sinnúmero de interesantes personajes que ha encontrado en su camino, y que han marcado nuestra Historia, se dan cita en este relato único.

Desde sus años al servicio de la Inteligencia Británica durante la Guerra Fría, hasta la carrera de escritor que lo llevó desde una Camboya desgarrada por la guerra hasta el Beirut de la invasión israelí de 1982, pasando por la Rusia de antes y después de la caída del Muro de Berlín, John le Carré siempre ha escrito desde el corazón de los tiempos modernos. En éstas, sus primeras memorias, resulta tan divertido como incisivo, al interpretar los sucesos de los que es testigo con la misma ambigüedad moral que impregna sus novelas. Tanto cuando escribe sobre el loro de un hotel de Beirut que imitaba a la perfección el ruido de las ametralladoras y los compases iniciales de la Quinta de Beethoven, como cuando visita los museos de Ruanda de los muertos insepultos tras el genocidio, o celebra la Nochevieja de 1982 en compañía de Yasir Arafat y su alto mando, o entrevista a una terrorista alemana en su prisión del desierto del Néguev, o escucha las sabias observaciones del gran físico, disidente y ganador del Premio Nobel, Andréi Sájarov, o cuando se reúne con dos antiguos jefes del KGB, o ve cómo se prepara Alec Guinness para su papel de George Smiley en las legendarias adaptaciones para la televisión de la BBC, o describe a la cooperante que inspiró a la protagonista de El jardinero fiel, le Carré presenta cada episodio con humor y vívida intensidad, haciéndonos reír a carcajadas o invitándonos a recapacitar sobre acontecimientos y personas que creíamos haber comprendido.

Martínez-Conde, S. y  Macknik, S. L. (2013), Los engaños de la mente. Barcelona: Destino, 395 p.

Cucharas que se doblan sin tocarlas, sillas que desaparecen ante nuestros ojos, mujeres serradas por la mitad que siguen moviendo las piernas, monedas que se multiplican en una mano vacía, cartas que se mueven por sí solas dentro de la baraja… Está claro, los espectáculos de magia juegan con nuestra mente. Pero ¿cómo? Stephen Macknik y Susana Martínez-Conde, que dirigen sendos laboratorios neurocientíficos en Phoenix, han convencido a un selecto grupo de magos de todo el mundo para que les permitan estudiar algunas de sus técnicas, revelar sus secretos e investigar las implicaciones de sus descubrimientos en el campo de la neurociencia. Un libro tan hipnótico, brillante y entretenido como el mejor truco.

Un libro fascinante con el que aprender muchísimo. Te recomiendo que leas nuestros comentarios en las Tertulias Literarias de Ciencia para tener una idea cabal de su contenido.

NOVIEMBRE

Martínez Laínez, F. (2015), El náufrago de la Gran Armada: la épica historia del capitán Francisco de Cuéllar. Barcelona: Ediciones B, 545 p.

 A finales del siglo XVI España emprende una ambiciosa campaña naval contra Inglaterra. Es un momento crítico, cuando el poderío imperial hispano empieza a declinar, los problemas en Flandes se multiplican y piratas ingleses como Francis Drake atacan Cádiz y las ciudades españolas en el Caribe, y son recibidos en Londres con todos los honores.

Entre espías, monarcas, jefes militares, consejeros y rebeldes irlandeses, en un desfile histórico en el que aparecerán todos los personajes y las intrigas de la alta política del momento, comprenderemos la razón de ser de la Gran Armada, una empresa que acabó siendo la más desastrosa del reinado de Felipe II.

Y así llegaremos hasta el capitán Francisco de Cuéllar y su extraordinaria aventura. Cuéllar, trasTras el naufragio de su barco, destrozado por los vientos y el oleaje contra la costa irlandesa en el otoño de 1588, Cuéllar emprendió una marcha dantesca en solitario por el interior de Irlanda. Fue un intento desesperado para escapar de la muerte segura que le esperaba si era capturado, como ocurrió ocurrió con otros muchos náufragos españoles de la expedición, asesinados y desvalijados en cuanto pisaron tierra firme.

Siento decirlo pero me ha parecido una novela muy mal estructurada. Me ha costado horrores leerla y eso que me encanta todo lo relacionado con el que fue uno de los más grandes fracasos de nuestra historia: el intento de invadir Inglaterra. No puedo recomendarla bajo  ningún concepto.

Le Carré, J. (2016), El Infiltrado. Barcelona: Planeta, 538 p.

Pine es un soldado veterano de pasado oscuro que acepta incorporarse al servicio de inteligencia británico con la misión de introducirse en el mundo de Dicky Roper, un traficante internacional de armas que tiene su centro de acción en una isla del Caribe. Tras varias peripecias que le llevarán a El Cairo, a Suiza y a Cornualles para mezclarse con traficantes menores, los servicios secretos secuestran al hijo de Roper solo para que Pine lo salve y pueda acceder, al fin, a la isla privada del traficante, quien no tardará demasiado en descubrir para quién trabaja realmente Pine. Plenamente consciente del cambio de los centros de poder desde 1990, LeCarré ha creado un nuevo personaje similar al mítico Smiley para protagonizar esta novela, construida en flash back desde los recuerdos de Pine, en un escenario donde las rivalidades entre las grandes potencias han sido suplantadas por organizaciones criminales que se dedican al contrabando de armas y al tráfico de drogas, y cuyos voraces tentáculos llegan a todos los estamentos sociales y políticos…

Libro recientemente reeditado tras su adaptación para la televisión (con una miniserie), es una novela muy interesante aunque tengo que reconocer que el guión televisivo mejora bastante ya que pone al día muchas situaciones aunque mantiene la trama original y los personajes principales.

DICIEMBRE

Todo Alatriste reúne por primera vez en un solo volumen las siete novelas que componen la aclamada serie de Las aventuras del capitán Alatriste.

«No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente…»

Con esta frase ya legendaria, Arturo Pérez-Reverte daba comienzo, hace veinte años, a la primera de las novelas protagonizadas por el capitán Alatriste, un soldado veterano de los tercios de Flandes que malvive como espadachín en el Madrid del siglo XVII. Sus aventuras constituyen uno de los grandes hitos de la historia editorial reciente en lengua española: la serie, compuesta por siete novelas, ha vendido millones de libros en todo el mundo, ha inspirado cómics, películas, obras de teatro, series televisivas y juegos de rol, y con ella han crecido como lectores miles de jóvenes. Incluye, además, un prólogo del autor sobre la trayectoria del personaje, una introducción del catedrático español Alberto Montaner, y la biografía del capitán.

Poco puedo decir de esta monumental serie de novelas. Creo que todos los chavales deberían tenerlas en casa para disfrutar con las aventuras de este personaje ya universal, al tiempo que aprenden sobre historia, literatura y, en definitiva, qué fuimos y qué somos los españoles.

Rob Roy (1817) es una novela histórica de Walter Scott . Está narrada por Frank Osbaldistone, el hijo de un comerciante Inglés que viaja por primera vez al norte de Inglaterra, y posteriormente a la Tierras Altas de Escocia para cobrar una deuda robada a su padre. Frank Osbaldistone, heredero de una casa comercial de Londres, tendrá que enfrentarse a su malvado primo Rasleigh, por la disputa de los negocios de su padre y el amor de Diana Vernon.

Robert McGregor fue un héroe escocés del siglo XVIII. Sus problemas económicos, que lo fuerzan a pedir dinero prestado al Marqués de Montrose, y un cúmulo de adversidades lo convierten en un proscrito al que sólo el amor de su mujer le dará fuerzas para enfrentarse a todo.

Una de las novelas clásicas que hay que leer sí o sí. Muy alejada de la imagen que podemos tener hoy en día tras la película homónima protagonizada por  Liam Neeson, este clásico de la novela de aventuras se aleja del típico guión holibudiense para ofrecernos una imagen completa y real de la situación entre Inglaterra y Escocia en pleno siglo XVIII.

Publicado por José Luis Moreno en RESEÑAS, 0 comentarios