panspermia

Orígenes. La vida. Introducción

Orígenes. La vida. Introducción

     Última actualizacón: 21 septiembre 2017 a las 09:59

La segunda sección del volumen Orígenes que estamos comentando lleva por título “La vida” y ha sido escrito por Carlos Briones (aka @brionesci). Como nos explica en la introducción que voy a resumir, el objetivo de esta parte de la obra consiste en:

Exponer lo que la ciencia sabe (y lo mucho que ignora) sobre los acontecimientos que pudieron producirse y combinarse durante [el] lapso de tiempo, de no más de 400 Ma, que cambió para siempre el devenir de nuestro planeta. También mostraremos, más brevemente, los procesos y transiciones fundamentales que se han sucedido durante la evolución de los seres vivos.

Podríamos en suma resumir la finalidad de este bloque en la búsqueda de respuesta a una, aparentemente, sencilla pregunta: ¿Cómo a partir de la química, emergió la biología?

¿Cómo surgió la vida?

En la tarea de obtener respuestas para esta pregunta tan crucial para comprender cómo hemos llegado hasta aquí, los científicos emplean dos estrategias complementarias. La primera línea de trabajo es la que se denomina del pasado hacia el presente o de abajo hacia arriba. Consiste en proponer modelos y realizar experimentos para intentar llegar a la biología a partir de una química que sea progresivamente más compleja e inter-relacionada. Lo más complicado desde este punto de vista es establecer la frontera entre lo vivo y lo inanimado, es decir, a partir de qué momento puede empezar a considerarse como vivo un sistema químico.

La segunda aproximación se conoce como del presente hacia el pasado o de arriba hacia abajo y está basada en la comparación de los organismos actuales entre sí, y de éstos con las especies extintas que conocemos a través de sus fósiles. En la década de los ochenta del siglo pasado, y gracias al análisis de la información de un mismo gen, se demostró que todos los organismos provenimos de un mismo antepasado común: LUCA (del inglés Last Universal Common Ancestor). No sabemos cómo pudo ser LUCA, pero sí que sus características eran las mismas que tenemos en común todos sus descendientes.

A pesar de todos los esfuerzos, quizás nunca sepamos cómo ocurrió el origen de la vida, ya que éste fue un hecho histórico y por tanto irrepetible, pero cada vez tenemos más claro lo que pudo ocurrir.

Fumarolas negras

Fumarolas negras

¿Dónde se produjo el origen de la vida?

Se plantean dos posibilidades: pudo ser endógeno, es decir, haberse iniciado en entornos tan distintos como pequeños charcos, la superficie del mar, las emanaciones hidrotermales submarinas o la atmósfera. Pero también pudo ser exógeno, lo que implicaría que la vida (o alguno de sus constituyentes moleculares) se formó en otros planetas o satélites. Es lo que conocemos como panspermia. Lo más probable que haya un poco de los dos aspectos, y parte de los ingredientes se formaran en la Tierra, y otros llegaran con los meteoritos o cometas. En cualquier caso, la discusión sobre si el origen de la vida se produjo en nuestro planeta o fuera de él no resuelve ningún problema; simplemente lo cambia de lugar.

El azar

Cuando tratamos de comprender un suceso tan complejo, es imposible no pensar en el posible papel que haya podido tener la necesidad y el azar en el surgimiento de la vida. En este sentido, tenemos que hablar de Jaques Monod, un biólogo francés que sostuvo que “la estructura actual de la biosfera no excluye, sino que al contrario apoya, la hipótesis de que el acontecimiento decisivo sólo haya ocurrido una vez. Esto significaría que su probabilidad a priori era casi nula. […] Nuestro número ha salido en el juego de la ruleta del casino de Montecarlo”.

Frente a esta posición, Robert Shapiro (químico) mantiene que “si la vida hubiese surgido en nuestro planeta como resultado del puro azar, la aplicación de la teoría de probabilidades indica que se habría requerido para ello un tiempo mucho mayor que la edad del Universo”.

Por su parte, el también biólogo Christian de Duve afirmó “En mi opinión, la forma en que la vida se originó en la Tierra es, visto con suficiente amplitud, un fenómeno determinista. Por tanto, si se dan las mismas condiciones en otro planeta, debemos esperar que la vida surja en formas químicamente similares a las de la Tierra”.

La conclusión de nuestro autor es que “la vida sería el resultado de las opciones que tiene la materia para, sin dejar de obedecer las leyes de la física y la química, incrementar progresivamente la complejidad de los procesos en los que participa hasta generar una dinámica auto-replicativa que le permite mantenerse alejada del equilibrio termodinámico gracias a un consumo constante de energía. Los intentos frustrados de originar la vida fueron probablemente numerosos, de forma que LUCA y sus descendientes seríamos el resultado de muchas jornadas de suerte en la ruleta de la Tierra primitiva”.

life

Pero, ¿qué es la vida?

Como sucede en cualquier campo de investigación, tratar de comprender el origen de la vida implica llegar a un cierto consenso sobre cuál es su objeto de estudio.

La primera definición racional la encontramos en las obras de Aristóteles quien afirmó que “Vida es aquello por lo cual un ser vivo se nutre, crece y perece por sí mismo”. A partir de aquí, nuestro autor realiza un recorrido histórico a través de las obras de Engels, Oparin, Schrödinger (y su famoso libro “¿Qué es la vida?”) y a los “autómatas auto-reproductores” como definía a los seres vivos el matemático John von Neumann.

Durante el último medio siglo también se han propuesto varias definiciones más cercanas a la química y la biología, como la de John D. Bernal en 1965: “La vida es un sistema de reacciones orgánicas acopladas potencialmente capaces de perpetuarse, catalizadas por etapas y de forma casi isoterma por catalizadores orgánicos específicos y complejos, que son producidos por el propio sistema”.

John Maynard Smith, Christian de Duve y Lynn Margulis ofrecieron cada uno también su punto de vista sobre tan escurridizo concepto, tal y como hicieron ya en España, Ricard Solé, Juan Pérez-Mercader y de forma conjunta, Kepa Ruiz-Mirazo, Juli Peretó y Álvaro Moreno.

Sin embargo, todas estas aproximaciones no han hecho sino mostrar lo complicado de la tarea, ya que hasta qué punto podemos preguntarnos qué es la vida antes de que encontremos otro ejemplo de vida fuera de la Tierra, con el cual podamos comparar las características de los seres vivos que conocemos. Robert Shapiro lo ha expuesto con maestría: “¿Cómo definiríamos lo que es un mamífero si el único mamífero que hemos visto es una cebra?”.

Por lo tanto, una opción alternativa a tratar de ofrecer una definición de este concepto consiste en estudiar las características fundamentales que diferencian a los seres vivos de los inanimados. Y así encontramos tres propiedades comunes a todos los seres vivos: poseen información heredable que transmiten a su progenie, están compartimentados de forma que el ser vivo se diferencia de su entorno, y desarrollan un metabolismo gracias al cual intercambian materia y energía con dicho entorno.

Tenemos que destacar que la replicación de la información genética de los seres vivos no produce copias idénticas del original. Esto es muy importante porque de ahí surgen errores o mutaciones que son la fuente de cierto grado de diversidad. Esta característica es clave para que opere la evolución por selección natural: los individuos que estén mejor preparados para soportar las condiciones del ambiente (mejor adaptados) mostrarán una mayor eficiencia biológica y dejarán más descendientes que los demás.

Por lo tanto, con estos conceptos en mente, podemos tomar como una definición operativa válida la adoptada por el Instituto de Astrobiología de la NASA: “Un ser vivo es un sistema químico auto-mantenido que evoluciona como consecuencia de su interacción con el medio”.

tienesquimicatienesvida

La química de los seres vivos.

En la parte final de la introducción vamos a conocer (aún de forma somera) algunos de los conceptos clave que vamos a necesitar para seguir el desarrollo de la sección.

Si analizamos la composición de los seres vivos al nivel más básico, es decir, estudiando los elementos de los que estamos hechos, tenemos que saber que el 99% de toda la materia viva está constituida únicamente por oxígeno, carbono, hidrógeno, nitrógeno, fósforo y azufre. El 1% restante se reparte entre otros elementos de la tabla periódica (minoritarios pero imprescindibles). En definitiva, el análisis de la composición elemental de la vida pone de manifiesto que somos fundamentalmente agua y carbono.

Aunque nada impediría que exista algún tipo de vida no basada en agua y/o carbono (y de hecho en ninguna de las definiciones que se manejan se pone como condición dicha composición), resulta evidente que la bioquímica que conocemos utiliza la mejor base química posible.

Por último, no podemos dejar de hablar de las biomoléculas orgánicas: los glúcidos, los lípidos, los aminoácidos y proteínas, los nucleótidos y ácidos nucleicos y distintos tipos de metabolitos.

Los glúcidos: actúan como almacenadores de energía.

Los lípidos: son las principales moléculas que forman las membranas biológicas, y también pueden funcionar como compuestos de reserva energética y como moléculas reguladoras.

Los aminoácidos: son los constituyentes de los péptidos y proteínas, y desempeñan un papel fundamental en el metabolismo.

Los nucleótidos: son los monómeros que constituyen los ácidos nucleicos (ácido ribonucleico o ARN; y ácido desoxirribonucleico o ADN). Por otra parte, algunos ribonucleótidos como el ATP o el GTP son moléculas fundamentales como intercambiadoras de energía en el metabolismo. Se denomina genoma al conjunto de la información genética que posee una célula o un virus. En los organismos celulares, los genomas son de ADN y se estructuran en uno o más cromosomas. Por su parte los genes son regiones del genoma que poseen la información para ser transcritos en forma de ARN mensajero y otros tipos de ARN.

Las proteínas están formadas por cadenas de aminoácidos (generalmente de entre 100 y 600 monómeros) y son las principales responsables de las estructuras y funciones de las células.

Este rápido repaso por la composición química de la vida nos ha llevado desde el agua hasta, por ejemplo, el sistema nervioso central de un ser humano. Con ello se ponen de manifiesto los distintos niveles de complejidad que puede llegar a adquirir la química cuando se organiza en forma de sistemas vivos. Las características químicas y bioquímicas fundamentales de los organismos no han variado desde LUCA hasta hoy, lo que plantea un gran reto: intentar averiguar cómo se produjo la transición o el salto entre la química y la biología hace más de 3500 Ma.

separador2

PARTICIPA EN EL DEBATE SOBRE ESTE CAPÍTULO EN EL BLOG DE LAS

TERTULIAS LITERARIAS DE CIENCIA

Publicado por José Luis Moreno en BREVE, 0 comentarios
Siete días … 11 a 17 de noviembre (de lobos y genomas)

Siete días … 11 a 17 de noviembre (de lobos y genomas)

     Última actualizacón: 12 octubre 2020 a las 15:53

ANTROPOLOGÍA

Los lobos se hicieron perros siguiendo a los primeros cazadores europeos. Un equipo de investigadores ubica en Europa hace más de 15.000 años la domesticación de los perros, que se aprovechaban de los restos de aquellos cazadores-recolectores. Este trabajo presenta algunas lagunas para quienes defienden su origen asiático.

Los investigadores han llegado a varias conclusiones sorprendentes. En primer lugar, que los perros comenzaron a domesticarse en Europa y que fue mucho antes de lo pensado: hace entre 18.800 años y 32.100 años. Y ya estaban integrados con los humanos hace 15.000 o 20.000 años, antes de que se desarrollara la agricultura. “Estos resultados implican que los perros domésticos son la culminación de un proceso que se inició con los cazadores-recolectores europeos y los cánidos con los que interactuaron”, explican los autores en su trabajo.

El bioinformático español Francesc López, del departamento de genética de la Universidad de Yale, que estuvo en el germen de este proyecto (en 2005), explica sus conclusiones a Materia: “Sin ninguna duda, la agricultura provocó grandes cambios en el proceso de domesticación, pero nuestros datos demuestran que ese proceso empezó mucho antes. Tenemos que entender la domesticación como un proceso continuo y largo (y que aún sigue ocurriendo), más que como un evento concreto en el tiempo”. Según afirma López, el estudio consolida un concepto revolucionario: “El perro fue el primer y único animal domesticado antes de la agricultura”. “La del perro es la primera intervención consciente del hombre en el proceso evolutivo de otras especies”.

• Noticia Materia

• Artículo: Complete mitochondrial genomes of ancient canids suggest a european origin of domestic dogs

BIOLOGÍA

Nuevos hallazgos genéticos cuestionan el concepto de “individuo”. Personas con más de un genotipo y mutaciones genéticas que siguen un patrón abren una interesante vía de investigaciones.

Un equipo de científicos de EEUU ha descubierto que una persona puede tener más de un genotipo y que mutaciones genéticas idénticas se repiten en personas no emparentadas, como si siguieran un patrón en lugar de producirse al azar. Ambos hallazgos podrían cuestionar la unicidad del genoma, que hasta ahora se consideraba una seña de la individualidad biológica

Los investigadores han hecho dos novedosos descubrimientos genéticos: en primer lugar, que una persona puede presentar diversas mutaciones del ADN en distintas partes de su cuerpo manteniendo su ADN original en el resto del organismo —lo que supone que haya varios genotipos diferentes en un solo individuo—; y, en segundo lugar, que algunas mutaciones genéticas idénticas se producen en personas no emparentadas.

Estos resultados son sorprendentes, según los científicos, pues se considera que el ADN es una marca de individualidad biológica, al ser único en cada persona, y podrían variar el concepto de “individuo”. Y no sólo eso, podrían además impactar en la manera en que se usan los análisis de ADN a nivel forense o criminalístico, las pruebas de paternidad, los test prenatales, e incluso el análisis genético para determinar la propensión a sufrir ciertas enfermedades, como el cáncer de mama.

La importancia del hallazgo en este terreno radica en que esas mutaciones comunes, recurrentes y en tejidos específicos de sujetos no emparentados y halladas sólo en tres tipos de tejidos orgánicos, “no parecen desarrolladas y mantenidas por un proceso azaroso”, sino que indican la existencia de “un patrón completamente distinto, de un proceso decididamente no aleatorio, que da lugar a mutaciones particulares en tejidos concretos”.

• Noticia Tendencias21

• Artículo: Recurrent tissue-specific mtDNA mutations are common in humans (descarga directa en formato PDF)

___

Investigadores del Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona y del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) de Madrid han descrito cómo la senescencia celular es un proceso normal en el embrión que no está únicamente ligado al envejecimiento o al cáncer, lo que implica que este proceso incluso es «necesario» para el desarrollo embrionario.

La senescencia es el proceso por el que las células limitan su proliferación en respuesta al estrés y, a pesar de que hasta la fecha se pensaba que su puesta en marcha tenía que ver con el envejecimiento o la proliferación de tumores, los investigadores han descubierto que en realidad se trata de un mecanismo más complejo.

«Nuestro trabajo demuestra que en el embrión las células senescentes son necesarias y mediante su habitual función secretora dirigen el crecimiento y el patrón de los tejidos», ha indicado el jefe del laboratorio de Mecanismos de Cáncer y Envejecimiento del CRG, Bill Keyes.

En concreto, los científicos del CRG han descrito este proceso como una «parte fundamental» en la biología de dos de los principales centros de señalización del embrión que ayuda a controlar el desarrollo de las extremidades y el sistema nervioso.

• Noticia Europa Press

• Artículo: Senescence is a developmental mechanism that contributes to embryonic growth and patterning (descarga directa en formato PDF)

MEDICINA

Según cuentan los investigadores de los Hospitales Universitarios de Lovaina, Bélgica, que han publicado el trabajo, en 1879 el cirujano francés Segond describió la existencia de una banda fibrosa resistente en la cara anterolateral de la rodilla humana. Hasta la fecha, nadie ha proporcionado una descripción anatómica clara de la función y las características de esta estructura anatómica, lo que ha generado confusión en torno a este ligamento que se refleja en los diferentes nombres con los que se ha venido denominado, como “ligamento lateral capsular», «capa cápsulo-ósea de la banda iliotibial» o «ligamento anterolateral”.

En este estudio, los científicos belgas se propusieron describir la función y la estructura de este ligamento de rodilla, al que han denominado definitivamente ligamento anterolateral (ALL, pos sus siglas en ingles). Para ello, examinaron 41 articulaciones de rodilla de cadáveres mediante técnicas de disección macroscópica. En todas ellas, excepto en una, los investigadores identificaron esta estructura ligamentosa, que es claramente distinguible de la cápsula articular anterolateral.

Los resultados de la investigación muestran que el ligamento anterolateral identificado constituye una estructura ligamentosa distinta ubicada en la cara anterolateral de la rodilla humana con origen consistente y características del sitio de inserción.

• Noticia ABC

• Noticia BBC Mundo

• Artículo: Anatomy of the anterolateral ligament of the knee

MICROBIOLOGÍA

¿Pudo la vida soportar el impacto contra la Tierra?

Una de las más fundamentales e importantes cuestiones a las que se enfrenta el conocimiento del ser humano es determinar el origen de la vida. Charles Darwin ofreció una brillante solución para explicar cómo cambian y se adaptan las diferentes especies a lo largo del tiempo. Pero el mecanismo de la evolución no entra a dilucidar la gran pregunta, el instante previo, la chispa que convirtió la química en biología.

Actualmente sabemos que la vida se originó en algún momento hace 4.400 millones de años, pero el cómo y el dónde siguen siendo un misterio en el que multitud de científicos continúan trabajando.

De todas las plausibles explicaciones e hipótesis que en estos momentos se barajan para explicar la emergencia de la vida, existe una llamada “Panspermia” que afirma que la vida se originó en algún lugar fuera de la Tierra y que viajó hasta nuestro planeta a bordo de meteoritos. En la actualidad esta idea de “lluvia de semillas de vida” caída desde el espacio es seguida por muchos investigadores que continúan estudiando las pruebas y fósiles que determinen su veracidad.

Así pues los investigadores dispararon unas muestras congeladas del microalga unicelular Nannochloropsis oculata, muy frecuente en los fondos marinos, y utilizando pistolas de presión, las dispararon a velocidades similares a las que estarían sometidas si viajaran en un meteorito y reentraran en la atmósfera a 6.9 kilómetros por segundo, impactando sobre el océano, y analizaron los resultados.

Como podrán suponer muchas de estas algas fueron destruidas por el impacto, pero lo que demuestran estos experimentos es que una proporción de ellas sí sobrevivió al bombardeo, dispersándose sobre el agua y posteriormente creciendo y multiplicándose.

• Noticia Yahoo

• Artículo: Survival of Nannochloropsis Phytoplankton in hypervelocity impact events up to velocities of 4 km/s (descarga directa en formato PDF)

___

Un equipo de científicos internacionales descubrió en el noroeste de Australia un complejo ecosistema fosilizado de microbios de casi 3.500 millones de años y se cree que se trata de las evidencias más antiguas de la vida en la Tierra, han informado medios locales.

«Cuando estos microbios estaban vivos interactuaban con los sedimentos en los que vivían y creaban pequeñas comunidades en las que se daba todo tipo de ayuda para sobrevivir en lo que habría sido un ambiente muy difícil».

El descubrimiento se caracteriza por incluir «fragmentos de microbios degradados en las que no se puede apreciar su forma original» porque ya que no se distinguen las células con claridad, aunque aún conserva material carbonoso que queda de ellas.

Las rocas sedimentarias donde se han hallado los restos de estos microbios probablemente son las «más antiguas y mejor preservadas de la Tierra», destacó el científico al subrayar que el descubrimiento podría contribuir en áreas como la investigación espacial.

Algunos proyectos científicos se centran en la búsqueda de estructuras de microbios en la superficie de Marte para determinar si alguna vez hubo vida en ese planeta.

• Noticia El Mundo

• Artículo: Microbially induced sedimentary structures recording an ancient ecosystem in the ca. 3.48 billion-year-old Dresser Formation, Pilbara, Western Australia (descarga directa en formato PDF)

___

En los últimos años los científicos han descubierto que el microbioma humano, un ecosistema de trillones de microorganismos que viven en nuestro cuerpo, realiza decenas de funciones básicas para la salud. A partir de estos hallazgos, el ingeniero químico Bernat Ollé pretende desarrollar medicamentos que modulen este ecosistema de microbios. Su proyecto ha sido galardonado con el premio al Innovador del Año 2013 por la edición en español de la revista MIT Technology Review durante un encuentro que se acaba de celebrar en Valencia.

• Noticia Agencia SINC

ASTRONOMÍA

Ya se ha publicado el catálogo completo del proyecto Alhambra, un mapa para trazar la evolución del universo. Desarrollado desde el Observatorio de Calar Alto, Alhambra ha identificado, clasificado y calculado la distancia de más de medio millón de galaxias repartidas en ocho regiones del cielo.

Tras siete años de precisas observaciones del universo desde el Observatorio de Calar Alto (CAHA, Almería), y gracias a una técnica que descompone la energía de las estrellas en sus colores mediante filtros astronómicos, el proyecto Alhambra ha sido capaz no solo de identificar y clasificar más de medio millón de galaxias, sino también de calcular las distancias a las que se encuentran con una precisión asombrosa.

Como resultado, el sondeo ha permitido reconstruir la que, a día de hoy, representa la visión tridimensional más realista del universo.

La visión del universo que aporta Alhambra permitirá, por una parte, estudiar cómo ha cambiado el contenido estelar de las galaxias a lo largo del tiempo, es decir, saber cómo, cuándo y cuánto han envejecido. Establecer una relación inequívoca entre la morfología, el contenido en estrellas y la edad de las galaxias permitirá comprender finalmente cuáles son los procesos físicos que gobiernan el universo a esas escalas.

Por otra parte, permitirá abordar cómo se distribuyen las galaxias en el universo. «En los últimos trece mil millones de años, la gravedad ha sido la responsable de la formación de estructuras, tales como las galaxias o las estrellas», señala Alberto Molino, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía que forma parte del equipo Alhambra.

«Estudiar cómo se disponen las galaxias nos permite conocer cómo eran las propiedades físicas que dominaban el universo en épocas anteriores. Sería como saber el lugar y las condiciones donde se plantaron las semillas en un bosque a partir de los árboles que vemos a día de hoy», ilustra el investigador.

Asimismo, en su mirada hacia la inmensidad del universo, las observaciones de Alhambra han atravesado enormes regiones de nuestra propia galaxia. Elaborar un censo de estrellas del halo galáctico, descubrir estrellas variables, conocer la frecuencia con la que las estrellas se emparejan o identificar estrellas candidatas a albergar otros planetas permitirá explorar también la historia cósmica de la Vía Láctea.

• Noticia Agencia SINC

• Datos

Publicado por José Luis Moreno en SIETE DÍAS, 1 comentario
Tres visiones para el origen de la vida y una misma idea: panspermia

Tres visiones para el origen de la vida y una misma idea: panspermia

     Última actualizacón: 13 marzo 2018 a las 22:25

Comencemos diciendo que la panspermia, en términos generales, es la hipótesis que sostiene la posibilidad de que compuestos orgánicos complejos (bacterias, virus, moléculas de ADN o ARN, aminoácidos etc.) viajen a través del espacio (por diferentes medios) y cuya posterior caída en la Tierra (o en cualquier otro planeta) haya dado origen a la vida.

Son numerosos los mecanismos que, a lo largo del tiempo, se han barajado para dar cuenta de la posibilidad de que compuestos orgánicos o microorganismos viajen por el espacio aunque podemos agruparlos en tres principales: viajan integrados en cometas o asteroides, en partículas de polvo aceleradas por la radiación estelar, o en sondas o naves espaciales.

Hemos de señalar que la transferencia de material interplanetario es un hecho científico bien documentado como han puesto de manifiesto los meteoritos de origen marciano o lunar que se han encontrado en la Tierra. Del mismo modo, las sondas espaciales también pueden ser un mecanismo viable de transporte de organismos para la colonización biológica (por este motivo, la NASA cuenta con la Oficina de Protección Planetaria, encargada de dictar las normas de esterilización de los vehículos espaciales que estudian los cuerpos del Sistema Solar potencialmente habitables como nos explica Daniel Marín en su blog Eureka).

Veamos con más detalle los tres principales mecanismos ya expuestos y que nos servirán de hilo conductor para conocer el desarrollo histórico de la hipótesis de panspermia:

La litopanspermia es una versión según la cual las rocas expulsadas de la superficie de un planeta pueden servir como vehículos de transferencia de material biológico hacia otro planeta del mismo sistema solar o de otro diferente.  Como podrán imaginar, para que el mecanismo funcione es necesario que se den tres circunstancias: primero, los microorganismos deben sobrevivir al impacto que supone el proceso de extracción del planeta de origen; en segundo término, deben ser capaces de soportar el viaje a través del espacio y, por último, tienen que sobrevivir de nuevo la entrada en el planeta receptor.

Durante la década de 1830, el químico sueco Jöns Jacob Berzelius confirmó (en su artículo Analysis of the Alais meteorite and implications about life in other worlds) que se habían encontrado compuestos de carbono en ciertos meteoritos «caídos del cielo». Estos descubrimientos contribuyeron a las teorías propugnadas por pensadores posteriores como el médico alemán Hermann E. Richter (para los interesados, Richter explicó su teoría en un artículo titulado Zur Darwinschen lehre publicado en 1865 en el Schmidt’s Jahrbücher der in-und ausländischen gesammten Medicin, volumen 126, páginas 243-249) y Lord Kelvin (Sir William Thomson) de quien hablaremos en profundidad más adelante.

Por su parte, Svante Arrhenius publicó en 1903 un artículo, The distribution of life in space, donde exponía la hipótesis ahora llamada radiopanspermia, según la cual los microorganismos pueden propagarse por el espacio en granos de polvo impulsados por la presión de la radiación de las estrellas.  Arrhenius sostuvo que las partículas de un tamaño crítico por debajo de 1,5 μm (0,0015 mm) se propagan a gran velocidad por presión de la radiación del Sol, aunque, debido a que su eficacia disminuye con el aumento del tamaño de las partículas, este mecanismo serviría únicamente para transportar partículas muy pequeñas, como las esporas bacterianas.

Por último, la panspermia dirigida se refiere al transporte intencionado de microorganismos a través del espacio y enviados a la Tierra para iniciar la vida aquí, o enviados desde la Tierra para sembrar otros sistemas solares.  Esta idea fue defendida por primera vez en 1973 por Francis Crick, quien junto con Leslie Orgel, sostuvieron que la Tierra podía haber sido “infectada” deliberadamente por una civilización extraterrestre avanzada.

Antes de entrar sobre el fondo de la materia, debo mencionar los trabajos de Benoît de Maillet quien, en 1743, escribió que pensaba que la vida en la Tierra fue “sembrada” por gérmenes provenientes del espacio que cayeron en los océanos, rechazando de esta forma la teoría de la abiogénesis; o los de Sales-Guyon de Montlivault que describió en 1821 cómo unas semillas que habían caído de la Luna llevaron por primera vez la vida a la Tierra.  Al igual que me ha ocurrido con los escritos de Berzelius y Richter, no he podido acceder a su contenido por lo que no los incluiré en estas reflexiones aunque, en cualquier caso, trataron el tema de forma tangencial.  Mi intención en este artículo no es defender o cuestionar la validez de estas ideas, ni tampoco hacer un análisis de las últimas aportaciones a la cuestión del origen de la vida en la Tierra, sino exponer el camino seguido por los primeros científicos que plantearon estas hipótesis siguiendo un íter lógico e histórico para comprender mejor el trasfondo y los puntos comunes que poseen entre sí.  Si alguien quiere profundizar en algún aspecto será un debate interesante que podremos sostener en los comentarios y quizás en futuras entradas de este blog.

Introducción etimológica y filosófica: Anaxágoras

Juntas estaban todas las cosas, infinitas en número y pequeñez; ya que también lo pequeño era infinito.  Y mientras todas estaban juntas, nada era visible a causa de su pequeñez; pues el aire y el éter las tenían sujetas a todas, siendo ambos infinitos; puesto que éstos son los máximos ingredientes en la mezcla de todas las cosas, tanto en número como en tamaño.

Pero antes de que estas cosas fueran separadas, mientras todas estaban juntas, no era visible ningún color tampoco; pues se lo impedía la mezcla de todos los colores, de lo húmedo y lo seco, de lo cálido y lo frío, de lo brillante y lo tenebroso, de la mucha tierra dentro de la mezcla y de las semillas innumerables, desemejantes entre sí.  Tampoco ninguna de las demás cosas son parecidas unas a otras.  En este caso debemos suponer que todas las cosas están dentro de todo.

Los griegos no juzgan rectamente cuando admiten el nacimiento y la destrucción; pues ninguna cosa nace ni perece, sino que se compone y se disuelve a partir de las existentes.  Y, en consecuencia, deberían llamar, con toda justeza, al nacer composición y al perecer disolución.

Anaxágoras de Clazomene (fragmentos conservados gracias a la obra Física de Simplicio).

El término panspermia procede del griego παν- pan, «todo» y σπερμα sperma, «semilla». Hasta donde tenemos constancia, la primera vez que se emplea el término sperma es en una obra de Anaxágoras (es posible que el término «panspermatic» apareciera por primera vez en una obra de William Leybourn publicada en 1690: Cursus Mathematicus, aunque no he podido contrastarlo).  Anaxágoras fue un filósofo presocrático perteneciente a la escuela jónica.  Se interesaba por la ciencia y gozó en su época de gran reputación como físico, matemático y astrónomo.  A pesar de que se le atribuye un tratado “Sobre los escenarios”, un libro sobre la “cuadratura del círculo”, y una obra en tres libros “Sobre la naturaleza”, en realidad lo más probable es que escribiera un único libro ―”Sobre la naturaleza”― que ha llegado hasta nosotros en su mayor parte gracias a la recopilación de varios de sus fragmentos por parte de Simplicio.  Estos fragmentos en conjunto abarcan unas mil palabras.

No nos interesa tanto hacer un análisis etimológico del término como explicar el principio fundamental que adoptó Anaxágoras de Parménides y de todos los presocráticos: “De la nada nada sale.  Todo sale del ser”.  Es decir, lo vivo no puede nacer de lo inerte.  Esta afirmación y sus consecuencias filosóficas serán el catalizador para el desarrollo de la hipótesis de la panspermia por los pensadores posteriores.

La solución que ofreció Anaxágoras a esta cuestión fue que “Todo está en todo”.  Para él la materia es divisible hasta el infinito y cada cosa está constituida por partes de todas las cosas “infinitas por su multitud y por su pequeñez”.  Los elementos no son cuatro, como afirma Empédocles (aire, fuego, agua y tierra), sino que hay tantos elementos como especies distintas de cosas: son las «semillas» de todas las cosas.

Los animales proceden de semillas caídas del cielo.  Todo vive, siente y tiene inteligencia [una concepción del mundo conocida como hilozoísmo].

El problema principal a la hora de interpretar los escritos de Anaxágoras es que debemos tener clara la relación entre dos términos: las “spermata” (σπέρματα «semillas») y las «porciones» (μοϊραι).  Para comprender la posible incongruencia de que Anaxágoras crea en la infinita divisibilidad de la materia a pesar de que sostenga que hay «semillas» presentes en la mezcla original, debemos tener presente que emplea el término «porciones» en el sentido de una “participación” más que en el de un “trozo” o “partícula”. Por mucho que se subdivida la materia y por muy infinitesimal que sea el trozo que se obtenga, Anaxágoras replicará siempre, que, lejos de ser irreductible, sigue conteniendo un número infinito de «porciones».

Podemos entender según la cita que abre esta introducción que, a nivel microscópico, la mezcla original de la que surge toda la materia no es uniforme.  Ésta, a pesar de ser infinitamente divisible, estaba coagulada desde el principio en partículas o «semillas» y, por tanto, hay una unidad natural a partir de la cual puede comenzar la cosmogonía (de aquí proviene, tal vez, el uso de la palabra «semilla», ya que de una semilla se desarrollan cosas mayores).

Siendo estas cosas así, debemos suponer que hay muchas cosas de todo tipo en cada cosa que se está uniendo, semillas de todas las cosas bajo toda clase de formas, colores y gustos…

¿Pues como podría nacer el pelo de lo que no es pelo y la carne de lo que no es carne?

Sir William Thomson, primer barón Kelvin

Nacido el 26 de junio de 1894 en Belfast, William Thomson fue un físico y matemático británico que destacó por sus importantes trabajos en el campo de la termodinámica y la electricidad.  Es especialmente conocido por haber desarrollado la escala de temperatura que lleva su nombre.  En 1866, sobre todo en reconocimiento a los servicios prestados a la telegrafía transatlántica por medio de cables, Kelvin recibió el título de caballero y en 1892 fue elevado a la dignidad de par en calidad de «Baron Kelvin of Largs».

En lo que a nosotros interesa en este momento, debemos destacar el discurso que pronunció en 1871 en la reunión anual de la Asociación británica para el avance de la ciencia en su calidad de presidente.  En su larga alocución, entre otros muchos temas habló de la generación espontánea: la antigua especulación de que bajo determinadas condiciones meteorológicas, la materia inerte podía dar lugar a la vida.  Afirmó con rotundidad que la ciencia había aportado una enorme cantidad de pruebas contra dicha hipótesis sosteniendo:

Dead matter cannot become living without coming under the influence of matter previously alive. This seems to me as sure a teaching of Science as the law of gravitation” (la materia inerte no puede llegar a estar viva sin la influencia de materia previamente viva. Me parece una enseñanza tan clara de la ciencia como la Ley de la Gravitación Universal).

A continuación expuso su hipótesis del origen de la vida en la Tierra:

Si rastreamos la historia física de la Tierra hacia atrás, siguiendo estrictos principios dinámicos, llegaremos a un mundo fundido y al rojo vivo en el que no podía existir la vida.  Por lo tanto, cuando la Tierra estuvo preparada para albergar vida, no había ninguna cosa viviente en ella.  Había rocas sólidas y desintegradas, agua, y aire alrededor, una Tierra calentada e iluminada por un Sol brillante, lista para convertirse en un jardín.  ¿Brotaron la hierba, los árboles y las flores, en toda la plenitud de su belleza, por la orden de un Poder Creativo? ¿O la vegetación, creciendo a partir de una semilla sembrada, se propagó y multiplicó por toda la Tierra? La ciencia está obligada, por la eterna ley del honor, a afrontar sin temor cada problema que se le presente razonablemente.  Si se puede encontrar una posible solución, en consonancia con el curso ordinario de la naturaleza, no debemos invocar el acto anormal de un Poder Creativo.

Texto del discurso ofrecido por Lord Kelvin

Para comprender cómo surge la vida utiliza el ejemplo de las islas volcánicas que, al poco tiempo de surgir del mar, se cubren de vegetación y vida.  Hoy no nos sorprende en absoluto la afirmación de que la vida no surgió en esas islas de la nada sino debido al transporte de las semillas por el aire y gracias a la migración de los animales.

Cada año, miles, quizás millones, de fragmentos de materia sólida caen sobre la Tierra ― ¿de dónde han venido estos fragmentos? ¿Cuál es la historia de cada alguno de ellos? ¿Se creó en el principio de los tiempos una masa amorfa?― Esta idea es tan inaceptable que, implícita o explícitamente, todos la descartan.  A menudo se da por sentado que todas las rocas meteoríticas, aunque es cierto que algunas, son fragmentos que se han desprendido de masas más grandes y han sido lanzadas al espacio.  Es seguro que se deben producir colisiones entre grandes masas que se mueven a través del espacio como sucedería con los buques que, si fueran pilotados sin control para evitar la colisión, no podrían ir y venir a través del Atlántico durante miles de años inmunes a las colisiones.  Cuando dos grandes masas colisionan en el espacio es cierto que la mayor parte de cada uno de ellas se funde, pero parece bastante seguro que, en muchos casos, deben salir disparados en todas direcciones una gran cantidad de residuos, muchos de los cuales no habrán experimentado una violencia mayor que la que sufren las rocas en un deslizamiento de tierra o en explosiones con pólvora.  Si la Tierra colisionara con otro cuerpo, comparable en dimensiones a sí misma, y la colisión se produjera cuando estuviera cubierta de vegetación como en la actualidad, muchos fragmentos grandes y pequeños podrían, sin duda alguna, haber sido diseminados por el espacio llevando semillas, plantas y animales vivos.  Por lo tanto, y porque todos creemos con confianza que en la actualidad existen, y que ha sido así desde tiempo inmemorial, muchos mundos llenos de vida además del nuestro, debemos considerar como muy probable que haya innumerables rocas meteoríticas portando semillas desplazándose a través del espacio. Si en la actualidad no existiera vida sobre la Tierra, una de esas rocas podría, a lo que llamaríamos sin dudar causas naturales, hacer que se cubriera de vegetación.  Soy consciente de las muchas objeciones científicas que se pueden plantear en contra de esta hipótesis; pero creo que todas tienen respuestas.  Ya he puesto a prueba su paciencia demasiado como para pensar discutir cualquiera de ellas en esta ocasión.  La hipótesis de que la vida se originó en la Tierra por fragmentos cubiertos de musgo de las ruinas de otro mundo puede parecer descabellada e idealista; todo lo que digo es que no es acientífica.

Como expusimos al comenzar este relato, Kelvin plantea en su discurso la hipótesis que hoy llamamos litopanspermia y, aunque no es este el momento de un análisis más exhaustivo, podemos comprobar que la idea que subyace en su planteamiento es la misma que guía la concepción del mundo de Anaxágoras y el resto de filósofos presocráticos: “De la nada nada sale.  Todo sale del ser”.  Su solución a este dilema fue que la vida tuvo que llegar a la Tierra desde otro lugar del espacio.

Svante Arrhenius

 Svante Arrhenius nació en Suecia el 19 de febrero de 1859.  Destacó como científico (originalmente físico y más tarde químico) y profesor.  Obtuvo el Premio Nobel de Química de 1903 gracias a sus experimentos en el campo de la disociación electrolítica.

Arrhenius, firme defensor de la hipótesis de panspermia, expuso sus ideas en un artículo publicado en 1903 y, años después, en la revista Scientific American (1907).  Dado el interés que despertó esta cuestión, incluyó un último capítulo en un libro que estaba terminando (publicado en 1908) donde, de forma más extensa, pudo desarrollar esta hipótesis: Worlds in the making: the evolution of the universe.

Sostiene que desarrolló esta teoría, como hizo el propio Kelvin, por los reiterados y fallidos intentos de eminentes biólogos en descubrir un único caso de generación espontánea de la vida.  Como hemos indicado al inicio, su idea era que los microorganismos podían propagarse por el espacio en granos de polvo impulsados por la presión de la radiación de las estrellas.

Reconoce que la mayor dificultad de la teoría estriba en la aparente imposibilidad del transporte de microorganismos, incluso de un planeta a otro de nuestro propio sistema solar, debido a que la duración del viaje podría ser excesiva y la mayoría de los microorganismos pueden permanecer vivos solo unos años (aunque algunos ―añade― incluidas algunas esporas y semillas de leguminosas, conservan el poder de germinación durante décadas).

Para salvar este obstáculo introduce la presión de la radiación como energía para el movimiento, de forma que el intervalo de tiempo que el microorganismo pase en el espacio se reduzca considerablemente.  Sostuvo que organismos muy pequeños, como las esporas bacterianas, de un tamaño de entre 0,0003 y 0,0002 mm., podían ser impulsadas al espacio gracias a la presión de la radiación solar.  Considerando que la gravedad específica (densidad relativa) de estas esporas sea la misma que la del agua, llega a realizar unos cálculos acerca del tiempo que tardarían en cruzar la órbita de Marte (20 días), la de Júpiter (80 días) y la de Neptuno en 14 meses (alcanzar la estrella más cercana, Alpha Centauri, llevaría 9000 años).

Worlds in the making.

El mecanismo de escape de la atmósfera lo describe de la siguiente forma: unos corpúsculos tan pequeños podrían alcanzar una gran altitud gracias a las corrientes de aire, aunque estas corrientes nunca podrían expulsarlas de nuestra atmósfera.  Por ello recurre a la fuerza de la electricidad, concretamente al fenómeno de las auroras.  Opina que las auroras se producen por la colisión con la atmósfera de enormes cantidades de polvo cargado negativamente proveniente del Sol.  Por lo tanto, si la espora en cuestión absorbiera la carga negativa del polvo solar durante una descarga eléctrica, podría ser expulsada en el mar de éter de las cargas repelentes de las otras partículas.

Muchas de esas esporas saldrán de la atmósfera y, aunque la mayoría no alcancen su objetivo, unas pocas caerán en otros mundos donde puede que sean capaces de diseminar la vida si encuentran las condiciones para ello.  Puede que pasen un millón o varios millones de años desde el momento en que un planeta sea capaz de albergar vida hasta que la primera semilla caiga y germine, pero este periodo de tiempo es insignificante en comparación con el tiempo durante el que la vida florecerá en ese planeta.

De esta manera la vida puede haber sido trasplantada desde tiempos inmemoriales de sistema solar en sistema solar y de planeta en planeta del mismo sistema. De la misma manera que entre los miles de millones de granos de polen que el viento aleja de un gran árbol sólo uno por término medio origina un árbol nuevo, así, de los miles de millones, o quizás billones, de los microorganismos que la presión de la radiación estelar expulsa al espacio, sólo uno podría llevar vida a un planeta en que la vida aún no haya surgido, y ser el iniciador de los seres vivos en ese planeta.

Francis H. C. Crick y Leslie E. Orgel

Francis Crick, físico, biólogo molecular y neurocientífico británico, es conocido sobre todo por ser uno de los descubridores de la estructura molecular del ADN en 1953. Leslie Orgel, químico británico, comenzó su carrera como químico teórico inorgánico y fue uno de los cinco principales investigadores de la NASA patrocinando el programa NSCORT de exobiología.

Estos destacados científicos publicaron un artículo conjunto en la revista Icarus en 1973 donde sostenían que era poco probable que organismos extraterrestres vivos hubieran llegado a la Tierra, ya fuera como esporas mediante la presión de la radiación de otra estrella, o bien como organismos vivos en un meteorito (en clara alusión a los planteamientos de Lord Kelvin y Arrhenius, reconocían que ni la teoría de la radiopanspermia ni la litopanspermia eran absurdas pero que ambas estaban sujetas a importantes críticas).  Como una alternativa para esos mecanismos del siglo XIX, los autores proponían la panspermia dirigida, afirmando que los microorganismos fueron enviados deliberadamente a la Tierra por seres inteligentes de otro planeta.

Reconocen que la posibilidad de que la vida terrestre provenga de la actividad deliberada de una sociedad extraterrestre es más un tema de ciencia-ficción, aunque se ha tratado más o menos con desenfado en algunos artículos científicos.  Sin embargo, para demostrar que esta teoría no es imposible, los autores emplean lo que denominan “theorem of detailed cosmic reversibility”, esto es, el argumento de que si nosotros somos capaces de “infectar” un planeta extrasolar carente de vida, entonces, teniendo en cuenta que se dispone del tiempo necesario, otra sociedad tecnológica puede haber infectado nuestro planeta cuando todavía no existía vida.

Reconocen que, en el momento de escribir el artículo (1973), la humanidad no disponía de la tecnología necesaria para construir una nave espacial para cumplir la tarea, aunque el verdadero escoyo es el larguísimo tiempo de vuelo, puesto que no está claro si seremos capaces de construir componentes que sobrevivan en el espacio durante miles o millones de años.  En cualquier caso, habría que idear algún tipo de protección frente a la radiación, así como un empaquetamiento que permitiera una distribución uniforme de los microorganismos (aunque ―sostienen― según estudios previos se podría preservar la vida de algunos microorganismos durante millones de años si se protegen y mantienen a temperaturas cercanas al cero absoluto).

Panspermia dirigida. Icarus. 1973.

Aunque no me detendré en este aspecto, sí quería señalar que en el artículo analizan tanto nuestra posible motivación como la de estas sociedades extraterrestres para querer diseminar la vida por el universo (si la psicología humana no se conoce lo suficiente, no digamos la extraterrestre).

A pesar de que no hay ninguna prueba que apoye la panspermia dirigida, exponen dos hechos (que califican como “débiles”) que pueden ser relevantes a la hora de explicar algunos aspectos de nuestra biología y bioquímica que son difíciles de entender.  En primer lugar, la composición química de los organismos.  La presencia en organismos vivos de elementos químicos extremadamente raros en la Tierra debería indicar que la vida tiene un origen extraterrestre.  El molibdeno es un elemento esencial  que juega un importante papel en muchas reacciones enzimáticas, mientras que el cromo y el níquel son relativamente poco importantes.  La abundancia de cromo, níquel y molibdeno en la Tierra es de 0,20%, 3,16% y 0,02% respectivamente.  No se puede extraer ninguna conclusión de un ejemplo tan simple pero, si fuera posible demostrar que los elementos representados en los organismos vivos de la Tierra tienen una correlación con aquellos que son abundantes en algunos tipos de estrella, veríamos con mejores ojos las teorías de la infección.

El segundo ejemplo es el código genético.  Se pueden ofrecer muchas explicaciones ortodoxas acerca de la universalidad del código genético, de porqué todos los seres vivos del planeta comparten el mismo código, aunque ninguna se acepta totalmente.  Es sorprendente que no coexistan organismos con códigos diferentes.  Para Crick y Orgel, la universalidad del código corroboraría la teoría “infecciosa” de los orígenes de la vida. En definitiva, concluyen que la teoría de la panspermia dirigida no se puede rechazar.

Contamos con dos teorías drásticamente diferentes acerca del surgimiento de la vida en la Tierra ¿podemos escoger entre ellas?  En estos momentos parece que las pruebas experimentales son demasiado débiles para hacer la discriminación.

 

Referencias

Arrhenius, S. (1907), «Panspermy: the transmission of life from star to star». Scientific American, vol. XCVI, núm. 9, p. 196.

Arrhenius, S. (1908), Worlds in the making: the evolution of the universe. New York: Harper & Brothers, xiii, 229 p.

Crick, F. H. C. y  Orgel, L. E. (1973), «Directed panspermia». Icarus, vol. 19, núm. 3, p. 341-346.

Fraile, G. (2010), Historia de la filosofía. I, Grecia y Roma. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, xviii, 852 p.

Gribbin, J. (1999), «Panspermia revisited». The Observatory, vol. 119, p. 284-285.

Kirk, C. S., et al. (1987), Los filósofos presocráticos: historia crítica con selección de textos. Madrid: Gredos, 702 p.

Thomson (Lord Kelvin), W. (1872), «Adress by the President». En: British Association for the Advancement of Science (ed.). Report of the British Association for the Advancement of Science. London: John Murray, lxxxiv-cv.

Wesson, P. S. (2010), «Panspermia, past and present: astrophysical and biophysical conditions for the dissemination of life in space». Space Science Reviews, vol. 156, núm. 1-4, p. 239-252.

http://plato.stanford.edu/entries/anaxagoras/#IngSee

http://www.panspermia.org/index.htm

http://en.wikipedia.org/wiki/Panspermia

http://www.panspermia-theory.com

Esta entrada participa en la XXIV Edición del Carnaval de Biología organizado en en blog Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

Publicado por José Luis Moreno en CIENCIA, Historia de la ciencia, UNIVERSO, 9 comentarios