obsidiana

El objeto de metal más antiguo de Oriente Próximo

El objeto de metal más antiguo de Oriente Próximo

     Última actualizacón: 7 abril 2017 a las 12:09

Arqueólogos e investigadores de la Universidad de Haifa, de la Universidad Hebrea de Jerusalén y del Instituto Arqueológico Alemán de Berlín han publicado el hallazgo del objeto de metal más antiguo recuperado en Oriente Medio: se trata de un punzón de cobre datado hacia finales del sexto milenio o principios del quinto milenio antes de Cristo (todas las fechas que se citan en esta anotación están calibradas, por lo que se emplea la abreviatura CalBC) 1 descubierto en la tumba de una mujer en Tel Tsaf.

El yacimiento arqueológico de Tel Tsaf, situado en el valle del Jordán, ha sido objeto de cuatro intensas campañas de excavación entre los años 2004 y 2007. A pesar de que se documentó la zona por primera vez en la década de 1950, fue necesario esperar más de veinte años para que se iniciaran las excavaciones propiamente dichas. Los trabajos de investigación han permitido constatar que el principal periodo de ocupación del poblado tuvo lugar durante el Calcolítico medio, en una horquilla de tiempo comprendida entre los años 5100 a 4600 a.C.

Sabemos que los diferentes grupos humanos no han evolucionado de la misma forma y al mismo tiempo en todas las regiones, por lo que cuando utilizamos los términos clásicos de división de la Prehistoria (como Edad del Cobre, Bronce y Hierro) tenemos que hacer algunas precisiones. En este sentido, el término “Calcolítico” es puramente tecnológico y define un periodo en el que los grupos humanos alcanzan un nivel de desarrollo cultural que les permite un aprovechamiento más sistemático y diversificado del medio en el que viven, lo que va unido a una organización social más compleja. Así, se empieza a vislumbrar cierto grado de jerarquización social que irá aumentando y consolidándose con el paso del tiempo. Todos estos cambios van parejos al afianzamiento de la vida en poblados con un modelo protourbano: aumenta la población, se amplía la especialización de los trabajos y se generalizan rasgos comunes de carácter ideológico o religioso.

En el caso de Tel Tsaf, los arqueólogos han constatado la gran riqueza de la comunidad, así como la importancia de los lazos comerciales a larga distancia que mantuvieron tras analizar los grandes edificios construidos y el número de silos de que disponían, donde almacenaban el trigo y la cebada en una escala sin precedentes en la región (cada silo podía almacenar entre 15 y 30 toneladas de grano, muy lejos de las necesidades anuales de una familia media). Además, había muchos hornos en los patios que estaban repletos de huesos quemados de animales, lo que demuestra la celebración de grandes eventos multitudinarios.

Otros hallazgos importantes incluyen diversos artículos fabricados con obsidiana (una roca volcánica vítrea con origen en Anatolia o Armenia), conchas del río Nilo, así como fragmentos de cerámica provenientes de Mesopotamia y de otras zonas de la cuenca mediterránea. Ningún otro yacimiento de este periodo muestra unas conexiones a larga distancia de similares dimensiones.

Detalle de la tumba.

El punzón

Pero el hallazgo más importante hasta la fecha tiene sólo cuatro centímetros de largo. Este punzón de cobre (que se insertaba en un mango de madera) salió a la luz en 2007 en una excavación del yacimiento llevada a cabo por el profesor Yosef Garfinkel de la Universidad Hebrea.

El objeto se encontró en la tumba sellada de una mujer de unos 40 años de edad. El enterramiento, cuyo esqueleto tenía alrededor de su cintura 1.668 cuentas de concha de huevo de avestruz, estaba situado en el interior de un silo para almacenamiento de grano. Mientras que la tumba, el esqueleto de la mujer y el cinturón de cuentas ya se habían hecho públicos en revistas científicas 2, el pequeño punzón tuvo que esperar hasta que finalizase un estudio más profundo y se analizaran sus componentes químicos.

Se trata de un alfiler alargado hecho de metal fundido, con un corte transversal redondeado. Mide 41 mm de largo y su diámetro máximo (cerca de la base y en la mitad de su longitud) es de 5 mm, mientras que cerca de la punta es de 1 mm. El color externo es verde debido a la oxidación y corrosión, mientras que el núcleo es rojizo 3.

Debido a esta corrosión no se ha podido observar la microestructura original, los vestigios visibles del proceso de fabricación ni tampoco las cantidades relativas originales de los diferentes elementos que sí se han conservado. A pesar de todo, los resultados confirman la presencia de cobre con un 6% de estaño, un 0,8% de arsénico y trazas de plomo y hierro.

Si bien las proporciones de los elementos que se han indicado no son las mismas que estaban presentes en el metal original —durante el proceso de corrosión éstas se ven alteradas— la presencia de estaño plantea importantes preguntas. Hasta ahora, los objetos de cobre con esta composición química no se habían encontrado en el Calcolítico final ni en la Edad de Bronce temprana del Levante, ni esa composición encaja con el cobre local.

De hecho, hasta ahora sólo se han documentado en la zona objetos con una composición química similar a partir del segundo milenio y en periodos posteriores. Por lo tanto, el punzón de Tel Tsaf no sólo se adelanta en el tiempo a todos los metales conocidos en Oriente Próximo, sino que también lo hace respecto a todos los objetos de bronce de la región en cerca de 3.000 años.

Fabricando objetos de cobre

Según nuestro conocimiento, el uso del mineral de cobre en Oriente Próximo se ha desarrollado en tres etapas principales. Durante la primera fase se utilizaron trozos de malaquita (que posee un 57% de cobre) para la fabricación de pigmentos y adornos entre hace 10500 y 8800 años. En una segunda fase, alrededor del séptimo milenio, se produjo un desarrollo importante cuando se fabrican cuentas y otros objetos decorativos con cobre nativo martilleado 4. Por último, en una tercera fase (datada en el sexto milenio) se funden y fusionan diferentes menas para extraer el cobre —un proceso mucho más complicado que el uso de cobre nativo— que implica mejor tecnología y unos conocimientos más precisos: un pequeño error en el complejo y largo proceso de fabricación hace que el producto final sea inservible.

Debemos tener presente que los avances tecnológicos en la Prehistoria no se producen de forma súbita sino que podemos reconstruir, con mayor o menor dificultad, una cadena lógica de causa y efecto a través de la experimentación y la observación. Si nos centramos en la metalurgia es importante no olvidar que dado que el conocimiento químico sólo era empírico y la tecnología se iba desarrollando sobre la base de ensayo y error, los objetos que desenterramos en los yacimientos arqueológicos representan —en la inmensa mayoría de los casos— los aciertos, mientras que los errores, desaparecidos en la refundición, no dejan rastro.

Así, podemos rastrear el origen de la metalurgia en la experiencia que a lo largo de los siglos habían acumulado los alfareros, que no habían cesado de innovar y transformar los hornos de cocción de cerámica para mejorar el aporte térmico. De esta forma, con la inclusión de sistemas de oxigenación del foco calorífico y el perfeccionamiento de las estructuras para soportar altas temperaturas, pudieron trabajar el cobre para lo que era preciso alcanzar más de 1000 oC.

No podemos hablar de auténtica metalurgia del cobre en las dos primeras fases que hemos señalado. La extracción de pigmento, y el trabajo de cobre nativo con la técnica del martilleado para obtener pequeños objetos no implican la fundición del metal, sino que tiene que ver más con la orfebrería. Estos inicios han sido denominados por Cyril Stanley Smith, uno de los más renombrados historiadores de la ciencia, como la “metalurgia de la bisutería”, al considerar que la mayor parte de las primeras piezas metálicas tenían una función decorativa, como elementos de prestigio para quienes las poseían. Smith defendía precisamente que el origen de la metalurgia había que buscarlo en las artes decorativas para cubrir necesidades estéticas y de prestigio personal en el seno de unas sociedades en las que comenzaban a aflorar las diferencias sociales.

El primer paso del complejo proceso metalúrgico era la localización y extracción de la materia prima. En un primer momento, antes de que se proyectase la creación de minas, se pudo identificar la existencia de mineral de cobre cuando aparecía en superficie en forma de óxidos, es decir, como malaquita y azurita, gracias a su llamativa apariencia de colores brillantes (verde y azul en este caso). Una vez extraído, había que trocear el mineral y convertir el sulfuro en óxido mediante un simple proceso de tostado en una hoguera al aire libre.

El siguiente paso era la reducción, un proceso para conseguir la reacción química en el mineral: trabajando con un horno de crisol (y altas temperaturas como hemos apuntado), la diferencia del peso específico del cobre y de las impurezas hace que el primero se deposite en el fondo en forma de gotas de cobre puro, quedando el resto en la superficie. Estas impurezas se solidifican en forma de escoria que es tan característica de los lugares antiguos de fundición al ser eliminadas del producto final. El fundente, material que se añade para facilitar la reacción química, era un elemento importante en este proceso: el más habitual era la ceniza procedente del carbón de leña, de modo que a veces no hacía falta añadir nada más.

A partir de aquí se obtenían lingotes que permitían su fácil transporte hasta el lugar definitivo donde se fabricarían los diferentes objetos.

Conclusiones

Los investigadores sostienen que el punzón analizado es importante porque hasta ahora sólo había constancia del uso de metales en esta región durante el Calcolítico tardío (alrededor de la segunda mitad del quinto milenio a.C.), por lo que este descubrimiento adelanta ese uso en varios cientos de años. Pero esta no es la única razón de su importancia: el examen químico del metal muestra que el cobre utilizado puede haber llegado desde el Cáucaso, en una zona situada a unos 1.000 kilómetros de Tel Tsaf.

Mapa de distribución de menas de cobre.

Pero hay que ser precavidos porque la cuestión de la composición del mineral es complicada. La aleación —añadiendo arsénico, estaño o plomo al cobre— implica que la composición de los objetos acabados tendrá diferentes proporciones relativas. Sin embargo, cuando en los análisis se detectan pequeñas cantidades de otro mineral junto al cobre, no podemos saber con seguridad si su presencia responde a una intencionalidad o se trata simplemente de una impureza preexistente.

La metalurgia de extracción más temprana que se conoce en el Levante se relaciona con el periodo Calcolítico tardío (4500-3800 CalBC) y varias dataciones fiables mediante carbono 14 muestran que ya se fabricaban objetos de prestigio en el periodo comprendido entre los años 4350 y 4250 CalBC.

Por lo tanto, el escenario que dibujan los nuevos datos es que, teniendo presente el actual registro arqueológico, podemos situar el pico de la evolución técnica de la metalurgia del cobre en su mismo origen. Esta situación hace que los investigadores lleguen a la conclusión de que gran parte de la evolución tecnológica de la metalurgia no fue descubierta, sino que fue importada de otro lugar. Aunque el alto porcentaje de estaño en el punzón puede ser utilizado para argumentar que el objeto es una “contaminación” de un periodo mucho más tardío, durante la excavación del yacimiento no se documentaron alteraciones y la tumba estaba sellada por ladrillos de barro, losas de piedra y cantos rodados.

Recientemente han surgido nuevos datos sobre artefactos de cobre muy tempranos en la parte noroccidental de Oriente Próximo y los Balcanes que indican que el estaño se encontraba en muchos de los primeros objetos de metal conocidos en esta área (como una cuenta/abalorio hallado en el yacimiento de Aruchlo I en Georgia datado entre 5800-5300 CalBC). Así, la afirmación de que este punzón provenga de una “contaminación” de una fecha posterior es poco plausible ya que no se conocen esos asentamientos; y mientras que una aleación artificial de cobre y estaño sería muy improbable en esa época tan temprana, una aleación natural de ambos es, por el momento, una interpretación que también se considera.

Por lo tanto, los autores sostienen que la tecnología metalúrgica se extendió por difusión desde el norte: los artefactos manufacturados llegaron al principio a través de redes comerciales de intercambio y sólo más tarde se fabricó el metal localmente.

Esto sugiere que la elaborada metalurgia del Calcolítico tardío fue producto de una tradición más larga. Por eso, el hecho de que se haya encontrado en ese contexto un único objeto puede indicar solamente que no se han realizado suficientes prospecciones arqueológicas y que se debe poner más énfasis en el estudio de este periodo. En segundo lugar, el hecho de que el punzón se haya encontrado en el enterramiento más elaborado en todo el Levante de este periodo sugiere que los objetos de metal eran percibidos como raros bienes de prestigio.

Según el Dr. Rosenberg, autor principal del trabajo, varias de las cuestiones planteadas por este artículo serán afrontadas por un proyecto de investigación interdisciplinar que integra arqueólogos e investigadores multinacionales de una variedad de disciplinas científicas. Esperemos que los resultados arrojen más luz sobre este periodo tan interesante de nuestro pasado y podamos comprender mejor el desarrollo posterior de sus comunidades. Sin duda desde aquí comentaremos sus conclusiones.

Artículo principal

Garfinkel, Y., Klimscha, F., Shalev, S., & Rosenberg, D. (2014). The Beginning of Metallurgy in the Southern Levant: A Late 6th Millennium CalBC Copper Awl from Tel Tsaf, Israel PLoS ONE, 9 (3) DOI: 10.1371/journal.pone.0092591

Pueden descargarlo y leerlo aquí.

Más información

Eiroa, J. J. (2006), Nociones de prehistoria general. Barcelona: Ariel, 699 p.

Garfinkel, Y.; Ben-Shlomo, D. y  Kuperman, T. (2009), «Large-scale storage of grain surplus in the sixth millennium BC: the silos of Tel Tsaf«. Antiquity, vol. 83, núm. 320, p. 309-325.

Harding, A. F. (2003), Sociedades europeas en la Edad del Bronce. Barcelona: Ariel, 539 p.

Notas

  1. Sería más correcto indicar las fechas utilizando la expresión “antes del presente” para evitar connotaciones religiosas, pero los investigadores no lo han hecho así en el artículo que analizamos, por lo que se mantendrá la referencia original.
  2. ver Garfinkel, Y.; Ben-Shlomo, D. y  Kuperman, T. (2009), «Large-scale storage of grain surplus in the sixth millennium BC: the silos of Tel Tsaf». Antiquity, vol. 83, núm. 320, p. 309-325.
  3. La corrosión se produce porque el metal de cobre se degrada lentamente, combinándose con elementos del medio ambiente para volver a su estado natural. Como resultado aparece una capa de sales de cobre sobre la superficie que llamamos pátina.
  4. El cobre nativo es el que se encuentra en la naturaleza en su forma metálica, bien puro o mezclado con otros metales.
Publicado por José Luis Moreno en HISTORIA, 2 comentarios
Siete días … 30 de septiembre a 6 de octubre (interfaz cerebral)

Siete días … 30 de septiembre a 6 de octubre (interfaz cerebral)

     Última actualizacón: 1 septiembre 2017 a las 07:20

GENÉTICA

Un estudio sobre la evolución del ADN mitocondrial, realizado por investigadoras de la Universidad Autónoma de Barcelona, ha determinado la frecuencia y el patrón de heteroplasmia en todo el genoma mitocondrial de una muestra representativa de la población europea. Los datos concluyen que muchas de las mutaciones identificadas acaban por no fijarse en la población, debido a la actuación de mecanismos evolutivos como la deriva o la selección.

Las copias de ADN mitocondrial que tiene un individuo no tienen que ser necesariamente idénticas y la presencia de diferentes tipos de este material se conoce como heteroplasmia. Esta es una fase obligatoria en la evolución del ADN mitocondrial, un estado intermedio entre la generación de mutaciones y la posible fijación de estas a nivel celular y de individuo.

En este estudio, las investigadoras han determinado la frecuencia y el patrón de heteroplasmia en todo el genoma mitocondrial de una muestra de 101 individuos sanos, no emparentados y representativos de la población europea. Los resultados demuestran una elevada frecuencia de heteroplasmia mitocondrial, ya que el 61% de los individuos la presenta.

“Es un dato importante. Hasta ahora nadie había determinado estas frecuencias, tanto por motivos metodológicos –hemos detectado, con una sensibilidad del 100%, las mezclas de ADNs mitocondriales en que la variante genética minoritaria estaba presente con  una frecuencia de sólo un 10%– como porque durante mucho tiempo el estudio de la heteroplasmia se había asociado al estudio de enfermedades mitocondriales».

• Noticia Agencia SINC

• Artículo: Frequency and pattern of heteroplasmy in the complete human mitochondrial genome (descarga directa en formato PDF)

MEDICINA

Un equipo japonés ha tratado con éxito un gliobastoma, la forma de tumor cerebral más común en humanos, en un ratón mediante el empleo de tecnología molecular para lograr que el activo anticancerígeno alcanzara con éxito las células malignas.

Al agente quimioterapéutico de platino se le incorporó una micela polimérica y otras moléculas de ligando a través de un proceso de autoensamblaje molecular. Tras administrarlo por vía intravenosa, el equipo logró suprimir el crecimiento del tumor maligno.

Administrar correctamente fármacos sobre células cerebrales es un proceso complicado debido a las densas paredes de los vasos sanguíneos del cerebro, que crean un muro difícil de penetrar.

Mediante este proceso, los investigadores lograron que las micelas producidas, con un tamaño de unos 30 nanómetros de diámetro, traspasaran con éxito dicha barrera para atacar las células tumorales.

• Noticia EFE

• Artículo: Cyclic RGD-linked polymeric micelles for targeted delivery of platinum anticancer drugs to glioblastoma through the blood–brain tumor barrier

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Científicos del Instituto de Investigación Biomédica (IRB) de Barcelona han identificado en la mosca Drosophila melanogaster una proteína que resulta clave para la vida del embrión. Si su función también estuviera conservada en humanos, su alteración se podría relacionar con patologías de la gestación y abortos prematuros, señalan los investigadores. El hallazgo podría tener futuras aplicaciones biomédicas.

El cigoto es la primera célula de un nuevo individuo que se obtiene de la fusión de un óvulo y un espermatozoide. El ADN del cigoto contiene toda la información necesaria para dar lugar a un organismo adulto. Ahora bien, en las primeras etapas de vida, durante la denominada embriogénesis, el genoma de este cigoto está totalmente reprimido, no tiene ninguna actividad. En la mosca Drosophila melanogaster el genoma del cigoto está reprimido hasta la decimotercera división celular, a partir de la cual el embrión comienza ya a expresar sus propios genes.

El grupo del Instituto de Investigación Biomédica (IRB) “Función y estructura de la cromatina”, dirigido por Ferran Azorín, también Profesor de Investigación en el CSIC, ha identificado ahora en la Drosophila una proteína que mantiene inactivo el genoma del cigoto hasta ese momento justo. La función de dicha proteína resulta clave para la vida del embrión porque sin dBigH1 el genoma se activa demasiado pronto y ningún embrión sobrevive.

“Si esta misma función también estuviera conservada en humanos, su alteración se podría relacionar con patologías de la gestación y abortos prematuros”, dice el jefe de grupo Ferran Azorín. El investigador añade que “no son patologías –si es que de verdad lo son- que se traten demasiado y, en todo caso, los problemas durante la gestación pueden ser por causas muy diferentes”.

• Noticia Tendencias21

• Artículo: The embryonic linker histone H1 variant of Drosophila, dBigH1, regulates zygotic genome activation

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La colaboración entre los servicios sanitarios de siete hospitales españoles e investigadores del CNIC ha permitido comprobar que la administración precoz de metopropol a 270 pacientes con infarto redujo la superficie cardiaca afectada.

Después de dos años de ensayo clínico en 270 pacientes, el proyecto METOCAD-CNIC ha tocado a su fin. Sus resultados esclarecen que la administración precoz de metopropol, un fármaco de bajo coste, durante un infarto, reduce un 20% el daño sufrido por el corazón.

El metopropol, un medicamento “sin interés comercial, que ya está exento de patente”, como explica a SINC Ibáñez, se utiliza desde hace más de 30 años para tratar la hipertensión arterial y otras enfermedades cardiovasculares. “Con menos de un euro y medio somos capaces de reducir las consecuencias del infarto, los reingresos y, muy posiblemente, el índice de mortalidad”.

Aunque ya se conoce que el medicamento reduce el daño por isquemia y por perfusión, los investigadores aún están evaluando cuál es el mecanismo de acción de esta terapia.

La aplicación obligatoria del metopropol en los servicios de urgencias también tendrá que esperar, pues aún no está incluido en las guías de protocolo actuales y por tanto su aplicación depende del juicio del médico. “Será necesaria la realización de un ensayo clínico más numeroso a nivel internacional para que llegue a ser obligatorio”, afirma Ibáñez.

Los próximos experimentos tratarán de demostrar que el fármaco no solo produce una disminución del tamaño del infarto, sino que también reduce la mortalidad a largo plazo.

• Noticia Agencia SINC

• Artículo: Effect of early Metoprolol on infarct size in ST-segment–elevation myocardial infarction patients undergoing primary percutaneous coronary intervention

MICROBIOLOGÍA

Una investigación, en la que participan científicos del Centro Nacional de Biotecnología (CSIC), ha desvelado la estructura de la cola del virus bacteriófago T7. El pasado año ya publicaron en la revista PNAS la estructura de una de las proteínas que permite a este virus anclarse sobre la superficie de las bacterias.

El actual trabajo sugiere la presencia de similitudes entre la estructura de la cola de este virus y la cola de otros sistemas virales no relacionados con T7, lo que implicaría que existen vínculos evolutivos en la estructura y la función de todos los virus.

“Los bacteriófagos son virus que infectan a bacterias y desempeñan un papel muy importante en la biología molecular moderna, ya que son excelentes sistemas de estudio por su simplicidad genética y su complejidad funcional y estructural”, explica José L. Carrascosa, uno de los autores del nuevo artículo.

“La cola de los bacteriófagos de ADN bicatenario es un complejo macromolecular muy sofisticado, mediante el cual el virus selecciona la bacteria a la que va a infectar, se fija a ella y la inyecta su genoma para que empiece el proceso de infección”

• Noticia Agencia SINC

• Artículo: Structural characterization of the bacteriophage T7 tail machinery

NEUROCIENCIA

En un experimento tan fascinante como inquietante, un investigador ha controlado a distancia movimientos corporales de un colega mediante una interfaz que mantuvo conectados vía internet los cerebros de ambos. Es la primera vez que dicha interfaz se prueba de esta manera, y hasta donde se sabe (nunca puede descartarse que algo así ya se haya hecho en secreto, por ejemplo en el ámbito militar), ésta es también la primera vez que se pone en práctica una interfaz de esta clase conectando dos cerebros humanos.

En el experimento, Rajesh Rao, el emisor, estaba sentado en su laboratorio llevando puesto un gorro con electrodos conectados a un aparato de electroencefalografía, el cual registra la actividad eléctrica del cerebro. Otro investigador, Andrea Stocco, el receptor, estaba en su laboratorio, al otro lado del campus de la universidad, llevando puesto un gorro marcado para indicar el punto de estimulación sobre el que actuaría una bobina de estimulación magnética transcraneal que fue posicionada directamente sobre el sector izquierdo de su corteza motora, que controla el movimiento de la mano derecha (cada sector controla el lado opuesto.)

El equipo de científicos estableció una conexión vía Skype por internet, a fin de que el personal del grupo del emisor y el del grupo del receptor se pudieran coordinar para el experimento, pero ni Rao ni Stocco podían ver las pantallas de Skype.

Rao miraba a la pantalla de un ordenador y jugaba con un videojuego sencillo con su mente (mediante una interfaz cerebro-ordenador). Cuando debía disparar con un cañón contra un objetivo, él imaginaba con fuerza que movía su mano derecha (con cuidado de no moverla de verdad), haciendo que un cursor activara el botón de «disparar». Casi instantáneamente, Stocco, que estaba usando auriculares que cancelaban cualquier sonido delatador y que no estaba mirando ninguna pantalla de ordenador, involuntariamente movió el dedo índice de su mano derecha y presionó la barra espaciadora de un teclado, como si disparase el cañón del videojuego. Stocco comparó la sensación de mover involuntariamente su mano con la de un tic nervioso.

El experimento fue un éxito.

• Noticia Noticias de la Ciencia

• Vídeo

GEOLOGÍA

Alrededor del año 1257 se produjo una colosal erupción volcánica, probablemente la más potente de los últimos 7.000 años, que expulsó una nube de cenizas tan grande que consiguió enfriar la Tierra. El evento dejó en el aire ocho veces más azufre que la famosa erupción cataclísmica del Krakatoa. Los científicos tenían indicios de que esto había ocurrido, pero nunca habían conseguido localizar el volcán que lo provocó, lo que acrecentaba el misterio.

Hace un año, un grupo de geocientíficos franceses de la Universidad de Panthéon-Sorbonne anunciaron que creían saber cuál era, pero, con celo profesional, se negaron a identificarlo hasta que su trabajo fuera publicado en una revista publicada por pares. Ahora, según anuncian en un estudio, un volcán indonesio, el Samalas, que forma parte del complejo volcánico Monte Rinjani en la isla de Lombok, puede ser el culpable.

La erupción habría alcanzado una magnitud 7 en la escala de explosividad volcánica (el máximo es 8). Los investigadores dicen que los análisis geoquímicos de rocas del volcán coinciden con fragmentos encontrados en núcleos de hielo del Ártico y la Antártida.

• Noticia ABC

• Artículo: Source of the great A.D. 1257 mystery eruption unveiled, Samalas volcano, Rinjani Volcanic Complex, Indonesia (descarga directa en formato PDF)

CIENCIAS PLANETARIAS

La fecha del primer soplo de oxígeno en la Tierra podría haber tenido lugar entre 300 y 400 millones de años antes de lo que los científicos creían hasta ahora. Según se deduce de los análisis llevados a cabo con antiguos sedimentos, los primeros indicios de la existencia de oxígeno en la atmósfera terrícola retrocederían en el tiempo hasta la fecha final de 3.000 millones de años.

Estos nuevos datos sitúan la presencia del oxígeno en nuestro planeta más de 600 millones de años antes de la Gran Oxidación, cuando los niveles de oxígeno atmosférico se elevaron espectacularmente. En los últimos seis años, varios estudios geológicos han datado la presencia de oxígeno en un arco de tiempo de entre 2.600 y 2.700 millones de años. Los científicos creen que algunos microorganismos fotosintéticos como las cianobacterias fueron las productoras del oxígeno. Por tanto, conseguir fechar las primeras muestras de oxígeno atmosférico tiene implicaciones también sobre cómo evolucionó la vida fotosintética en el planeta.

• Noticia ABC

• Artículo: Atmospheric oxygenation three billion years ago

ARQUEOLOGÍA

Un estudio liderado por el CSIC ha desvelado que seis restos de obsidiana hallados en yacimientos neolíticos de la península ibérica recorrieron más de 1.200 kilómetros de distancia. Los científicos han determinado que esas piezas proceden de la isla de Cerdeña, en concreto, de una de las laderas del macizo volcánico de Monte Arci.

Se trata de la máxima distancia documentada hasta la fecha en el transporte de esta materia prima, una roca volcánica negra empleada en la elaboración de herramientas en el Mediterráneo occidental durante el Neolítico.

Los investigadores han revisado todos los restos de obsidiana recuperados hasta la fecha en yacimientos neolíticos de la península. Las seis piezas analizadas –cinco hojas y una matriz, la masa de materia de la que se han extraído las hojas– habrían guardado más relación con el prestigio social de sus dueños que con el fin para el que fueron elaborados, ya que fueron depositados en tumbas individuales como parte de cinco ajuares funerarios hace 6.000 años.

• Noticia El Mundo

• Artículo: Neolithic diffusion of obsidian in the western Mediterranean: new data from Iberia

 

Publicado por José Luis Moreno en SIETE DÍAS, 3 comentarios