genética

Reseña: ¿Qué sabemos de la epigenética?

Reseña: ¿Qué sabemos de la epigenética?

     Última actualizacón: 31 agosto 2018 a las 12:56

Ficha Técnica

Título: La epigenética
Autor: Carlos Romá Mateo
Edita: Los libros de la catarata. Madrid, 2016
Colección: ¿Qué sabemos de?
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 126
ISBN: 9788490971543
Precio: 12 €

Reseña del editor

Investigar los principios básicos por los que se rige la vida es el primer paso hacia la comprensión, y posible cura, de las enfermedades que amenazan nuestra especie. Existe un código por encima de la secuencia del ADN, un conjunto de modificaciones químicas que deciden qué genes funcionan en cada momento y en cada lugar. Esta modificación del destino de las células se conoce como epigenética y ha cambiado nuestra manera de entender el desarrollo de la vida y de avanzar en la comprensión del genoma. Los mecanismos epigenéticos consiguen añadir una pieza al intrincado puzle de las relaciones entre genes y condicionantes externos (lo que conocemos como ambiente) y logran explicar algunas características finales del individuo (el fenotipo) de resultas de su conjunto de genes particular (el genotipo). En este libro descenderemos hasta las entrañas del ADN para poder comprobar la importancia de todo lo que hay por encima y alrededor de la más famosa e importante molécula para los seres vivos.

Reseña

Como su título indica, estamos ante un trabajo donde encontraremos la respuesta a la complicada pregunta de qué sabemos de la epigenética. Esta palabra, que cada vez oímos con más asiduidad en los medios de comunicación, encierra cuestiones de trascendental importancia tanto para nuestra salud como para nuestra comprensión de cómo funcionamos los seres vivos. Por este motivo, la epigenética es, desde hace años, un campo de investigación en plena ebullición.

A la hora de escribir el texto, Carlos Romá se ha enfrentado a un difícil reto por dos motivos: tiene que hablarnos de un tema que los científicos aún están empezando a comprender y, en segundo lugar, debe hacerlo en un lenguaje que permita la comprensión del contenido por el mayor número de personas posible —y aquí deberíamos añadir la limitación de espacio impuesto con seguridad para evitar la desbandada de los lectores antes siquiera de abrir la cubierta del volumen. Mi opinión es que ha superado el reto con creces.

El texto se divide en seis capítulos (1. La genética celular y la lista de la compra; 2. Organizando la lista; 3. Tres maneras de cambiar el destino (celular); 4. La importancia de un buen ambiente; 5. La epigenética nos pone malos; 6. Lo que no es epigenética) y un epílogo que lleva por título “La auténtica revolución epigenética”. Debemos insistir en que a pesar de que la extensión del libro no permite profundizar demasiado en algunos aspectos (lo que sin duda agradecerán algunos lectores), realiza un recorrido bastante completo por el tema, abriendo la puerta a que podamos profundizar en aquellos aspectos que nos resulten más interesantes (la bibliografía está perfectamente escogida para lograr esta tarea).

Los dos primeros capítulos actúan a modo de introducción acerca del código genético y su funcionamiento. En el primero de ellos introduce una metáfora que nos acompañará a lo largo del texto y nos servirá para asimilar mejor los difíciles conceptos que por fuerza nos vamos a encontrar, y es la de que nuestro código genético es como una lista de la compra: si nos dan un libro de instrucciones para construir un organismo, “la casa sería el organismo y las distintas habitaciones y elementos los diferentes tipos celulares, formados y regulados por las proteínas derivadas de sus listas de genes particulares. Y la epigenética sería lo que explicaría cómo se tachan determinadas piezas de cada lista, por qué y en qué momento concreto”. Por lo tanto, estamos ante “un nivel de regulación extra llevado a cabo por moléculas concretas que señalan o esconden los genes, marcándolos para que se activen o no. Este nivel de regulación se encuentra por encima de la propia presencia o ausencia de los genes, y de ahí el nombre de “epigenética”, que literalmente significa “por encima de la genética”.

Acto seguido pasamos a la definición de los cromosomas y cómo actúa la regulación génica: “los genes, las instrucciones, están ahí siempre, pero solo se leerán, solo se llegará a construir lo que sus páginas contienen en determinado momento”. Y es que tenemos que comprender qué son y cómo funcionan los ribosomas, las histonas etc. para poder pasar al siguiente nivel.

En el tercer capítulo aprenderemos qué es lo que hace a un organismo “ser como es, en función de lo que hace que sus células sean como son”. Es decir, una vez que hemos entendido qué es la información genética y cómo se presenta en los seres vivos, tenemos que saber que existen distintos mecanismos de regulación que hacen que esa información adquiera su enorme potencial. Veremos que la metilación del ADN es “un mecanismo que sirve para tachar algunas páginas del libro de instrucciones del genoma, incluso capítulos enteros, pero sin la necesidad de arrancarlos”; que las histonas tienen su propio código, donde “las instrucciones no se alteran en absoluto, sólo se abren los capítulos requeridos en cada momento, al tiempo que se cierran y grapan los que no se deben tocar, puesto que entorpecerían la lectura del resto”; y que los ácidos ribonucleicos pueden destruir de forma específica la copia de un gen evitando que se fabrique la proteína cuyas instrucciones contiene. Algunos ejemplos perfectamente escogidos sirven como perfecto colofón para asentar los conceptos.

El cuarto capítulo nos permite subir otro nivel más: ¿Cómo se traslada ese tipo de efectos a un organismo completo? Es relativamente sencillo estudiar el funcionamiento de una célula concreta, pero lo realmente complicado es saber interpretar el funcionamiento de estos mecanismos en todo el organismo.

En el quinto capítulo hacemos un recorrido por los esfuerzos que realizan a diario cientos de investigadores en todo el mundo para utilizar y mejorar nuestro conocimiento de la epigenética con el objetivo de tratar y (algún día) poder curar determinadas enfermedades: cáncer, enfermedades neurodegenerativas etc. Proyectos como ENCODE tratan de arrojar luz en todo este complejo desarrollo.

Por último, el sexto capítulo es un apartado muy necesario ya que, ante la dificultad de comprender en todos sus términos algo tan complejo como la epigenética, siempre es de agradecer una aclaración sobre aquello que no es epigenética.

Os dejo una cita que sirve de broche de oro del libro:

Que no podamos responder aún a todo esto no hace sino empujarnos a seguir analizando todas estas cuestiones, no solo para responder estas preguntas, sino para llegar a formular otras nuevas, más impactantes, más sugerentes, más cruciales. Esa es la única y auténtica revolución.

Mi recomendación es que si tenéis un mínimo de curiosidad, compréis este libro porque no os va a defraudar.

Publicado por José Luis Moreno en RESEÑAS, 0 comentarios
Siete días … 1 a 7 de mayo (Bantúes y PoS)

Siete días … 1 a 7 de mayo (Bantúes y PoS)

     Última actualizacón: 8 octubre 2019 a las 11:49

sietediascalendario

ÚLTIMAS ANOTACIONES

Reseña: El ojo desnudo

NOTICIAS CIENTÍFICAS

El genoma de los bantúes

Investigadores han utilizado el análisis genético para modelar los caminos de la migración y los patrones de mezcla de personas de habla bantú con el fin de saber cómo se diseminaron a través de África. Sus resultados revelan cómo los pueblos de habla bantú que a día de hoy representan un tercio de los africanos subsaharianos, alcanzaron variaciones genéticas asociadas con la resistencia a la malaria y la digestión de la lactosa, además de arrojar luz sobre la diversidad genética de los afroamericanos modernos.

Referencia: Patin, E., et al. (2017), «Dispersals and genetic adaptation of Bantu-speaking populations in Africa and North America«. Science, vol. 356, núm. 6337, p. 543-546.

Lee el artículo aquí.

Entrevista en El Método: La historia genética de los pueblos Bantú

LIBRO DE LA SEMANA

FICHA COMPLETA

Publicado por José Luis Moreno en SIETE DÍAS, 0 comentarios
Siete días … 6 a 12 de marzo (genética y ¿denisovanos?)

Siete días … 6 a 12 de marzo (genética y ¿denisovanos?)

     Última actualizacón: 8 octubre 2019 a las 11:49

sietediascalendario

ÚLTIMAS ANOTACIONES

Diez cuestiones sobre genética relacionadas con la evolución humana.

NOTICIAS CIENTÍFICAS

¿Hallados los primeros restos fósiles importantes de los esquivos denisovanos?

Científicos han descubierto dos cráneos que podrían pertenecer a un nuevo tipo de humano, una variante neandertal o al extraño y esquivo denisovano. Tienen un gran cerebro y una mezcla de rasgos de distinta procedencia.

Referencia: Li, Z.-Y., et al. (2017), «Late Pleistocene archaic human crania from Xuchang, China«. Science, vol. 355, núm. 6328, p. 969-972.

Más información:

  • Ancient skulls may belong to elusive humans called Denisovans. Artículo de Ann Gibbons para Science.
  • Nuevos y sorprendentes hallazgos en China. Anotación en el blog Reflexiones de un primate.
  • Un misterioso pariente de los neandertales, hallado en China. Noticia en ABC.

LIBRO DE LA SEMANA

 

FICHA COMPLETA

Publicado por José Luis Moreno en SIETE DÍAS, 0 comentarios
Siete días … 14 a 20 de noviembre (ADN Neandertal)

Siete días … 14 a 20 de noviembre (ADN Neandertal)

     Última actualizacón: 8 octubre 2019 a las 12:04

sietediascalendario

cartel-hdc-16-pequeno

NOTICIAS CIENTÍFICAS

¿Porqué no tenemos más ADN de Neandertal en nuestro genoma?

Los neandertales y los humanos modernos se separaron de un antepasado común hace aproximadamente medio millón de años. Ambos se adaptaron a los climas donde se desarrollaron y, hace aproximadamente 50.000 años, las dos especies se encontraron y se cruzaron cuando los humanos modernos se extendieron fuera de África.

El legado de este cruzamiento ha sido objeto de una intensa investigación científica en los últimos años. Hoy en día, hasta un 4% de los genes de los no africanos son de origen Neandertal. Pero, ¿porqué tan poco?

Dos recientes estudios convergen para ofrecer una explicación. Sugieren que la respuesta está en los diferentes tamaños de población entre los Neandertales y los seres humanos modernos y un principio de genética de poblaciones: en las poblaciones pequeñas, la selección natural es menos eficaz.

Referencias: 

  1. Juric, I.;Aeschbacher, S. y  Coop, G. (2016), «The strength of selection against Neanderthal introgression«. PLoS Genetics, vol. 12, núm. 11, p. e1006340.
  2. Harris, K. y  Nielsen, R. (2016), «The genetic cost of Neanderthal introgression«. Genetics, en línea.

LIBRO DE LA SEMANA

 portadalamentepordescubrir

FICHA COMPLETA

Publicado por José Luis Moreno en SIETE DÍAS, 0 comentarios
Pelirrojos

Pelirrojos

     Última actualizacón: 11 marzo 2018 a las 17:17

Los etíopes dicen que sus dioses son de nariz chata y piel negra, los tracios que tienen ojos azules y pelo rojizo.

Jenófanes de Colofón

Los pelirrojos han tenido muy mala prensa a lo largo historia. En la Grecia clásica se pensaba que cuando un pelirrojo moría se convertía en una especie de vampiro (no de los que chupan la sangre). La tradición judía identificaba el llamativo color rojo del pelo con el fuego y éste con lo maligno y el infierno, de ahí que se nos cuente que Lilith, la primera esposa de Adán (que abandonó el Edén por propia iniciativa) se convirtiese en la concubina de Asmodeo, el rey de los demonios.

La Edad Media bebió de estas tradiciones folclóricas, que se vieron reforzadas por la crueldad mostrada por los vikingos durante sus incursiones. Estos pueblos nórdicos se dedicaron durante buena parte de la Alta Edad Media a saquear los territorios que encontraban en su camino de expansión y conquista, siendo uno sus principales objetivos los monasterios de las órdenes religiosas. Los monjes, tras vivir experiencias de sangre y horror, se encargaron de propagar la idea de que los vikingos, uno de cuyos principales cabecillas fue Erik Thorvaldsson (conocido como Erik el Rojo por el color de su pelo), eran la mismísima encarnación del diablo. En este periodo de la historia los pelirrojos fueron tachados de personas malvadas, de brujos y practicantes de las artes oscuras.

Esto ya es historia, así que veamos qué tiene que contarnos la ciencia.

El color de pelo

Nuestro color de pelo, así como el de la piel, guardan relación con un pigmento llamado melanina que se suma a la queratina para configurar las distintas tonalidades. Las células que producen melanosomas ―el orgánulo que contiene melanina― se denominan melanocitos y son los responsables, por ejemplo, de que la piel se oscurezca después de que la expongamos a la luz del sol o a los rayos ultravioletas.

Existen dos tipos de melanina, la eumelanina y la feomelanina. Como hemos apuntado, la principal función de este pigmento es bloquear los rayos ultravioleta que provienen del sol para evitar daños en el ADN celular, aunque cada tipo de melanina responde de forma diferente.

La concentración de eumelanina es la responsable de que nuestro pelo sea negro, rubio o castaño (su ausencia genera el pelo blanco). Su función como fotoprotector es muy eficiente ya que transforma la energía de la radiación ultravioleta en calor, logrando disipar casi el 100% de la misma. Podemos encontrar dos tipos de este pigmento: la eumelanina negra, que otorga al pelo un color negro; y la eumelanina marrón, que confiere el color castaño o rubio en función de su proporción.

El otro tipo de melanina, la feomelanina, produce una tonalidad de rojo a rosa que se manifiesta en un entorno con poca o nula presencia de eumelanina. Debido a su composición química, la feomelanina no protege la piel de la radiación solar sino todo lo contrario, se ha descrito que contribuye a causar daños en la piel debido a su potencial para generar radicales libres cuando se la somete a luz ultravioleta (de ahí la mayor sensibilidad de la piel y la aparición de efélides, es decir, las pecas de toda la vida).

Biosíntesis de feomelanina y eumelanina (wikimedia commons)

En los mamíferos, las proporciones relativas de feomelanina y eumelanina están reguladas por la hormona estimulante de los melanocitos, que actúa a través de su receptor (MC1R) para aumentar la síntesis de eumelanina. Las mutaciones en el gen que codifica el receptor de la melanotropina de tipo 1 (MC1R) afectan el patrón de la melanogénesis resultando en la pérdida o disminución de la expresión del gen, lo que conduce a una mayor síntesis de feomelaninas en detrimento de las eumelaninas (es decir, aparece el fenotipo de pelo rojo y piel clara) 1.

Uno de los principales problemas al que se enfrentaban los científicos cuando trataban de abordar el problema de la heredabilidad del color de pelo rojo era que no existía un criterio claro de cuál era ese color, ya que las distintas variaciones de tonalidad provocaban errores en las conclusiones. Para solventar este problema, T. E. Reed empleó un espectrofotómetro de reflectancia para medir exactamente cuáles son los colores del pelo (se trata de un aparato que mide la cantidad de luz que refleja el pelo en diferentes longitudes de onda) explicando un hecho conocido: hay personas que tienen un color intermedio que no se puede clasificar como negro, marrón o amarillo 2. Constató que hay personas con el pelo castaño que tienen algunas cantidades de feomelanina (el pigmento de los pelirrojos), o el caso de pelirrojos que en teoría sólo deberían tener feomelanina que presentan distintas cantidades de eumelanina (el pigmento de los morenos). Este es el motivo por el que algunos pelos castaños tienen reflejos rojizos en función de la incidencia de la luz.

Un estudio reciente 3 sostiene que existen al menos doce genes implicados en el color del pelo y que éstos presentan un total de 45 variaciones diferentes (polimorfismos de un solo nucleótido, SNP por sus siglas en inglés). Otros trabajos han confirmado que algunos genes controlan los diferentes matices, algunos le dan el color, otros el brillo, otros la tonalidad, otros lo hacen más oscuro o más claro, etc.

Los pelirrojos y la anestesia

Un hecho curioso y bastante llamativo es que la mayoría de los pelirrojos no experimenta el dolor del mismo modo que el resto de la población. Los datos clínicos recogidos hasta la fecha corroboran que los pelirrojos son más difíciles de anestesiar: necesitan de media un 19% más de gas en una anestesia general, son más resistentes a la anestesia local, y parece que también son más sensibles al dolor térmico.

Los anestesiólogos habían constatado que la edad y la temperatura corporal podían alterar los requerimientos de la anestesia inhalatoria (la técnica que utiliza como agente principal para el mantenimiento de la anestesia un gas anestésico) aunque no se había detectado ningún genotipo asociado con esa alteración a pesar de las anécdotas que circulaban entre los especialistas relativas a que era más difícil anestesiar a pacientes pelirrojos.

Para poner a prueba esta creencia, un equipo de investigadores de la Universidad de Louisville en Kentucky decidió estudiar la respuesta anestésica al desflurano de mujeres pelirrojas naturales en comparación con un grupo control de mujeres de pelo oscuro 4 (sólo participaron mujeres en el estudio para descartar posibles confusiones por las diferentes respuestas anestésicas entre sexos, y todas se encontraban en la misma fase del ciclo menstrual para evitar diferencias hormonales).

Un total de veinte mujeres sanas, diez de ellas pelirrojas, recibieron anestesia general estándar inducida con sevoflurano y mantenida con desflurano a una concentración final de entre un 5,5 y un 7,5%. Después de alcanzar un nivel estable de anestesia, se sometió a las pacientes a una descarga eléctrica (100 Hz, 70 mA) en la pierna. Si se movían en respuesta a la estimulación, se aumentaba el nivel del anestésico hasta no detectar ningún movimiento con descargas posteriores; en el caso de no haber respuesta al estímulo, el nivel de desflurano se reducía en un 0,5%. También se tomaron muestras de sangre para llevar a cabo análisis del receptor de la melanotropina de tipo 1.

Tomado de Liem, E. B., et al. (2004), «Anesthetic requirement is increased in redheads». Anesthesiology, vol. 101, núm. 2, p. 279.

Las conclusiones fueron estadísticamente relevantes: era necesario un 19% más de anestesia en las mujeres pelirrojas (6,2 vol% [95% CI, 5,9 a 6,5]) que en las mujeres de cabello oscuro (5,2 vol% [4,9-5,5]; P=0,0004). Nueve de las diez pelirrojas eran o bien homocigotos (dos alelos idénticos en el locus) o heterocigotos compuestos (tiene dos alelos diferentes en un locus determinado, uno en cada cromosoma de un par) para las mutaciones en el gen del receptor de la melanotropina de tipo 1 5.

Tomado de Liem, E. B., et al. (2004), «Anesthetic requirement is increased in redheads». Anesthesiology, vol. 101, núm. 2, p. 279.

Como posible explicación para sus hallazgos, los autores han propuesto que la mutación del gen MC1R podría activar de forma involuntaria en el cerebro receptores similares que procesan la ansiedad y el dolor, es decir, las mutaciones pueden estar involucradas en la compleja regulación del sistema nervioso central.

Otra investigación relacionada con esta cuestión se llevó a cabo por otro equipo de investigadores de la misma universidad, esta vez con ratones 6. Para el estudio se emplearon ratones que tenían una determinada mutación del gen MC1R cuyo resultado era la pérdida de la función génica. En condiciones controladas se compararon los requerimientos anestésicos de estos ratones (que tenían el pelo claro) con un grupo control de ratones fenotípica y genotípicamente normales. Esta investigación corroboró la necesidad de una mayor anestesia en los ratones con la mutación del gen MC1R.

Una de las implicaciones más importantes de este tipo de hallazgos es que se constata que diferentes genotipos y fenotipos pueden conllevar diferentes respuestas a los medicamentos que utilizamos habitualmente. El concepto de farmacogenética, la disciplina biológica que estudia el efecto de la variabilidad genética de un individuo en su respuesta a determinados fármacos, es un campo emergente que tendrá una amplia repercusión en el futuro.

 

Artículos principales

Anesthetic requirement is increased in redheads

Mice with a Melanocortin 1 Receptor mutation have a slightly greater minimum alveolar concentration than control mice

Más información

En este estudio se constata que las mutaciones en el gen que codifica el receptor de la melanotropina de tipo 1 (MC1R) afectan el patrón de la melanogénesis, lo que conduce a una mayor síntesis de feomelaninas en detrimento de las eumelaninas.

T. E. Reed emplea un espectrofotómetro de reflectancia para medir exactamente cuáles son los colores del pelo (se trata de un aparato que mide la cantidad de luz que refleja el pelo en diferentes longitudes de onda).

Este estudio sostiene que existen al menos doce genes implicados en el color del pelo y que éstos presentan un total de 45 variaciones diferentes.

Se establece el papel del receptor de melanotropina de tipo 1 (MC1R) en la determinación del color de la piel y el pelo.

Mientras que los anestésicos generales se han empleado eficazmente durante muchos años, sus bases moleculares exactas siguen siendo relativamente desconocidas. En este estudio de revisión se discuten los hallazgos recientes relacionados con la resistencia a los efectos de la anestesia, como una forma de arrojar luz sobre estos mecanismos.

Notas

  1. Ver Human pigmentation genes: identification, structure and consequences of polymorphic variation
  2. Los resultados de este estudio se publicaron en la revista Annals of Eugenics (hoy Annals of Human Genetics) bajo el título Red hair colour as a genetical character
  3. Model-based prediction of human hair color using DNA variants
  4. Anesthetic requirement is increased in redheads
  5. Tres mutaciones particulares de los alelos de MC1R (R151C, R160W, y D294H) están presentes en la mayoría de los pelirrojos, con al menos uno de estos tres alelos presentes en el 93% de personas con el pelo rojo
  6. Y publicada en el mismo número de la revista Anesthesiology que el anterior: Mice with a Melanocortin 1 Receptor mutation have a slightly greater minimum alveolar concentration than control mice
Publicado por José Luis Moreno en CIENCIA, MEDICINA, 1 comentario