Constantinopla

Siete días … 27 de enero a 2 de febrero (ADN neandertal)

Siete días … 27 de enero a 2 de febrero (ADN neandertal)

     Última actualizacón: 1 septiembre 2017 a las 18:47

BIOQUÍMICA

Un estudio en el que ha participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha propuesto una nueva aproximación para explicar el origen de la vida en la Tierra basada en la química de sistemas. Según este planteamiento, los primeros seres vivos, que aparecieron hace más de 3.500 millones de años, surgieron en medios heterogéneos, que posibilitaron una química suficientemente compleja.

El trabajo propone un escenario heterogéneo y complejo, en el que soluciones acuosas de diferentes monómeros y biopolímeros convivirían con moléculas anfifílicas capaces de formar vesículas y otros compartimentos. En tales sistemas habría sido fundamental el papel de diferentes tipos de catalizadores, entre ellos superficies minerales, interfases reactivas y organocatalizadores.

La existencia de un protometabolismo encapsulado en su propia membrana, apunta el estudio, permitió a los sistemas que estaban formándose mantenerse fuera del equilibrio termodinámico, mediante diversos mecanismos de control cinético y espacial sobre los procesos de autoorganización y transformación molecular implicados. Esto condujo a la transición entre los sistemas químicos y los biológicos.

• Noticia Agencia SINC

• Artículo: Prebiotic Systems Chemistry: New Perspectives for the Origins of Life

BIOLOGÍA

Revelan el secreto de las serpientes voladoras. Las inusuales serpientes voladoras, que habitan en las selvas del sudeste asiático, son capaces de lanzarse desde los árboles y planear en el aire. ¿Y cómo lo hacen? Cambian radicalmente la forma de su cuerpo para generar las fuerzas aerodinámicas necesarias para realizar su hazaña.

Los investigadores sostienen que ahora entienden cómo estos reptiles pueden planear por la jungla en lugar de caer en picada al suelo.

«Al saltar, se aplana desde justo detrás de la cabeza hasta donde empieza la cola. Lo que hace es rotar sus costillas hacia adelante, hacia la cabeza, y hacia arriba, hacia la columna vertebral. Y esto hace que sea mucho más ancha –dobla su anchura– y esto produce esa forma de sección única».

El cuerpo de la serpiente pasa de ser redondeado a ser mucho más achatado y cóncavo en la parte de abajo. Los científicos analizaron las fuerzas aerodinámicas que esta forma alterada genera en el aire, y para ello crearon una copia plástica de la culebra y la colocaron en un tanque de agua en movimiento.

Los científicos creen que el animal combina la transformación física con una danza ondulante en el aire para volar por lo alto de los árboles.

«Mueve la cabeza de un lado a otro, así pasa ondas por el cuerpo y parece que estuviera nadando en el aire», expresó Socha.

Los investigadores dicen que el secreto de las serpientes voladoras podría inspirar el desarrollo robóticos de máquinas capaces de reptar, trepar y planear.

• Noticia BBC Mundo

• Artículo: Aerodynamics of the flying snake Chrysopelea paradisi: how a bluff body cross-sectional shape contributes to gliding performance

GENÉTICA

Los restos de ADN neandertal en los humanos modernos –del que se mantiene hasta un 20%– están implicados con genes que afectan tanto a diversas enfermedades, como la de Crohn, como en otros aspectos relacionados con la adaptación al medio, como la producción de queratina.

Los científicos saben que los neandertales procrearon con los ancestros de los humanos modernos y dejaron rastros de su material genético. De qué forma afecta al ser humano actual este legado de ADN neandertal y qué cantidad de segmentos han sobrevivido son cuestiones que no están claras.

Un estudio, dirigido por los genetistas de la Escuela de Medicina de Harvard (EE UU) y publicado en Nature, sugiere que el material genético heredado de los neandertales ha ayudado al ser humano moderno a adaptarse –por ejemplo, con genes relacionados con la piel–, pero también está implicado en enfermedades como la diabetes tipo 2, la enfermedad de Crohn, el lupus y la cirrosis biliar.

Los científicos saben que los neandertales procrearon con los ancestros de los humanos modernos y dejaron rastros de su material genético

Asimismo, otro artículo de la Universidad de Washington (EE.UU.), publicado de forma simultánea hoy en la revista Science, ha estudiado con detalle cuántos de estos segmentos de ADN han sobrevivido.

Al comparar las secuencias del genoma arcaico y moderno, sus resultados indican que aunque la cantidad total de la secuencia neandertal en cualquier humano moderno es relativamente baja, la cantidad acumulada del genoma neandertal que persiste a través de todos los seres humanos es el 20%.

Los investigadores también se han encontrado con que hay regiones del cromosoma humano que carecen totalmente de genoma neandertal.

“El cromosoma 7, por ejemplo, no tiene absolutamente ninguno. No sabemos a ciencia cierta por qué no hay ADN neandertal allí, pero podría ser que era incompatible con el ADN del humano moderno. Curiosamente, el gen FOXP2, que se sabe que está asociado con las habilidades del lenguaje, se encuentra justo en el centro de esa región”

• Noticia Agencia SINC

• Artículo: The genomic landscape of Neanderthal ancestry in present-day humans

• Artículo: Resurrecting Surviving Neanderthal Lineages from Modern Human Genomes

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Los animales transgénicos son el modelo ideal para estudiar enfermedades debidas a mutaciones del ADN. Pero las técnicas existentes tenían un problema: se basaban en producir muchos cambios en el genoma y luego seleccionar los ejemplares adecuados. Este método puede servir en ratones, que se reproducen mucho (por ello hay mucha variedad en cada camada y se puede elegir) y maduran pronto, lo que permite una investigación exhaustiva. Pero en simios, con camadas muy pequeñas y largos tiempos de crianza, eso no era posible. Algo que puede empezar a cambiar después del trabajo que ha publicado el equipo del chino Jiahao Sha, de la Universidad de Nanjing.

El trabajo se basa en la aplicación de la llamada tecnología CRISPR/Cas9, que básicamente consiste en utilizar unas bacterias para que hagan de tijeras genéticas que sirvan para introducir los genes que se quieren investigar, con la peculiaridad de que se puede dirigir exactamente dónde va a producirse la mutación. Con ello se evita generar animales inviables (que si bien en los roedores no es algo muy grave desde el punto de vista de la investigación, en monos con gestaciones largas es un obstáculo) y, además, se consiguen ejemplares que se parecen lo más posible a lo que sucede en la naturaleza.

El único requisito es que el proceso de modificación debe hacerse justo después de la fecundación, cuando el futuro macaco es solo un embrión de una célula. De esta manera se asegura que todo el organismo lleva la mutación. Ya han nacido dos animales después de aplicarle esta técnica.

• Noticia El País

• Artículo: Generation of Gene-Modified Cynomolgus Monkey via Cas9/RNA-Mediated Gene Targeting in One-Cell Embryos

MICROBIOLOGÍA

Corría el año 541 y la ciudad de Constantinopla era una trampa mortal. Lo que había comenzado como un simple brote de una nueva enfermedad se convirtió en una imparable epidemia que se cebaba especialmente con los más jóvenes y fuertes. Su avance fue fulminante. En cuestión de semanas la cifra de muertes pasó de 5.000 al día a 10.000. Ni aun entonces el emperador Justiniano renunció a recaudar impuestos a sus súbditos y les hizo pagar incluso los de sus vecinos muertos. Así lo relató el cronista de cabecera del emperador, conocido como Procopio de Cesarea. Pero todo fue inútil. La llamada Plaga de Justiniano fue el último clavo en el ataúd de lo que un día fue el Imperio Romano y se expandió por todo el mundo matando a unos 40 millones de personas en una de las peores pandemias de la Historia.

Ahora, casi 1.500 años después del desastre de Constantinopla, un equipo de científicos ha conseguido reconstruir el genoma completo del patógeno que desató aquella plaga y ha respondido las preguntas que la humanidad llevaba haciéndose más de un milenio.

Los dientes de dos cadáveres en un cementerio de Alemania han aportado la clave. De sus restos, que datan de las fechas aproximadas de la plaga, se ha conseguido extraer pequeños fragmentos de ADN de la Yersinia pestis, la bacteria de la peste. El análisis ha permitido reconstruir el genoma completo del patógeno y su análisis.

Lo que sí ha permitido el análisis de ADN antiguo es demostrar que Procopio, el historiador, no siempre era fiable. En una de sus crónicas de la peste describió su origen y expansión. “Empezó con los egipcios de la ciudad de Pelusium. Se dividió y parte fue a Alejandría y el resto de Egipto y otra parte fue a sus vecinos los palestinos y, desde allí, recorrió toda la Tierra”. Al reconstruir el genoma de la peste, Poinar puede aclarar de dónde surgió por primera vez y cómo viajó desde allí. Su trabajo aclara que el origen de la plaga no fue África, sino Asia. Desde allí se expandió a Europa siguiendo vías comerciales como la ruta de la seda. En total, hubo tres oleadas que convirtieron un pequeño brote localizado en una pandemia mundial que, según Procopio, mató a 100 millones de personas y estuvo a punto de “extinguir” al ser humano de la faz de la Tierra. Por eso es irónico que fuera Justiniano el que le haya puesto nombre a la plaga, pues él sobrevivió a ella.

• Noticia Materia

• Artículo: Yersinia pestis and the Plague of Justinian 541–543 AD: a genomic analysis

PALEONTOLOGÍA

Ver o ser vistos es la cuestión que tuvieron que plantearse los humanos que habitaron durante el Paleolítico la cornisa cantábrica. Un estudio analiza la visibilidad de los yacimientos paleolíticos de la mitad oriental de Cantabria y las provincias de Vizcaya y Guipúzcoa, mediante programas informáticos de análisis geográfico.

“Hemos comprobado que los cazadores y recolectores nómadas que habitaban estas tierras, hace entre 17.000 y 10.700 años, cambiaron cuevas y refugios situados a media ladera o en altitud por otros en los fondos de los valles y pies de ladera”, apunta Alejandro García Moreno, de la Universidad de Cantabria y autor principal del estudio.

Los yacimientos más antiguos suelen situarse en montes de forma cónica, como las cuevas de El Castillo en Cantabria y Santimamiñe en Vizcaya. Destacan en el paisaje; es decir, no solo puede verse muy bien desde ellos, sino que también resultan muy visibles.

A lo largo del Paleolítico aparecen yacimientos nuevos, muchos de ellos en cuevas que no estaban habitadas hasta entonces y en lugares de menor altitud. “Desde estas cuevas podían ver a mucha menos distancia, pero abarcan un horizonte mayor”, expone el científico.

En total, los investigadores estudiaron 25 yacimientos arqueológicos del final del Paleolítico Superior –los periodos denominados Magdaleniense y Aziliense– y emplearon un sistema de información geográfica (GIS, por sus siglas en inglés) que combina datos espaciales, como mapas y modelos digitales del terreno, con información alfanumérica.

• Noticia en Agencia SINC

• Artículo: To see or to be seen… is that the question? An evaluation of palaeolithic sites’ visual presence and their role in social organization

ARQUEOLOGÍA

¿Qué comían y bebían nuestros antepasados hace miles de años? Conocer la dieta de los diferentes pueblos de la antigüedad se ha convertido en una parte primordial de la arqueología. Y es que identificar los menús de épocas pretéritas es un aspecto fundamental para saber más sobre su estilo de vida, su organización social e incluso su comercio (para adquirir los distintos productos). Ahora un grupo de investigadores de la Universidad de Pensilvania han conseguido descifrar los elementos que componían el’ grog nórdico’, una bebida alcohólica milenaria muy común en los territorios escandinavos en la Edad de Bronce utilizada especialmente para mantenerse calientes frente a las bajas temperaturas.

En concreto, el estudio ha detectado mediante técnicas de arqueología biomolecular la utilización de miel, arándanos rojos, mirto, enebro, resina de abedul y hasta cereales para la fabricación de dicho brebaje. Para lograr estos resultados, el equipo de investigadores analizaron restos de ‘grog’ de diferentes lugares de Suecia y Dinamarca. La muestra más antigua está datada entre el 1500 y el 1300 a. C. y se halló en el interior de una vasija de cerámica que formaba parte de un ajuar funerario de un príncipe guerrero de la localidad danesa de Nandrup. Pero también se examinaron otras muestras fechadas entre el 1100 y el 200 a. C.

Según el doctor Patrick E. McGovern, director del Proyecto de Arqueología Biomolecular de la Universidad de Pensilvania, este trabajo confirma la existencia de un comercio de vino entre los pueblos nórdicos y el sur de Europa desde II Milenio a. C. que fue incrementándose rápidamente con el paso de los siguientes siglos hasta desterrar prácticamente el ‘grog’. Aunque según este experto algunos de los ingredientes de esta bebida local se utilizaron posteriormente como productos de las cervezas medievales. Actualmente la bebida más parecida a lo que pudo ser el ‘grog’ original se produce en la isla sueca de Gotland y se la conoce como ‘Gotlandsdryka’.

• Noticia El Correo

• Artículo: A biomolecular archaeological approach to ‘Nordic grog’ (descarga directa en formato PDF)

Publicado por José Luis Moreno en SIETE DÍAS, 3 comentarios
La caída o decadencia del Imperio romano (y II)

La caída o decadencia del Imperio romano (y II)

     Última actualizacón: 20 marzo 2018 a las 21:56

En la anterior entrada, habíamos dejado nuestro repaso de la caída del Imperio romano con las reformas fiscales de Diocleciano, que habían motivado la huida de numerosos ciudadanos para evitar el pago de impuestos.

Tras la muerte de Diocleciano asumió el poder Flavio Valerio Constantino, hijo bastardo de Constancio Cloro, el César nombrado por Maximiano.  Galerio, el otro Augusto, veía cada vez con mayor aprensión el poder que acumulaba Maximiano por lo que decidió que Constantino debía residir como oficial militar en su cuartel general, pensando de esta forma tenerlo cerca y controlarlo.  Sin embargo Constantino, quizás consciente del peligro que entrañaba acatar ese deseo, decide desobedecer y opta por reunirse con su padre en Bretaña, llegando justo a tiempo para su fallecimiento.  Las tropas de la isla aclaman a Constantino como Augusto aunque él prefiere adoptar el título de César.

Nos encontramos de nuevo con la pretensión de diferentes aspirantes de ocupar los cargos del Estado.  Tras algunas escaramuzas, el 27 de octubre de 312 d.C. se produce el enfrentamiento de los ejércitos de Constantino y Majencio a unos 20 kilómetros de Roma.  Se ha querido ver en este choque un combate en nombre de la religión: el cristianismo defendido por Constantino, y el paganismo por Majencio.  Constantino salió victorioso aunque aún tuvo que vérselas con Licinio y Maximino Deza (nombrados Augusto y César por Galerio respectivamente).  Con el primero de ellos llegó a un acuerdo para el reparto del Imperio (mediante el famoso Edicto de Milán del año 313 d.C. que también proclamaba el respeto a todas las religiones y devolvía los bienes confiscados a los cristianos), mientras que Maximino facilitó las cosas muriendo prematuramente.  Tras la ruptura del acuerdo con Licino, Constantino dirigió su ejército contra él obteniendo una nueva victoria.  Así, consiguió reunir todo el poder en sus manos.

A pesar de lograr unificar el poder no mejoró la situación política ya que Constantino I decidió dar continuidad a las ideas descentralizadoras adoptadas por Diocleciano: acuerda la fundación de una Nueva Roma ―difuminando aún más el poder de Roma como capital imperial― en la antigua ciudad de Bizancio que será conocida como Constantinopla cuando, finalmente, traslada allí su residencia en el año 330 d.C.  Del mismo modo, en el año 332 d.C. firma un pacto entre el Imperio y los bárbaros, regulando su migración y establecimiento en sus territorios, empleándolos en los ejércitos para la defensa de las fronteras.

Constantino I fue el único de los sucesores de Augusto que permaneció en el trono más de 30 años pero estropeó su gran obra de reconstrucción al redactar su testamento: decidió dividir el Imperio entre sus hijos, Constantino, Constancio y Constante, y sus dos nietos sobrinos, Delmacio y Anibalino.  Resulta sorprendente que, tras todo lo vivido hasta ese momento, no fuera consciente de lo que sucedió nada más fallecer: en las luchas que tuvieron lugar casi de inmediato murieron Constantino y Constante, quedando como único soberano Constancio.  Éste nombró como sucesor a su primo Flavio Claudio Juliano ―posteriormente apodado el Apóstata porque trató de reavivar la religión pagana y de impedir la expansión del cristianismo― quien, tras la muerte de aquél fue nombrado emperador (cargo que ocupó durante menos de dos años)

Así, tras la muerte de Juliano en una batalla contra los persas y un breve sucesor, las tropas nombraron emperador en el año 364 d.C. a uno de sus generales, Valentiniano, quien asoció en el poder a partes iguales a su hermano Valente.  Éste gobernó Constantinopla y las provincias orientales, mientras que Valentiniano retuvo las provincias occidentales con Milán como capital.  Sin embargo, esta situación duró poco ya que Valentiniano falleció en el año 375 d.C. y fue sucedido por hijo Graciano.

Los Hunos vía Wikimedia Commons.

Entran en escena los hunos

Por estos años llegaban de Rusia aludes de bárbaros mucho más terribles que los demás: los hunos.  Procedían de Asia central de donde fueron expulsados por los emperadores chinos en el siglo I de nuestra era.  Desde entonces vagaban por las estepas comenzando su periplo hacia occidente donde, en el curso del siglo IV, expulsaron a los germanos asentados entre el mar Negro y el Báltico.

Este empuje imparable provocó que los germanos abandonaran las tierras en las que habían vivido durante largo tiempo: los vándalos, los alanos y los suevos se desplazaron a la Galia a partir del año 406 y penetraron en la península ibérica.  Por su parte, los anglos y sajones ocuparon Britania, mientras que  los francos se hicieron dueños del norte de Francia y los visigodos fundaron un reino con Tolosa como capital.

Debemos destacar que los vándalos, los alanos y los suevos no se detuvieron en Hispania ya que, con el rey Genserico a la cabeza, atravesaron el estrecho de Gibraltar y fundaron en el norte de África el primer reino germánico independiente (con capital en Cartago), pasando a controlar las provincias cerealísticas del Imperio.

Valente, el encargado de las provincias orientales del Imperio había aceptado el establecimiento en tierras imperiales de los visigodos, aunque se arrepintió en seguida cuando comprobó que se dedicaban al saqueo.  Pese a que tenía preparado un ejército para enfrentarse a los persas, tuvo que dejar a un lado el proyecto para acudir en defensa de  Adrianópolis, donde habían llegado los visigodos.  Valente atacó solo y sufrió una completa derrota.  Él mismo, herido, fue quemado vivo en la cabaña donde sus asistentes le habían resguardado.

Graciano, que había subido al trono al fallecimiento de su padre Valentiniano, se encontró solo en el poder por lo que decidió asociarse con el general Teodosio a quien le confirió el Imperio de oriente.  Estamos en el año 378 d.C.

Estos importantes movimientos migratorios no supusieron únicamente un desplazamiento de grandes masas de personas, sino que provocaron la aparición y difusión de una nueva estrategia bélica y una nueva organización política.  La caballería se convierte en el arma predominante y en los pueblos germanos de los reinos mediterráneos, el antiguo orden es reemplazado por una autocracia de origen militar que concentra en manos del monarca la totalidad del poder político.

Teodosio I el Grande

Teodosio firmó un pacto con la nación goda por el que ésta se convertía en una nación autónoma bajo la autoridad nominal del emperador.  Se le permitió ocupar las tierras abandonadas al sur del Danubio (Tracia) y además, a cambio de un subsidio, proporcionarían reclutas al ejército romano.  Los visigodos estaban exentos del pago de impuestos y conservaban sus leyes, por lo que no fueron considerados ciudadanos romanos.  Desde el punto de vista administrativo, son completamente autónomos aunque dependen del apoyo económico del imperio y, a cambio, se convierten así en una primera línea de resistencia frente a las invasiones de los hunos, cada vez más peligrosas.

En el año 383, otro usurpador, Magno Máximo (general de las tropas de Britania) ataca al emperador de Occidente Graciano a quien vence y mata en Lyon.  Al morir Graciano, la sucesión legítima le correspondía a Valentiniano II, cuñado de Teodosio, pero dado que Magno Máximo dirigió sus ejércitos contra Constantinopla, Teodosio se vio obligado a hacerle frente derrotándolo.

A pesar de que durante un tiempo pareció que la situación política comenzaba a estabilizarse, en el año 392 el joven Valentiniano II muere misteriosamente.  En la actualidad se desconoce si se suicidó o bien fue asesinado por su propio tutor, el jefe militar de origen bárbaro Arbogasto.  Una vez muerto el emperador, Arbogasto decide enfrentarse a Teodosio aunque sale perdedor.  De esta forma, en el año 394 Teodosio I logra reunir en su mano el poder sobre las dos partes del Imperio.

Esta unidad fue una mera ilusión.  La división que se venía fraguando desde hacía tiempo se hizo más evidente a la muerte de Teodosio (acaecida en Milán en el año 395 d.C., apenas un año después de unificar el poder).  El último emperador que gobernó las dos partes del Imperio y que, curiosamente nunca llegó a pisar Roma, dejó como herederos a sus hijos: Arcadio, de 18 años gobernaría en Oriente, mientras que Honorio, de apenas 11 años, lo haría en Occidente: de esta forma se consuma una nueva división, con la diferencia de que ésta será permanente y definitiva.

Dos Imperios

La frontera entre ambos Imperios discurría al este de Italia y atravesaba Iliria (la antigua Yugoslavia sufrió esta división entre sus provincias que desembocó en la cruenta Guerra de los Balcanes).  La capital del Imperio de Oriente permanece en Constantinopla, mientras que Roma, ya en decadencia, cede su lugar como capital del Imperio de Occidente primero a Milán en el siglo IV, y luego a Rávena a partir del año 404.

El de Occidente, que correspondió a Honorio, era un Imperio que ya Teodosio había considerado como satélite del de Oriente.  A su lado, debido a su minoría de edad, situaron al general Estilicón, un bárbaro de raza germánica.  Lo mismo sucede con Arcadio, ya que quien gobierna como regente es el general Flavio Rufino, un encarnizado adversario de los germanos.  De nuevo tenemos a la vista motivos de enfrentamiento.

A la muerte de Teodosio I, el Imperio sufre derrotas en todos los frentes y los romanos se ven obligados a abandonar fronteras que habían mantenido durante siglos.  De esta forma, entre los años 406 y 407 las legiones romanas se retiran del Rin, situación que aprovechan los suevos y francos para atravesar el río y ocupar primero la Galia y, desde allí, introducirse en Hispania.  Las últimas unidades romanas dejan Britania y la isla cae en manos de anglos, sajones y jutos.

El prólogo de esa invasión de los pueblos bárbaros se había registrado entre los años 401 y 403 cuando Estilicón se vio obligado a utilizar todos los medios militares a su disposición para detener a los visigodos de Alarico quien se dedicaba a saquear el Véneto y la fértil llanura del Po hasta que fue vencido por Estilicón en Pollenza, haciendo prisioneros a la mujer e hijos del rey godo.

A cambio de los rehenes y el pago de importantes sumas, los godos se comprometieron a abandonar la península itálica.  Tras una serie de incumplimientos de pago por parte de los romanos, así como la muerte de Estilicón, Alarico volvió a entrar en la península Itálica y, tras perseguir sin éxito al emperador —que se había refugiado en Rávena— se puso en camino hacia Roma donde comenzó un largo asedio tras exigir el pago de elevadas sumas en oro y plata, así como la liberación de todos los esclavos bárbaros.  La ciudad se rindió sin combatir y el Senado, que ya solo existía simbólicamente, aceptó la petición de Alarico de que destituyera a Honorio.

De esta forma, en el Imperio de Occidente se veía con impotencia cómo sus territorios eran paulatinamente conquistados por los pueblos germánicos mientras que la parte oriental, gracias a la posición casi inaccesible de Constantinopla, sobrevivía sin demasiados contratiempos (de hecho, mantuvo su independencia hasta la Edad Moderna).

Señalemos una situación de esencial interés para comprender los profundos cambios sociales que se vivían en esta época turbulenta.  Dado que el ejército romano no podía defender a las pequeñas comunidades de aldea y de provincia, enfrascado como estaba en continuas guerras, la población confía cada vez más, para su defensa, en los señores que pueden disponer de milicias propias.  Recibieron el nombre de potentes y fueron adquiriendo una mayor independencia de la autoridad central al tiempo que ésta se iba debilitando.  La legislación impuesta desde Diocleciano en adelante favoreció esta situación ya que, como vimos, “petrificó” la sociedad, ligando irrevocablemente al campesino a la tierra y a su señor, así como al artesano a su oficio.  De esta forma, cada señor comenzó a ocupar el puesto del Estado creándose una miríada de feudos, cada uno con su propio señor al frente, armados hasta los dientes.  La Edad Media se acerca irremisiblemente.

Los últimos estertores

Orestes recibió en el año 475 la dignidad de patricio por parte del emperador Julio Nepote —el más alto honor que se podía conceder a un noble— así como el nombramiento de general de las tropas imperiales destinadas a contener los ataques de los visigodos y los burgundios en el sur de la Galia.  Sin embargo, en lugar de cumplir las órdenes, Orestes se rebeló y marchó contra el emperador que huyó de Rávena.  Dos meses más tarde, el 31 de octubre, el hijo de Orestes, Rómulo Augusto, era proclamado emperador de occidente aunque, como era de esperar, Orestes se constituyó en el “hombre fuerte” asumiendo el mando del ejerció y ejerciendo el poder en nombre de su hijo durante los escasos diez meses que duró su mandato.

Por su parte, Odoacro, rey de los hérulos, se había puesto al frente de una revuelta de soldados del ejército imperial en Italia y, tras ocupar Ticino (Pavía) dio muerte a Orestes y a su hermano Paulo en la misma Rávena.

De esta forma, el fin “oficial” del Imperio de Occidente se produjo en 476 cuando fue depuesto el último emperador de Occidente, Rómulo Augusto, por parte de Odoacro, que es aclamado nuevo emperador por el ejército.  De esta forma, quien fuera hijo de uno de los más influyentes consejeros de Atila, establece la primera dominación germánica sobre la península italiana.

Odoacro fue muy hábil al ser capaz de sintetizar las tradiciones romanas y bárbaras en su mandato: en su calidad de caudillo bárbaro se cuidó de ganarse la lealtad del ejército, mientras que la administración del Imperio siguió en manos de los romanos y se mantuvieron las antiguas instituciones.  Como muestra de lealtad, se apresuró a jurar fidelidad a Zenón, emperador de Oriente, y decidió permanecer en Roma como representante imperial.  Al principio, el emperador Zenón aceptó la figura de Odoacro como regente, pero muy pronto decidió acabar con él gracias a la ayuda de las tropas bárbaras de Teodorico.  Tras ser derrotado por los ostrogodos, Odoacro tuvo que aceptar, en el año 463, compartir el gobierno del Imperio de Occidente con el propio Teodorico.

Conclusiones

Como hemos visto, pretender que el fin del Imperio romano tuvo como desencadenante una única causa es desconocer la compleja realidad.  Hemos comprobado que durante un largo periodo de tiempo hubo distintas circunstancias que, en conjunto, desembocaron en el final de una época y, al propio tiempo, en el surgimiento de otra nueva.  Sin embargo, podemos decir que la irrupción progresiva de los bárbaros es la clave que explica el desmoronamiento final del Imperio romano de occidente y lo que sucedió a continuación: el nacimiento de la Europa medieval por medio de los reinos que formaron a partir de la evolución social de los pueblos bárbaros que se habían establecido en el antiguo territorio imperial.

Estas invasiones coinciden con el largo y complejo proceso de descomposición del Imperio romano.  Ese proceso comenzó con los emperadores militares, entre los años 235 y 305, cuando se estableció la práctica de que eran las unidades militares acantonadas en las provincias quienes designaban a los emperadores.  Un nuevo paso hacia la decadencia fue la división del Imperio en cuatro partes, la llamada tetrarquía, y el traslado de la residencia del emperador a Constantinopla.  Desde ese momento, la importancia política de Occidente no hizo más que disminuir, al mismo tiempo que el peso de las decisiones se circunscribía cada vez más a Oriente.

En cambio, otros estudiosos discuten la trascendencia de las invasiones.  Sostienen que Roma estaba habituada desde hacía siglos a combatir y vencer a los extranjeros que llegaban a sus fronteras:  “Los visigodos, los vándalos y los hunos que se asomaban a los Alpes no eran más feroces y expertos guerreros que los cimbros, los teutones y los galos que César y Mario habían afrontado y destruido”.

Así, afirman que Roma había nacido con una misión, la cumplió y con ella acabó.  Esa misión fue la de reunir las civilizaciones que la habían precedido, la griega, la oriental, la egipcia, la cartaginesa, fusionándolas y difundiéndolas en toda Europa y la cuenca del Mediterráneo.  No inventó gran cosa en Filosofía, ni en Artes, ni en Ciencias.  Pero señaló los caminos a su circulación, creó ejércitos para defenderlas, un formidable complejo de leyes para garantizar su desarrollo dentro de un orden, y una lengua para hacerlas universales.  No inventó siquiera formas políticas, pero Roma hizo modelos de ellas, y en cada una brilló su genio práctico y organizador.

Publicado por José Luis Moreno en Historia antigua, 1 comentario