José Luis Moreno

Doctor en Derecho. Jurista amante de la ciencia y bibliofrénico. Curioso por naturaleza.
Doctor en Derecho. Jurista amante de la ciencia y bibliofrénico. Curioso por naturaleza.
La esperanza del Síndrome de Rett

La esperanza del Síndrome de Rett

     Última actualizacón: 22 octubre 2018 a las 11:19

Hoy he conocido la grata noticia de la concesión del Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Biomedicina al bioquímico británico Sir Adrian Bird, llamado por algunos el “padre de la epigenética”. Como reconoce el acta que otorga el premio, entre los logros del Dr. Bird se encuentra el haber construido un mapa que describe las regiones del ADN donde se activan los genes por la unión de un tipo de moléculas ―llamadas grupos metilos― mediante el proceso llamado metilación (para más detalles, puedes leer la anotación de este blog sobre el tema: ¿Son idénticos los gemelos idénticos? (y III)

“todas las células de un mismo organismo poseen la misma secuencia de ADN. No obstante, las células que participan en diferentes funciones expresan distintos  subconjuntos de genes. Estos diferentes patrones de expresión se estabilizan por medio de marcas epigenéticas, de las cuales la primera descubierta y caracterizada fue la metilación del ADN, cuyas marcas se heredan a medida que las células se dividen y, en algunos casos, se heredan a través de varias generaciones”.

Estas señales epigenéticas son marcadores químicos que se unen a las histonas o al mismo ADN y cuya presencia en un determinado lugar viene determinada por diversas enzimas, algunas de las cuales añaden marcadores y otras los eliminan: la presencia de estas enzimas viene influenciada por el ambiente y, de una forma muy importante, por la dieta y otros hábitos de vida. En este sentido, alimentos ricos en folato (vitamina B) como varias verduras, frutas cítricas y fresas, son fuentes alimenticias de metilo.  Del mismo modo, la vitamina B12, presente en el pescado, la carne, la leche y los huevos, puede asimismo donar grupos metilo al metabolismo.

El desarrollo de estos trabajos le llevó al descubrimiento, insospechado para él mismo mientras planteaba los experimentos, que era posible corregir el defecto de una proteína asociada a una grave enfermedad englobada en el trastorno del espectro autista, concretamente, el síndrome de Rett.

El síndrome de Rett es un trastorno neurológico de base genética. Fue descubierto en 1966 por el doctor Andreas Rett de Viena que describió los casos de 22 niñas en una publicación médica alemana, sin embargo, esta publicación no recibió el reconocimiento esperado y la mayoría de los médicos no tuvieron conocimiento de la enfermedad debido a la escasa circulación del artículo. Los estudios realizados hasta la fecha han encontrado que la frecuencia del síndrome de Rett es de 1:12.000 a 1:15.000 nacimientos de niñas vivas.

Como síntomas podemos destacar que se observa un retraso grave en la adquisición del lenguaje y en la coordinación motriz, así como un retraso mental grave o severo. La pérdida de las capacidades es por lo general persistente y progresiva. Tras una fase inicial de desarrollo normal, se produce una detención del desarrollo y luego una pérdida de las capacidades adquiridas. Se observa una disminución de la velocidad de crecimiento del cráneo, y pese a que se da por término general un desarrollo psicomotor normal dentro de los primeros 5 meses de vida, asistimos acto seguido a un deterioro de las capacidades manuales anteriormente desarrolladas y aparecen movimientos estereotipados de las manos (agitarlas, morderlas, retorcerlas). Otro síntoma, quizás la característica más debilitante del síndrome de Rett, es la apraxia o la incapacidad de realizar funciones motoras (la apraxia interfiere con todos los movimientos del cuerpo, incluyendo la fijación de la mirada y el habla).

Pues bien, el trabajo de este eminente científico fue en la dirección de tratar de “identificar las proteínas que leen las señales de metilación del ADN, cuya mutación provoca enfermedades en el ser humano”. Y no pudo ser más afortunado en sus esfuerzos ya que dio con la proteína MeCP2, que detecta las señales de metilación del genoma.

Cuando funciona normalmente, el gen MECP2 contiene instrucciones para la síntesis de una proteína llamada proteína metilo citosina de enlace 2 (MeCP2), que actúa como uno de los muchos interruptores bioquímicos que indican a otros genes cuándo dejar de funcionar y parar de sintetizar sus propias proteínas. De ahí que la metilación se describa coloquialmente como un interruptor genético: tan importante es que un gen produzca una determinada proteína, como que lo haga en un momento concreto y deje de hacerlo según las circunstancias.

Debido a que el gen MECP2 no funciona correctamente en las personas que padecen el síndrome de Rett, no se producen cantidades suficientes de dicha proteína. Esta distorsión provoca que otros genes, cuya activación o desactivación depende de su presencia, se activen y se mantengan activos en momentos inadecuados. A largo plazo, esto puede causar los problemas de desarrollo neurológico que son característicos en este trastorno.

No conforme con este descubrimiento ya de por sí trascendental (debemos tener presente que por aquel entonces aún no se había secuenciado el genoma humano completo, estamos hablando de principios de los años 90 del siglo pasado) decidió reproducir mediante ingeniería genética el defecto del síndrome de Rett en un ratón. La formulación de este experimento partió de la base de que en esta enfermedad las neuronas no mueren, y por tanto se podía pensar en la posibilidad de restaurar su función. El múrido objeto de estudio manifestaba muy claramente los mismos síntomas de la enfermedad y por fin, en el año 2007, el equipo del Dr. Bird logró desarrollar un mecanismo que conseguía activar la síntesis correcta de la proteína con lo que los síntomas desaparecieron.

El jurado reconoce en el acta de concesión del galardón que

“Es la primera vez que se revierte una enfermedad neurológica en un contexto experimental, lo que genera la esperanza de que este enfoque se pueda trasladar a la clínica”

Ahí es nada…

El propio Bird explicó a la Fundación BBVA tras el anuncio del reconocimiento que

“No lo esperábamos, porque siempre se ha asumido que una enfermedad neurológica no tiene cura. Esperábamos como mucho retrasar la muerte de los animales, o tal vez hacer que mejoraran algunos de los síntomas. Pero lo que obtuvimos fue un resultado clarísimo, una mejora impresionante. Fue uno de esos momentos Eureka”.

Finalmente, Bird agradeció su premio y destacó la necesidad de que los distintos gobiernos sigan invirtiendo en investigación ya que, según ha lamentado, la inversión actual está en unos «mínimos históricos».

Es de lamentar que trabajos fundamentales para la mejora de nuestra calidad de vida permanezcan olvidados en los cajones de los laboratorios por falta de inversión pública. Últimamente se oyen voces que propugnan que, a falta de esta inversión institucional, la propia sociedad debería ser la que facilitase fondos para proseguir los trabajos (el famoso crowfunding o micromecenazgo) No dudo que estas sean unas iniciativas loables (en la mayoría de los casos) pero tampoco podemos olvidar que en ocasiones es muy complicado hacer comprender al común de los ciudadanos la importancia de determinadas investigaciones, máxime cuando no se espera puedan revertir a la sociedad a corto plazo en forma de productos acabados.

Nuestros impuestos (en parte) deberían destinarse al objetivo de mejorar nuestro bienestar a través de la ciencia ―sin etiquetas al uso de ciencia básica o ciencia aplicada―, algo que quizás se consiga si logramos concienciarnos de que nos va la vida en ello y elegimos a los políticos adecuados que nos gobiernen (¿para cuándo un verdadero científico rigiendo los controles del gobierno o de los ministerios implicados?)

“Aún estamos lejos de una cura para estas enfermedades, pero nuestro trabajo es una prueba de concepto que ha hecho que ahora muchos grupos de investigación, no solo el nuestro, estén trabajando en el desarrollo de terapias”

No obstante, aunque Bird se ha mostrado convencido de que «muchas enfermedades mentales podrían no ser irreversibles», ha advertido que «es imposible saber cuándo será posible» contar con un tratamiento disponible para las personas afectadas por trastornos del espectro autista.

Referencias

• Noticia La Razón

• Noticia La Vanguardia

• Noticia El Mundo

• Laboratorio de Sir. Adrian Bird

• Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento

• Acta de concesión del galardón

• Artículo original del estudio: Guy, J., et al. (2007), «Reversal of Neurological Defects in a Mouse Model of Rett Syndrome«. Science, vol. 315, núm. 5815, p. 1143-1147.

Publicado por José Luis Moreno en MEDICINA, 2 comentarios
Siete días … 20 a 26 de enero (Lactosa y chispa de la vida)

Siete días … 20 a 26 de enero (Lactosa y chispa de la vida)

     Última actualizacón: 3 diciembre 2017 a las 13:00

BIOQUÍMICA

El experimento de la “chispa de la vida” de 1953, recreado de nuevo en laboratorio. En 1953, dos investigadores, Stanley Miller y Harold Clayton Urey, de la Universidad de Chicago, llevaron a cabo un experimento mundialmente famoso que reproducía en laboratorio las condiciones que supuestamente se produjeron en la Tierra primigenia. La prueba demostraba la existencia de una «sopa primordial» por la que moléculas orgánicas importantes para el surgimiento de la vida podían formarse espontáneamente a partir de compuestos inorgánicos. Ahora, científicos del Instituto Tecnológico de Georgia, con ayuda de científicos de la NASA y del Instituto Tecnológico de Tokio, han recreado el experimento con un enfoque más seguro y adaptado al siglo XXI.

El famoso experimento de la «chispa de la vida» consistía en mezclar una serie de componentes, como metano, amoniaco, dióxido de carbono, hidrógeno y agua a descargas eléctricas de 60.000 voltios a temperaturas muy altas. El resultado fue la observación de una serie de moléculas orgánicas, pilares básicos para el desarrollo de la vida. «Los resultados de este estudio mostraron que los aminoácidos, los componentes básicos de la vida, se podrían formar en las condiciones primitivas de la Tierra», explica el investigador Eric Parker sobre la idea original de Miller y Urey.

A pesar de la importancia del experimento, Miller se mostró reacio a animar a sus colegas a repetirlo, debido al riesgo de inducir una explosión. Aunque otros equipos lo han llevado a cabo, los de Georgia decidieron realizar su propia versión, con un enfoque moderno y simplificado del método original de 1953, de forma que los investigadores interesados sepan cómo llevar a cabo el experimento de forma segura, «con instrucciones precisas sobre la evacuación de los gases inflamables (como el oxígeno, el metano y el hidrógeno) del aparato de reacción antes de iniciar la chispa». Un vídeo publicado en JOVE (Journal of Visualized Experiments) lo muestra paso a paso.

• Noticia ABC

• Referencia JOVE: Conducting Miller-Urey Experiments

 

BIOLOGÍA

Los estomatópodos o langostas mantis, crustáceos conocidos por sus llamativos patrones corporales de color y fluorescencia, tienen los ojos más complejos del reino animal. Su sistema de visión ha sido siempre un misterio para los científicos, pero un equipo internacional de investigadores ha conseguido averiguar cómo funciona: los estomatópodos tienen menos habilidad para discriminar entre colores pero reconocen rápidamente los colores básicos, lo que les permite ahorrar energía y responder ágilmente en ciertas situaciones.

Tienen los ojos más complejos del reino animal, con doce fotorreceptores o canales de color –la mayoría de seres vivos tienen entre dos y cuatro–. Su sistema de visión era un misterio para los científicos, pero un equipo internacional de investigadores publica en el último número de la revista Science cómo funciona.

“Estos animales son expertos en la visión en color. En teoría, por lo tanto, deberían ser mucho mejores para distinguir los colores que los humanos, pero lo que hemos descubierto es que no lo son, y que tienen una forma de codificar la información del color que es diferente a todos los demás animales conocidos”

Lo que sugiere el estudio es que estos crustáceos pierden parte de su habilidad para discriminar entre colores –por ejemplo, podrían no ser capaces de diferenciar entre naranja claro y amarillo oscuro– pero reconocen rápidamente los colores básicos sin comparar longitudes de onda del espectro visible en su cerebro.

Los científicos aún no están completamente seguros de cómo funciona exactamente el sistema visual de estos crustáceos, pero lo que sí saben seguro es que si lo utilizasen de la forma habitual –donde la entrada de color en los diferentes fotorreceptores se comparan por oposición–, al tener doce receptores espectrales, tendrían que mantener una arquitectura neural mucho más compleja y les supondría un coste de energía muy alto.

“Puede que exista alguna comparación de señales de color en algún nivel, y en eso es en lo que estamos trabajando ahora, para tratar de obtener una mejor comprensión de cómo procesan los resultados de sus sensibilidades espectrales en su sistema nervioso.

• Noticia Tendencias21

• Artículo: A Different Form of Color Vision in Mantis Shrimp

GENÉTICA

Un nuevo estudio basado en el análisis de restos de ADN humano localizado en Atapuerca sugiere que las hambrunas obligaron a los habitantes de la Edad de Bronce de la península ibérica a tomar leche y derivados para subsistir. Es una nueva explicación para el origen de la tolerancia a la lactosa de los europeos. Hasta ahora se consideraba la necesidad de tomar vitamina D para asimilar el calcio como única teoría que explicaba esta tolerancia.

Un acto tan habitual en Europa como tomar un vaso de leche no es nada común en otros lugares del mundo, como Asia. Un estudio publicado en 2009 reveló que la tolerancia a la lactosa desarrollada por los europeos se produjo hace más de 7.500 años.

Los científicos tenían una sola hipótesis para justificar esta tolerancia: los antiguos pastores neolíticos necesitaban adquirir vitamina D para procesar el calcio y evitar enfermedades mortales como el raquitismo.

Ahora, investigadores europeos acaban de probar que la hipótesis de la vitamina D es válida para los habitantes del norte, pero no en los del sur del continente. Al analizar ADN de la cueva de Portalón, en el yacimiento de Atapuerca (Burgos) de hace 3.800 años, los científicos comprobaron que nuestros antepasados ibéricos no tenían el gen que les permitía digerir el azúcar de la leche. Sin embargo, los actuales europeos del sur toleramos la lactosa.

La mayoría de los pastores ibéricos de la época no eran tolerantes a la lactosa, pero sí podían consumir fermentados lácticos, como queso o yogur, ya que la fermentación convierte gran parte de la lactosa en grasas digeribles. Los expertos apuntan a que en épocas de hambruna, cuando las cosechas no eran suficientes, se vieron obligados a comer más alimentos procedentes de la leche.

Según esta hipótesis, este cambio en la dieta provocó fuertes episodios de diarrea y otras dolencias –síntomas de la intolerancia a la lactosa– que en personas con problemas de nutrición podían ser graves e incluso mortales. Los autores del estudio creen que el proceso de selección natural permitió desarrollar la persistencia de la lactasa —la adaptación que permite tolerar los azúcares de la leche— en regiones como la península ibérica.

Según los expertos, los restos de ADN de Atapuerca demuestran que la tolerancia a la lactosa se ha desarrollado de manera independiente en distintas partes del mundo gracias a otras presiones evolutivas, y no solo la necesidad de asimilar el calcio.

• Noticia Agencia SINC

• Artículo: Direct estimates of natural selection in Iberia indicate calcium absorption was not the only driver of lactase persistence in Europe

MEDICINA

Curar la hepatitis C, la enfermedad infecciosa que afecta principalmente al hígado y que durante años ha matado a más estadounidenses que el VIH y el sida, está más cerca que nunca. Investigadores de la Universidad Johns Hopkins (EE UU) han liderado el desarrollo de un tratamiento más simple y eficaz contra esta patología, basado en una nueva combinación de medicamentos.

El trabajo revela que dicha combinación de tratamientos implica un par de fármacos antivirales orales —daclatasvir y sofosbuvir—, aún experimentales, más seguros frente a la hepatitis C.

Para los autores, la terapia combinada ha funcionado bien, incluso en los pacientes que son más difíciles de tratar, en los que la ‘terapia triple’ convencional con inhibidores de la proteasa de la hepatitis C —que combina los medicamentos telaprevir o boceprevir, además de interferón pegilado y ribavirina— no ha podido curar la infección.

«Esta investigación abre el camino para otras opciones de tratamiento más seguras, tolerables y eficaces para las personas infectadas con hepatitis C. Los tratamientos estándar para la enfermedad van a mejorar de manera espectacular en los próximos años, lo que conllevará a avances sin precedentes para el tratamiento de pacientes infectados con el virus.

La investigación se realizó en 211 hombres y mujeres con cualquiera de los tres tipos principales de la enfermedad que fueron tratados en 18 centros médicos de EE UU y Puerto Rico.

Entre los pacientes con genotipo 1 —la cepa más común de la infección en EE UU—, el 98% de los 126 pacientes no tratados previamente y el 98% de los 41 pacientes cuyas infecciones continuaron incluso después de la terapia triple se mantuvieron sin virus detectable en sangre tres meses después de que el tratamiento se hubiera detenido.

Los resultados fueron similares en aquellos pacientes infectados con los genotipos 2 o 3, cepas menos comunes en el país norteamericano.

• Noticia en Agencia SINC

• Artículo: Daclatasvir plus Sofosbuvir for Previously Treated or Untreated Chronic HCV Infection

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Un grupo de investigadores diseña un nuevo implante con nanomateriales que extrae suficiente electricidad de los órganos como para alimentar un marcapasos. El avance puede transformar los implantes médicos y el mercado de los medidores de actividad física.

¿Sabía que su corazón es una fuente de electricidad limpia e inagotable que hoy está un poco más cerca de ser aprovechada? Sus pulmones y su diafragma, con su movimiento constante, también. Un equipo de investigadores de EE.UU. acaba de diseñar un implante flexible que se adhiere a los órganos y convierte en electricidad la energía cinética de sus movimientos, lo que puede tener importantes aplicaciones para hacer más eficientes los marcapasos actuales y otras prótesis implantables.

El nuevo sistema se ha probado en corazones, pulmones y diafragmas de vacas, ovejas y cerdos, cuyos órganos tienen unas dimensiones similares a los de los humanos. Es la primera vez que un dispositivo así se usa en animales de este tamaño y los resultados indican que el implante es capaz de generar hasta ocho voltios, es decir, suficiente energía como para mover un marcapasos convencional. El gran objetivo de este prototipo es diseñar un nuevo tipo de generadores eléctricos y baterías que permitan sustituir o mejorar los modelos actuales.

El implante se basa en un material piezoeléctrico, lo que significa que cuando se dobla genera electricidad. En concreto se trata de capas nanométricas de un material llamado circonato titanato de plomo que se adhieren en una base de silicona. Esto permite pegarlos cerca de los ventrículos de un corazón o los pulmones, tal como muestran los vídeos del estudio. Cuando el corazón se contrae para latir, el material se dobla y genera electricidad. El nuevo modelo, señala el estudio, es hasta cinco veces más eficiente que otros probados en estudios anteriores con animales. El sistema también incluye un chip como rectificador y una minúscula batería recargable.

• Noticia Materia

• Artículo: Conformal piezoelectric energy harvesting and storage from motions of the heart, lung, and diaphragm

PALEONTOLOGÍA

El biólogo Bruce Archibald de la Universidad Simon Fraser ha descubierto tres nuevas especies fósiles extinguidas de moscas de gran cabeza, a partir de los análisis de las Colecciones de Historia Natural Senkenberg, en Alemania. Según la investigación, estos fósiles muestran que su evolución temprana es paralela a una revolución ecológica que formó el carácter de nuestras comunidades naturales modernas.

«Las moscas cabezonas son un grupo de insectos extraños cuyas cabezas redondas están casi totalmente cubiertas por sus saltones ojos compuestos, que utilizan para cazar principalmente saltamontes y los pulgones de las plantas, las plagas de insectos de jardín común», dice Archibald.

Las especies recién descubiertas se conservaron en yacimientos del Eoceno, que tienen entre 49 y 52 millones de años de edad, unos 12 millones de años después de la extinción de los dinosaurios. Este gran evento de extinción también acabó con los bosques en los que los dinosaurios habían vivido, con baja diversidad y pocos alimentos.

En el momento de estas moscas en el Eoceno, sin embargo, los bosques se habían diversificado de nuevo, pero esta vez con muchos nuevos tipos de árboles y plantas con flores que son familiares para nosotros hoy en día, como abedules, arces, y muchos otros.

Junto con estos nuevos bosques, vino una creciente diversidad de polinizadores e insectos herbívoros, y con ellos, la diversificación de sus depredadores, incluidas estas moscas cabezonas.

• Noticia Europa Press

• Artículo: Early Eocene Big Headed Flies (Diptera: Pipunculidae) from the Okanagan Highlands, western North America

CIENCIAS PLANETARIAS

Gracias al Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), un equipo de astrónomos japoneses obtuvo pruebas fehacientes de la existencia de un sistema planetario gigante en plena formación alrededor de una joven estrella.

El equipo de investigación, encabezado por astrónomos de las universidades de Osaka e Ibaraki, usaron ALMA para observar una joven estrella de la constelación del Lobo (Lupus) conocida como HD142527. La imagen de ALMA muestra polvo cósmico —el material que da origen a los planetas— describiendo un anillo asimétrico alrededor de la estrella. Tras medir la densidad del polvo en la parte más densa del anillo, los astrónomos descubrieron que hay grandes posibilidades de que allí se estén formando planetas gaseosos gigantes como Júpiter o planetas rocosos como la Tierra. El área observada se encuentra lejos de la estrella, a una distancia cinco veces superior a la que separa al Sol de Neptuno. Esta es la primera vez que se encuentran indicios de formación planetaria tan lejos de la estrella central de un disco protoplanetario. El equipo pretende seguir usando ALMA para observar HD142527 y otros discos protoplanetarios con el fin de llevar a cabo una investigación más profunda y comprender mejor los procesos de formación planetaria.

A la fecha se han descubierto más de 1.000 planetas extrasolares, y es sabido que el Sol no es la única estrella que tiene planetas. En el marco de investigaciones de este tipo, los astrónomos han encontrado una gran variedad de planetas, tales como gigantes gaseosos similares a Júpiter que giran alrededor de estrellas centrales describiendo órbitas mucho más pequeñas que la de Mercurio, o bien planetas con una órbita mucho más grande que la de Neptuno. Pese a todos estos hallazgos, los astrónomos todavía no comprenden a cabalidad el proceso de formación de los planetas, lo que constituye hoy una de las grandes prioridades de la astronomía. Cada vez son más las observaciones orientadas a la exploración de zonas de formación planetaria alrededor de estrellas jóvenes.

Las estrellas recién nacidas tienen un anillo de polvo y gas que la rodean y que contiene el material a partir del cual se forman los planetas. Las recientes observaciones en infrarrojo cercano realizadas con el telescopio Subaru del Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ, por su sigla en inglés) revelaron que los discos protoplanetarios presentan una estructura mucho más compleja de lo que se creía. En teoría, las estructuras en espiral o que presentan vacíos delatarían la presencia de planetas ocultos en el disco.

El equipo de investigación llegó a la conclusión de que hay dos procesos de formación planetaria posibles en el disco alrededor de HD142527. El próximo paso consiste en alcanzar un cálculo preciso de la cantidad de gas para saber de qué proceso se trata. Para ello, el equipo continuará sus observaciones con las funcionalidades incrementadas de ALMA. Fukagawa señala: «HD142527 es un objeto peculiar, de acuerdo con nuestros limitados conocimientos. Sin embargo, se han descubierto otros discos protoplanetarios asimétricos desde que comenzaron las operaciones de la etapa de Ciencia Inicial en ALMA. Nuestra meta final es revelar el proceso físico principal que explica la formación de los planetas. Para ello, es importante lograr una visión exhaustiva del proceso de formación mediante observaciones de numerosos discos protoplanetarios, y esperamos formar parte de esta importante misión».

• Noticia DICYT

• Vídeo:

PSICOLOGÍA

¿Por qué creemos en los productos milagro? Como bien saben las asociaciones de consumidores y los colegios de medicina, es habitual encontrarnos con anuncios de productos milagro que prometen la curación de problemas de salud de lo más variopintos sin producir ningún efecto secundario.

Muy a menudo, las autoridades sanitarias llaman al orden a la industria o a los comerciantes por vender productos supuestamente curativos que en realidad no tienen ningún efecto terapéutico más allá del placebo. Estos placebos gozan de una holgada popularidad y un atractivo entre el público que los puede hacer incluso peligrosos, al sustituir a los medicamentos que sí han demostrado su eficacia.

Pero si los productos milagro a la venta en farmacias, herboristerías y otros comercios no tienen ninguna eficacia para tratar enfermedades, ¿cómo es que son tan populares? Tal vez uno de los motivos por los que tienen tanta aceptación radica en que a menudo se anuncian como ausentes de efectos secundarios, una afirmación que a menudo es correcta.

Investigadores de la Universidad de Deusto afirman que un sesgo cognitivo, es decir, un prejuicio que consiste en una interpretación ilógica e irracional de la realidad, es el culpable de la mencionada preferencia del público por los remedios alternativos incluso a pesar de su completa ausencia de valor terapéutico.

Para comprobarlo, realizaron un experimento en el que unos participantes reclutados a través de Internet podían decidir si le administraban o no una nueva medicina a una serie de pacientes ‘virtuales’ aquejados de una enfermedad, en una especie de videojuego online.

Sin que los participantes fueran advertidos de ello, en realidad la medicina que estaban utilizando en el experimento era completamente inútil (ni siquiera era capaz de producir efecto placebo). El videojuego estaba programado para que un número elevado de pacientes se curara espontáneamente, independientemente de si había tomado la medicina o no.

Los investigadores observaron cómo el falso medicamento era utilizado en el experimento mucho más a menudo si se presentaba como ‘libre de efectos secundarios’, tal como parece ocurrir también en la vida real. Pero el dato más interesante es que cuanto más se usaba el supuesto medicamento, más sobreestimaban su eficacia. En definitiva, muchos participantes acababan creyendo que un producto sin valor terapéutico alguno era de hecho muy eficaz para tratar la enfermedad en cuestión.

• Noticia Agencia SINC

• Artículo: The lack of side effects of an innocuous treatment facilitates the development of erroneous belief in its effectiveness (descarga directa en formato PDF)

Publicado por José Luis Moreno en SIETE DÍAS, 1 comentario
Siete días … 13 a 19 de enero (vuelo de las aves)

Siete días … 13 a 19 de enero (vuelo de las aves)

     Última actualizacón: 22 marzo 2019 a las 21:44

BIOQUÍMICA

Mientras usted lee esto, en su interior hay un multitudinario concierto de violines. Sus proteínas, como las que transportan en su sangre el oxígeno que está respirando o los anticuerpos que le defienden de microbios malignos, vibran como las cuerdas de un violín, según un grupo de científicos que asegura haber encontrado “la primera evidencia concluyente de que esto es cierto”.

Los investigadores, liderados por la física Andrea Markelz, de la Universidad de Búfalo (EEUU), sostienen que estos ínfimos movimientos permiten que las proteínas cambien muy rápidamente de forma para unirse a otras proteínas, un proceso que sería esencial para llevar a cabo funciones vitales como absorber oxígeno, reparar células o copiar el ADN. Es una hipótesis atrevida y como tal necesita ser probada por toda la comunidad científica, admite Markelz, que recuerda que el premio Nobel de Física estadounidense Richard Feynman ya aventuraba en 1963: “Todo lo que hacen los seres vivos puede ser entendido a través de los saltos y contorsiones de los átomos”.

Los autores del estudio han observado por primera vez con detalle las vibraciones de una proteína extraída de claras de huevo de gallina. La proteína, la denominada lisozima, tiene funciones antibacterianas y también se encuentra en la saliva y en las lágrimas humanas. Gracias a una nueva técnica de microscopía, los científicos han podido observar que las vibraciones no se disipan rápidamente, como se pensaba, sino que se mantienen en las moléculas como “el sonido de una campana”, en palabras de Markelz.

• Noticia Materia

• Artículo: Optical measurements of long-range protein vibrations

NEUROCIENCIA

Hasta ahora, los efectos de la cafeína sobre un tipo de memoria concreto, la memoria a largo plazo (MLP)‎, no se habían examinado a fondo. A partir de los pocos estudios realizados al respecto, se había establecido que la cafeína tenía poco o ningún efecto sobre esta forma de memoria, que nos permite almacenar recuerdos por un plazo de tiempo que puede prolongarse desde unos pocos días hasta décadas.

Pero el investigador de la Universidad Johns Hopkins, Michael Yassa, y su equipo han demostrado que esta sustancia, descubierta en 1819 por el químico alemán Friedrich Ferdinand Runge, sí refuerza la MPL. En su investigación se reveló en concreto que la cafeína mejora los recuerdos, al menos hasta 24 horas después de su consumo.

«Siempre hemos sabido que la cafeína tiene efectos cognitivos positivos, pero hasta el momento no se había examinado con detalle en humanos su influencia en el fortalecimiento de los recuerdos».

Los científicos llevaron a cabo un estudio doble ciego en el que se suministró, a participantes que regularmente no consumen productos con cafeína, bien un placebo bien una dosis de cafeína de 200 miligramos, cinco minutos después de que se estudiaran una serie de imágenes. Esa cantidad de cafeína equivaldría a una o dos tazas de café, si son pequeñas.

Los investigadores tomaron muestras de saliva de todos ellos antes de tomar dichas dosis, con el fin de medir sus niveles de cafeína. Una hora, tres horas y 24 horas después de consumirlas, fueron recogidas nuevas muestras de saliva de los participantes.

Al día siguiente, se puso a prueba la capacidad de éstos para reconocer las imágenes estudiadas el día anterior. En esta prueba, algunos de los efectos visuales eran los mismos que los del día anterior, pero también hubo adiciones o imágenes que se parecían a las previas, sin ser las mismas.

Los resultados obtenidos demostraron que las personas que habían consumido cafeína identificaron las imágenes como «similares», en lugar de confundirlas con las originales, mejor que los miembros del grupo al que se le había suministrado un placebo.

La capacidad del cerebro para reconocer la diferencia entre dos elementos similares, pero no idénticos, refleja un mayor nivel de retención de la memoria, explican los investigadores. «Si hubiésemos hecho una tarea de memoria de reconocimiento estándar, sin artículos similares, no habríamos detectado el efecto de la cafeína», señala Yassa. Con el uso de estos elementos, que requieren que el cerebro haga una discriminación, que aplique lo que se denomina un ‘patrón de separación’, se ha demostrado que la cafeína refuerza el proceso memorístico, añade.

• Noticia Tendencias21

• Artículo: Post-study caffeine administration enhances memory consolidation in humans

• Vídeo:

PALEONTOLOGÍA

Investigadores del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont (ICP) han descubierto que el Oreopithecus bambolii (mono del pantano), una especie de primate hominoideo que habitó las actuales Toscana y Cerdeña hace entre 8,2 y 6,7 millones de años, era capaz de sujetar objetos haciendo una pinza con los dedos parecida a la que hacen los humanos, con una precisión muy superior a la que realizan otros primates actuales. Esta adaptación habría permitido al mono obtener y procesar manualmente alimentos en un ambiente insular donde los recursos eran escasos.

El estudio concluye que las proporciones de la falange distal del pulgar del Oreopithecus son parecidas en especies actuales aparentemente tan diferentes como gibones y gorilas, y también en especies fósiles como el Orrorin (uno de los primeros miembros del linaje humano) o el Proconsul, lo que los investigadores han interpretado como una característica ancestral del grupo. Por otro lado, sin embargo, la falange de Oreopithecus presenta algunas características anatómicas que sólo se ha encontrado en humanos actuales y fósiles y que estudios previos han relacionado con la capacidad humana de coger objetos usando una pinza de precisión con las partes planas de las yemas de los dedos del pulgar y el índice, una habilidad que se conoce en inglés como pad-to-pad precision grip.

• Noticia ABC

• Artículo: The morphology of Oreopithecus bambolii pollical distal phalanx

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Explican cómo el Gigantopithecus, un mono de 3 metros de altura que pudo coexistir con nuestros antepasados, desapareció para siempre de la faz de la Tierra hace 100.000 años.

Nunca hubo un primate más gigantesco. El Gigantopithecus blacki paseó sus imponentes 3 metros de altura y 600 kilos de peso por el sudeste asiático durante casi un millón de años antes de que desapareciera para siempre hace unos 100.000, tiempo suficiente para que pudiera coexistir con nuestros antepasados humanos. Impresionante encuentro para ellos, si es que se produjo… Precisamente, es la extinción de este mono con el aspecto de un Yeti real, uno de sus aspectos más enigmáticos. ¿Qué pudo acabar con unas criaturas tan poderosas? Los científicos han barajado algunas posibilidades, como las dificultades de adaptación al cambio climático o la presión de la presencia humana. Un equipo de la Academia China de Ciencias sugiere ahora que fueron los cambios en la dieta del gigante, obligados por las distintas condiciones ambientales, los que lo debilitaron hasta el punto de acabar con él. En resumen, solo encontraban fruta para comer, y eso no era suficiente.

• Noticia ABC

• Artículo: New 400–320 ka Gigantopithecus blacki remains from Hejiang Cave, Chongzuo City, Guangxi, South China

FÍSICA

¿Por qué las aves vuelan en formación de «uve»?

Al finalizar el verano, las aves migratorias surcan el cielo en busca de tierras más cálidas, en elegantes formaciones de «uve» que recuerdan a un escuadrón de bombarderos. Volar de esa forma supone un ahorro de combustible en el caso de los aviones; por ejemplo, un avión de combate puede reducir su consumo un 18% manteniendo la punta del ala del aparato en la estela del que está delante. Sin embargo, hasta ahora los investigadores no tenían muy claro si lo mismo ocurre en el caso de las aves, ya que no solo tienen que ajustar su posición una respecto a otra, sino que también deben sincronizar el patrón de sus aleteos, lo que complica las cosas. Investigadores del Royal Veterinary College en Hatfield (Reino Unido) y de la Universidad de Washington, en Seattle (EE.UU.) han confirmado por primera vez que, en efecto, las aves exhiben la sincronización de la posición del cuerpo y el aleteo requeridos para reducir el coste energético durante el vuelo migratorio. Al menos, así lo han observado en una especie migratoria en peligro de extinción, el ibis eremita (Geronticus eremita).

Estos hallazgos indican que las aves pueden ser capaces de sentir o predecir los patrones de la turbulencia del aire causada por una multitud compañeros cercanos. Este complejo patrón se había sugerido previamente en modelos teóricos, pero nunca antes se había registrado en aves que vuelan libremente.

• Noticia ABC

• Artículo: Upwash exploitation and downwash avoidance by flap phasing in ibis formation flight

• Vídeo:

CIENCIAS DEL ESPACIO

¿Podría el universo contraerse catastróficamente en cualquier momento?

¿Dejará de existir algún día el universo? En caso de que así sea, ¿qué ocurrirá para que deje de existir? Si el universo deja de expandirse y las galaxias dejan de alejarse unas de otras para hacer justo lo contrario, al cabo de un tiempo toda la materia del universo acabará concentrándose en un agujero negro colosal, lo que se conoce como Big Crunch.

Si el universo sigue expandiéndose, tal vez los sistemas solares y acaso las galaxias mantengan su cohesión, aunque aislados unos de otros por un vacío inmenso e insondable. O quizá la fuerza que impulsa a la aceleración de esa expansión, la Energía Oscura, acabará afectando a la materia de un modo mucho más directo, derrotando a la gravedad incluso en distancias cortas, hasta que toda la materia, incluyendo los agujeros negros, se desintegre en lo que se conoce como el Big Rip, o Gran Desgarrón.

Ahora se han presentado las conclusiones de otra investigación, según las cuales el universo se contraerá, pero no de un modo progresivo como ocurriría si cesara la expansión y toda la materia del universo se agrupara paulatinamente, sino de una manera súbita y drástica, mediante un proceso comparable al cambio relativamente súbito de estado que se produce cuando, al bajar la temperatura, llega un momento en que un líquido se solidifica y al hacerlo cambian de manera crítica bastantes de sus propiedades.

• Noticia Madrimasd.org

• Artículo: Standard model vacuum stability and weyl consistency conditions (descarga directa en formato PDF)

HISTORIA

Científicos del Hospital Clínic de Barcelona han analizado con endoscopia la momia del infante Don Sancho de Castilla, hijo bastardo del rey Pedro I “El Cruel” y muerto en 1371, a los 7 años de edad. El examen, en el que también han participado investigadores de la Universidad Complutense de Madrid, sugiere que Sancho de Castilla no murió envenenado, como se especuló tradicionalmente, sino probablemente por una neumonía.

• Noticia Materia

• Artículo: Paleoendoscopia: el estudio paleopatológico de la momia de Sancho, hijo del rey Pedro I de Castilla El Cruel (s. XIV)

• Vídeo:

ARQUEOLOGÍA

Debaten si un mural neolítico es el mapa más antiguo de una erupción volcánica. El mural de 8.500 años de antigüedad del asentamiento neolítico Çatalhöyük, en Turquía, podría ser al mismo tiempo el mapa más antiguo y la primera representación de la historia de la erupción de un volcán, según un nuevo estudio.

Los investigadores liderados por el vulcanólogo Axel Schmitt se dedicaron al tema para revelar si la imagen en realidad representa la erupción del volcán Hasan Dağı de dos picos situado a 130 kilómetros del asentamiento.

El estudio logró comprobar que la erupción en realidad tuvo lugar hace 9.000 años, aproximadamente al mismo tiempo que fue dibujado el mural, convirtiéndolo en la imagen probablemente más antigua de este tipo.

Sin embargo entre los arqueólogos continúa la discusión de si el mural en realidad es un mapa. Desde hace años existe la versión de que en vez de la imagen del asentamiento a vista de pájaro, en realidad reproduce la piel de un leopardo.

No obstante, aun si los investigadores logran comprobar que en realidad es un mapa, todavía hay por lo menos dos murales incluso más antiguos que también podrían ser mapas: un mural español encontrado en la cueva de Abauntz (Navarra) que tiene unos 14.000 años y representa el entorno de la cavidad y los animales que había, y otro ubicado en la República Checa, en Moravia, de unos 25.000 años de edad (Gravetiense) y grabado en hueso donde también se representa el paisaje.

• Noticia RT

• Noticia El País

• Artículo: Identifying the Volcanic Eruption Depicted in a Neolithic Painting at Çatalhöyük, Central Anatolia, Turkey (descarga directa en formato PDF)

Publicado por José Luis Moreno en SIETE DÍAS, 1 comentario
Experiencias cercanas a la muerte (I)

Experiencias cercanas a la muerte (I)

     Última actualizacón: 20 marzo 2018 a las 21:56

[…] en ese momento dejé de respirar y el corazón se detuvo. Oí gritar a las enfermeras, mientras sentía que salía de mi cuerpo y me deslizaba entre el colchón y la barandilla que había al lado de la cama ―en realidad era como si pasase a través de la barandilla― hasta ponerme en el suelo. Luego comencé a elevarme lentamente. Al subir vi que más enfermeras estaban entrando precipitadamente en la habitación; serían unas doce. El doctor estaba haciendo una ronda por el hospital y le llamaron. También le vi entrar. Pensé “¿Qué está haciendo aquí?”. Floté hasta el techo, pasando al lado de la lámpara que colgaba de él, y me detuve allí mirando hacia abajo. Me sentía como si fuera un pedazo de papel que alguien ha arrojado hacia arriba.

Desde allí les miraba mientras intentaban reanimarme. Mi cuerpo estaba tumbado sobre la cama y todos lo rodeaban. Oí decir a una enfermera: “¡Dios mío, ha muerto!”, mientras otra se inclinaba para hacerme la respiración boca a boca. Le miraba desde atrás mientras lo hacía. Nunca olvidaré su pelo; lo tenía muy corto. Entraron con una máquina y me dieron descargas en el pecho. Al hacerlo, mi cuerpo saltó y pude oír los chasquidos y crujidos de mis huesos. ¡Era algo horrible!

Mientras les veía allí abajo golpeando el pecho y doblando mis brazos y piernas, pensaba: “¿Por qué están haciendo todo eso? Ya me he muerto”.

He extraído este relato del libro «Vida después de la vida» de Raymond A. Moody como un ejemplo, podríamos llamar «clásico», de lo que se han venido en llamar «experiencias cercanas a la muerte», es decir, experiencias de personas que han recuperado la consciencia después de que sus médicos las consideraran clínicamente muertas; o bien, experiencias de personas que, en el curso de accidentes o enfermedades graves, han estado muy cerca de la muerte física.

Este tema viene a cuento de un debate que tuve la oportunidad de mantener hace unos meses con un lector de este blog acerca de varias cuestiones, entre ellas las relacionadas con qué es la realidad, nuestra percepción de la misma a través de los sentidos; así como si es posible que exista una realidad más allá de lo “material”, esto es, una realidad que escape a nuestros limitados cinco sentidos. Mientras exponía mis argumentos no dejaba de rondarme una idea por la cabeza: parte de lo que estábamos hablando tenía que ver con la visión dualista de la realidad, así como con el problema de cómo explicar el surgimiento de la conciencia humana.

El consenso científico actual sostiene que la respuesta a esta cuestión parte de concretar el modo en que los fenómenos fisiológicos que tienen lugar en el cerebro se traducen en lo que nosotros experimentamos como conciencia. Desde este punto de vista por tanto, la conciencia es reducible a una base neurobiológica, mostrando que la mente es un epifenómeno de la materia. La actividad cerebral sería el fenómeno principal, observable empíricamente, mientras que la mente (y la consciencia a ella asociada) sería un epifenómeno de esa actividad, es decir, un fenómeno derivado o dependiente de la actividad química y eléctrica del encéfalo, que se puede explicar considerando exclusivamente la actividad neurológica.

Dado lo extenso de los aspectos que quiero exponer, dividiré la argumentación en dos anotaciones. En esta primera parte vamos a analizar las experiencias cercanas a la muerte como forma de acercarnos al problema dual de la realidad, así como medio de comprender el funcionamiento de nuestro encéfalo. En la segunda parte analizaremos en profundidad las conclusiones de los principales trabajos científicos dedicados a resolver el interrogante planteado por estas experiencias, así como su relación con la conciencia humana.

Un paseo filosófico de la mano de Descartes

Debemos tener presente que este debate no es nuevo ya que ha ocupado la labor de filósofos y pensadores desde hace siglos: nos referimos al dilema mente—cuerpo. Para este problema se han propuesto dos soluciones antagónicas que podemos resumir como sigue:

  1. Dualismo. Es la creencia en la naturaleza dual de la realidad. En lo tocante al ser humano, la mente y el cuerpo están separados; el primero se forma de materia ordinaria, pero la mente no. René Descartes planteó una visión dualista radical de la naturaleza del hombre compuesta por dos sustancias diferentes: el cuerpo como sustancia extensa, y el alma o mente como sustancia pensante. Mantuvo que nuestras mentes no son nuestros cerebros, carecen de ubicación espacial y siguen existiendo tras la muerte y destrucción de nuestros cuerpos. El dualismo cartesiano es considerado el origen del problema mente—cuerpo.
  2. Monismo. De otro lado, el monismo sostiene que todo en el universo está formado por materia y energía, y que la mente es un fenómeno producido por el funcionamiento del sistema nervioso. Podemos hablar de la doctrina del materialismo (la versión del monismo para la cual todo es material o físico) o su versión más común actualmente, el fisicismo (que defiende que sólo existe la realidad que estudia la ciencia física).

Descartes argumentó que el ser humano está formado por la unión de dos cosas totalmente distintas: el alma o mente, y el cuerpo. Defiende que el cuerpo se rige por las leyes de la mecánica (es un mero mecanismo, de ahí que la física pueda explicar el funcionamiento de los músculos, los huesos y tendones), mientras que la mente se define como una cosa o “substancia” pensante, no como un principio de vida. Para Descartes, la mente pensante desarrolla un amplio conjunto de actividades: es una cosa que duda, que comprende, que afirma, que niega, que desea y también que imagina y tiene percepciones sensoriales. La percepción, la imaginación y la memoria son maneras en las que el propio intelecto se aplica. La mente, en definitiva, es indivisible debido a que todas las formas de consciencia que la conforman son inmateriales, lo que diferencia fundamentalmente el alma del cuerpo:

Encuentro que el pensamiento es un atributo que me pertenece; el pensamiento es lo único que no puede separarse de mí. Yo soy, existo, esto es cierto; pero ¿cuánto tiempo? Todo el tiempo que dure mi pensar; pues acaso podría suceder que, si cesase por completo de pensar, cesara al propio tiempo por completo de existir.

Meditaciones metafísicas. Meditación segunda. De la naturaleza del espíritu humano que es más fácil de conocer que el cuerpo.

Si la mente es el pensamiento inextenso y activo, y el cuerpo es la extensión pasiva y no pensante, entonces, ¿cómo pueden estas substancias existentes, independientes y esencialmente distintas, interactuar y cómo pueden las ideas de la mente representar cosas materiales? En otras palabras, ¿cómo puede la mente conocer e influir en el cuerpo y cómo puede el cuerpo afectar a la mente?. Descartes ofrece una solución en su obra Las pasiones del alma, el último de sus tratados, donde afirma que “el alma está unida a todas las partes del cuerpo conjuntamente” y que “hay en el cerebro una pequeña glándula en la que el alma ejerce sus funciones más particularmente que en las demás partes”. Descartes se refería a lo que ahora conocemos como glándula pineal (no se conoce bien su función hormonal en el ser humano aunque sí sabemos que sintetiza y libera melatonina en respuesta a la noradrenalina y que su velocidad de liberación disminuye cuando la luz activa los fotorreceptores de la retina, por lo que se la considera parte del reloj biológico que regula los ciclos de vigilia y sueño). Al localizar finalmente el alma en un punto concreto del cuerpo, en la sustancia extensa y no en la sustancia pensante, Descartes permitió una fisura en todo su razonamiento anterior. No pudo ofrecer una explicación a esta contradicción debido a su muerte prematura.

Esta contradicción cobra especial relevancia ya que al situar el alma en una parte concreta del cerebro termina por dar la razón a los materialistas (recordemos que postulan que la materia es la última realidad, y que el fenómeno de la conciencia se explica por la actividad química y eléctrica del sistema nervioso) a pesar de haber luchado denodadamente contra esa visión.

¿Vida después de la vida?

Cuadro de Hieronymus Bosch (El Bosco) titulado «El ascenso de los bienaventurados». Óleo sobre tabla. Quizás una de las primeras representaciones de una ECM (obra fechada entre 1490 y 1516). Al inicio de la anotación se destaca un detalle de la misma.

En 1975, Raymond A. Moody publicaba Life after Life (Vida después de la vida), un libro donde recogía los testimonios de diferentes personas con algo en común: habían sentido lo que llamó experiencias cercanas a la muerte (ECM a partir de ahora,­­­­­­ near-death experiences en inglés) y cuyos aspectos básicos hemos apuntado en el relato que da inicio a esta anotación. A pesar de las diferencias en las circunstancias tanto personales como culturales de quienes ofrecieron su testimonio, Moody halló notables similitudes que le permitieron construir un relato teóricamente “ideal” o “completo” que englobaba todos los elementos de esas experiencias en el mismo orden en que se producían:

Un hombre está muriendo y, cuando llega al punto de mayor agotamiento o dolor físico, oye que su doctor lo declara muerto. Comienza a escuchar un ruido desagradable, un zumbido chillón, y al mismo tiempo siente que se mueve rápidamente por un túnel largo y oscuro. A continuación, se encuentra de repente fuera de su cuerpo físico, pero todavía en el entorno inmediato, viendo su cuerpo desde fuera, como un espectador. Desde esa posición ventajosa observa un intento de resucitarlo y se encuentra en un estado de excitación nerviosa.

Al rato se sosiega y se empieza a acostumbrar a su extraña condición. Se da cuenta de que sigue teniendo un “cuerpo” aunque es de diferente naturaleza y tiene unos poderes distintos a los del cuerpo físico que ha dejado atrás. En seguida empieza a ocurrir algo. Otros vienen a recibirle y ayudarle. Ve los espíritus de parientes y amigos que ya habían muerto y aparece ante él un espíritu amoroso y cordial que nunca antes había visto ―un ser luminoso―. Este ser, sin utilizar el lenguaje, le pide que evalúe su vida y le ayude mostrándole una panorámica instantánea de los acontecimientos más importantes. En determinado momento se encuentra aproximándose a una especie de barrera o frontera que parece representar el límite entre la vida terrena y la otra. Descubre que debe regresar a la tierra, que el momento de su muerte no ha llegado aún. Se resiste, pues ha empezado a acostumbrarse a las experiencias de la otra vida y no quiere regresar. Está inundado de intensos sentimientos de alegría, amor y paz. Pese a su actitud, se reúne con su cuerpo físico y vive.

Trata posteriormente de hablar con los otros, pero le resulta problemático hacerlo, ya que no encuentra palabras humanas adecuadas para describir los episodios sobrenaturales. También tropieza con las burlas de los demás por lo que deja de hablarles. Pero la experiencia afecta profundamente a su existencia, sobre todo a sus ideas sobre la muerte y a su relación con la vida.

El propio Moody reconoce que los datos recopilados en su libro no permiten hacer ningún tipo de valoración científica ya que, por ejemplo, la muestra de pacientes entrevistados no es aleatoria ni su número estadísticamente relevante, no se ofrecen datos concretos del estado clínico de los mismos en el momento de vivir esas experiencias, el libro se compone básicamente de informaciones de carácter anecdótico expuestas por los propios sujetos sin posibilidad alguna de corroboración etc.

Sin embargo, a pesar del nulo valor científico de sus afirmaciones ―cosa que el autor se esfuerza en dejar claro― el libro sí posee una gran virtud, que se ha visto reforzada con el paso del tiempo, y no es otra que la de abordar el fenómeno con una actitud de serena racionalidad que no solo ha contribuido a su popularización (permitiendo que otras personas que han sentido estas experiencias puedan afrontarlas abiertamente) sino que, más importante aún, ha servido de correa de transmisión para que este fenómeno llegue, finalmente, a los círculos médicos y científicos y sea tratado como un hecho que requiere una explicación (aún siendo cierto que durante el siglo XIX y parte del siglo XX se habían publicado en revistas de medicina casos de ECM ―unos 30 artículos aproximadamente― no dejaron de ser tratados como casos anecdóticos). Pocos de los que leen estas líneas podrán negar haber oído hablar alguna vez de estas experiencias.

Primeros acercamientos

Antes de abordar un análisis en profundidad de este fenómeno y exponer las hipótesis explicativas que se han venido ofreciendo al respecto, creo que es necesario tener claras algunas cuestiones. En primer lugar vamos a enumerar cuáles son los componentes de una ECM según los refiere Moody en su libro. Este listado ha sido empleado, casi sin modificaciones, por el conjunto de investigadores que han estudiado las ECM y nos referiremos a muchos de ellos de ahora en adelante:

  1. Inefabilidad. Las personas que tienen estas experiencias manifiestan que no encuentran palabras para describir correctamente lo que les ha ocurrido.
  2. Oír que le declaran a uno muerto.
  3. Sensaciones de paz y quietud. Sólo un porcentaje muy pequeño tuvo experiencias desagradables.
  4. Oír ruidos. Inusuales sensaciones auditivas, algunas muy desagradables.
  5. Ver un túnel oscuro y viajar a través de él.
  6. Sensación de estar fuera del cuerpo. El paciente puede ver su cuerpo «material» mientras flota libremente sobre él. Esto les permite escuchar las conversaciones del personal médico así como de los familiares a pesar de encontrarse en diferentes habitaciones.
  7. Reunirse con otras personas fallecidas. Se dan cuenta de la presencia de otros seres que estaban allí, o bien para facilitarles la transición a la muerte o, en algunos casos, para decirles que su tiempo de morir no había llegado y debían regresar.
  8. Experimentar una luz brillante como un «ser luminoso». Todos los entrevistados afirman que es un ser personal, que emanan de él un amor y calidez que hacen que el paciente se sienta muy a gusto. Mientras que la descripción del ser luminoso permanece inalterable, su identificación varía en función de los antecedentes religiosos o culturales del paciente (un cristiano identifica la luz con Jesús, un hebreo con un ángel etc.)
  9. Revisión panorámica de toda su vida.
  10. Experimentar un lugar donde existe todo el conocimiento, comprender que hay un orden y un propósito universal.
  11. Sentir que hay una frontera o límite a partir del cual no se puede regresar.
  12. Regreso. Evidentemente, todos los entrevistados han «regresado» en un momento u otro de la experiencia.
  13. Frustración al intentar contar la experiencia a otros. Las personas que han pasado por estas experiencias no dudan respecto a su realidad e importancia, sin embargo, entienden que la sociedad no está preparada para recibir con simpatía y comprensión estos relatos, por lo que algunos pensaron que otros los considerarían mentalmente inestables si contaban sus experiencias. En consecuencia, deciden permanecer en silencio o hablarlo sólo con parientes muy cercanos.
  14. Efecto sobre la vida. Algunos de los que han vivido estas experiencias han sufrido cambios importantes en sus vidas, que eran más reflexivos, que comprendían la importancia de cultivar el amor por los demás o de buscar el conocimiento, de seguir aprendiendo.
  15. Pérdida del miedo a morir.
  16. Corroboración de datos vividos mientras estaba fuera del cuerpo.

Tomando en consideración lo dicho hasta ahora, la primera cuestión que debemos resolver es si las personas que refieren haber sufrido estas experiencias estuvieron realmente muertas. Una de las razones principales por las que esta cuestión es tan confusa y difícil de responder es que la definición de “muerte” no ha sido clara ni inequívoca a lo largo del tiempo, siendo así que los criterios han variado no sólo entre médicos y otros profesionales como abogados o jueces, sino entre los propios médicos e, incluso, de hospital en hospital.

La necesidad de contar con una definición más concreta de la «muerte» que permitiera su generalización vino dada por los avances médicos registrados durante las décadas de los años 50 y 60 del siglo pasado. Hasta entonces, la declaración de la muerte dependía de la detención de la respiración y del latido cardíaco (parada cardiorespiratoria) que llevaba a la muerte del sujeto por la falta de riego sanguíneo y la consiguiente falta de suministro de oxígeno al cerebro. Sin embargo, ­la generalización de las técnicas de soporte vital básico (cuidados prehospitalarios como la reanimación cardiopulmonar), el establecimiento en muchos hospitales de unidades de cuidados intensivos, la mejora de las técnicas médicas de reanimación, los avances en las operaciones quirúrgicas de trasplantes de órganos etc. complicaron el diagnóstico de muerte clínica al lograrse, por ejemplo, que una persona pudiera mantener la ventilación y circulación sanguínea asistida con la ayuda de diversas máquinas.

Ante la situación creada, un comité de expertos de la Facultad de Medicina de Harvard (integrado por diez médicos con el apoyo de un abogado, un historiador y un teólogo) elaboró y publicó en 1968 en la Journal of the American Medical Association (Revista de la Asociación Médica Estadounidense) un documento conocido desde entonces como «Informe Harvard«, en el que se proponía un nuevo criterio de muerte clínica fundamentado en los conocimientos científicos más recientes entonces: el de muerte cerebral o encefálica basado en la irreversibilidad del daño cerebral producido en pacientes en coma. Los autores eran conscientes de que esta definición tenía implicaciones no sólo médicas, sino morales, éticas, religiosas y legales.

El cuadro clínico y las pruebas diagnósticas que demostrarían la detención en las funciones del cerebro se establecieron en el propio trabajo de sólo cuatro páginas: coma (ausencia completa de conciencia, motilidad y sensibilidad), apnea (ausencia de respiración espontánea), ausencia de reflejos que involucren los nervios craneales (sistema nervioso central), y un electroencefalograma plano o isoeléctrico. Cumplidas estas condiciones durante un tiempo estipulado, y previo descarte de la existencia de hipotermia o intoxicación por drogas depresoras del sistema nervioso (barbitúricos en esa época), debía diagnosticarse la muerte, ahora «cerebral», y suspenderse todo método de soporte asistencial, en especial la respiración mecánica.

Con este nuevo criterio médico, que fue aceptado paulatinamente por el resto de países occidentales, el corazón perdió su primacía como el órgano central de la vida; la presencia de un coma irreversible llevó a escoger el cerebro como el órgano cuyo daño debía definir el final de la misma. Paradójicamente, ahora era posible determinar la muerte cerebral de una persona a pesar de existir latidos cardíacos, pulso y tensión arterial, signos que hoy todavía conservan el nombre de vitales.

En cualquiera de los casos, debemos tener presente que, como muchos médicos indicaron desde el comienzo de los debates que llevaron a ese informe, no debemos considerar la “muerte” como un evento puntual sino como un proceso continuo, gradual y complejo que excede la biología y la medicina, y que todo acuerdo sobre este punto necesita, además de un intenso debate filosófico, ético y legal, ser asumido y comprendido por la sociedad, que es en definitiva quien tiene que delinear y aceptar el nuevo concepto sobre la misma.

Las preguntas que trataremos de contestar es si la declaración de muerte cerebral significa estar realmente muerto, o si solo es el comienzo del proceso de morir que puede durar horas o incluso días. Además, intentaremos comprender qué ocurre con la conciencia durante ese periodo.

Aunque la definición de ECM que se ha ofrecido al comienzo de esta anotación es válida, debemos señalar que no existe una definición universalmente aceptada de este fenómeno. Esta cuestión, que podría parecer baladí, no lo es en absoluto ya que el uso de diferentes definiciones por parte de los investigadores en sus estudios puede llevar a conclusiones diferentes en relación a la naturaleza, las causas y consecuencias de una ECM.

Para minimizar en la medida de lo posible esta potencial confusión, muchos de estos científicos han empleado escalas estándar para determinar quién ha sufrido o no una ECM, así como la profundidad de la misma. Analizaremos dos de ellas puesto que se han convertido, con el paso del tiempo, en las más utilizadas:

El Dr. Kenneth Ring, profesor emérito de psicología en la Universidad de Connecticut, publicó en 1980 un libro donde desarrollaba lo que denominó «índice de la profundidad de la experiencia» (weighted core experience index en inglés) más conocido como «escala WCEI». En ella asignaba a cada componente de una ECM diferente relevancia. Ring creía que las ECM ocurrían en etapas: sensación de paz, separación del cuerpo, entrada a la oscuridad o a un túnel, visión de la luz y entrada a la luz. Estas serían las experiencias centrales. También señaló otros rasgos como la revisión de la vida (24% de los casos), el encuentro con otros seres (41%), encuentro con seres queridos fallecidos (16%) y la decisión de regresar (57%). Cada elemento se puntúa en función de su presencia o ausencia y la ponderación total de los que están presentes ofrecen una puntuación entre 0 y 29.

Por su parte, el Dr. Bruce Greyson, psiquiatra que actualmente imparte clases en la Universidad de Virginia (junto con colegas como el Dr. Ian Stevenson, entre otros) también se implicó de lleno en el estudio de las ECM, publicando los resultados en numerosos artículos. De esta forma pudo elaborar un criterio de demarcación para estas experiencias conocido como “escala de Greyson”: se trata de un cuestionario formado por 16 preguntas agrupadas en cuatro bloques (componentes cognitivo, afectivo, paranormal y trascendental) en las que el entrevistado debe marcar la respuesta que más se acerque a la experiencia vivida (con un 0 si no la ha experimentado, un 1 si lo ha hecho de forma poco intensa, o un 2 si ha sido muy intensa). El análisis de los resultados sirve para evaluar si el sujeto vivió una ECM (necesitando una puntuación mínima de 7 según los postulados de Greyson), permitiendo descartar un síndrome orgánico cerebral o una respuesta no específica al estrés desencadenada por el “miedo a morir”. Resulta curioso que en este cuestionario no se pregunte acerca de si el encuestado tuvo la impresión de pasar a través de un túnel con una luz blanca al final, que hemos considerado uno de los elementos clásicos de una ECM. La explicación que ofrece Greyson es que ese dato no está correlacionado significativamente con el resto de componentes. Esta experiencia del túnel se eliminó del cuestionario porque estudios recientes indicaban que podía darse en diversos estados alterados de la conciencia ajenos a una ECM.

Para finalizar con esta introducción metodológica, debemos tener clara la diferencia entre estudios retrospetivos y estudios prospectivos. Un estudio retrospectivo es un estudio longitudinal en el tiempo que se analiza en el presente, pero donde los datos se recogen de archivos o entrevistas acerca de los hechos que tuvieron lugar en el pasado; por otro lado, el estudio prospectivo es aquel que se diseña y comienza a realizarse en el presente, con la recopilación de los datos a medida que van sucediendo, aunque éstos se analizan transcurrido un determinado tiempo, en el futuro.

Comprenderán la importancia y diferencia de ambos tipos de estudios. Uno de los principales problemas —y fuente de importantes y justificadas críticas— a la hora de investigar adecuadamente este fenómeno ha sido que la mayoría de los estudios sobre las ECM son de naturaleza retrospectiva, es decir, se han elaborado siguiendo una selección muy cuidadosa de los pacientes y donde los relatos de las experiencias no se recogían hasta años o incluso décadas después de haberse producido (entre 5 y 30 años después). Esta metodología impide no sólo una valoración precisa de los factores médicos y farmacológicos que pudieron influir en el suceso, sino que pone en tela de juicio la capacidad de los pacientes de recordar con fidelidad lo que ocurrió. El caso más palpable lo constituyen los testimonios incluidos en el libro de Moody.

En cambio, es posible entrevistar a los supervivientes que han experimentado una ECM escasos días después de haber tenido lugar, reduciendo de esta forma los potenciales problemas de tergiversaciones en su memoria. Nos referimos a los casos de supervivientes de ataques cardíacos. Estos estudios permiten a los investigadores acceder de forma objetiva a las medidas fisiológicas y farmacológicas empleadas durante la estancia del paciente en el hospital y durante su reanimación, permitiendo acceder a datos muy útiles para poner a prueba las diferentes teorías explicativas. Incluso es posible probar objetivamente la veracidad de las afirmaciones hechas tras la sensación de estar fuera del cuerpo dado el escaso margen de tiempo transcurrido.

Conjunto de estudios a gran escala que muestran el número de personas que manifiestan haber experimentado una ECM. Las barras de la izquierda muestran que una gran proporción de supervivientes (82%) no han sufrido una ECM (en estudios prospectivos). Las barras centrales muestran esa proporción en estudios retrospectivos (el porcentaje de personas que refieren una ECM casi se triplica). Por último, las últimas barras muestran que casi el 50% de las personas que dijeron sufrir una ECM no tenían en riesgo su vida. Adaptado de Mobbs, D. y  Watt, C. (2011).

Modelos explicativos de las ECM

Según las investigaciones que se han llevado a cabo podemos catalogar las explicaciones de este fenómeno en tres categorías amplias aunque, como sucede en estos casos, no es más que una forma de facilitar su análisis ya que las teorías y modelos de las ECM no son independientes sino que más bien se solapan unos con otros:

1. Teorías espirituales o trascendentales

Para algunos investigadores, la interpretación que debemos dar a las ECM es que son exactamente lo que parecen, una prueba de que la mente (que se presume inmaterial) puede funcionar de forma independiente al cuerpo físico. También dan por supuesto que la ECM permite echar un vistazo a un reino espiritual donde las almas migran después de la muerte.

El cardiólogo Michael Sabom ha expuesto en sus libros varios casos que opina ofrecen pruebas que apoyan esta suposición al considerar que la información que facilitaron los pacientes tras volver en sí no la pudieron obtener por medios “naturales” (se refiere al típico caso de que la paciente puede describir el número de personas que había en la habitación, lo que decían e incluso, algunos detalles concretos de su indumentaria). Sin embargo, algunos críticos (como Susan Blackmore) siguen sin convencerse ya que creen que no se han descartado todas las explicaciones no paranormales para esta obtención de información debido al fenómeno conocido como “memoria selectiva” para detalles concretos. Además los pacientes incorporan nuevos detalles a su narración que conocen antes de la ECM, o entre su final y el momento en que cuentan su experiencia sobre ella.

2. Teorías psicológicas

Algunas de estas teorías ofrecen explicaciones razonables para algunos componentes de las ECM, pero fallan a la hora de ofrecer una explicación adecuada de todos los aspectos. El ejemplo más claro es el relativo a la idea de que la ECM es una forma de despersonalización que actuaría como un mecanismo de defensa frente a la amenaza de muerte en situaciones de extremo peligro, permitiendo un sentimiento de indiferencia y fantasías placenteras. Según esta tesis, la ECM se produciría justo en el momento en el que el cerebro se “desconecta”, o bien cuando se recupera (apuntaremos que la despersonalización es una alteración de la percepción o la experiencia de uno mismo de tal manera que uno se siente «separado» de los procesos mentales o del cuerpo, es decir, como si uno fuese un observador externo a los mismos).

Por su parte, otros sugieren que las ECM son parte de un trastorno disociativo en el que se produce una separación entre la propia identidad y las sensaciones corporales y las emociones. El manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) incluye el trastorno de despersonalización dentro del grupo de trastornos disociativos, y lo define como una alteración de las funciones integradoras de la conciencia, la identidad, la memoria y la percepción del entorno.

Entre las características de este tipo de trastornos está el que los individuos con trastorno de despersonalización pueden tener dificultad para describir sus síntomas así como miedo de que estas experiencias o sensaciones impliquen que está “loco”. En este trastorno puede haber también sensaciones de desrealización, que son vividas por el sujeto como si el mundo exterior fuera extraño o irreal, llegando incluso a percibir una alteración extraña de la forma y el tamaño de los objetos (macropsia o micropsia), o hacer que sus familiares puedan parecerle desconocidos o inanimados. Otros rasgos asociados con frecuencia son los síntomas de ansiedad, de depresión, los pensamientos obsesivos, las preocupaciones somáticas y la alteración de la sensación subjetiva del paso del tiempo.

Vemos que muchas de estas características pueden coincidir con algunos de los componentes de una ECM aunque no todos, siendo destacable la ausencia de la sensación de paz y bienestar, y el hecho de que, precisamente, las personas que “ven” durante la experiencia no son solo familiares y conocidas sino que les aportan una gran sensación de bienestar.

Otra teoría sostiene que las ECM reflejan la memoria del nacimiento, con el túnel representando el canal del parto, la luz al final serían las luces de la sala del hospital, y el ser luminoso guardaría relación con el tocólogo, el padre o la comadrona.

Esta idea ha recogido numerosas críticas ya una ECM se parece muy superficialmente al nacimiento. Para el feto, el canal del parto no se puede parecer a un túnel con una luz al final donde pueda flotar tranquilamente. Más bien es extremadamente oscuro y estrecho, además de que los bebés no descienden por el canal mirando de frente. Se ha comprobado igualmente que la experiencia del túnel es igual de común entre aquellos que han nacido de forma natural y los que lo han hecho mediante cesárea.

3. Teorías orgánicas

Estas teorías son las que intentan explicar las ECM en términos del funcionamiento del cerebro. Cabe destacar que la mayor parte de los componentes de una ECM se sabe que pueden tener lugar en contextos muy diferentes a una ECM, lo que beneficia la investigación al permitirnos un mayor control experimental que el que podríamos lograr en una ECM de forma natural. El estudio de estos componentes en un contexto diferente al de una ECM permite buscar pruebas que apoyen o descarten cualquier teoría particular orgánica.

El primer apartado es el que guarda relación con los niveles anormales de gases en la sangre que muestran quienes han experimentado una ECM. La anoxia cerebral implica la afectación del tejido del cerebro debido a una falta de oxigeno y es el camino más habitual hacia la muerte cerebral, de ahí que su estudio pueda ofrecer pistas muy relevantes.

Algunos investigadores han apuntado que existen muchas similitudes entre las ECM y el llamado síndrome G-LOC (G-force induced Loss Of Consciousness, o pérdida de conciencia provocada por la aceleración) que describe la pérdida de conciencia en pilotos de combate cuando realizan determinadas maniobras en las que una aceleración extrema puede llevar aparejada una disminución del aporte sanguíneo al cerebro. Los médicos que han estudiado estas situaciones describen las experiencias de los pilotos: visión túnel y luces brillantes, sensación de flotar, movimientos involuntarios, sensación de abandonar el cuerpo, deseo de que la experiencia no termine, parálisis, visiones de lugares hermosos, sensaciones placenteras, alternancia entre euforia y disociación, inclusión de familiares y amigos etc. Sin embargo, los rasgos fundamentales de la hipoxia producida por la aceleración son los movimientos rítmicos involuntarios, pérdida o disminución de la memoria de los eventos que ocurrieron inmediatamente antes de la inconsciencia, hormigueo en las extremidades y alrededor de la boca, confusión, desorientación al despertarse y parálisis. Estas manifestaciones no ocurren en las ECM.

Una de las principales objeciones a la idea de que la anoxia puede ser un factor en una ECM es el hecho de que los casos de anoxia se caracterizan porque el paciente muestra un pensamiento confuso, mientras que una ECM se caracteriza por el extremo opuesto, una extrema claridad de pensamiento. Además, se han dado casos de ECM en ausencia de hipoxia, como las que ocurren en enfermedades que no amenazan la vida o durante accidentes. Susan Blackmore opone que los efectos de la anoxia dependen del tipo, de la velocidad de comienzo del ataque así como el tiempo que tarda en restaurarse el oxígeno. Por otro lado, el pensamiento confuso es un estado que se atribuye por un observador exterior en función del comportamiento del paciente por lo que no es un criterio completamente objetivo.

Concluyendo, algunos autores sostienen que si la hipoxia jugara un papel importante en la producción de las ECM, ¿cómo explicar que la mayoría de los pacientes que sufren un paro cardíaco no manifiesten haber sufrido una ECM? Insisten en que la hipoxia no es necesaria ni es una condición suficiente para producir una ECM.

La hipercapnia (el exceso de dióxido de carbono (CO2) en la sangre arterial) se asocia a menudo con la anoxia y puede, por sí sola, producir síntomas parecidos a los de una ECM incluyendo luces brillantes, sensación de estar fuera del cuerpo, revivir experiencias pasadas así como tener experiencias místicas. Sin embargo, hay muchos casos en los que se produce una ECM con niveles normales de dióxido de carbono en sangre.

Más allá de los niveles de gases en sangre, otras hipótesis se refieren a la posible implicación de neurotransmisores. Al principio se sugería que las ECM eran experiencias alucinatorias producidas por las drogas que se empleaban en los procedimientos de resucitación. En cambio, no solo se han dado casos de ECM donde no se han administrado drogas a los pacientes, sino que los datos de las investigaciones demuestran que la administración de estas drogas reducen los casos de ECM no los aumentan.

Por ejemplo, se ha planteado que la liberación de endorfinas podría explicar algunas de las manifestaciones de las ECM. Las endorfinas producen analgesia, sensación de paz y bienestar, síntomas que son comunes en las ECM, aunque producen efectos de larga duración cuando son liberadas. En cambio, según los datos recopilados, tanto el comienzo como el final de una ECM se pueden considerar bruscos además del hecho de que la disminución del dolor sólo se produce mientras dura la experiencia. Por último, la liberación de endorfinas no explicaría otros componentes típicos de las ECM, como la sensación de estar fuera del  cuerpo, la revisión de la vida, los efectos positivos y la visión de seres ya fallecidos.

Además de las endorfinas, se ha sugerido que agentes neuroprotectores semejantes a la ketamina (clorhidrato de ketamina) pueden disminuir el estrés y actuar sobre los receptores NMDA (de N-metil-D-aspartato). La ketamina es una droga disociativa con potencial alucinógeno, derivada de la fenciclidina, utilizada originalmente en medicina por sus propiedades analgésicas y sobre todo, anestésicas. A dosis subanestésicas puede producir la sensación de estar fuera del cuerpo y otras experiencias, tales como el viaje a través de un túnel oscuro hacia la luz o la sensación de estar muerto. Sin embargo, a diferencia de la gran mayoría de las ECM, las experiencias ocasionadas por la ketamina producen miedo y los pacientes se resisten a repetirlas; además, rasgos importantes de las ECM como la revisión de la vida y la visión de gente ya fallecida no se han referido después de la administración de ketamina.

Por último, gran parte de los investigadores están de acuerdo en que el lóbulo temporal está implicado en las ECM, dado que tanto su daño como una estimulación cortical directa se sabe que producen un número de experiencias iguales a las de una ECM, entre las que se incluyen la sensación de abandonar el cuerpo, alucinaciones y flash-back de memoria. Sin embargo, la estimulación eléctrica de la corteza cerebral no es igual a la actividad eléctrica fisiológica y no produce una activación localizada en la región estimulada.

Los sentimientos de felicidad, e incluso los sentimientos místicos de identidad con el universo se han idicado por enfermos que sufren epilepsia del lóbulo temporal justo antes de un ataque. Quizás el más famoso sea el caso del escritor ruso Dostoevsky quien, en su novela “El idiota” escribe:

Siento que el cielo ha descendido a la tierra y me envuelve. Realmente he alcanzado a dios que se introduce en mí. Todos vosotros, personas sanas, ni siquiera sospecháis lo que es la felicidad, esa felicidad que experimentamos los epilépticos por un segundo antes de un ataque».

Así relata el personaje Myshkin ―y a través de él, el propio Dostoevsky― sus éxtasis, con los que se ha comparado la visión de Mahoma del paraíso, el misticismo de Teresa de Jesús o los “sueños” de Juana de Arco.

A pesar de todo, varios médicos expusieron que después de décadas de ejercicio profesional y de haber tratado cientos de pacientes con epilepsia del lóbulo temporal, nunca habían observado la sintomatología de las ECM durante los ataques epilépticos.

 

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Referencias

Descartes, R. (2002), Discurso del método; Meditaciones metafísicas. Madrid: Tecnos, 239 p.

Audi, R. (2004), Diccionario Akal de filosofía. Madrid: Akal, 1049 p.

Moody, R. A. (1984), Vida después de la vida. Barcelona: Círculo de Lectores, 300 p.

(1968), «A definition of irreversible coma: Report of the ad hoc committee of the harvard medical school to examine the definition of brain death«. JAMA, vol. 205, núm. 6, p. 337-340.

Ring, K. (1980) Life After Death: A Scientific Investigation of the Near-Death Experience. New York: Coward, McCann, and Geoghegan, 310 p.

Greyson, B. (1983), «The near-death experience scale. Construction, reliability, and validity«. The Journal of nervous and mental disease, vol. 171, núm. 6, p. 369-375.

Mobbs, D. y  Watt, C. (2011), «There is nothing paranormal about near-death experiences: how neuroscience can explain seeing bright lights, meeting the dead, or being convinced you are one of them«. Trends in cognitive sciences, vol. 15, núm. 10, p. 447-449.

French, C. C. (2005), «Near-death experiences in cardiac arrest survivors«. Progress in Brain Research, vol. 150, p. 351-367.

Fracasso, C. y  Friedman, H. (2011), «Near-Death Experiences and the Possibility of Disembodied Consciousness: Challenges to Prevailing Neurobiological and Psychosocial Theories«. NeuroQuantology, vol. 9, núm. 1, p. 41-53.

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Publicado por José Luis Moreno en CIENCIA, 10 comentarios
Siete días … 6 a 12 de enero (narcolepsia y libros)

Siete días … 6 a 12 de enero (narcolepsia y libros)

     Última actualizacón: 12 octubre 2020 a las 15:55

BIOQUÍMICA

Un equipo liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), con la colaboración de investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid y el Museo Nacional de Historia Natural de París, ha descrito nuevas acciones de las hormonas tiroideas. El artículo, portada del último número de The Journal of Cell Biology, aporta las bases moleculares necesarias para comprender los efectos de estas hormonas en el daño genómico y la senescencia celular.

Las hormonas tiroideas regulan multitud de funciones fisiológicas en el organismo, incluyendo el crecimiento, el desarrollo y la función cardíaca y hepática. Además, aumentan el consumo de oxígeno y la temperatura corporal.

Los resultados obtenidos demuestran que la unión de las hormonas tiroideas a la isoforma beta de su receptor nuclear conduce a la activación de la expresión de genes fundamentales en la función de las mitocondrias. La activación mitocondrial conduce a un aumento en la generación de moléculas muy pequeñas denominadas ROS (especies reactivas de oxígeno por sus siglas en inglés), la acumulación de daño en el ADN de naturaleza oxidativa y la aparición prematura de senescencia celular, tanto en cultivos celulares como en ratones.

“La senescencia celular juega un papel clave en procesos de envejecimiento y actúa como una barrera contra la transformación celular y el desarrollo de tumores. Los resultados tienen la relevancia de integrar acciones metabólicas clásicas de las hormonas tiroideas con procesos como el daño hepático o el envejecimiento prematuro que ocurren en el hipertiroidismo”.

• Nota de prensa del CSIC

• Artículo: The thyroid hormone receptor β induces DNA damage and premature senescence

GENÉTICA

Las personas que sufren narcolepsia experimentan ataques repentinos de somnolencia. Sin quererlo, se duermen de repente. En la mayoría de los casos, también presentan cataplejía, es decir, su musculatura corporal se relaja; de manera súbita desaparece toda la tensión corporal y se desploman. Un estudio reciente llevado a cabo por diversos centros europeos, entre los que se encuentran el Centro de Regulación Genómica y el Hospital Clínic, ambos de Barcelona, el Hospital General Universitario Gregorio Marañón, de Madrid, y la Unidad de Sueño del Hospital Universitario La Fe, en Valencia, vincula una variante genética con este trastorno del sueño. En concreto, la investigación asocia la narcolepsia con el sistema de antígenos leucocitarios humanos (HLA), que contiene los genes relacionados con la función del sistema inmunitario.

¿Enfermedad autoinmunitaria? Para el estudio, los investigadores analizaron la información genética de 1.261 personas de Europa a las que se había diagnosticado narcolepsia con cataplejía. Se las comparó con 1.422 sujetos sin dicho trastorno del sueño. Los resultados mostraron que los probandos con el alelo HLA DQB1*06:02 eran 251 veces más propensos a padecer narcolepsia con cataplejía que los individuos sin esa variante genética. Otros cuatro alelos DQB1 protegen contra la narcolepsia, lo cual apoya la función que desempeña el DQB1 en esta enfermedad, indican los investigadores.

• Noticia en Investigación y Ciencia

• Artículo: DQB1 Locus Alone Explains Most of the Risk and Protection in Narcolepsy with Cataplexy in Europe

MEDICINA

En un artículo publicado en la revista Psychoneuroendocrinology, investigadores de la Universidad de Cádiz asemejan las limitaciones cognitivas de ratones afectados por diabetes mellitus tipo 2 con las que origina el alzheimer. Los ratones que padecen diabetes sufren daños primero en la corteza y luego el hipocampo, dos regiones cerebrales relacionadas con el aprendizaje y la memoria.

“Nos hemos centrado en analizar una relación que cada vez tiene más aceptación dentro de la comunidad científica, hemos analizado mucha bibliografía que muestra una relación muy estrecha entre diabetes y alzheimer, y en la que se afirma que la diabetes es un factor de riesgo importante para alzheimer u otro tipo de demencia vascular”, explica Mónica García-Alloza, una de las autoras del estudio.

El nuevo estudio ha llevado a este grupo de investigadores a afirmar que “estos ratones tienen características patológicas similares a lo que se observa en la enfermedad de Alzheimer porque la fosforilación de tau, que es una proteína que al hiperfosforilarse termina dando lugar a ovillos neurofibrilares (conglomerados anormales de proteínas), también está aumentada”.

Este hecho “aumenta con la edad y también afecta preferentemente a la corteza, esto es algo que se ve de manera muy secuencial”, sostiene Mónica García-Alloza. Primero, se ve afectada la corteza y después el hipocampo. Pero eso no es todo, “estos ratones también tienen limitaciones cognitivas muy importantes, como ocurre en los pacientes que tienen alzheimer”. Es más, “se observan que van empeorando a medida que la enfermedad va avanzando. Cuando la diabetes mellitus está muy cronificada, los problemas cognitivos son muy importantes”.

El trabajo es un paso inicial para ver qué bases comunes hay entre la diabetes y la enfermedad de Alzheimer. “A partir de ahora seguiremos trabajando en esta línea aunque con un nuevo modelo, un modelo transgénico que transforma placas seniles”, en palabras de la doctora García-Alloza.

• Noticia Agencia SINC

• Artículo: Differential central pathology and cognitive impairment in pre-diabetic and diabetic mice

MATEMÁTICAS

Bajo la capa de lodo que cubría unas antiguas tiras de bambú, historiadores chinos afirman que lograron encontrar y reconstruir la tabla de multiplicar de base decimal más antigua del mundo.

Investigadores de la Universidad de Tsinghua en Pekín utilizaron la técnica de datación por carbono y llegaron a la conclusión de que las tiras son del año 305 a.C. Esa fecha corresponde al periodo de los Reinos Combatientes, que comenzó en el siglo V a.C. y finalizó con la unificación de China por la dinastía Qin en el 221 a.C.

Los científicos identificaron los números escritos en 21 de estas tiras pertenecientes a una colección de viejos fragmentos de bambú con inscripciones en antigua caligrafía china. «Fue como armar un enorme rompecabezas», contó Li Junming, paleógrafo e historiador.

Feng Lisheng, experto en historia de las matemáticas, explicó que cuando las tiras se ordenan de forma apropiada forman la estructura de la tabla. El renglón más alto y la última columna a la derecha contienen, ordenados de derecha a izquierda y de arriba abajo respectivamente, los mismos 19 números: 0,5; los números enteros del 1 al 9; y múltiplos de 10 hasta 90. «Es, efectivamente, una calculadora antigua», dijo Li, con la que se pueden realizar complejos cálculos.

Los responsables de la investigación creen que la tabla era utilizada para calcular superficie de terrenos, campos de cultivos y la cantidad de impuestos que los pobladores debían pagar.

• Noticia BBC Mundo

• Artículo: Ancient times table hidden in Chinese bamboo strips

CIENCIAS PLANETARIAS

Un grupo de astrónomos de la Universidad de California ha conseguido localizar, utilizando el telescopio espacial Hubble, una población entera de pequeñas galaxias primigenias sin las cuales, sencillamente, las cosas no serían como son. Se formaron durante el «baby boom», una lejana época durante la que nació la mayoría de las estrellas que existen, y aunque se sospechaba su existencia, nunca habían podido ser vistas ni localizadas.

El grupo galáctico recién localizado es el más numeroso jamás visto en el Universo remoto. Y sus miembros son las galaxias más pequeñas y oscuras de las que se tenía noticia hasta ahora. Para capturar su débil luz, los astrónomos han tenido que realizar larguísimas exposiciones con los instrumentos del Hubble en el rango de la luz ultravioleta.

Se trata de 58 jóvenes y diminutas galaxias, nacidas hace más de 10.000 millones de años, durante el apogeo del nacimiento de nuevas estrellas. Las nuevas galaxias son cien veces más numerosas que sus «primas» más masivas, pero también cien veces menos luminosas que cualquier otra galaxia detectada hasta ahora en las profundidades del espacio del Universo primitivo.

En condiciones normales, estas galaxias habrían sido demasiado débiles como para ser detectadas por el Hubble. Pero los astrónomos lograron hacer que el telescopio espacial trabajara «en equipo» junto a un «zoom» espacial natural, una lente producida por la gravedad de Abell 1689, un enorme cúmulo galáctico no demasiado alejado de nosotros.

• Noticia ABC

• Artículo: Ultra-faint Ultraviolet Galaxies at z ~ 2 behind the Lensing Cluster A1689: The Luminosity Function, Dust Extinction, and Star Formation Rate Density

 

PSICOLOGÍA

“El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”, sostenía Miguel de Cervantes. Y no le faltaba razón, como en tantas otras cosas. Leer es una saludable actividad para el cerebro que no sólo aumenta nuestra empatía, al facilitar que nos pongamos en la piel de los personajes que viven en sus páginas, sino que también deja una huella duradera en el cerebro relacionada con las aventuras que leemos. Al menos eso es lo que sostiene un estudio de la Universidad de Emory que asegura que las novelas pueden cambiar el cerebro de forma parecida a como lo hace la experiencia cotidiana

La lectura de un libro como Pompeya, de Robert Harris, que narra las últimas horas de la ciudad italiana tras la erupción del Vesubio en el año 79 d C., logró aumentar la conectividad de la corteza temporal izquierda en el cerebro de 21 voluntarios que participaron en el estudio durante 19 días. El incremento de conectividad de esta zona, que alberga el área del lenguaje, persistió después de acabar el libro, lo que hace pensar que estos cambios son duraderos. Los cambios en esta zona podrían ser hasta cierto punto esperables, ya que la corteza temporal izquierda, además de estar implicada en la producción del habla, el procesamiento del lenguaje y la comprensión, interviene también en el análisis de las oraciones complejas que conforman un libro.

Pero los investigadores encontraron que había más cambios asociados a la lectura. Y estos tenían que ver más con la empatía, o capacidad de ponernos en la piel del otro, que de forma empírica se sostenía que la lectura mejoraba. En consecuencia con esto, apareció también una mayor conectividad en otra zona, relacionada esta vez con la representación de las sensaciones corporales, localizada en el surco central del cerebro, que sirve de frontera entre las cortezas motora y somatosensorial primaria. “Las neuronas de esta región se han asociado con la representación de sensaciones corporales. Pensar en correr, por ejemplo, puede activar las neuronas asociadas con el acto físico de correr.

• Noticia ABC

• Artículo: Short- and Long-Term Effects of a Novel on Connectivity in the Brain 

Publicado por José Luis Moreno en SIETE DÍAS, 1 comentario