José Luis Moreno

Doctor en Derecho. Jurista amante de la ciencia y bibliofrénico. Curioso por naturaleza.
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Siete días … 12 a 18 de mayo (Naia)

Siete días … 12 a 18 de mayo (Naia)

     Última actualizacón: 24 septiembre 2017 a las 13:03

ECOLOGÍA

Científicos israelíes, alemanes y estadounidenses han descubierto las propiedades de un hongo llamado E. rubrum, capaz de resistir el elevado nivel de salinidad, 34.2 por ciento, del Mar Muerto.

Desde hace casi veinte años, investigadores de la Universidad de Haifa, al norte de Israel, ya conocían la existencia de hasta 77 clases de hongos que podían crecer en lo que hasta no hace mucho se consideraba una masa de agua incapaz de albergar ningún tipo de vida excepto bacterias.

Después de más de una década tratando de descodificar el genoma que hacía del E. rubrum un hongo excepcional, los científicos han anunciado esta semana que ya han conseguido separar la secuencia de este genoma, abriendo así la posibilidad a crear superplantas que puedan resistir altos niveles de salinidad.

«Ya hemos conseguido crear este genoma en la levadura y en el Arabidopsis, una planta con un genoma muy sencillo», aseguró a ABC Eviatar Nevo, encargado de la investigación y profesor de la Universidad de Haifa y fundador del Instituto de la Evolución del mismo centro docente.

El E. rubrum es capaz de resistir en el Mar Muerto por que sus células puedan evitar que la sal penetre en ellas mientras el organismo está activo, en comparación con otros hongos similares en la misma masa de agua, que entran en una especie de estado de hibernación en contacto con la sal.

«Todavía estamos muy lejos de decir que podemos aplicar este genoma a otras plantas, pero ahora que hemos descodificado el genoma, hemos dado un paso de gigante hacia esto», concretó Nevo.

Una de las ventajas de crear superplantas resistentes a altos niveles de salinidad es que se podría cosechar en zonas desertificadas o regar con agua de mar.

«Bajo el desierto a veces se encuentran grandes depósitos de agua salina que podrían aprovecharse para dar de comer a poblaciones que no tienen acceso a grandes depósitos de agua potable», aseguró Nevo, «y como las plantas también podrían resistir más tiempo sin agua, sería ideal para este tipo de zonas».

• Noticia ABC

• Artículo: Genomic adaptations of the halophilic Dead Sea filamentous fungus Eurotium rubrum

EVOLUCIÓN HUMANA

Hace más de 12.000 años, en una selva cercana a los actuales complejos hoteleros de Cancún, una adolescente de 15 años entró en una cueva. La joven caminó por un largo túnel, posiblemente alumbrada por la luz de su antorcha. ¿Buscaba agua? El fuego no le bastó para ver el precipicio que se abría a sus pies y cayó más de 30 metros hasta el fondo de un pozo donde había todo tipo de animales muertos. Si sobrevivió a la caída no lo sabemos, aunque mejor sería que no. Aquel pozo era en realidad una inmensa bóveda de la que era imposible salir.

Doce milenios después, en junio de 2007, Alberto Nava se quedó petrificado a más de 40 metros bajo el agua. El túnel que antaño recorrió la adolescente está hoy inundado y Nava, un experto en buceo, lo recorría en busca de galerías desconocidas. Hubo un momento en el que el suelo “desapareció” a sus pies y las luces no le alcanzaron para divisar el otro lado de lo que parecía una inmensa estancia en total oscuridad. Cuando bajó hasta el fondo lo encontró en calma y repleto de huesos descomunales, fémures de un metro, caderas de casi dos y, junto a ellos, el esqueleto casi completo de aquella joven de hace 12.000 años.

“Durante dos años no se lo dijimos a nadie”, explica Nava al teléfono desde Monterrey, en California, donde trabaja como ingeniero informático y organizador de exploraciones subacuáticas. La zona está llena de cenotes, cuevas subterráneas inundadas por las que no es raro encontrarse a turistas amantes del submarinismo que podrían arruinar el yacimiento, espectacular. Pasados dos años, Nava y el resto de su equipo decidieron comunicar a las autoridades su extraordinario descubrimiento para que fuera protegido.

Los restos de aquella chica han resultado ser un tesoro de valor incalculable. Aquella joven perteneció al grupo de los primeros pobladores de América y el análisis de sus restos, de los que se ha conseguido extraer ADN, ayudan a responder la pregunta de quiénes fueron los primeros americanos.

El análisis completo del yacimiento de Hoyo Negro, en la península del Yucatán (México), se publica hoy en un estudio coordinado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH) en colaboración con varias universidades de EEUU, así como grupos expertos en buceo, incluido Nava. El trabajo, publicado en Science, describe el nuevo yacimiento subacuático en el que aún se encuentran gran parte de los restos de la joven, bautizada por los científicos como Naia.

Junto a ella están los esqueletos de tigres dientes de sable, perezosos gigantes, gonfotéridos (enormes parientes de los elefantes) y hasta 26 especies hoy extintas, algunas de ellas nuevas para la ciencia. Posiblemente, apuntan los científicos, todos cayeron en la misma trampa mortal en un lapso de decenas de miles de años. Después, al término de la última glaciación, hace unos 10.000 años, esta gran cueva de más de 60 metros de diámetro se llenó de agua y permaneció inundada hasta hoy.

El origen de los primeros americanos ha sido debatido durante décadas. Por un lado, los escasos restos humanos de más de 9.000 o 10.000 años que se conservan muestran que los primeros americanos no se parecían a los indígenas actuales. De hecho la forma de sus cabezas y sus rasgos faciales encajan más con los de africanos, aborígenes australianos y habitantes del Sur del Pacífico. Pero, ¿cómo podrían esas gentes haber llegado hasta América? Por otro lado, la genética de los indígenas los emparenta con gentes de Asia, y, más concretamente, de Siberia, según los trabajos más recientes, lo que complica aún más el enigma.

Los huesos de Naia muestran que tenía 15  o 16 años y medía en torno a metro y medio. El ADN extraído de una de sus muelas del juicio muestra que perteneció a un linaje conocido por los científicos como D1 y que es característico de los humanos que habitaban en Beringia, una tierra en lo que hoy es Alaska y Rusia y que hace miles de años quedó partida en dos por la subida del nivel del mar, formando el actual estrecho de Bering. Esto refuerza la teoría de que los primeros pobladores del continente cruzaron por ese puente de tierra entre  Eurasia y América y desde ahí se expandieron al sur en una sola oleada migratoria.

Esta tesis está reforzada con una prueba viviente: el 10% de todos los nativos americanos también pertenecen a ese linaje D1 y llevan aún hoy su marca en el ADN mitocondrial, el que pasan las madres a sus hijos. En Chile y Argentina hasta el 29% pertenece al mismo linaje. Por eso, aquella muchacha de Yucatán es su ancestro.

Los primeros americanos habrían cruzado el puente de tierra hacia América hace entre 26.000 y 18.000 años y comenzaron a expandirse hacia el sur hace unos 17.000. Las dataciones directas del carbono de los huesos de Naia y otras indirectas realizadas en Hoyo Negro indican que vivió hace entre 12.000 y 13.000 años, es decir, perteneció a aquel grupo de primeros pobladores americanos. Pero el cráneo de Naia también es más parecido al de una africana o una niña de Oceanía que al de una india de América.

A pesar de ello, sus descubridores descartan que los ancestros de Naia llegasen de esos lugares. Argumentan que esto no es más que un ejemplo más de la evolución: la fisonomía de los recién llegados a América fue cambiando hasta cobrar el aspecto actual. Con lo cual, dicen, queda claro que América se pobló en una sola oleada de humanos llegada desde Siberia y de ella descienden todos los indios de América. Sin embargo, otro gran estudio basado en la genética actual de 52 pueblos indígenas de América aseguraba que fueron tres oleadas y no solo una.

Tras este descubrimiento, el cráneo ha sido llevado a la superficie y el INAH ya estudia cómo mantenerlo sin que se rompa tras haber pasado miles de años bajo el agua. Los accesos subacuáticos a Hoyo Negro han sido vallados y hay carteles que prohíben el paso pero eso, dice Nava, no disuade a los curiosos. Aunque la idea era mantener el mayor número de huesos in situ, señala que posiblemente haya que llevar a  la superficie más fósiles para evitar que acaben destrozados o robados.

• Noticia Materia

• Artículo: Late Pleistocene Human Skeleton and mtDNA Link Paleoamericans and Modern Native Americans

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GENÉTICA

Un equipo de científicos ha demostrado que las personas que tienen una variante de un gen de la longevidad, llamado KLOTHO, han mejorado ciertas habilidades del cerebro como el pensamiento, el aprendizaje y la memoria, independientemente de su edad, sexo, o si tienen un factor de riesgo genético de la enfermedad de Alzheimer. El aumento de los niveles de KLOTHO en ratones los hizo más inteligentes, posiblemente por el aumento de la fuerza de las conexiones entre las células nerviosas en el cerebro.

“Esto podría ser un gran paso para ayudar a millones de personas alrededor del mundo que están sufriendo la enfermedad de Alzheimer y otras demencias”, dijo Dena Dubal, profesor asistente de neurología en la Cátedra David A. Coulter en Envejecimiento y Neurodegeneración de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) y autor principal del estudio publicado en Cell Reports. “Si pudiéramos aumentar la capacidad del cerebro para funcionar, es posible que podríamos hacer frente a las demencias.”

Klotho es el nombre de la diosa de la mitología griega del destino, la que hace girar el hilo de la vida. Las personas que tienen una copia de una variante o forma del gen KLOTHO, llamado KL-VS, tienden a vivir más tiempo y tienen menores posibilidades de sufrir un derrame cerebral mientras que las personas que tienen dos copias pueden vivir vidas más cortas y tienen un mayor riesgo de accidente cerebrovascular. En este estudio, los investigadores encontraron que las personas que tenían una copia de la variante KL-VS se desempeñaban mejor en una batería de pruebas cognitivas que los sujetos que no la tenían, independientemente de la edad, el sexo o la presencia del gen de la apolipoproteína 4, el principal factor de riesgo genético para la enfermedad de Alzheimer.

“Este estudio muestra la importancia de los genes que regulan los múltiples procesos de envejecimiento que participan en el mantenimiento de la función cognitiva”, dijo Suzana Petanceska, directora del programa en la División de Neurociencias de la ANR. “La comprensión de los factores que controlan los niveles y la actividad de KLOTHO a través de múltiples sistemas de órganos puede abrir nuevas vías terapéuticas para la prevención del deterioro cognitivo y la demencia relacionada con la edad.”

Los investigadores probaron una variedad de habilidades cognitivas, incluyendo el aprendizaje, la memoria y la atención. Más de 700 sujetos, 52 a 85 años de edad fueron evaluados como parte de tres estudios. Ninguno de ellos tenía ningún signo de demencia. De acuerdo con estudios anteriores, del 20 al 25 por ciento de los sujetos tenía una copia de la variante KL-VS y un mejor desempeño en las pruebas que los que no tenían copias. el rendimiento en las pruebas disminuyó con la edad, independientemente de si un sujeto tenía uno o ninguna copias de la variante del gen KL-VS.

El gen KLOTHO proporciona el modelo para una proteína producida principalmente por las células de los riñones, la placenta, el intestino delgado, y la próstata. Una versión abreviada de la proteína puede circular a través del sistema sanguíneo. Los análisis de sangre mostraron que los sujetos que tenían una copia de la variante KL-VS también tenían mayores niveles circulantes de proteína KLOTHO. Los niveles disminuyeron con la edad, como otros ya habían observado. Los investigadores especulan que la disminución relacionada con la edad en los niveles de proteína circulantes puede haber causado algo de la disminución en el rendimiento en las pruebas cognitivas.

• Noticia Universo Doppler

• Artículo: Life Extension Factor Klotho Enhances Cognition (descarga directa en formato PDF)

MEDICINA

Una revisión de todos los estudios científicos sobre la posible relación entre las vacunas y los trastornos del espectro autista concluye que no existe “ninguna evidencia” de nexo entre ambos.

Es algo que ya se sabía, pero una revisión de todo lo publicado sobre el asunto es el carpetazo cuantitavo a la falsa relación entre vacunas y autismo. Un equipo de investigadores de la Universidad de Sidney ha repasado todos y cada uno de los trabajos científicos sobre el posible nexo entre la vacunación de niños y la aparición de trastornos del espectro autista. En total, revisaron más de un millar de estudios, y tras poner el foco en los más robustos y completos, la conclusión es diáfana: “Este metaanálisis no proporciona ninguna evidencia de una relación entre las vacunas y el autismo o los trastornos del espectro del autista y, por tanto, defiende que se continúe con los programas de inmunización de acuerdo con las directrices nacionales”.

Este tipo de estudios, denominados metaanálisis, se centran en revisar la metodología, la calidad y las conclusiones de todos los trabajos realizados sobre un tema, para tratar de realizar una fotografía más amplia. Tras repasar todos los números aportados por estos estudios científicos de calidad, y descartar los sesgados o poco fiables, el resultado muestra que entre los grupos de niños vacunados el riesgo de autismo sería incluso inferior.

El equipo liderado por Guy Eslick se centró en una decena de estudios, cinco de ellos sobre grandes poblaciones de niños y cinco de casos de control, para extraer las conclusiones cuantitativas. Todos estos estudios abarcan casi 1,3 millones de niños en Reino Unido, Japón, Polonia, Dinamarca y EEUU y la robustez de sus análisis se asienta en que de media siguieron a los grupos estudiados durante más de ocho años después de la inmunización. Los resultados son tan concluyentes como siguen:

  • No hay relación entre vacunación y autismo.
  • No hay relación entre vacunación y trastorno del espectro autista.
  • No hay relación entre autismo o trastorno del espectro autista y la vacuna triple vírica [sarampión, paperas y rubeola].
  • No hay relación entre autismo o trastorno del espectro autista y timerosal [un conservante de vacunas derivado del mercurio].
  • No hay relación entre autismo o trastorno del espectro autista y el mercurio [agente al que los antivacunas acusan de provocar autismo].

Los resultados de este metaanálisis sugieren que las vacunas no están asociadas con el desarrollo de autismo o trastorno del espectro autista.

Son conclusiones que las organizaciones médicas de todo el mundo ya conocían pero Eslick y su equipo vienen a desmontar definitivamente, con un torrente masivo de datos, el bulo sobre el que han cabalgado los nocivos movimientos antivacunas desde que en 1998 el doctor Andrew Wakefield publicara un estudio “deshonesto e irresponsable” que relaciona vacunas y autismo con el único objetivo de hacerse rico.

Su trabajo fue retractado y desmontado, pero las consecuencias de ese falso nexo entre las vacunas y el trastorno perviven todavía. A partir de 1998, el número de vacunaciones en los países desarrollados se desplomó notablemente y todavía hoy no se han recuperado las tasas de inmunización previas al fraude de Wakefield, ya que los movimientos antivacunación lograron asentar ese miedo infundado en el imaginario colectivo.

En un caso muy peculiar dentro de la literatura científica, el propio Eslick concluye este estudio, que se publica en Vaccine, con un epílogo en primera persona en el que expresa sus preocupaciones como padre:

Como epidemiólogo me creo los datos que se presentan en este metaanálisis. Sin embargo, como padre de tres hijos tengo cierta comprensión con los temores asociados a las reacciones y efectos de las vacunas. Mis dos primeros hijos sufrieron brotes febriles después de la vacunación rutinaria, uno de ellos grave. Estos casos no me impidieron vacunar a mi tercer hijo, y sin embargo, me llevaron a tomar algunas medidas preventivas para reducir el riesgo de efectos adversos similares. Le vacuné por la mañana, así estábamos preparados para cualquier reacción adversa durante el día y también le di a mi hijo una dosis de paracetamol media hora antes de que se le vacunase para reducir la fiebre que pueden aparece después de la inyección. Como padre conozco a mis hijos mejor que nadie y atribuyo sus reacciones al aumento de la temperatura corporal por efecto de la vacunación. Para los padres que notan un cambio significativo en el comportamiento de sus hijos después de una vacunación, les animo a informar de inmediato a su médico de familia.

• Noticia Materia

• Artículo: Vaccines are not associated with autism: An evidence-based meta-analysis of case-control and cohort studies

MICROBIOLOGÍA

Investigadores del Instituto de Biología Molecular, Genómica y Proteómica (Inbiomic) y de la Universidad de León, en colaboración con el departamento de Inmunología del Hospital de León y con el Instituto de Biotecnología (Inbiotec), analizan las bacterias presentes en el tubo digestivo que intervienen durante el metabolismo del gluten.

Según explica Javier Casqueiro, del Inbiomic y de la universidad leonesa, el equipo lleva investigando en esta línea desde hace más de cinco años. “Nos planteamos si en el origen de la enfermedad celiaca podría participar alguna bacteria del tubo digestivo y vimos que en la literatura el conocimiento era escaso respecto al metabolismo del gluten in vivo”. Así, comenzaron a investigar qué bacterias participan y si alguna de ellas estaba implicada en su desarrollo.

En uno de sus últimos trabajos, publicado en la revista FEMS Microbiology Ecology, han aislado por primera vez del tubo digestivo humano una colección específica de cepas microbianas que podrían participar en el metabolismo del gluten en los humanos. En concreto, se han aislado y caracterizado 144 cepas pertenecientes a 35 especies bacterianas a partir de muestras fecales de 22 individuos. La mayoría de las cepas fueron clasificadas dentro de los géneros Lactobacillus, Streptococcus, Staphylococcus, Clostridium y Bifidobacterium.

Al ser un trabajo novedoso, “no existía un sistema específico de cultivo para microorganismos implicados en el metabolismo del gluten, por lo que tuvimos que desarrollar medios de cultivo y técnicas específicas”, apunta el investigador. Tras cultivar y purificar estas bacterias se han analizado una serie de características, como por ejemplo si estos microorganismos pueden utilizar el gluten para crecer o no. Los investigadores determinaron que 94 cepas eran capaces de metabolizar el gluten, utilizando sus proteínas y péptidos como nutrientes.

Por otro lado, 61 cepas mostraron una actividad extracelular contra las proteínas del gluten y varias cepas revelaron una actividad hacia el péptido 33-mero, un péptido inmunogénico en los pacientes con enfermedad celíaca. “Hay algunos microorganismos capaces de digerir y de “destruir” algunos de los fragmentos del gluten que son tóxicos para los enfermos celiacos”, avanza el investigador, lo que podría ofrecer “nuevas formas de tratamiento prometedoras para la enfermedad celíaca”.

Javier Casqueiro analiza las implicaciones de este trabajo. “Hemos profundizado en el conocimiento del metabolismo del gluten. Ahora sabemos que hay microorganismos en el tubo digestivo que pueden consumir el gluten”. El investigador señala que cuando se consume gluten, una parte se excreta por las heces, otra es absorbida por el individuo y otra es digerida por los microorganismos. Además, “hay gente que es tan eficiente digiriendo el gluten que no excreta prácticamente nada por las heces, por ello pensamos que las bacterias de su tubo digestivo son capaces de eliminar el gluten”.

Aunque en los pacientes celiacos la digestión del gluten es parecida a la de los individuos sanos, hay fragmentos que les resultan tóxicos. “Si pudiésemos eliminar completamente el gluten en el tubo digestivo sería una forma de poder tratar a los pacientes celiacos. Por ello, buscamos microorganismos que podamos administrarles, que tengan actividad antiinflamatoria y que sean capaces de eliminar esos fragmentos que les hacen daño”.

• Noticia Agencia SINC

• Artículo: Diversity of the cultivable human gut microbiome involved in gluten metabolism: isolation of microorganisms with potential interest for coeliac disease

NEUROCIENCIA

Un estudio realizado por investigadores de CIBERNED del Centro Nacional de Biotecnología (CNB) y del Centro de Biología Molecular “Severo Ochoa” (CBMSO) ha identificado que la ausencia de la proteína WIP favorece la formación de contactos neuronales más grandes pero menos plásticos en respuesta a estímulos.

Estos contactos neuronales, conocidos como espinas dendríticas, posibilitan la conexión entre neuronas emisoras y receptoras, en estructuras conocidas como sinapsis, que cambian en número, tamaño y sensibilidad en respuesta a estímulos (plasticidad). Esta plasticidad sináptica es la base celular del aprendizaje y la memoria, relacionándose las alteraciones en la sinapsis con diferentes disfunciones neurológicas como el autismo, la esquizofrenia, la enfermedad de Alzheimer, el Síndrome de Down, la depresión o el trastorno bipolar.

La colaboración entre los laboratorios dirigidos por Inés Antón (CNB-CSIC; CIBERNED) y Lola Ledesma (CBMSO), ambos situados en el Campus de Excelencia UAM-CSIC, aborda la influencia en estos procesos de la proteína WIP, aportando nuevos datos sobre el mecanismo que regula la morfología y la actividad de las espinas dendríticas, al haber permitido identificar dicha proteína como el punto de conexión entre la composición lipídica de la membrana y el citoesqueleto en estas estructuras. Así, se ha llegado a la conclusión de que la ausencia de WIP reduce los niveles del lípido esfingomielina en la membrana plasmática, activando así un conjunto de proteínas que aumentan la cantidad de filamentos de actina del esqueleto celular y favoreciendo la formación de espinas dendríticas más grandes y estables.

Al relacionar este descubrimiento con los datos de otros estudios que sugieren que la estabilidad de las espinas dendríticas se relaciona con un incremento en la memoria frente a estímulos concretos y con una disminución en la capacidad de aprendizaje, se ha conseguido identificar en un modelo de ratón la contribución de la proteína WIP al correcto funcionamiento sináptico, y en su aplicación a humanos podrían explicar el origen de las alteraciones neurológicas descritas en pacientes con modificaciones en la región génica que codifica esta proteína.

Según explica Ana Franco-Villanueva, coautora del estudio, “con la simple adición del lípido esfingomielina hemos corregido el defecto sináptico en un modelo de cultivo neuronal de ratón deficiente en WIP, proporcionando la primera estrategia para el futuro tratamiento de los pacientes”.

• Artículo: WIP modulates dendritic spine actin cytoskeleton by transcriptional control of lipid metabolic enzymes

PALEONTOLOGÍA

Un equipo de científicos acaba de realizar un importante descubrimiento en un yacimiento de fósiles en el noreste de Australia: el semen fosilizado de una especie de pequeñas gambas que habitaron el planeta hace 17 millones de años.

Según fuentes académicas de la Universidad de Nueva Gales del Sur, los investigadores creen que el semen de este crustáceo, que medía alrededor de 1,3 milímetros de longitud, era más grande que el cuerpo de la gamba y estaba enroscado dentro de los órganos masculinos de estos animales, conocidos como ostrácodos.

Mike Archer, experto de la Universidad de Nueva Gales del Sur que ha excavado el yacimiento desde hace más de 35 años y que es uno de los responsables del estudio publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B asegura que se trata de «los espermatozoides fosilizados más antiguos que se han hallado».

El científico australiano señala que el descubrimiento de los espermas fosilizados, incluyendo el núcleo que alguna vez contuvo la información de su ADN y de sus cromosomas, fue un suceso inesperado en el yacimiento de Riversleigh -inscrito en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco-, a pesar de que este lugar es conocido por sorprendentes hallazgos «como el ornitorrinco gigante dentado y canguros carnívoros», recuerda Archer.

Los fósiles de los crustáceos, que fueron descubiertos por Archer, Suzanne Hand y Henk Godthelp en el sitio Bitesantennary de Riversleigh en el año 1988, pero fue John Neil, especialista de ostrácodos de la australiana Universidad La Trobe, quien descubrió que éstos contenían tejidos suaves fosilizados.

Posteriormente otros análisis en Alemania y Francia detectaron los órganos internos de los ejemplares fosilizados, incluyendo los sexuales, y revelaron que dentro de ellos se encontraba el semen, en buen estado de conservación, según la fuente. Asimismo, los estudios revelaron que los órganos que sirven al animal para transferir el semen a la hembra se habían preservado a pesar del paso del tiempo.

«Hace 17 millones de años el sitio Bitesantennary era una cueva en medio de un vasto bosque tropical con una gran diversidad biológica» recuerda el experto, que explica que «los pequeños ostrácodos se desarrollaron en un charco de agua, dentro de la cueva que estaba continuamente enriquecida por los excrementos de miles de murciélagos».

• Noticia ABC

• Artículo: Subcellular preservation in giant ostracod sperm from an early Miocene cave deposit in Australia

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A partir de 1993, la pasión por los dinosaurios estalló por todo el planeta gracias a Parque Jurásico, la película más taquillera hasta el momento, dirigida por Steven Spielberg. Ver correteando a tiranosaurios y velocirraptores llenó de niños los museos de historia natural de todo el mundo, procurando sin duda numerosas vocaciones para la paleontología. Y más de 20 años después, el éxito comercial de aquella saga de películas sigue siendo de gran ayuda para los científicos que rastrean  todo el mundo en busca de nuevos hallazgos que ayuden a entender mejor cómo eran aquellos gigantes que dominaron la Tierra hace millones de años.

En 1997, uno de los asesores científicos de Spielberg para el filme, Don Lessem, consiguió que la productora Amblin Enterteinment y la distribuidora Universal Pictures dedicaran parte de lo ganado a mantener viva esa pasión por los dinosaurios financiado la creación de la Dinosaur Society y la Jurassic Foundation. Esta fundación, que se rige con criterios científicos, entrega cada año ayudas para la investigación sobre dinosaurios como la que ha llevado a un grupo de científicos argentinos a dar en la Patagonia con el último brontosaurio conocido.

Estos gigantes del Jurásico, entre cuyas patas corrían en moto en la segunda entrega de la saga, nunca se habían encontrado en Sudamérica. Ahora, unos investigadores de CONICET —que también ha financiado el trabajo— han descrito el hallazgo del primer brontosaurio en esta región, más concretamente en la Patagonia, y que además sería una especie desconocida y la más reciente de la que se tiene registro en su familia.

El estudio de los restos indican que se trata de una nueva especie, que fue nombrada como Leinkupal laticauda porque en idioma mapuche leinkupal significa “familia que desaparece” ya que el hallazgo corresponde al último hallazgo mundial conocido de un dinosaurio de la familia de los diplodócidos; y laticauda, en latín significa “cola ancha”, ya que esta característica hace bastante particular a este dinosaurio.

“El principal rasgo de esta especie es el ancho relativo de las vertebras de la base de la cola, lo que nos dice que este dinosaurio poseía una importante musculatura caudal que le permitía realizar movimientos laterales con mucha más precisión y fuerza que otros diplodócidos”, defiende Gallina. El paleontólogo explica que ya se ha propuesto previamente que los diplodócidos poseían una larga cola con la que atizar como si fuera un látigo de manera defensiva, pero que esta condición “está mucho más desarrollada” en esta nueva especie, como trataron de reflejar en la ilustración que acompaña a este texto.

A pesar de su modesto tamaño (ocho o nueve metros de largo, frente a los 20 de otros miembros de la misma familia), el Leinkupal laticauda contaba con una cola más poderosa que la de sus otros parientes, con vértebras muy anchas y neumatizadas (con cavidades donde alojaba sacos con aire), donde se insertaban fuertes músculos que le permitían dar poderosos coletazos laterales, de un modo aún más marcado que el de otros brontosaurios.

• Noticia Materia

• Artículo: A Diplodocid Sauropod Survivor from the Early Cretaceous of South America (descarga directa en formato PDF)

ASTRONOMÍA

El punto marcado con un círculo en la foto nació, probablemente, de la misma nube de polvo y gas que dio origen a nuestro Sol. El primer «hermano» identificado de nuestra estrella está ubicado a 110 años luz de la Tierra, en la constelación de Hércules, es 15% más masivo que el Sol y recibe el nombre de HD 162826.

Aunque no es visible a simple vista, puede ser observado fácilmente con binoculares, no muy lejos de la brillante estrella Vega. Los científicos que lo encontraron dicen que conocer la historia familiar del Sol es importante para entender cómo nuestro sistema se volvió apto para la vida. Sugieren, además, que existe una posibilidad «pequeña» de que los astros parientes como el recién hallado puedan albergar planetas que tengan vida.

Además del análisis químico, también hace falta estudiar las órbitas de los candidatos: dónde han estado y hacia dónde van en su camino alrededor del centro de la Vía Láctea. Expertos en este campo del Observatorio Astronómico Pulkovo y de la Universidad Estatal de San Petersburgo, Rusia, estudiaron los datos sobre los movimientos de las estrellas señaladas. Así, la combinación de estas dos fuentes de información –las propiedades químicas y la dinámica de los posibles parientes– apuntó a una sola estrella: HD 162826.

• Noticia BBC Mundo

• Artículo: Elemental Abundances of Solar Sibling Candidates

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Los magnetares son los extraños remanentes superdensos de explosiones de supernovas. Son los imanes más potentes conocidos en el universo — millones de veces más potentes que los imanes más fuertes de la Tierra. Utilizando el telescopio VLT (Very Large Telescope) de ESO, un equipo de astrónomos europeos cree haber hallado, por primera vez, a la estrella compañera de un magnetar. Este descubrimiento ayuda a explicar cómo se forman los magnetares — un enigma de hace 35 años — y por qué esta estrella particular no colapsó en agujero negro tal y como esperarían los astrónomos.

Cuando una estrella masiva colapsa por su propia gravedad durante una explosión de supernova, puede formar, o bien una estrella de neutrones o un agujero negro. Los magnetares son una forma inusual y muy exótica de estrella de neutrones. Como todos estos objetos extraños, son pequeños y extraordinariamente densos — una cucharadita de materia de estrella de neutrones tendría una masa de aproximadamente mil millones de toneladas — pero también tienen campos magnéticos extremadamente potentes. Las superficies de los magnetares liberan grandes cantidades de rayos gamma cuando atraviesan una etapa de ajuste repentino, conocida como un terremoto estelar (starquake), consecuencia de las enormes tensiones que tienen lugar en sus cortezas.

El cúmulo estelar Westerlund 1, situado a 16.000 años luz de la Tierra, en la constelación austral de Ara (el Altar), alberga uno de las dos docenas de magnetares conocidos en la Vía Láctea. Se llama CXOU J164710.2-455216 y ha intrigado enormemente a los astrónomos.

Pero, hasta ahora, no se había detectado ninguna estrella acompañante en la ubicación del magnetar en Westerlund 1, así que los astrónomos utilizaron el VLT para buscarlo en otras partes del cúmulo. Buscaron estrellas fugitivas —objetos que escapan del cúmulo a grandes velocidades— que podría haber sido expulsadas de la  órbita por la explosión de supernova que formó al magnetar. Se descubrió que una estrella, conocida como Westerlund 1-5, parecía encajar perfectamente con lo que buscaban.

«No es sólo que esta estrella tenga la alta velocidad esperada si está siendo impulsada por una explosión de supernova, sino que además parece imposible replicar, en una estrella individual, las condiciones de baja masa, alta luminosidad y abundancia de carbono en la composición ―una pista que indica que debe haberse formado, originalmente, con una compañera binaria», añade Ben Ritchie (Open University), coautor del nuevo artículo.

Este descubrimiento permitió a los astrónomos reconstruir la historia de la vida de la estrella que permitió la formación del magnetar en lugar del esperado agujero negro. En la primera etapa de este proceso, la estrella más masiva de la pareja comienza a quedarse sin combustible, transfiriendo sus capas externas a su compañera menos masiva —que está destinada a convertirse en magnetar— haciendo que gire cada vez más rápido. Esta rápida rotación parece ser el ingrediente esencial en la formación del campo magnético ultra-fuerte del magnetar.

En la segunda etapa, como resultado de esta transferencia de masa, la propia compañera llega a ser tan masiva que, a su vez, desprende una gran cantidad de la masa recientemente adquirida. Gran parte de esta masa se pierde, pero una parte pasa de nuevo a la estrella original, la que todavía hoy vemos brillando y conocemos como Westerlund 1-5.

Por tanto, en la receta para formar un magnetar, parece que un ingrediente fundamental es ser una de las componentes de una estrella doble. La rápida rotación generada por la transferencia de masas entre las dos estrellas parece necesaria para generar el campo magnético ultra fuerte y, posteriormente, una segunda fase de transferencia de masa permite al futuro magnetar adelgazar lo suficiente como para no colapsar en agujero negro en el momento de su muerte.

• Noticia ESO

• Artículo: A VLT/FLAMES survey for massive binaries in Westerlund 1: IV.Wd1-5 binary product and a pre-supernova companion for the magnetar CXOU J1647-45 (descarga directa en formato PDF)

Publicado por José Luis Moreno en SIETE DÍAS, 3 comentarios
Siete días … 5 a 11 de mayo (recuerdos)

Siete días … 5 a 11 de mayo (recuerdos)

     Última actualizacón: 24 septiembre 2017 a las 13:03

BIOQUÍMICA

Al igual que el lenguaje se basa en una secuencia de letras cuyo orden da forma a las palabras, la vida también tiene su propio alfabeto genético. El alfabeto del ADN y de todas las formas de vida conocidas se escribe solo con cuatro «letras» (A, T, G, C) combinadas en dos pares de bases (A-T y C-G) y su secuencia o combinación determina su significado, es decir la función de las proteínas y los genes.

Los organismos vivos que pueblan la Tierra (humanos, plantas, bacterias, hongos, animales….) tienen en su material genético solo esas cuatro letras o dos pares de bases escritas a lo largo de la evolución. Ahora, por primera vez, científicos del Instituto de Investigación Scripps de California (EE.UU.) han reescrito el genoma de un ser vivo al añadir a su ADN un par de «letras» adicionales que no se encuentran en la Naturaleza.

Ese nuevo par de bases artificial han sido bautizadas por el Instituto Scripps como d5SICSTP-dNaMPT, una combinación de letras casi imposible de recordar. Una vez generadas se incorporaron a una pequeña parte del genoma de una bacteria y esta la aceptó sin problema, sin reconocerlo como una anomalía. Es decir la bacteria con seis «letras» en su código genético funcionó con normalidad. Así demostraron los investigadores que podía ampliarse el alfabeto de la vida.

El resultado de este experimento es un organismo semi-sintético que nunca había existido antes. «Contiene de manera estable tres pares de bases. Esto demuestra que hay otras soluciones posibles para almacenar la información genética y nos acerca a emocionantes aplicaciones, entre ellas el desarrollo de nuevos y más potentes medicamentos», augura el director de la investigación, Floyd Romesberg.

El avance, al que la revista «Nature» dedica su portada, es una prueba de concepto, un ejercicio experimental pero también supone un salto vertiginoso hacia la creación en el laboratorio de nuevos seres vivos, con genomas a la carta.

Este nuevo paso que se acaba de dar es «un avance fantástico» para Rafael Giraldo, del Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC. Además de las potenciales aplicaciones prácticas, este experto en biología sintética resalta el avance conceptual que supone. «Por primera vez se ha demostrado que un código genético alternativo funciona “in vivo”. En un futuro podremos diseñar códigos genéticos a la carta».

El catedrático de Microbiología César Nombela valora el «virtuosismo» que ha demostrado el equipo de Romesberg, aunque rebaja el entusiasmo. «La biología sintética todavía ha de recorrer caminos basados en el diseño de nuevos organismos combinando los genes existentes, de ahí se han de derivar los resultados y aplicaciones novedosas que aún estamos esperando».

• Noticia ABC

• Artículo: A semi-synthetic organism with an expanded genetic alphabet

BIOLOGÍA

Científicos de la Universidad de California han hallado el fósil de un organismo recientemente descubierto que pertenece a ‘Ediacara Biota’, un grupo de organismos que se produjo en el período Ediacaran de tiempo geológico. Según han apuntado los autores del trabajo, que ha sido publicado en ‘Paleontology’, no se parece a ningún ser que esté vivo hoy en día.

Nombrado ‘Ricei Plexus’, se asemejaba a un tubo curvado y residía en el fondo marino. Estos individuos variaron en tamaño de 5 a 80 centímetros de largo y de 5 a 20 milímetros de ancho. Junto con el resto de ‘Ediacara Biota’, se desarrollaron hace unos 575 millones de años y desaparecieron del registro fósil hace 540 millones de años, justo en la época en que la explosión cámbrica se estaba poniendo en marcha.

«Plexus es diferente a cualquier otro fósil que conocemos desde el Precámbrico», ha señalado una de las autoras del hallazgo, Mary L. Droser, quien ha añadido que son sus características únicas lo que lo hacen «desconcertante». Además, ha indicado que, durante el Ediacaran, no había vida en la tierra. Toda «estaba en los océanos».

En este sentido, ha señalado que había una completa falta de bioturbación en los océanos en ese momento, lo que significa que había pocos organismos marinos que combatían por los sedimentos marinos en busca de comida». «Fue comenzado el período Cámbrico cuando los organismos comenzaron a producir y mezclar el sedimento», ha apuntado.

Según los investigadores, la falta de bioturbadores durante el Ediacaran permitió que se formaran películas gruesas de algas fotosintéticas que se acumulaban en los fondos oceánicos, un ambiente que sería muy raro en la actualidad. Tal ambiente allanó el camino para muchos estilos de vida relacionados con el proceso de evolución. Unos organismos que se convierten prácticamente ausentes en el mundo post-Ediacaran.

• Noticia Europa Press

• Artículo: A New Enigmatic, Tubular Organism from the Ediacara Member, Rawnsley Quartzite, South Australia

NEUROCIENCIA

Para crear nuevos recuerdos, las neuronas se encuentran en un proceso de formación constante en el hipocampo del cerebro. Este hecho ha llevado a un grupo de científicos del Hospital para Niños Enfermos de Toronto (Canadá) y del Instituto Integral Ciencias Médicas de Toyoake (Japón) a preguntarse si la integración de nuevas neuronas también puede desestabilizar viejos recuerdos.

“Sabemos que existe una limpieza de memoria ya que, mientras nos acordamos muy bien de lo que hemos hecho en el último par de horas, es muy difícil recordar con el mismo detalle lo que estábamos haciendo hace una semana o un mes. Aunque no todos los recuerdos son olvidados; los más importantes se consolidan en el córtex”, explica a Sinc Paul Frankland, coautor del trabajo e investigador de la institución canadiense.

Hasta la segunda mitad del siglo XX se negaba la creación de neuronas después del nacimiento. Pero hoy en día se sabe que se siguen produciendo durante toda la vida debido a la diferenciación de las células madre. Estudios previos ya habían mostrado que las neuronas nuevas se integran en las redes neuronales preexistentes para participar en el procesamiento de información. En la última década se ha reforzado la hipótesis de que la neurogénesis –la generación de nuevas neuronas– es necesaria para el aprendizaje y la recuperación de la memoria.

Sin embargo, el nuevo trabajo, realizado en ratones, cobayas y otros pequeños roedores y publicado en el último número de la revista Science, apunta que al reorganizar las conexiones cerebrales también se promueve el olvido.

Durante el experimento, los investigadores utilizaron leves descargas eléctricas para provocar que dichos roedores temiesen un determinado entorno. A continuación dejaron que algunos animales usaran la rueda para hacer ejercicio, ya que anteriores investigaciones ya demostraron que el ejercicio físico aumenta de manera natural los niveles de neurogénesis.

Los científicos comprobaron que los ratones que se habían ejercitado con la rueda habían olvidado en gran medida el temor que se les había inducido, mientras que los ratones que no corrieron parecían recordar vivamente las descargas eléctricas con las que habían sido aleccionados.

Para los autores, los resultados revelan claramente que existe una correlación sustancial entre neurogénesis y olvido. La codificación de nuevos recuerdos implica la remodelación de la red sináptica preexistente, lo que implica la pérdida de información ya almacenada.

“Las conclusiones de nuestro trabajo también son relevantes para los humanos”, afirma Frankland. “Sin duda, los niños pueden formar recuerdos de eventos particulares, pero simplemente no pueden mantener esta información y la olvidan”.

• Noticia Agencia SINC

• Artículo: Hippocampal Neurogenesis Regulates Forgetting During Adulthood and Infancy

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Una investigación liderada por la Universidad Johann Wolfgang Goethe en Frankfurt (Alemania) revela que las ondas gamma estimulan la aparición de los sueños lúcidos, aquellos en los que se adquiere consciencia de lo que se sueña e incluso se controla el desarrollo de los acontecimientos. Estos sueños pueden ser una diversión, pero también ayudar a los pacientes postraumáticos.

El estudio, que se publica hoy en la revista Nature Neuroscience, revela que la estimulación por corrientes eléctricas inocuas de tipo gamma en las zonas del cerebro temporal y frontal aviva la aparición de este tipo de sueños.

“El sueño lúcido es un estado híbrido en el que estas partes fronto-temporales se comportan de manera similar a su estado en vigilia, mientras que las partes posteriores permanecen en fase REM (una etapa de sueño con movimientos oculares rápidos)”, aclara a Sinc Ursula Voss, una de las autoras del trabajo.

La investigadora destaca que en los pacientes postraumáticos que sufren pesadillas este tipo de sueños es bueno porque les permite mantenerse en estado REM, lo que es beneficioso para su recuperación. “Pero para el resto de personas son solo una diversión”, añade. Los científicos ya sabían que durante el tiempo que dura el sueño lúcido, la consciencia del soñador se despierta y se adquiere la capacidad de controlar voluntariamente la trama del sueño.

Estudios anteriores ya habían demostrado a nivel neurofisiológico que durante los sueños lúcidos se produce un incremento de las ondas gamma en el cerebro –a una frecuencia de unos 40 Hz–, precisamente en las regiones temporales y frontales.

Ahora, la pregunta que se hacían los expertos era ver si la actividad gamma es la causa o el efecto de estos sueños peculiares. Para ello, los autores evaluaron la actividad neural y la experiencia de 27 participantes mientras dormían. Ninguno de ellos había experimentado sueños lúcidos en las últimas noches.

Los resultados del trabajo revelan que sólo las frecuencias gamma de 40 Hz, y en menor medida las de 25 Hz, potencian la aparición de este tipo de sueños. “Los 40 Hz reflejaron resultados más fuertes con respecto a la visión lúcida y la disociación –dice Voss–. En cambio, a 25 Hz los voluntarios controlaron, aparentemente, la trama del sueño”.

Los expertos aseguran que estos sueños son un subproducto de la maduración del cerebro. Suelen ser más frecuentes en niños de 6 a 7 años, pero su incidencia disminuye a partir de los 17. Después de esa edad, es cuestión de entrenamiento.

• Noticia Agencia SINC

• Artículo: Induction of self awareness in dreams through frontal low current stimulation of gamma activity

BOTÁNICA

Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones científicas (CSIC) ha analizado 101 retablos barrocos ubicados en 54 iglesias de Galicia y Asturias y ha logrado identificar seis variedades de vid cultivadas en esta zona peninsular. Los resultados de este trabajo, publicado en la revista Economic Botany, demuestran, según sus autores, el valor del arte como instrumento para estudiar la evolución histórica de los cultivos de vid y la antigüedad de algunas variedades.

“El estudio se basa en la comparación de las hojas y los racimos de variedades de vid reales, con las que aparecen representadas en las columnas salomónicas de los retablos barrocos. En algunos casos hemos encontrado un alto nivel de realismo, precisión y fidelidad en las representaciones. Esto nos ha permitido identificar algunas variedades reales y confirmar en algunos casos su posible carácter autóctono y la antigüedad de su cultivo en la zonas vitícolas en las que se ubican las iglesias cuyos retablos han sido estudiados”, explica la investigadora del CSIC Carmen Martínez, de la Misión Biológica de Galicia.

Para alcanzar estos resultados, los investigadores visitaron cada una de las 54 iglesias y tomaron imágenes de las hojas y racimos de vid representadas en las columnas salomónicas de los retablos. Este elemento arquitectónico, típico del arte barroco, se caracteriza por su forma helicoidal y su decoración vegetal, generalmente con hojas y racimos de vid. Después, en el laboratorio, los investigadores midieron numerosos detalles botánicos en las imágenes con los mismos métodos y técnicas utilizadas para medir las hojas y los racimos reales.

En la bibliografía antigua hay nombres de variedades de vid muy concretas y ligadas a determinadas zonas, pero solo en algunos casos van acompañados de brevísimas descripciones. En el siglo XIX empiezan a aparecer algunas descripciones puntuales más amplias que incorporan, en casos muy excepcionales, ilustraciones, que permiten identificar correctamente las variedades. Salvo esas excepciones, en el resto de los casos todavía hoy continúa el debate en torno a los orígenes de muchas variedades, la antigüedad de su cultivo en zonas determinadas, o los problemas de sinonimias y homonimias. El hecho de haber sido capaces de identificar una variedad real en un retablo, demuestra que en el siglo XVII esa variedad se cultivaba en esa zona concreta”, añade la investigadora.

• Artículo: Works of Art and Crop History: Grapevine Varieties and the Baroque Altarpieces

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ASTRONOMÍA

Un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y la Universidad de Maryland (EE.UU.) ha asumido la tarea inconmensurable de resumir la evolución del Universo, prácticamente desde el Big Bang -el momento de su creación- hasta nuestros días en una fiel simulación que, aseguran, supera con creces en precisión a cualquier otra creada hasta ahora. El vídeo, que ha dado a conocer la revista Nature y el lector puede contemplar sobre estas líneas, reproduce la distribución del gas, las estrellas y la materia oscura con todo detalle.

La simulación, llamada Illustris, comienza 12 millones de años después de la gran explosión que dio origen a todo y traza 13.000 millones de años de evolución cósmica. Para cubrir una porción representativa del Universo, los cosmólogos deben estudiar dimensiones cósmicas de al menos 100 millones de pársecs (pc), unos 326 millones de años luz. En comparación, la escala natural de una estrella en formación es de un pársec y la acreción de gas por un agujero negro supermasivo ocurre en escalas aún más pequeñas.

Según los autores de este universo virtual, las poblaciones de galaxias y la predicción del contenido de gas y metal que reproducen casan correctamente con las características descritas en los estudios observacionales. Michael Boylan-Kolchin, de la Universidad de Maryland, asegura que la simulación es muy similar a la imagen del campo ultraprofundo captada por el Hubble, la fotografía más penetrante jamás tomada del Universo con luz visible, y podría pasar por la real si las dos se ven una junto a otra.

El equipo atribuye el éxito de la nueva simulación a los rápidos avances en la potencia de cálculo, mejores algoritmos numéricos y modelos más fieles de la física. Estos factores les permiten modelar simultáneamente la evolución de los distintos componentes de la formación de las galaxias, incluyendo la de los bariones (la materia visible, aquello de lo que estamos compuestos nosotros mismos) y la materia oscura. Los efectos previstos de la materia visible en la distribución de la oscura podrían tener implicaciones para futuros estudios de la evolución del Universo.

• Noticia ABC

• Página del proyecto

• Artículo: Properties of galaxies reproduced by a hydrodynamic simulation (descarga directa en formato PDF)

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ARQUEOLOGÍA

Investigadores del Instituto Cotsen de Arqueología de la Universidad de California publican un estudio en la revista PNAS sobre el hallazgo de 71 líneas de geoglifos en un grupo de cinco montículos que han datado en la época de Paracas tardío (de 800 a 100 años a. C.) en el valle peruano de Chincha. Esto supondría que serían tres siglos más antiguas que las líneas Nazca, trazos que vistos desde el aire componen diseños zoomorfos, fitomorfos y geométricos.

“Las líneas chinchas son más tempranas, al  menos 300 años. Son distintas de las Nazca también porque las de Chincha convergen hacia los lugares ceremoniales. Además, no hay diseños de animales”, declara a Sinc Charles Stanish, el científico que lidera el estudio.

El complejo consiste en geoglifos lineales, figuras circulares hechas con rocas, montículos ceremoniales y asentamientos que se extienden sobre un área de 40 kilómetros cuadrados. Según los investigadores, estas líneas chinchas se habrían usado para marcar el solsticio de verano y otras actividades culturales.

“Creemos que este era un lugar para celebrar ferias en un sentido amplio. Serían similares a las ferias medievales en Europa, Asia y África. La gente se reuniría para el trueque, para celebrar las estaciones e interaccionar por razones políticas, económicas y sociales”, añade el experto.

Para datarlas, utilizaron la técnica del carbono 14 en los materiales de construcción de los montículos ceremoniales, ya que estos se asocian arquitectónicamente con las líneas. Además, en estas colinas encontraron cerámica y textiles del período Paracas.

“La cultura Inca, unos 1.700 años más tardía, usa torres para marcar el solsticio. Creemos que la gente en Chincha marcó períodos de tiempo para sus fiestas y ferias. En vez de torres, utilizaron líneas y montículos. Es similar al Chankillo en el norte del Peru”, concluye Stanish. Asimismo, la ubicación de los geoglifos, en el desierto entre la sierra y la costa, pudieron servir para integrar a las poblaciones culturalmente costeras y de montaña, según los autores.

• Noticia Agencia SINC

• Artículo: A 2,300-year-old architectural and astronomical complex in the Chincha Valley (descarga directa en formato PDF)

PSICOLOGÍA

Cooperar consiste en sacrificar parte del beneficio propio en aras del bien común. Lejos de ser exclusivo de los humanos, dicho comportamiento se observa en todo tipo de seres vivos, desde las bacterias hasta los simios. Sin embargo, aunque su utilidad resulta clara a posteriori (revierte en el bien del grupo y, por ende, en el del individuo), el mecanismo por el que se establece una conducta altruista no se entiende bien en términos evolutivos. Cuando un macaco despioja a otro, invierte en esa actividad un tiempo y una energía que podría aprovechar para buscar alimento o pareja. ¿No debería una criba darwinista seleccionar los comportamientos que reportan el máximo beneficio para el individuo?

Los humanos somos la especie más cooperativa que existe. Desde hace años, son varios los mecanismos que se han propuesto para explicar la emergencia de la cooperación; entre ellos, corresponder a (o traicionar) quienes antes nos han ayudado (o no), o imitar las acciones de aquellos individuos que vemos que obtienen un mayor provecho. Aunque estos y otros mecanismos resultan satisfactorios desde un punto de vista teórico, hasta hace poco su validez no había sido puesta a prueba mediante experimentos con humanos.

Ahora, Giulio Cimini y Anxo Sánchez, del Grupo Interdisciplinar de Sistemas Complejos de la Universidad Carlos III, han referido el primer modelo matemático que reproduce con acierto ese comportamiento. Los resultados fueron publicados hace unas semanas en la revista Journal of the Royal Society Interface.

Los autores simularon numéricamente el dilema del prisionero en redes de jugadores con varias topologías. Tras programar en los agentes un gran número de estrategias plausibles, comprobaron que la única que reproducía el comportamiento observado experimentalmente en humanos era la que denominaron «aprendizaje por refuerzo». En ella, cada agente partía con ciertas aspiraciones sobre el beneficio que esperaba obtener; tras actuar, comparaba el resultado de sus acciones con dichas expectativas y actualizaba su estrategia en consecuencia.

«La cooperación condicional [colaborar o no dependiendo de cuánta ayuda hayamos recibido con anterioridad] parece un intento de que se establezca la cooperación, pero poniendo un límite de hasta dónde está uno dispuesto a que lo exploten», explica Sánchez. «Lo realmente sorprendente es que la disposición a cooperar dependa de haberlo hecho antes. La estrategia debería ser siempre la misma, y no tener ese aspecto de «enfado», de «vaya, como ya me habéis fastidiado, ahora os voy a traicionar un buen rato». No encuentro ninguna intuición clara que justifique esa estrategia, más allá del —por otra parte muy humano— deseo de vengarse.»

• Noticia Investigación y ciencia

• Artículo: Learning dynamics explains human behaviour in Prisoner’s Dilemma on networks (descarga directa en formato PDF)

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¿Ha tenido alguna vez la sensación de que al hablar en voz alta va generando ideas nuevas? Y en ocasiones muy interesantes, por cierto. El psiquiatra Luis Rojas Marcos sostiene que hablar solo y en voz alta, dentro de unos límites razonables, es una forma muy saludable de procesar información. Poner palabras a nuestros pensamientos, viene más o menos a decir, ayuda a aclarar las ideas y también a tomar consciencia de las propias ideas.

En esa línea está una investigación publicada en Psychological Science que sostiene que cuando hablamos no siempre tenemos totalmente decidido lo que vamos a decir, y que en realidad lo vamos elaborando sobre la marcha. Y no se trata de las palabras que vamos a emplear. Sino del significado que le damos a lo que decimos. Esto a más de uno le resultará bastante familiar, en especial en momento de campaña electoral.

En general, en Psicología se acepta que lo que hablamos, nuestro discurso, se planea con antelación y que al empezar a hablar se tiene ya una idea consciente bastante precisa del mensaje. Sin embargo, algunos investigadores creen que no hay tal planificación en el discurso, y que más bien somos conscientes de lo que estamos diciendo cuando nos escuchamos a nosotros mismos.

Investigadores de las universidades de Lund y Upsala liderados por Petter Johansson se propusieron comprobar esta curiosa hipótesis. Y lo hicieron de una forma ingeniosa. Si no tenemos una idea muy precisa de lo que vamos a decir, un “ligero” cambio en las palabras que pronunciamos no nos sonará muy raro, incluso nos pasara inadvertido.

Andreas Lind, autor principal de la investigación y sus colegas de la Universidad de Lund en Suecia, querían ver lo que pasa cuando alguien dice una palabra, pero se escucha a sí mismo diciendo otra: «Si usamos la retroalimentación auditiva para comparar lo que decimos con una posible intención bien especificada, entonces cualquier discrepancia entre lo dicho y lo oído debe ser detectado rápidamente», razona. «Pero si escuchar nuestras propias palabras es una parte importante en la elaboración del discurso, si se trata de un proceso dinámico, la manipulación de lo que decimos podría pasar desapercibida», explica.

Cuando la palabra se cambiaba inmediatamente de empezar a hablar, entre 5 y 20 milisengundos, dos tercios de los participantes no se dieron cuenta de que lo que habían escuchado no era lo que ellos habían dicho. Y eso que cada vez que los investigadores sustituían una palabra por otra, aparecía en la pantalla del ordenador un mensaje que les preguntaba: ¿qué acaba de decir?

Y hay más: en el 85 por ciento de los casos de las sustituciones que no habían detectado, los participantes asumieron como suyas las palabras que no habían pronunciado. Para los investigadores esto es una prueba clara de que necesitamos oir lo que estamos diciendo para ayudarnos a darle significado.

• Noticia ABC

• Artículo: Speakers’ Acceptance of Real-Time Speech Exchange Indicates That We Use Auditory Feedback to Specify the Meaning of What We Say (descarga directa en formato PDF)

Publicado por José Luis Moreno en SIETE DÍAS, 1 comentario
Últimos y esperanzadores avances frente a la enfermedad de Alzheimer

Últimos y esperanzadores avances frente a la enfermedad de Alzheimer

     Última actualizacón: 15 marzo 2018 a las 22:09

La enfermedad de Alzheimer es la causa más frecuente de demencia (entre un 60% y un 70% de los casos), entendiendo por demencia el deterioro persistente y progresivo de las funciones cerebrales superiores (memoria, lenguaje, orientación, cálculo o percepción espacial y atención entre otras). También afecta a las capacidades emocionales y de conducta tales como la motivación, el ánimo, la percepción de la realidad y el sueño. En pocas palabras, se trata de una enfermedad que limita gravemente la capacidad de la persona para llevar a cabo las actividades cotidianas.

Actualmente la demencia afecta a más de 35 millones de personas en todo el mundo, y se estima que la cifra de afectados de Alzheimer alcanzará los 115 millones en el año 2050 1. En España, y según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), el Alzheimer afecta en la actualidad a unas 600.000 personas y está presente en uno de cada diez hogares.

Estas cifras muestran a las claras la importancia que tiene la investigación médica en este campo no sólo para quienes ya padecen esta terrible enfermedad, sino para la sociedad en su conjunto, máxime si tenemos en cuenta el preocupante envejecimiento de la población mundial.

Por lo que sabemos hasta ahora, los síntomas se desarrollan de manera gradual y progresiva, con mayor incidencia a partir de los 65 años (se ha constatado una prevalencia en personas con antecedentes familiares). Primero afecta las partes del cerebro que controlan el pensamiento, la memoria y el lenguaje. En esta primera fase, los enfermos presentan dificultades para recordar cosas que han hecho poco tiempo antes o los nombres de sus familiares y conocidos.

Sin embargo, con el avance progresivo de la enfermedad los síntomas empeoran. A los fallos de memoria, se une un cambio de carácter predominando la apatía, y otros síntomas como desorientación en el tiempo, una incapacidad para nombrar objetos comunes, delirios, alucinaciones y agitación. Los enfermos dejan de reconocer a sus familiares (incluso pueden verlos como amenazas directas) o tener dificultades para hablar, leer o escribir; olvidan cómo realizar tareas sencillas y cotidianas como lavarse los dientes o peinarse. En muchos casos la situación de estrés continuado puede hacer que se vuelvan agresivos, llegando a la paranoia y a experiencias alucinatorias. Finalmente, en los estadios más avanzados, los enfermos precisan cuidados permanentes ya que son incapaces de realizar por sí mismos las necesidades básicas.

Este proceso evolutivo de síntomas se suele ir sumando de manera gradual en una media que se estima entre 5 a 15 años.

Hasta el momento no se ha descubierto ningún tratamiento eficaz para detener el avance imparable del Alzheimer que lleva a la muerte masiva de las neuronas, aunque algunos fármacos pueden ayudar a retrasar el empeoramiento de algunos de los síntomas. Según los expertos, la dificultad para obtener resultados positivos en el tratamiento de esta enfermedad tiene mucho que ver con que seamos incapaces de detectarla antes de que haya progresado lo suficiente como para producir una pérdida de memoria irreversible y una disminución funcional grave.

Las causas

No se sabe con exactitud qué produce la enfermedad. Lo que si saben los especialistas es que al estudiar los cerebros de personas afectadas por el Alzheimer se han hallado varias masas anormales (llamadas placas seniles o de amiloide) y bultos retorcidos de fibras (llamados ovillos o nudos neurofibrilares 2). Estos depósitos anormales están constituidos por dos proteínas: beta-amiloide y proteína tau.

Imagen histopatológica del córtex cerebral de un paciente con Alzheimer (wikimedia commons).

Los ovillos empiezan a desarrollarse en la parte profunda del cerebro, en una zona llamada corteza entorrinal, mientras que las placas se forman en otras zonas fuera de las células. A medida que se van formando más placas y ovillos, las neuronas sanas empiezan a funcionar con menos eficacia. Acto seguido pierden su habilidad de comunicarse entre sí y finalmente mueren. Las placas y los ovillos en el cerebro son dos de las características principales de esta enfermedad y uno de las principales vías de diagnóstico. La tercera característica es responsable de la pérdida de memoria y la limitación del pensamiento: la ruptura de las sinapsis (vía por la que unas neuronas se comunican con otras).

Con la muerte progresiva de las neuronas, las regiones afectadas del cerebro empiezan a encogerse, por lo que cuando se alcanza la fase final de la enfermedad los daños se han extendido ampliamente y el volumen de los tejidos del cerebro ha disminuido considerablemente.

Como hemos apuntado, la proteína beta-amiloide se desnaturaliza y se apelmaza, formando agregados insolubles entre las células cerebrales (lo que hemos llamado placas seniles o placas de amiloide) que las dañan de forma irreversible. La desnaturalización de una proteína significa que se pliega mal, que pierde su estructura tridimensional y queda reducida a la cadena polipeptídica, un proceso que aumenta su viscosidad (facilitando su agrupamiento) y disminuye su solubilidad (lo que dificulta su eliminación). Esto es similar a lo que ocurre cuando cocinamos un huevo. La clara del huevo está formada básicamente por una proteína denominada ovoalbúmina que en condiciones naturales es incolora y soluble en agua. Sin embargo, al calentarla se vuelve opaca y se transforma en una masa blanca insoluble.

Proteína beta-amiloide (wikimedia commons).

Por otro lado, la proteína tau forma parte de una familia de proteínas que se expresa principalmente en las neuronas, participando en el mantenimiento de la forma celular y actuando como vía de transporte a través de los axones. Un mal plegamiento de esta proteína provoca la degeneración de las neuronas.

Los científicos no saben aún que provoca la desnaturalización de estas proteínas. Lo que sí se sabe es que el  proceso tarda más de 10 años en acumular la cantidad de proteína suficiente para provocar demencia a una persona.

Sobre este particular se están llevando a cabo importantes avances. Por ejemplo, se ha demostrado que ciertos individuos, por presentar una proteína ligeramente distinta a la habitual, tienen mayor riesgo de contraer la enfermedad 3. Se trata de la apolipoproteína de tipo E (ApoE-ε4) que participa, entre otras funciones, en la regulación de los niveles de colesterol en el cerebro. Esta proteína presenta tres formas ligeramente distintas (ApoE2, ApoE3 y ApoE4) pero solo la última guarda una relación estrecha con la aparición de la enfermedad de Alzheimer. En presencia del péptido beta-amiloide, la ApoE-ε4 pierde su estructura funcional, se desnaturaliza, lo que impide la correcta eliminación del beta-amiloide (que también sufre una modificación estructural) y favorece su acumulación en forma de placas que desemboca, como hemos visto, en las manifestaciones posteriores de la enfermedad. Para este caso concreto, los científicos han desarrollado una simulación computacional para establecer una primera aproximación sobre los mecanismos moleculares del reconocimiento entre las formas de ApoE y el beta-amiloide, logrando establecer por primera vez una base molecular del fenómeno. Actualmente están tratando de validar de forma experimental los fenómenos moleculares observados en las simulaciones.

La detección precoz

Podemos decir que hay dos problemas principales a la hora de enfrentarse a la enfermedad de Alzheimer. El primero es que no somos capaces de detectar con la suficiente antelación la formación de esas placas seniles que terminan por matar las neuronas. Dado el largo proceso de formación de estos agregados de proteínas y que los síntomas clínicos no se manifiestan hasta que el daño cerebral ya está muy avanzado, una prometedora vía para poner coto al  Alzheimer parte de encontrar mecanismos que permitan la detección precoz de la enfermedad.

En este sentido es posible hacer un seguimiento del proceso que desemboca en la enfermedad mediante técnicas que identifican los biomarcadores relacionados con ella. Un biomarcador es un indicador que se puede medir ―como la concentración de una proteína― y que varía en función del avance o regresión de una enfermedad.

TEP donde se muestra un cerebro sano (arriba) y otro con la enfermedad de Alzheimer (las placas seniles aparecen gracias al empleo del compuesto B de Pittsburgh).

Una forma de emplear los biomarcadores para la detección temprana de la enfermedad consiste en suministrar un trazador radioactivo, como el compuesto B de Pittsburgh, que se une al amiloide en el cerebro del paciente. Posteriormente se obtienen imágenes mediante tomografía de emisión de positrones (TEP) y se mide la concentración proteica.

Por otro lado, la acumulación de la proteína tau se puede detectar mediante un análisis del líquido cefalorraquídeo. Este análisis también permite identificar una disminución de los niveles de beta-amiloide en el líquido a medida que los péptidos van desapareciendo del mismo para acumularse en el cerebro. La observación simultánea de una disminución de los niveles de beta-amiloide y un aumento de tau en el líquido cefalorraquídeo indican claramente el avance de la enfermedad.

Ahora, dos nuevos estudios vienen a clarificar esta situación y arrojar un poco de esperanza con miras a lograr una mejor detección temprana de la enfermedad:

Biomarcadores lipídicos

En el trabajo publicado en la revista Nature medicine 4 el pasado mes de marzo, el equipo del Dr. Federoff plantea un novedoso enfoque que consiste en analizar un grupo de diez fosfolípidos para la detección de la enfermedad de Alzheimer antes de la manifestación clínica de los síntomas.

Para la realización del estudio los científicos contaron con la participación de un total de 525 personas mayores de 70 años, a quienes tomaron muestras de sangre y realizaron pruebas para analizar las habilidades cognitivas y de memoria una vez al año durante los cinco años que duró la investigación. La forma de proceder con los datos consistió en realizar análisis metabolómicos sin un objetivo específico 5 (lo que significa que no sabían qué estaban buscando) en muestras de plasma sanguíneo de 53 participantes con deficiencia cognitiva leve o enfermedad de Alzheimer ―incluyendo a 18 que habían desarrollado síntomas durante el estudio― y 53 que permanecían bien cognitivamente hablando como grupo de control.

La sorpresa llegó cuando constataron que había diez fosfolípidos 6 en niveles sistemáticamente bajos en la mayoría de los participantes que sufrían un deterioro cognitivo. La conclusión a la que han llegado es que ese panel de biomarcadores “predice” la aparición de un deterioro cognitivo leve amnésico o la enfermedad de Alzheimer, logrando anticiparse a la manifestación clínica de los síntomas en 2 o 3 años con más de un 90% de precisión.

Hemos de tener presente que, como exponen con cautela en su trabajo, la relación que han encontrado es puramente estadística y son necesarios nuevos ensayos con una muestra demográfica mayor. No se conoce la procedencia de estas moléculas aunque se sabe que están presentes en las membranas celulares. El punto de partida con el que abordarán nuevas investigaciones es que estos niveles reflejan la ruptura de las neuronas.

¿Qué papel desempeñan los lípidos en el cerebro? En palabras de Guojun Bu 7, profesor de neurociencia en la Clínica Mayo (EE.UU.) existen datos sólidos que apuntan a que el metabolismo de los lípidos cerebrales es esencial para mantener la integridad y las funciones de las sinapsis neuronales. En este sentido, se ha constatado (en modelos con ratones) que  la alteración del metabolismo de los lípidos cerebrales ocasiona un deterioro de las dendritas y de las sinapsis, así como neurodegeneración. No olvidemos que la mielina, la capa que envuelve los axones neuronales que permite la transmisión de los impulsos nerviosos está constituida, en términos generales, en un 40% por agua y, en seco, por un 70-85% de lípidos y un 15-30% de proteínas.

Por su parte, los fosfolípidos son la forma principal de lípidos que hay en las membranas celulares (incluidas las neuronas obviamente), donde juega un papel esencial la apolipoproteína E (ApoE) que analizamos más arriba. Esta proteína es uno de los principales transportadores de lípidos en el cerebro: su función es suministrar colesterol y otros lípidos a las neuronas para que mantengan las funciones sinápticas y puedan reparar los daños que se producen. En las personas que poseen la forma ApoE-ε4 se crea un fallo en esta cadena.

Biomarcadores proteicos

Otro hito importante para la detección temprana de esta enfermedad lo ha conseguido el equipo del Dr. Claudio Soto de la Universidad de Texas. Su trabajo ha demostrado que son capaces de detectar pequeños fragmentos de proteínas mal plegadas, los precursores de las placas seniles.

Las investigaciones más recientes han demostrado que el plegamiento erróneo de la proteína beta-amiloide y la formación de los nudos neurofibrilares siguen un mecanismo concreto: cuando se mezclan con la proteína equivalente, normal, los fragmentos mal plegados actúan como semillas para la formación de grupos más grandes. Este proceso genera varios productos intermedios, incluyendo oligómeros solubles y protofibrillas, antes de agruparse en placas. De hecho, se ha apuntado que los oligómeros beta-amiloide 8, en lugar de las grandes fibrillas amiloides, podrían ser los culpables de la neurodegeneración en la enfermedad de Alzheimer.

La proteína beta-amiloide comienza su vida como una molécula solitaria pero tiende a amontonarse en un proceso que comienza en pequeños grupos que siguen siendo solubles y pueden viajar libremente por el cerebro antes de formar finalmente las placas características de la enfermedad. En un artículo publicado hace unos meses 9, se comprobó por primera vez que en esta forma precursora, la proteína beta-amiloide puede unirse a un receptor en las células nerviosas, poniendo en marcha un proceso que erosiona sus sinapsis con otras células nerviosas. Esto implicaría que un fragmento de la proteína beta-amiloide comienza a destruir las sinapsis antes de que se formen las placas seniles que conducen a la muerte de esas neuronas.

Por este motivo, el equipo del Dr. Soto se ha centrado en estos precursores de las placas de amiloide, los oligómeros beta-amiloide, que pueden estar circulando por nuestro cuerpo durante años o décadas antes de que surjan los primeros síntomas.

La técnica, que analiza muestras del líquido cefalorraquídeo, se ha llamado amplificación cíclica de proteínas mal plegadas (PMCA por sus siglas en inglés) 10 y funciona por medio de ultrasonidos, rompiendo estos agregados en fragmentos más pequeños que transforman las proteínas normales en anómalas, logrando imitar lo que ocurre in vivo a lo largo de décadas en un corto espacio de tiempo. El proceso se repite cíclicamente hasta obtener la cantidad de proteínas necesaria para ser detectada por técnicas convencionales.

Los investigadores destacan que con esta técnica son capaces de distinguir los pacientes con enfermedad de Alzheimer de otros pacientes del grupo control afectados por una variedad de otros desórdenes neurodegenerativos con una sensibilidad del 90% y una especificidad del 92%.

Dado que lo que se analiza es el líquido cefalorraquídeo, un proceso caro y muy molesto para los pacientes, el equipo está embarcado ya en el siguiente paso que será adaptar la tecnología para su detección en sangre u orina.

 

El tratamiento

Paradójicamente, todavía se desconoce si la modificación de los niveles de beta-amiloide en el cerebro evitará la demencia, a pesar del conjunto importante de datos que indican la contribución de este péptido en la manifestación de la enfermedad.

Como hemos dicho, no existe aún ningún fármaco para el tratamiento del Alzheimer, por lo que cualquier medicamento que retrase la aparición de los síntomas o detenga su progresión es un buen objetivo mientras continúan las investigaciones para responder la ingente cantidad de preguntas pendientes. En la actualidad hay distintos fármacos en fase de investigación y desarrollo:

  • Inhibidores de las enzimas que producen beta-amiloides: la función de estos medicamentos es impedir o modificar la actividad de las enzimas que fragmentan una proteína de gran tamaño (la proteína precursora del amiloide) para convertirla en los péptidos beta-amiloides.
  • Vacunas o antibióticos que disuelven los beta-amiloides: inducen en el organismo la síntesis de anticuerpos que se unen al amiloide, que luego se eliminarán del cerebro. En los ensayos clínicos tanto las vacunas como los antibióticos han provocado efectos secundarios de diversa gravedad en algunos pacientes.
  • Inhibidores de la agregación de beta-amiloides: podrían evitar el daño en las neuronas al bloquear su unión.
  • Compuestos antitau: aunque menos numerosos que los dirigidos contra la ruta de los amiloides, estos fármacos adoptan diversas estrategias, como inhibir la producción de la forma tóxica de la proteína tau, o impedir que ésta forme ovillos de fibras.
  • Agentes neuroprotectores: diversas estrategias tratan de estimular ciertos compuestos naturales del cerebro que mejoran la salud de las neuronas. En una de ellas, se introduce un gen en el cerebro que da lugar a la síntesis de una sustancia protectora.

Queda mucho camino por recorrer, y serán necesarios grandes esfuerzos y recursos, pero está claro que el objetivo final lo merece.

Artículos principales

Mapstone M, Cheema AK, Fiandaca MS, Zhong X, Mhyre TR, Macarthur LH, Hall WJ, Fisher SG, Peterson DR, Haley JM, Nazar MD, Rich SA, Berlau DJ, Peltz CB, Tan MT, Kawas CH, & Federoff HJ (2014). Plasma phospholipids identify antecedent memory impairment in older adults. Nature medicine, 20 (4), 415-8 PMID: 24608097

Acceda directamente al artículo aquí.

Salvadores N, Shahnawaz M, Scarpini E, Tagliavini F, & Soto C (2014). Detection of misfolded aβ oligomers for sensitive biochemical diagnosis of Alzheimer’s disease. Cell reports, 7 (1), 261-8 PMID: 24656814

Acceda directamente al artículo aquí.

Más información

  • Alzforum (Alzforum es un lugar de encuentro para el intercambio de ideas, un depósito de artículos científicos y, quizás, la colección más completa de artículos periodísticos sobre la investigación del Alzheimer).

Notas

  1. Cada año se registran 7,7 millones de nuevos casos según la OMS.
  2. Fragmentos enrollados de proteína dentro de las neuronas que obstruyen la célula.
  3. Ver “In Silico Analysis of the Apolipoprotein E and the Amyloid β Peptide Interaction: Misfolding Induced by Frustration of the Salt Bridge Network” publicado en febrero de 2010 en PLoS Computational Biology.
  4. Plasma phospholipids identify antecedent memory impairment in older adults.
  5. Es decir, un análisis del conjunto de moléculas que constituyen los intermediarios metabólicos,  como los metabolitos, las hormonas y otras moléculas señal.
  6. Un fosfolípido es cualquier lípido que contiene fósforo. Los fosfolípidos son la forma principal de lípidos en las membranas celulares.
  7. Ver “Nuevos horizontes en el manejo de la enfermedad de Alzheimer leve”.
  8. Los oligómeros son polímeros formados por la combinación de relativamente pocos monómeros. En este caso hablamos de agregados solubles del péptido beta-amiloide.
  9. Ver “Human LilrB2 Is a β-Amyloid Receptor and Its Murine Homolog PirB Regulates Synaptic Plasticity in an Alzheimer’s Model”.
  10. Una técnica semejante a la PCR para el análisis genético pero aplicado a las proteínas.
Publicado por José Luis Moreno en MEDICINA, 9 comentarios
Siete días … 28 de abril a 4 de mayo (medicina regenerativa)

Siete días … 28 de abril a 4 de mayo (medicina regenerativa)

     Última actualizacón: 24 septiembre 2017 a las 13:03

BIOLOGÍA

Investigadores de la Academia China de Ciencias (ACC) han realizado un original experimento para demostrar que los humanos liberan feromomonas que informan al otro de su sexo. Se centraron en dos esteroides señalados como los mejores candidatos a ser feromonas sexuales. Por un lado la androstadionona, presente en el semen, el vello axilar y en la piel de las axilas. Varias investigaciones han revelado que provoca un aumento de los niveles de cortisol, una hormona que, entre otras cosas, activa el sistema nervioso simpático. Por otro lado está el estratetraenol, un derivado de una hormona sexual presente sobre todo en la orina de las mujeres y en sus genitales. Ambas sustancia parecen provocar una respuesta cerebral diferente en el hipótalamo. Mientras la primera activa el de las mujeres heterosexuales y hombres homosexuales, el segundo reactiva el de los hombres heterosexuales y las mujeres homosexuales. ¿Pero comunican algún tipo de información sobre el género o la orientación sexual?

Para responder a esa pregunta, los investigadores chinos seleccionaron a cuatro grupos de 24 personas cada uno de hombres y mujeres heterosexuales y homosexuales. En varias sesiones y durante tres días, los voluntarios tuvieron que ver un vídeo usado habitualmente en los estudios sobre la locomoción humana. Con las técnicas usadas en los estudios de animación, compusieron una escena de siete siluetas iluminadas por 15 puntos a lo largo del cuerpo mientras caminaban. Sus andares iban desde los más femeninos a los más masculinos, con un estado neutro en el centro de la escala. Para dificultar su juicio, la duración de las imágenes era de apenas 500 milisegundos, la duración estándar del tempo en la música de baile.

Mientras veían el vídeo, los participantes fueron expuestos de forma aleatoria y consecutiva a 4 mililitros de estratetraenol, otros tantos de androstadionona  y a una tercera solución que hacía las veces de control del experimento. Aunque el primero es inodoro, la mayoría de la población sí puede distinguir el olor de la segunda. Por eso, los investigadores enmascararon las tres sustancias diluyéndolas en un aceite de clavo.

En una primera fase, realizada sólo con hombres y mujeres heterosexuales, los científicos chinos comprobaron un claro efecto dimórfico sexual. Expuestas a la androstadionona, las mujeres tendían a calificar las siluetas como más masculinas, pero su puntuación no se veía alterada ante el estratetraenol y era igual que la que realizaban cuando olían la solución neutra. En los hombres, comprobaron el efecto opuesto.

“Creemos que nuestros resultados sostienen la existencia de feromonas humanas”, explica en un correo Wen Zhou, psicólogo de la  ACC y principal autor del estudio publicado en la revista Current Biology. “Muestran que la nariz puede oler el género en las secreciones corporales incluso cuando pensamos que no estamos oliendo nada a nivel consciente”, añade. Sin embargo, reconoce que, antes de afirmar con rotundidad que los humanos emiten y perciben feromonas, “necesitamos entender los mecanismos endocrinos implicados en la comunicación feromónica humana”.

Para confirmar sus resultados, los investigadores repitieron los experimentos, pero esta vez con mujeres y hombres homosexuales. Vieron que, en éstos, era la androstadionona y no el estratetraenol la que alteraba su percepción visual, como en las mujeres heterosexuales. En el caso de las féminas lesbianas, en cambio, no se produjo el efecto contrario. La explicación podría estar en la composición de la muestra de mujeres no heterosexuales o en posibles diferencias en su sexualidad.

• Noticia Materia

• Artículo: Chemosensory Communication of Gender through Two Human Steroids in a Sexually Dimorphic Manner (descarga directa en formato PDF)

EVOLUCIÓN HUMANA

La idea generalizada de que los neandertales tenían «pocas luces» y que su limitada inteligencia permitió que fueran llevados a la extinción por los antepasados mucho más brillantes de los humanos modernos no cuenta con evidencia científica que la respalde, según una investigación realizada por expertos de la Universidad de Colorado en Boulder, Estados Unidos.

Los neandertales prosperaron en una gran franja de Europa y Asia entre aproximadamente hace 350.000 y 40.000 años y desaparecieron después de que nuestros antepasados, un grupo conocido como «los seres humanos anatómicamente modernos», cruzara desde África a Europa. En el pasado, algunos expertos han intentado explicar la desaparición de los neandertales sugiriendo que los recién llegados eran superiores a ellos en aspectos clave, como la habilidad para cazar, comunicar, innovar y adaptarse a diferentes ambientes.

Sin embargo, en una extensa revisión de la investigación reciente sobre los neandertales que se publica en ‘Plos One’, la investigadora de CU-Boulder Paola Villa y el coautor Wil Roebroeks, arqueólogo de la Universidad de Leiden, en Países Bajos, señalan que la evidencia disponible no apoya la opinión de que los neandertales eran menos avanzados que los humanos anatómicamente modernos.

«La evidencia de inferioridad cognitiva simplemente no existe -afirma Villa, conservadora del Museo de Historia Natural de la Universidad de Colorado-. Lo que decimos es que la visión convencional de los neandertales no es cierta». Villa y Roebroeks escrutaron casi una docena de explicaciones comunes sobre la extinción de los neandertales que se basan en gran medida en la idea de que éstos eran inferiores a los humanos anatómicamente modernos.

Entre esos planteamientos, están las hipótesis de que los neandertales no usaron comunicación simbólica compleja, que eran cazadores menos eficientes que tenían armas inferiores y que llevaban una dieta limitada que los puso en desventaja competitiva con los humanos anatómicamente modernos, que consumían una gran variedad de alimentos. Estos científicos descubrieron que ninguna de esas hipótesis se apoya en la investigación disponible, de forma que, por ejemplo, la evidencia de varios sitios arqueológicos en Europa sugiere que los neandertales cazaban en grupo, utilizando el paisaje para ayudarse.

Los investigadores han demostrado que los neandertales probablemente hacinaron cientos de bisontes hasta su muerte en un pozo en el suroeste de Francia y que en otro lugar utilizado por los neandertales, esta vez en las Islas del Canal, en el Canal de la Mancha, se descubrieron restos fosilizados de 18 mamuts y cinco rinocerontes lanudos en la base de un profundo barranco. Estos resultados implican que los neandertales podían planificar el futuro, comunicarse como un grupo y hacer un uso eficiente de su entorno, según los autores de este trabajo.

Otra evidencia arqueológica desenterrada en los sitios neandertales ofrece razones para creer que esta especie llevaba una dieta variada. Los microfósiles encontrados en los dientes neandertales y los alimentos hallados en los sitios de cocina indican que pudieron haber comido guisantes, bellotas, pistachos, semillas de césped, olivos silvestres, piñones y dátiles en función de lo que estaba disponible a nivel local.

• Noticia Europa Press

• Artículo: Neandertal Demise: An Archaeological Analysis of the Modern Human Superiority Complex (descarga directa en formato PDF)

MEDICINA

«Un gran paso en este difícil camino de la regeneración cardiaca que avanza lenta pero firmemente». Así define Francisco Fernández Avilés, Director de la Plataforma de Medicina Regenerativa y Órganos Bioartificiales del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, los resultados del trabajo que hoy se publica en «Nature» en el que por vez primera se demuestra que es posible producir un número suficiente de células cardíacas cuyo fin sea regenerar corazones dañados en un animal de gran tamaño cuyo tamaño y fisiología es similar a la del corazón humano. Y tal y como explica el autor del trabajo, Charles Murry, del Instituto de Medicina Regenerativa de la Universidad de Washington (EE.UU.), el enfoque podría estar listo para ensayos clínicos en humanos dentro de cuatro años.

Los investigadores han empleado células pluripotentes de origen embrionario en un modelo animal de infarto de miocardio. En primer lugar, transformaron dichas células pluripotentes en células musculares cardíacas (cardiomiocitos) y las inyectaron después en el corazón de un pequeño número de primates (macaca nemestrina o ‘macaco cola de cerdo’), a los que se les había provocado dos semanas antes un infarto de miocardio, «imitando de forma muy rigurosa lo que ocurre en la clínica humana», explica Fernández Avilés, uno de los mayores expertos en medicina regenerativa cardíaca. Después del trasplante de las células, los animales fueron sacrificados con diferentes intervalos de tiempo, «para analizar la seguridad y la capacidad regenerativa de estas células en comparación con otros animales infartados que se utilizaron como control».

Y los resultados mostraron que las células musculares del corazón derivadas de células madre se infiltraron en el tejido cardíaco dañado, maduraron y se ensamblaron correctamente en las fibras musculares y comenzaron a batir en sincronía con las células del corazón de los macacos. «Después de tres meses –señala Murry- las células parecían haberse integrado totalmente en el músculo cardiaco».

Las células madre trasplantadas regeneraron el 40% del tejido cardíaco dañado, añade otro de los autores del trabajo, Michael Laflamme. En su opinión, «los resultados muestran que ya podemos producir el número de células necesarias para llevar esta terapia a humamos y lograr así la formación de nuevo músculo cardíaco a una escala que es necesaria para mejorar la función del corazón en personas».

A pesar de que el trabajo se ha realizado con un número muy reducido de animales y no es aleatorizado, señala Fernández Avilés, es muy relevante por varios motivos. «Primero por su originalidad y por el enorme rigor con el es que se ha desarrollado. Segundo, por el tipo de células madres que se han utilizado, tanto por su origen como por la forma en las que han sido procesadas antes de trasplantarlas». Explica este investigador que las células pluripotentes pueden obtenerse a partir de embriones, pero también a partir del tejido adulto (piel, pelo, grasa, médula ósea, etc.) del paciente que eventualmente las pueda necesitar. Murry y su grupo demuestran, «por primera vez y fehacientemente», que a partir de estas células se pueden obtener grandes cantidades de células musculares cardiacas y que éstas se pueden conservar sin problemas.

• Noticia ABC

• Artículo: Human embryonic-stem-cell-derived cardiomyocytes regenerate non-human primate hearts

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Los logros que se están consiguiendo en el laboratorio con las células madre o con las iPS (células similares a las anteriores y pluripotentes creadas por el Nobel Shinya Yamanaka), son muy numerosos y diversos. Sin embargo, estos éxitos hay que enmarcarlos, de momento, en el contexto de la experimentación y no de su aplicación como terapias. Uno de los últimos ha sido el que han protagonizado investigadores de varias universidades estadounidenses en el que demuestran que a partir de la piel de hombres estériles se pueden obtener células iPS que, inyectadas en testículos de ratones, dan lugar a células germinales, precursoras de espermatozoides.

Este nuevo paso en investigación celular, más que ayudar a generar una terapia para estos varones -algo que todavía no se puede hacer, ya que no hay ningún dato que demuestre que el uso de estas células sea seguro-, será útil para ayudar a explicar las causas genéticas de la infertilidad masculina y ofrecerá una ventana para conocer la biología básica del esperma.

«Nuestros resultados son los primeros en ofrecer un modelo experimental para estudiar el desarrollo del esperma», afirma Renee Reijo Pera del Instituto de Biología de Células Madre y Medicina Regenerativa y profesora de la Universidad del Estado de Montana (EEUU). «Además, hay potencial para la aplicación de esta terapia celular en la clínica, por ejemplo, para la generación de espermatozoides en un mayor número y de más calidad en el laboratorio», aventura esta prestigiosa investigadora.

Los problemas de fertilidad afectan al 10-15% de las parejas. En un 30% de los casos, el factor masculino es el que está detrás de esta incapacidad para tener hijos. A ese porcentaje hay que unir otro 20% en donde las causas son mixtas: tanto el hombre como la mujer tienen algún problema para concebir. «Hoy en día hay pocos tratamientos para mejorar la calidad del semen y su cantidad. Esta investigación es prometedora, pero todavía preliminar. Habrá que esperar, por lo menos, hasta ver si esta técnica es exitosa en primates», afirma Julio Herrero, coordinador de Reproducción Asistida del Hospital Vall d’Hebron, en Barcelona. Algo que reconoce el mismo equipo de Reijo en su artículo, publicado en la revista Cell Reports, en el que afirman que «se requieren futuros estudios para examinar la eficiencia de este procedimiento en un receptor primate no humano para promover la reconstitución completa de la espermatogénesis».

Porque el experimento en este caso consistió en tomar muestras de la piel de cinco hombres para transformarlas en células madre pluripotentes o iPS. Tres de ellos tenían una mutación genética en su cromosoma Y que les impide producir esperma (tenían azoospermia) y los otros dos eran fértiles. Las células iPS de los cinco fueron transplantadas en los túbulos seminíferos de los testículos de ratones, que previamente habían sido modificados para que fueran estériles.

Lo que comprobaron fue que, una vez inyectadas en los testículos, las iPS se fueron transformando en células madre espermatogénicas, es decir, las precursoras de los espermatozoides. «En este modelo de trasplante, hemos visto la mejor diferenciación a línea germinal que habíamos observado hasta ahora. Estamos sorprendidos por la eficiencia. Nuestro sueño es utilizar este modelo para fabricar un mapa genético de diferenciación de células germinales humanas, incluidas algunas en unos estadíos muy tempranos», adelanta Reijo. Y aunque en el trabajo se comprobó que las iPS de los varones estériles produjeron menos células germinales que las de los hombres fértiles, sí que da esperanza para pensar que, en un futuro, este tipo de esterilidad no sea impedimento para tener hijos.

Si diferenciar células de la piel en otras como neuronas o musculares es algo complicado, lo es mucho más cuando se persigue conseguir espermatozoides u óvulos, como explica Cristina Eguizabal, responsable de la Unidad de Terapia Celular del Centro Vasco de Transfusión y Tejidos Humanos del Servicio Vasco de Salud. «Un gameto sufre una serie de cambios, denominados meiosis, para convertirse en una célula haploide [con 23 cromosomas] a partir de una diploide [con 46 cromosomas]. Esto hace más compleja la diferenciación para estas células que, por ejemplo, para los cardiomiocitos [las del corazón]. También a nivel epigenético, para que sean funcionales requieren de muchos más pasos. Todo esto complica y hace más tediosa la investigación in vitro con estas células, porque además no se conocen muchas cosas sobre los gametos en cuestión de marcadores de diferenciación. El de Reijo es uno de los pocos grupos serios que investiga sobre líneas germinales».

• Noticia El Mundo

• Artículo: Fate of iPSCs Derived from Azoospermic and Fertile Men following Xenotransplantation to Murine Seminiferous Tubules

MICROBIOLOGÍA

La Organización Mundial de la Salud alerta, en un informe global sobre la resistencia microbiana, de que el mundo se acerca a una era en la que los medicamentos actuales serán inútiles y las infecciones comunes volverán a ser mortales.

“El problema es tan grave”, alerta la OMS, “que pone en peligro los logros de la medicina moderna. Una era posantibióticos en la que infecciones comunes y lesiones menores puedan matar es una posibilidad muy real para el siglo XXI”.

Según este detallado informe de 250 páginas, el problema “ha alcanzado niveles alarmantes en muchas partes del mundo”. En los últimos años, un número creciente de microorganismos peligrosos para la salud de los humanos han comenzado a hacerse resistentes a las medicinas desarrolladas para combatirlas. En algunos casos, estos patógenos han desarrollado una multirresistencia a varias curas, convirtiéndose en gravísimas amenazas denominadas superbacterias, que acaban con la vida de unas 25.000 personas al año en la UE y hasta 30.000 en EEUU.

Esto significa que los avances en la medicina moderna, que se basa en la efectividad de los medicamentos antibacterianos, está ahora en riesgo. Y el problema es global, porque se han observado “altos niveles de resistencia” en las bacterias que causan infecciones comunes “en todas las regiones de la OMS”. No sólo correrán peligro las vidas de los enfermos, sino que las estancias en los hospitales y los tratamientos serán cada vez más prolongados, caros e ineficaces, provocando una importante carga económica para los estados.

El informe detalla situaciones en los que enfermar, tomar una medicina y curarse ya no va a ser una secuencia tan sencilla. Por ejemplo, infecciones corrientes como neumonías, tratadas gracias a la introducción de la penicilina, ya no responderán a los tratamientos comunes poniendo la vida de los pacientes en riesgo. Combatir las cistitis será carísimo, determinadas infecciones en recién nacidos serán imposibles de combatir y las que sufran pacientes especialmente sensibles, como enfermos de cáncer o con trasplantes de órganos, podrían ser fatales.

Buena parte de la responsabilidad de haber llegado a esta situación la tiene el mal uso y abuso de los antibióticos, que han disparado la evolución de estos microbios hasta conseguir inmunizarse frente a las defensas que habíamos desarrollado para combatirlos. “Se ha acelerado por el uso masivo. Tomar mal un antibiótico, cuando no corresponde, te hace daño a ti, pero también al resto del mundo”, resume para Materia Rafael Cantón, Jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Ramón y Cajal.

“No puede ser que hagamos un trasplante que salve la vida de un paciente y que pueda fallecer después por una infección en el posoperatorio”, zanja. En algunos casos, los más peligrosos, la resistencia está llegando a la última línea de defensa frente a algunos patógenos, las combinaciones de urgencia desarrolladas por la medicina para proteger a los pacientes.

• Noticia Materia

• Informe: Antimicrobial resistance: global report on surveillance 2014 (descarga directa en formato PDF)

ASTRONOMÍA

La galaxia conocida como M87 ha lanzado todo un clúster de estrellas hacia la Tierra a más de dos millones de kilómetros por hora. Ahora, este cúmulo recién descubierto, al que los astrónomos han nombrado como HVGC-1, viaja hacia ninguna parte y su destino será avanzar a través del vacío entre galaxias de todas las etapas del Universo.

«Los astrónomos habían encontrado estrellas fugitivas antes, pero esta es la primera vez que hemos encontrado un cúmulo de estrellas fuera de control», ha explicado el autor principal del trabajo, Nelson Caldwell, del Centro Harvard-Smithsoniano de Astrofísica.

HVGC-1 significa cúmulo globular hipervelocidad. Los cúmulos globulares son reliquias de los inicios del universo y suelen contener miles de estrellas embutidas en una bola de unas pocas docenas de años luz de diámetro. La Vía Láctea es el hogar de cerca de 150 cúmulos globulares, pero los expertos han señalado que la galaxia elíptica gigante M87 tiene miles.

Los científicos que han llevado a cabo esta investigación, publicada en ‘The Astrophysical Journal Letters’, han explicado que el hallzgo llegó con un «golpe de suerte». El equipo ha pasado años estudiando el espacio alrededor de M87 y ahora han podido captar este suceso.

Para ello, se captó el clúster mediante la separación de objetivos por el color, que a su vez separan las galaxias de los cúmulos globulares. Luego se utiliza el instrumento Hectospec en el telescopio MMT en Arizona para examinar los cientos de cúmulos globulares en detalle. Finalmente, un ordenador analiza automáticamente los datos y calcula la velocidad de cada clúster.

En cuanto a la inusual velocidad de este grupo, otro de los científicos, Jay Strader, ha explicado que no hay una teoría que pueda ser fiable, pero creen que es consecuencia de los dos agujeros negros supermasivos que tiene la galaxia en su núcleo.

A su juicio, el cúmulo de estrellas vagaba demasiado cerca de los agujeros negros y muchas de sus estrellas exteriores fueron arrancadas, pero el núcleo denso de la agrupación se mantuvo intacto. Luego, los dos agujeros negros luego actuaron como una honda, arrojando el cúmulo de distancia a una velocidad tremenda. Los cálculos de los astrónomos apuntan a que HVGC-1 se está moviendo tan rápido que ya ha salido de M87 y, actualmente, navega hacia el espacio intergaláctico.

• Noticia Europa Press

• Artículo: A Globular Cluster Toward M87 with a Radial Velocity < -1000 km/s: The First Hypervelocity Cluster (descarga directa en formato PDF)

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Más allá de nuestro Sistema Solar, a 63 años luz de la Tierra, se encuentra un planeta de cuya existencia se tuvo constancia hace tan solo seis años cuando se captaron las primeras imágenes directas a partir del Telecopio VLT (Very Large Telescope) instalado en el Observatorio Europeo Austral (ESO) en medio del desierto chileno de Atacama, uno de los mejores lugares para la observación del cosmos por su disposición geográfica.

Los esfuerzos de los astrónomos por conocer las características de este planeta, bautizado con el nombre de Beta Pictoris B, han dado sus frutos en un tiempo récord porque acaban de publicar que sus días duran tan solo ocho horas.

El equipo de científicos holandeses que ha logrado el hallazgo, pertenecientes a la Universidad de Leiden (Países Bajos) y del Instituto para la Investigación Espacial de los Países Bajos, ha conseguido descubrir por primera vez la velocidad de rotación de un planeta extrasolar.

«Nadie había intentado calcular la velocidad de rotación de un exoplaneta porque se pensaba que era muy difícil. Solo ahora con nuevos métodos esto es posible y pasa a ser relativamente fácil. Únicamente necesitamos una hora de observación usando el VLT situado en Chile para calcular la velocidad de giro del planeta. Conocíamos ya el radio del planeta de estudios previos, así que pudimos calcular que el giro sobre su eje duraba 8 horas», explica a EL MUNDO Ignas Snellen uno de los coautores del estudio del Observatorio de Leiden.

En este caso la técnica que utilizaron los astrónomos para medir la velocidad fue la espectroscopía de alta dispersión para dividir la luz en los colores que la forman, a partir de las diferentes longitudes de onda en el espectro. El equipo científico, que acaba de publicar este nuevo astronómico en la revista Nature, detalla que la masa y el tamaño de Beta Pictoris B (16 veces más grande y 3.000 veces más masiva que la Tierra) no impiden que gire sobre sí misma a casi 100.000 kilómetros por hora (k/m). Una velocidad que supera con creces a la de cualquier planeta del Sistema Solar, ya que Júpiter gira sobre su eje a una velocidad de aproximadamente 47.000 kilómetros por hora, y la Tierra a tan solo a 1.700.

Según indica Miguel Mas Hesse del Centro de Astrobiología del CSIC, la importancia de este descubrimiento para la comunidad científica radica en que ayudaría a saber cómo se formaron y cómo evolucionarán los planetas. «La rotación además determina las propiedades atmosféricas. De hecho, en la Tierra las borrascas se mueven debido este fenómeno», detalla.

• Noticia El Mundo

Comunicado científico ESO

• Artículo: Fast spin of the young extrasolar planet β Pictoris b (descarga directa en formato PDF)

ESTADÍSTICA

Los datos de uso de los artículos de la Wikipedia relacionados con la gripe coinciden con la evolución de enfermedad en EEUU. Estas predicciones se muestran más robustas que las que realiza Google y además se realizan con datos abiertos.

El uso de herramientas sociales —redes como Twitter o buscadores como Google— para predecir el comportamiento de las masas se está desarrollando cada vez más en nuestros días. Empezó siendo una serie de experimentos en el ámbito académico pero ya se está trabajando con ellas desde numerosas empresas y organismos para aprovechar toda la sabiduría del big data: millones de internautas haciendo lo mismo a la vez tiene que indicar algo. El problema es calibrar, ajustar lo que verdaderamente significa una avalancha de tuits o de búsquedas en un sentido, en un momento, en un lugar. La última herramienta en sumarse a la fiesta de los datos sociales ha sido la Wikipedia, después de que unos investigadores de la Escuela Médica de Harvard hayan determinado que su uso es capaz de predecir con precisión, en tiempo real, la llegada de los brotes de gripe en EEUU.

Dado que esta enciclopedia online está muy presente en nuestras vidas, parece lógico pensar que determinados picos o tendencias de uso pueden suponer que cuando el río suena, agua lleva. No en vano, la Wikipedia es ya la primera fuente de información médica entre los pacientes y los propios trabajadores sanitarios. Si en un determinado día se disparan significativamente las búsquedas sobre una dolencia contagiosa, esto debe suponer que hay una epidemia gestándose.

Los investigadores David McIver y John Brownstein se centraron en las visitas que recibieron 35 entradas de la Wikipedia en inglés relacionadas con la gripe: desde “resfriado común” hasta “fiebre” pasando por todas las variedades del virus conocidas (H1N1, H5N1, etc.) y remedios como el Tamiflu. Recogieron información de 294 semanas en las que, de media, se realizaban unas 30.000 consultas diarias, con picos de 334.000 visitas. Y cruzaron los datos con las estadísticas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC): descubrieron que podían predecir con precisión el número de casos de gripe con una diferencia de apenas el 0,27% con respecto a los datos oficiales.

Y, lo más importante, podían ofrecer estos datos casi en tiempo real: dos semanas antes que las autoridades médicas, que tardan ese tiempo en elaborar sus predicciones a partir de sus sistemas propios de información. Todo gracias a que Wikipedia permite que se consulten las estadísticas de uso de cada entrada, y las actualiza a diario, lo que ofrece infinidad de datos a los investigadores que quieran usarlos.

“La principal ventaja de los datos de Wikipedia es que son completamente abiertos y para todos, por lo que cualquier persona puede crear sus propios modelos o mejorar el nuestro”, explica a Materia David McIver, en referencia a Google Flu Trends (GFT), la herramienta que desarrolló el buscador para predecir los brotes de gripe y que ha generado un intenso debate académico tras comenzar a fallar. Los datos que usa Google solo los conocen ellos y los de la Wikipedia son de libre acceso, lo que permite hacer ciencia con ellos: reutilizarlos cuantas veces sea necesario para replicar resultados o mejorar los de otros.

• Noticia Materia

• Artículo: Wikipedia Usage Estimates Prevalence of Influenza-Like Illness in the United States in Near Real-Time (descarga directa en formato PDF)

ARQUEOLOGÍA

A los pies de los acantilados que encierran el Valle de los Reyes, una misión de arqueólogos suizos acaba de toparse con los restos de un naufragio extraordinario: más de medio centenar de momias y varios miles de objetos, entre tejidos, trizas de sarcófagos de madera y vasijas. Las primeras pesquisas indican que los difuntos, la mayoría princesas e infantes, pertenecían a la familia del faraón Amenhotep III y disfrutaron del privilegio de descansar en una necrópolis que hasta ahora se creía reservada a los monarcas del Antiguo Egipto.

«Siempre se pensó que el Valle de los Reyes había sido una necrópolis de faraones pero dos tercios de las tumbas no fueron excavadas para los reyes. Nos faltaba saber sobre quienes tenían el honor de ser enterrados cerca del monarca. Ahora tenemos la respuesta», explica a EL MUNDO la egiptóloga Susanne Bickel, directora del proyecto de la Universidad de Basilea que horada desde 2009 este inmenso y rocoso cementerio en busca de los misterios que esconde la antigua Tebas, la actual Luxor.

El enterramiento KV 40, conocido desde fines del siglo XIX pero nunca antes examinado, ha proporcionado la clave para desvelar el interrogante. De sus entrañas, al final de un pozo, la misión ha recuperado un tesoro despedazado y esparcido por una cámara funeraria cuyas paredes conservan el hollín de un antiguo incendio. En la montaña de restos han aparecido fragmentos de momias junto a máscaras con los rasgos faciales de los finados, tejidos y ollas de barro con textos en hierático que han ayudado a poner nombre a princesas desconocidas como Ta-Im-Wag-Is y Neferonebo.

«De momento hemos encontrado cuatro o cinco momias de niños con una momificación de muy alta calidad», detalla la arqueóloga helvética en una entrevista exclusiva a este diario. El estudio preliminar de las inscripciones y los textos hallados junto a los restos humanos han permitido identificar a una treintena de los habitantes de la tumba, reutilizada por sacerdotes de Amón durante la dinastía XXII. «Lo realmente novedoso es que hemos obtenido información muy valiosa acerca de la familia real con nombres y títulos», recalca Bickel.

«Los difuntos son príncipes y princesas de la corte de un faraón de la dinastía XVIII (1.450-1050 a.C.), muy probablemente del rey Amenhotep III (1387-1349 a.C.). Por las inscripciones sabemos además que la mayoría son mujeres», cuenta la directora del proyecto, «feliz» de haber resuelto al fin el enigma de quien acompañó a los monarcas en su eternidad. «El faraón permanecía en la vida de ultratumba rodeado de su círculo familiar cercano pero numeroso».

Según Bickel, poner orden en el rompecabezas arrojará luz sobre «el harén y la corte de los faraones de la dinastía XVIII», una de las estirpes más sobresalientes de la historia del Antiguo Egipto. A ella pertenecieron el gran Tutmosis III, Amenhotep III, el hereje Ajenatón o el fugaz Tutankamón. La inconclusa investigación antropológica y el estudio de ADN de los restos humanos rescatados en el enterramiento completarán el puzzle. «La prueba de ADN sería muy interesante porque nos permitiría determinar el parentesco con el faraón», confiesa la experta.

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Publicado por José Luis Moreno en SIETE DÍAS, 3 comentarios
La buscadora

La buscadora

     Última actualizacón: 31 julio 2017 a las 18:29

El frío viento nocturno se colaba por las rendijas de la desvencijada casa. Ese silbido agudo y el sordo entrechocar de las ventanas impedía que nadie pudiera conciliar el sueño, aunque tampoco ayudaba el hecho de que hubiese comenzado a llover con fuerza hacía apenas unos minutos. Así las cosas, los ocupantes de la casa se dedicaron a asegurar bien puertas y ventanas, así como a colocar cazos y otros cacharros allí donde el agua comenzaba a colarse por las goteras. Estaba claro que la casa había visto tiempos mejores. Cuando terminó de ayudar a su madre y a su hermano para evitar que la tormenta se llevara la casa con ellos dentro, la pequeña Mary ―con doce años recién cumplidos― ­se arrebujó en la cama bajo una colección de mantas de varios tamaños y colores para intentar desprenderse del pegajoso frío del cuerpo.

Pero en realidad no podía dormir, o deberíamos decir que no quería dormir. Estaba ansiosa y exultante porque sabía que esa fuerte lluvia sería su mejor aliada, una ayuda inestimable en la pesada y, en ocasiones, tediosa tarea que le esperaba al amanecer. A pesar de todo, no cambiaría su vida por nada del mundo ya que amaba el trabajo que venía haciendo desde hacía muchos años junto a su padre y su hermano mayor. Ocasiones como esta, en las que los elementos se conjuraban para verter sobre la tierra cantidades inimaginables de agua, eran en realidad las más idóneas para salir a pasear por la costa, martillo en mano, y tratar de devolver a la luz los testigos de un pasado remoto, los restos de los seres vivos que mucho tiempo atrás señorearon en ese mismo lugar y que se habían convertido en roca con el paso de los eones. Estaba convencida de que el día traería magníficas oportunidades, y con esa idea en mente, y la sensación de que su padre seguía junto a ella ―había fallecido dos años antes―, Mary cayó finalmente en un profundo sueño mecida por el rumor de las olas.

Y llegó el día. Llegó la mañana pero ningún rayo de luz se coló por las ventanas, y el cielo permanecía tan encapotado que se hacía difícil distinguir la línea del horizonte, dónde terminaba el mar y comenzaba el cielo. La grisácea monotonía sólo se quebraba por el sonido familiar del romper de las olas en la playa y en el acantilado.

―¡Joseph, rápido!, tenemos que salir cuanto antes para que nadie se nos adelante ―gritó Mary saltando de la cama y buscando ropa abrigada que ponerse― ¡Hoy va a ser un gran día!

―¿A qué tanta prisa? No ha dejado de llover en toda la noche y seguro que con este mal tiempo pocos serán los que quieran venir al pueblo ―protestó su hermano mientras se tapaba aún más con una gruesa manta― Tus piedras seguirán ahí mañana y pasado mañana y al día siguiente…

En realidad Mary no terminó de oír lo que su hermano pretendía decirle porque ya había salido de la habitación y bajaba rápidamente las escaleras al tiempo que llamaba a su perrito Tray para que saliera fuera con ella.

Lyme Regis, el pueblo donde vivían los Anning, había pasado por mejores momentos. En otro tiempo uno de los principales puertos de Inglaterra, había sufrido enormemente con el embargo comercial impuesto por las guerras que se libraban tanto en el continente contra Napoleón como en las colonias de ultramar contra Estados Unidos. En cualquier caso, Lyme había sabido sobreponerse al convertirse en un destino turístico que era visitado por ilustres personajes como la mismísima Jane Austen, quien plasmó el ambiente bucólico de la región en su novela Persuasión.

Pese a que había dejado de llover hacía poco, aún se palpaba y olía la humedad y el frío de la noche. El sol no conseguía despuntar a través de la gruesa capa de nubes pero a Mary no le afectaba, al contrario, eran el mejor presagio y lo sabía. Los acantilados se prolongaban durante muchos kilómetros a lo largo de la costa, una pared casi ininterrumpida de unos diez metros de alto que exponía claramente la disposición horizontal de los diferentes estratos, sucesivas capas de tierra y roca de diferentes grosores que mostraban, para quien sabía leer sus líneas, un detallado registro geológico así como el enorme lapso de tiempo comprimido en ellas. Estos acantilados habían brindado gran cantidad de fósiles que los hermanos Anning venían recogiendo desde hacía años junto a su padre. Una vez limpios los exhibían en un tenderete improvisado junto a la parada del carruaje que, cada cierto tiempo, dejaba grupos de turistas en la posada local, con la esperanza de venderlos a buen precio. Desde la muerte de su padre hacía dos años, los únicos ingresos de la familia provenían de la venta de estas curiosidades geológicas que no hacían sino atraer más curiosos a la costa.

Al poco rato de que Mary saliera de la casa, Joseph le dio alcance y se unió a ella y a Tray en la búsqueda de nuevos tesoros.

―Algo tiene que cambiar hermanita ―murmuró Joseph sin mirar a su hermana mientras caminaba y golpeaba el suelo con su bastón con punta de cobre.

―¿A qué te refieres?

―Estoy cansado de perder el tiempo recogiendo piedras para que nos den unos pocos peniques por ellas. Tengo tanto frío en los huesos que no recuerdo la última vez que pasé calor ―mientras se quejaba caminaba dando fuertes pisadas en un intento inútil de calentarse los pies.

Mary se detuvo en seco y miró fijamente a su hermano a los ojos.

―No te comprendo. Lo que hacemos no es ninguna pérdida de tiempo. ¿Es que ya te has olvidado de los buenos momentos que pasamos junto a padre recorriendo estas costas, todo lo que nos enseñó? Además ―añadió con un brillo repentino en la mirada― ¿no te das cuenta de que tenemos la oportunidad de rescatar del olvido el pasado? Yo tampoco quiero pasar el resto de mi vida vendiendo baratijas a los turistas, pero creo que si recuperamos y estudiamos estas “piedras” como tú las llamas, será como traer de nuevo a la vida los animales que vivieron hace muchísimo tiempo.

Mary no comprendía cómo era posible que alguien no sintiese curiosidad y fascinación por las maravillas que aguardaban en las rocas. A pesar de que no poseía una educación convencional (había aprendido a leer los domingos que asistía con sus padres a la iglesia congregacional) sabía que los fósiles eran vestigios de un pasado remoto, los restos olvidados por los hombres de antiguos seres que solo esperaban una nueva oportunidad de ver la luz. Y su tarea era precisamente esa, recuperarlos para estudiarlos y mostrarlos de nuevo al mundo.

Dibujo del cráneo de ictiosauro hallado por Joseph Anning en 1810.

―Yo lo único que digo ―continuó Joseph con su argumentación― es que en el telar necesitan ayuda. Me gustaría aprender un oficio donde trabajar sin pasarme el día tirado en el suelo revolviendo la tierra y calado hasta los huesos. Esta moda de los fósiles pasará y entonces no tendremos forma de llevar comida a casa.

Mary no prestó atención a sus últimas palabras, ensimismada como iba, y corrió adelantándose a su hermano. Habían llegado a un saliente de la costa donde se había producido un enorme desprendimiento de tierra. Una parte de la pared del acantilado se había desplomado sobre la playa, sin duda por la acción del torrente de agua caído durante la noche. Tray comenzó a trepar entre las rocas y Mary le siguió con cautela para no provocar un nuevo corrimiento de tierra. Cuando llegó a la cima y escuchó los ladridos de Tray apenas pudo contener un grito.

―¿Qué sucede?, ¿te has hecho daño? ―preguntó resoplando Joseph cuando finalmente pudo alcanzarla.

―Mira eso, te dije que hoy iba a ser un gran día.

Mary señalaba la parte baja del acantilado que quedaba al otro lado del desprendimiento. Parcialmente cubiertos de barro, y comprimidos entre varias rocas, asomaban unos enormes huesos fosilizados. De un color más oscuro que la roca circundante resaltaban con claridad y, a pesar de que todavía estaban enterrados en parte, se podían atisbar unas grandes vértebras que terminaban en lo que parecía ser la cola de un animal enorme. Con la emoción a flor de piel, los hermanos bajaron rápidamente mientras miraban extasiados el gran tamaño del esqueleto que habían descubierto.

―¡Es sorprendente! ―exclamó Mary con gran excitación― Tenemos que darnos prisa para terminar de desenterrarlo y vamos a necesitar mucha ayuda ―continuó mientras comenzaba a golpear los extremos del enorme bloque de piedra con su martillo.

―Iré a la cantera para que vengan a echarnos una mano ―apuntó Joseph mientras volvía a subir por donde habían venido― No podremos moverlo de aquí hasta que lo hayamos sacado por completo.

Ya sola y con tiempo para observar detenidamente, Mary se dio cuenta enseguida de que habían topado con algo muy importante. Golpeaba con el martillo con una delicadeza que sin duda sorprendería a cualquiera que no conociera el oficio, esa herramienta que le había fabricado su padre y sin la que no salía de casa. Viéndola ahí, en el suelo, apoyada con un brazo mientras con el otro manejaba el martillo uno se daba cuenta de que era muy buena en su trabajo, muy meticulosa y paciente, ya que sabía que un golpe en un lugar inadecuado o con más fuerza de la debida podía romper en pedazos aquellos testigos mudos atrapados en la piedra.

Esqueleto de ictiosauro.

Después de muchas horas de duro trabajo, con la ropa totalmente empapada pero con una amplia sonrisa en el rostro, Mary pudo contemplar el hallazgo en su integridad. Ante sí tenía un esqueleto de más de cinco metros de largo, con dos grandes aletas en la parte delantera y otras más pequeñas donde comenzaba la cola. Por desgracia no conservaba la cabeza pero pensó rápidamente que el cráneo que su hermano había encontrado el año anterior encajaba perfectamente con este ejemplar, tanto por el tamaño como la ubicación. ¡Qué gran descubrimiento!

Sin perder más tiempo tomó el papel y el lápiz que siempre llevaba consigo y comenzó a dibujar los restos con la mayor fidelidad posible. Mientras lo hacía no dejada de preguntarse cómo habría vivido este animal y cómo se habría alimentado para mantener un cuerpo tan enorme. Estaba claro por las aletas que era un animal marino, pero el cráneo que encontraron el año anterior mostraba unos dientes puntiagudos que sobresalían de la boca como los cocodrilos. ¿Podría respirar bajo el agua?, ¿caminaría sobre la tierra? Estas y muchas más preguntas no cesaron de abordarla, sabiendo con la certeza que sólo puede sentir alguien realmente apasionado por su trabajo, que pasaría el resto de su vida tratando de resolver todas esas incógnitas.

Post scriptum:

Mary Anning (1799-1847) tenía doce años cuando encontró el esqueleto casi completo de un ictiosaurio (cuyo cráneo descubrió su hermano Joseph un año antes), dedicando los siguientes treinta y cinco años de su vida desenterrando y analizando los fósiles de la región cercana a su casa de Lyme Regis.

Debido a su condición de mujer tuvo vetado el acceso a las instituciones científicas de la época, a pesar de que muchos artículos leídos ante la Sociedad Geológica describían sus trabajos pero sin mencionarla. Este injusto aislamiento académico no le desanimó a continuar con su labor investigadora, dibujando y diseccionando peces y sepias para comprender mejor la anatomía de los fósiles con los que trabajaba. Charles Lyell fue de los pocos científicos de la época (junto con William Buckland, Louis Agassiz y Roderick Murchinson) que reconoció y alabó su obra.

Joseph Anning, que pasó muchos años junto a su padre y su hermana buscando fósiles, se convirtió en tapicero en 1825, se casó y tuvo tres hijos.

Nota:

Todas las imágenes han sido tomadas de Wikimedia commons.

Esta entrada participa en el I Certamen de cuentos de ciencia organizado por el blog Cuantos y Cuerdas

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